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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal


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Anuncio taller seminario Aulas innovadoras en la época de la JAE

El viernes 27 de junio de 2104 se celebrará en la sala Gómez-Moreno (2C10-2C24) del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC el taller seminario “Aulas innovadoras en la época de la JAE. Nuevas perspectivas sobre las reformas de la enseñanza secundaria en la sociedad española del primer tercio del siglo XX”, actividad del proyecto de investigación “Educación integral para los jóvenes bachilleres: cambios promovidos por la JAE en la enseñanza secundaria (1907-1936)”, [HAR2011-28368)],  coordinado por el impulsor de esta bitácora.

Participarán en él los siguientes investigadores con las comunicaciones que se indican a continuación:

Víctor Guijarro: La expansión de la cultura tecnocrática, las máquinas y las políticas educativas y sociales en la época de la JAE

Santiago Aragón: Los premios “Ribera”: el mecenazgo privado en los tiempos de la institucionalización de la actividad científica en España

Natividad Araque: Las primeras científicas becadas por la JAE

Santos Casado: El geólogo Vicente Sos. Historia de vida de un profesor e investigador de la Junta para Ampliación de Estudios.

José Manuel Azcona: El Instituto de Enseñanza secundaria de Bilbao, la sociedad liberal El Sitio y la JAE (1907-1936)

Leoncio López-Ocón: La renovación de la enseñanza de la geografía en las aulas de bachillerato en la primera década del siglo XX.

Mario Pedrazuela: La influencia del Centro de Estudios Históricos en la modernización de los estudios literarios y lingüísticos

Nani González: Guillermo Díaz Plaja: La enseñanza de la lengua y la literatura en Cataluña en el contexto de la JAE

Rebeca Herrero: La incorporación de las mujeres a la educación secundaria durante la Segunda República: un estudio de caso sobre el Instituto “Quevedo” de Madrid.


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Las demandas de material científico del Instituto de Zaragoza en 1906

El 15 de febrero de 1906 la Subsecretaría del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes pidió a los directores de los institutos distribuidos por el territorio español que expusiesen las necesidades de material científico de experimentación con destino a las cátedras y laboratorios de esos centros de enseñanza.
Las respuestas a esa demanda fueron muy variadas. Si desde Ourense, como se señaló en un post anterior, las peticiones fueron contenidas, pues ascendieron a 2.036 ptas.,  en el caso del Instituto General y Técnico de Zaragoza la solicitud de material fue cuantiosa y dependiente de fabricantes extranjeros.

Así el 6 de marzo de 1906 su director, Manuel Díaz de Arcaya, de origen alavés y catedrático de Historia Natural, firmó una solicitud que ascendía a 7.404,07 pesetas: 4,936,05 correspondientes a la adquisición de material científico, y 2.468,02 al pago de derechos de aduanas, portes, comisión y cambio a pesetas.

Manuel Diaz de Arcaya y González de Echávarri

Manuel Diaz de Arcaya y González de Echavarri

Como vamos a ver a continuación la relación fue exhaustiva y revela cuáles eran las necesidades de material que estimaban más importantes los catedráticos de ese instituto, antecedente del actual IES Goya, de la capital aragonesa.

Para la cátedra de Historia Natural se solicitaron 470 francos para colecciones de botánica, y 2.023 francos para colecciones de zoología, desglosados de la siguiente manera.

Basándose en el catálogo Degralle, de julio de 1902 se pedían representaciones de las siguientes flores, probablemente en forma de láminas murales.
-fig. 224  Papaver rhaas L. (amapola) por 95 francos
-fig. 220  Malva sylvestre  (o malva común)  75
-fig. 248 y 249  Borago officinalis o (borraja) 75
-fig. 256 y 257  Canabis sativa (cáñamo o marihuana) 60
-fig.258,259,260 Lilium candidum (lirio o  azucena) 70
-fig. 266 y 269  Arum maculatum (aro, planta medicinal)  50
-fig. 274,275 y 276 Politrichum comunis (musgo)    45

Illustration_Arum_maculatum1

Ilustración Arum Maculatum

En cuanto a los objetos de zoología el Instituto de Zaragoza solicitaba adquirir:
– Un modelo que representase la Anatomía de la abeja, que costaba 450 francos

Modelo de abeja obrera

Modelo de abeja obrera

- Una colección de 100 especies de insectos útiles y perjudiciales a la agricultura. Su coste era de 35 francos.
– 4 ejemplares disecados de mamíferos: un Felis Leopardus por 350 francos, un Ursus arctos (oso pardo) por 400 francos; un Lyomis nitela  por 42 francos y un Moschus moschiferus (ciervo almizclero siberiano) por 200 francos.
– 1 ejemplar de ave: el Pelecanus onocrotalus (o pelícano común) por 60 francos.
– 4 reptiles: Alligator lucius (caimán del Mississipi), por 200 francos; Draco volans (del género de lagartos Draco), por 18 francos; Crotalus adamanteus (crótalo adamantino, especie de serpiente venenosa), 150 francos y Vipera aspis (víbora áspid), por 18 francos.

En cuanto a la cátedra de Física y Química se hizo una petición exhaustiva de instrumentos, y materiales muy variados, transcribiéndose a veces literalmente del catálogo francés que tenían ante sí la denominación del objeto que solicitaban, como se aprecia en el siguiente listado. Destaca el interés del instituto de disponer de instrumentos destinados a la medición de magnitudes eléctricas.

La primera lista abarca  los materiales de Física, cuyo importe ascendía a 1.836,25 francos
– nº 31.587.- Galvanómetre vertical fig. 393:  50 francos
– Un voltimetre courant continu, a periode Serie J. de 10 centímetros de diámetro: 42

- Un voltimetre courant alterne, Serie J., de 10 cent. de diámetro: 42
– Un ampèrèmetre courant continu, Serie J., de 10 cent. de diámetro: 46
– Un ampèrèmetre courant alterne, Serie J. de 10 cent. de diámetro: 45

- Horno electrico: 145

- Lámpara alcohol remplazable mechero Bunsen: 22,50

-Balanza: 400

- Aparato para descomponer el agua por la producción de grandes cantidades de hidrógeno y oxígeno: 83

-Aparato de Wiedemann para electrolisis de soluciones salinas y de movimiento de iones entre los polos: 68

- Aparato para la endósmosis eléctrica: 13

- Arbol de Saturno: 6
– Aparatos para la produccion de anillos coloreados de Vobilli: 20
– Electrómetro capilar Ostwald: 60
– Coloris copio Lermantoff: 30
– Aparato necesario para galvanoplastia: 42
-Orisptoscopio  13×18: 55                                                                                                                                                                                                                                                                 -Tubo Roetgen  de regeneración anticatoda:  50

-Soporte de pie: 70

- Pantalla fluorescente 20×40: 111                                                                                                                                                                                                                                             -Electrometro capilar de Henley: 18

-Tubos de Geissler y Crookes (varias clases): 200
-Desecador : 15

-Bureta con soporte graduada: 16,50
– Estufa caliente Wiesnegg : 110
– Estufa baño maría: 35
Rheostat universel à contact glissant pour 110 volt .  : 41,25

Reostato hacia 1900

Reostato de hacia 1900

En cuanto a los materiales de química se hizo un pedido de 606, 80 francos, desglosados en  236, 75 francos para productos puros ; y 370,05 francos para soluciones para análisis volumétricos y materias colorantes según vemos con más detalle a continuación.
Productos puros.-
Acido acetico Kilo cristalizado :  2,30 francos
– id. cítrico          id             id :          5,20
– id. iodico           id.           id. :         5,65
– id. oxalico         id.           id. :          2,30
– id. sulfuroso    id.           id. :           2,70
– id. Alcohol absoluto puro id. id.:  3,70
– id. Anilina        id.            id. :         3,80
– id. Cloroformo id.          id. :           3,20
– id. Colodión     id.  id.         :           2,10
– id. Dischllamina id.        id. :        11,40
– id. Feniltridnacina id.  id.  :          2,60
– id. Fenolftalénica id.    id. :         26
– id. Glicerina           id.     id.:          2,15

- id. Hidrosilamina.    id.  id.        47
– id. Bicloruro de mercurio id.id  15,30
– id. Reactivo Mayer id.id. :             5,10
– id. Nitrofenol-Ortho id. id.:          2,80
– id. Nitroso S. Naftol id.id.  :          7
– id. Paladio       id.           id. :           5,90
– id. Nitrato paladio id. id.:              3,20

- id. Picoha pomer id. id. :               2,60
– id. Cloruro platino solución id. id.: 12,70
-id. Tintura curcumo id.  id:            6,40
– id. Tintura Tornasol id. id.:           1,90

Soluciones para análisis volumétricos
Solución normal Acido nítrico:  1,30
Id id. id. oxalico :                          1,40
Id. id. id. sulfurico :                     1,30
Id. id. id. Cloruro bario:             1,40
Id. id. id. Potasa :                         1,25
Id. 1/10 Hiposulfito sódico :      1,60
Id. ½ de Plata :                            3,80
Reactivo Néssler :                       3,80

Materias colorantes

Acido carmínico:   1,20
Azul metilino:        6,40
Id. fenil:                  6,80
Id. quinidina:         1,60
Bálsamo canodá: 10,80
Carmín nacar :       4,20
Fosina:                     1,60
Fluoresccina:        3,20
Fuessina:                2,60
Gelatina:                 5,60
Verde metilo :        3,80
Violeta dalia:         1,60
Acetal puro:         76
Acetamida:          20,30
Tropenia:               3,80
Acido agollico:      5,20
Id. benzoico de benjui sublimado blanco:  7,20
Id. butirico:          4,80
Id. formico:          1
Id. láctico :           5,70
Id. molico :         95
Id. oleico :            1,15
Id. solícico  puro: 2,85
Id. succinico  :     12,70
Id. tartárico:        3,30
Id. Alcohol melítico : 1,70
Id. Aldeido:         3,45
Id. Almidón soluble:  8,80
Id. Amianto:       1,10
Id. Amonio:        1
Id. Glicerofosfato de cal :  25,40
Id. Blomoformo:   11,20
Id. Corturo:   11,55
Id. Destrina   11,65
Id. Diastasa:   61 francos

 


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Propuestas para renovar el material científico del instituto de Ourense entre 1906 y 1910

La creación del Instituto del Material Científico por real decreto de 17 de marzo de 1911 -Gaceta de Madrid del 18-, dependiente del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, siendo el liberal Amós Salvador el ministro, supuso un hito en la mejora de la cultura material de los centros educativos españoles a principios del siglo XX.

Pero esa medida estuvo precedida de diversas iniciativas tendentes a la renovación de los medios de enseñanza en los institutos tomadas en los años anteriores.

Quizás la más significativa de esas propuestas fue la asignación anual en los presupuestos generales del Estado a partir de 1906 – el año de la concesión del premio Nobel a Santiago Ramón y Cajal- de 100 mil pesetas para la adquisición de material científico de experimentación con destino a la red de institutos existentes en el Estado español.

En las búsquedas que estoy haciendo en los fondos del Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares me he topado con un valioso dossier. En él existe abundante documentación con las peticiones de los claustros de los institutos ante la demanda de información de los responsables del mencionado Ministerio sobre cuáles eran sus necesidades de material científico.

En sucesivas entradas haré un recorrido, siguiendo esas peticiones, por algunos de los lugares del mapa educativo de aquella época.

Inicio mi tour por el Instituto de Orense, – actual IES Otero Pedrayo- en cuyo claustro se encontraba el animoso catedrático de Geografía e Historia Eduardo Moreno López, al que ya he dedicado alguna entrada en esta bitácora.

Orense Instituto Otero Pedrayo Museo

Museo del IES Otero Pedrayo de Ourense

El 5 de abril de 1906 el director del Instituto, Salvador Padilla, -catedrático de Latín y Castellano- envió el siguiente presupuesto de las necesidades más urgentes de material científico de experimentación que tenía ese centro docente. Respondía así al oficio de 15 de febrero que le había dirigido el subsecretario del Ministerio, cuando lo dirigía el liberal Vicente Santamaría de Paredes.

Esas necesidades, que ascendían a 2.031 ptas., eran las siguientes:

- el área de Geografía demandada un mapa hipsométrico y batimétrico de España y Portugal por D. Federico Botella en pasta alabastrina. Su precio era de 100 pesetas.

Botella Federico Mapa hipsométrico y batimétrico

Mapa hipsométrico y batimétrico del ingeniero de la Península Ibérica por el ingeniero de minas Federico de Botella

- la cátedra de Agricultura, en una provincia con un cierto desarrollo de la producción vinícola, solicitaba: 1 Ebulliómetro Sallarón (sic), de 100 ptas. y un Cálcimetro, de 75 ptas.

El ebullómetro de los laboratorios Dujardin-Salleron, concebido en 1870, es un aparato de dosificación del alcohol de vinos secos por ebullometría.

Dujardin Salleron catálogo

Catálogo de 1932 de la casa Dujardin-Salleron dedicada a la venta de materiales enológicos.

- la cátedra de Física requería los siguientes instrumentos: 1 Barómetro aneroide registrador de 207 ptas para medir la presión atmosférica ; 1 Termómetro registrador de 325 ptas y 1 Máquina neumática de Bianchi o de Lenil, de 989 ptas, que se utiliza para extraer el aire contenido en la campana.

- por su parte la cátedra de Historia Natural pedía: 1 Objetivo Zeiss “E”, de 100 ptas; 1 revólver Zeiss para microscopio, de 35 ptas. y 1 pieza en cartón de anatomía, que costaba 100 ptas.

No sabemos, por ahora, exactamente qué parte de ese material se adquirió en aquel año, pues el Ministerio no pudeo acceder a todas las demandas que le hicieron los más de 60 institutos existentes por aquel entonces.

De todas maneras en los años siguientes siguieron llegando fondos al Instituto general y técnico de Orense. El 7 de octubre de 1910 su director interino solicitó al ministro que las 1.400 pesetas, concedidas al instituto para adquirir material científico por Real Orden de 28 de mayo de ese año, se distribuyesen de la siguiente manera.

El catedrático de Agricultura, que era el director interino Pompeyo Beltrán, solicitó dos mesas de trabajo para el gabinete por un importe de 80 pesetas.

A la cátedra de Geografía, según solicitud del catedrático Eduardo Moreno López, se asignaron 225 ptas para adquirir un mapa en relieve de Galicia del sr. Fraiz que costaba 200 ptas, a las que había que sumar otras 25 para su porte y embalaje. Este mapa, hecho en 1909, mostraba el esquema orográfico e hidrográfico de Galicia. Fue elaborado por Vicente Fraiz Andón, director de la Escuela Normal de Maestras de Santiago, tras una larga experiencia cubana, y Rafael de la Torre Mirón, escultor, y profesor de dibujo de esa Escuela Normal y del Instituto de Santiago.

Galicia Esquema-Orográfico-e-Hidrográfico-de-Galicia

Mapa orográfico de Galicia de Vicente Fraiz Andón de 1909

La parte más importante de esa asignación del año 1910 se la llevó la cátedra de Física y Quimica. Su catedrático, Antonio Gaite,  tío-abuelo de la escritora Carmen Martin Gaite y que también era farmacéutico, hizo el siguiente pedido por un importe de 1.100 pesetas. Se basó para efectuarlo en el catálogo nº 106 de la casa Radiguet et Massiot de Paris, especializada en aparatos eléctricos, de óptica, de radiografía y en instrumentos de precisión.

MaisonRadiguetMassiot

- 1 Linterna provista de condensador doble y regulador automático de arco voltaico con punto luminoso fijo, nº 488:  37o pesetas

- 1 Zócalo con banco de óptica y sistema de cortinas, nº 487: 215 ptas.

- 2 pies receptores de los diversos aparatos, nº 489; la pieza 38: 76 ptas.

- 1 pieza de enlace nº 492: 5 ptas.

- 4 enlaces grandes nº 427: 22 ptas.

- 1 enlace pequeño nº 428: 4,50 ptas.

- 1 estuche de cinco objetivos nº 353: 107 ptas.

- 1 Mesita porta-cuba nº 497: 6 ptas.

- 1 Soporte para objetivo, nº 496: 45 ptas.

- 1 Prisma inversor nº 123: 87 ptas.

-1 Caja de resistencia nº 715 de 5 a 25 amperios: 162,50 ptas.

Radiguet Massiot couverture

 


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Los profesores del Instituto-Escuela en noviembre de 1925 y el recuerdo de sus alumnos en el exilio mexicano

En octubre de 2009 el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza publicó mi reseña del libro de Encarnación Martínez Alfaro Un laboratorio pedagógico de la JAE. El Instituto-Escuela sección Retiro de Madrid, editado por Biblioteca Nueva, y elaborado en el marco del programa de I+D CEIMES que coordiné entre enero 2008 y junio 2012.  Tanto en esa reseña, como en otra efectuada por Clara Eugenia Núñez, se señalaron los numerosos aciertos de esa obra en la que se reconstruye el gran proyecto educativo del centro piloto creado por la Junta para Ampliación de Estudios para formar profesores que dinamizasen el sistema educativo español en el ámbito de la enseñanza secundaria.  Teniendo como horizonte la educación integral de los alumnos, el Instituto-Escuela introdujo los principios de la pedagogía europea al incorporar a la enseñanza una metodología activa, una formación científica y los idiomas modernos: inglés, francés y alemán. Muchas de las iniciativas que puso en marcha el Instituto-Escuela –ignoradas u olvidadas durante mucho tiempo– tienen plena vigencia en la actualidad como puede apreciar cualquier observador del legado de esa experiencia educativa que se conserva actualmente en el edificio histórico del Instituto de Enseñanza Secundaria Isabel la Católica. Así lo apreció Manuel Martínez Bargueño, autor del interesante post “Siguiendo las huellas del Instituto-Escuela

IE laboratorio_pedagogico

A continuación ofrezco un documento, procedente de los extraordinarios fondos del Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares, que permite adentrarse en las interioridades del funcionamiento de esa singular experiencia educativa cuando estaba atravesando un momento difícil tras el inicio de la dictadura de Primo de Rivera, y pendía sobre ella la amenaza de su disolución.

En él se informa de los salarios que cobraba el cuerpo de profesores del Instituto-Escuela de Segunda Enseñanza en noviembre de 1925 según informe enviado por el profesor delegado, el matemático e historiador de la ciencia José A. Sánchez Pérez al presidente de la JAE Santiago Ramón y Cajal. Como se podrá observar, en efecto, los profesores de idiomas eran varios y estaban bien remunerados. Así mismo existía un buen contingente de profesores encargados de promover la enseñanza artística y los trabajos manuales en los dos centros que tenía el Instituto-Escuela, ubicados por aquel entonces en la madrileña calle Miguel Angel  y en los altos del Hipódromo, cerca de donde está actualmente el Instituto Ramiro de Maeztu.

Se visualiza de esta manera el esfuerzo de  fortalecer una educación “integral”, armónica entre la teoría y la práctica, entre  el cultivo de las humanidades y de las ciencias, entre el pensar con el cerebro y el ejecutar con las manos, que movilizó a todos los impulsores de ese experimento educativo, cuya huella sigue presente en nuestros días. A destacar además la cualificación profesional de este singular colegio de profesores que se presenta a continuación, de varios de los cuales Encarnación Martínez Alfaro ofrece información biográfica en el libro mencionado y en el portal CEIMES en la sección correspondiente a profesores del IES Isabel la Católica, descendiente de aquel Instituto-Escuela.

- El salario de los 12 catedráticos, que habían sido comisionados a ese centro educativo, tras haber sido elegidos por la JAE, era el siguiente:

José A. Sánchez Pérez  (1882-1958) y Samuel Gili Gaya (1892-1976)   ganaban 508, 33 ptas.

Francisco Barnés Salinas (1877-1947), Federico Gómez Llueca (1889-1960),  Julio Carretero GutiérrezAntonio Marín Sáenz de Viguera (1889- ), José Vallejo Sánchez (1896-1959),  Andrés León Maroto (1893- ) y Miguel A. Catalán Sañudo (1894-1957)  333,33 ptas.

Segundo Espeso Miñambre: 208,33 ptas

Martín Navarro Flores (1871-1950) 125,00 ptas.

- La remuneración de los 10 profesores de lenguas (7 mujeres y 3 hombres) era más elevada con el siguiente orden:

Mr. Enrique D. Philips 632,00; Mlle. Odette Boudes 532,00; Mlle. Jeanne Stouque 508,00; Miss Elise Moore 456,00; Mr. Oswald Jahns 444,00; Fr. Agnes Sagan 408,00; Miss Barbara Finlay 348,00; Fr. Anna Sandler 208,00; Mlle. Annette Bertaux 168,00; Mr. Eduardo Surmely 75,00 ptas.

- Respecto a los responsables de los trabajos manuales y artísticos había una notable diferencia en la remuneración de sus tres directores y de sus diecieséis encargados.

El salario de los tres directores era el siguiente: Rafael Benedito Vives (1885-1963)  448,00; Josefa Quiroga Sanchez-Fano 428,00 y Jacinto Alcántara Gómez (1901-1966) 388,00 ptas.

El de los dieiciséis encargados (9 mujeres y 7 hombres) tenía la siguiente escala: Srta. Josefina Mayor Franco 276 ptas; Srta. Mª Luisa Garcia Sainz  y D. Francisco Benítez Mellado 228 ptas; María Quiroga Sanchez-Fano y Antonia Quiroga Sanchez-Fano 216 ptas; Antonio Roselló Vidal 204 ptas; María Datas Gutierrez 168 ptas; Aniceto García Villar 156 ptas; Carlos Gomez Hernandez, Emeterio Valiente García, Lorenzo Gascón Portero  y Pilar Fernández Aguilar 144 ptas; Isabel Rodrigo Sánchez-Contador 132 ptas; Eladia Caneiro Mayor y Filomena Alvarez Diaz Ufano 120 ptas y Alfonso Rojas Gómez 80 ptas.

En cuanto a los aspirantes al magisterio que daban sus clases orientados por los catedráticos y que formaban el contingente mayor del profesorado del Instituto-Escuela sus remuneraciones eran estas según las diferentes secciones en las que estaban encuadrados:

Sección de Naturales: (8 hombres y 1 mujer): Srta. Maria Rioja lo Bianco y Pedro Aranegui Coll 188 ptas.; Julian Alonso Rodriguez y Santiago Blanco Puente 156 ptas.; Rafael Candel Vila (1903-1976) 148 ptas:; Francisco Carreras Lorenzo y Mariano García Martínez 132 ptas; Miguel A. Junquera Muné 108 ptas y Juan Gomez Menor Ortega 56 ptas.

Sección de Geografía e Historia (6 hombres y 4 mujeres): Concepción Muedra Benedito 254 ptas.; Luis Brull de Leoz 216 ptas.;  Juan de Mata Carriazo (1899-1989) 206 ptas.; Manuel Sorá Boned 180 ptas.; Felipa Niño Mas 160 ptas.; Socorro Gonzalez Madrid y José Camón Aznar (1898-1979) 120 ptas.; José María Igual Merino 96; Manuel de Terán Alvarez (1904-1984) 80 ptas. y Maria Elena Gomez Moreno (1911-1998) 70 ptas.

Sección de Lengua y Literatura Castellana (3 hombres y 2 mujeres): Maria Monzón Casión 276 ptas.; Cesar Arias Herrero 220 ptas. ; Alfredo Malo Zarco (1897-1963) 156 ptas.; Matilde Martín González 132  ptas. y Luis Alcubilla Pintado 74 ptas.

Sección de Filosofía (2 hombres):  Perfecto García Conejero 94 ptas. y Manuel Heredero Perez 82 ptas.

Sección de Físico-Químicas (8 hombres): Manuel Mateo Martorell 140 ptas. ; Fernando Montequi y Diaz de Plaza 120 ptas. ;  Delio Mendaña Alvarez y José Beato Pérez 108 ptas.; Rafael Alvarez Martín 92 ptas.; Faustino L. Cuadrado Gonzalez 84 ptas. ; Eugenio Muñoz Mena 76 ptas. y Julio Segura Calbe 56 ptas.

Sección de Matemáticas (6 hombres y 1 mujer):  Mª Carmen Martínez Sancho 152 ptas.; Joaquin Abejar Barberán y José M. Gimenez Giron 132 ptas.; Olimpio Gomez Ibañez 128 ptas.; Cesar Rodríguez Baster 124 ptas.;  Secundino Rodriguez Martin 78 ptas. y Desiderio Sirvent Lopez 56 ptas.

Sección de Lengua y Literatura clásicas (2 hombres): Clemente Hernando Balmori (1894-1966) 176 ptas. y Bienvenido Martin Garcia 84 ptas.

Además de los profesores la administración del Instituto-Escuela se hacía cargo del salario del servicio médico que estaba a cargo de Luis Calandre Ibáñez (1890-1961)  al que se le remuneraba con 150 ptas, y de la administración a cargo de Victoria Kent Siano (1889-1987) que cobraba 300 ptas y de Rosa Herrera Montenegro que recibía 250 ptas.

En total el salario mensual de los 87 integrantes del staff de las dos sedes del Instituto-Escuela de Madrid allá por noviembre de 1925 ascendía a  17,792,30 ptas.

Años después -el 7 de junio de 1961- un grupo de sus alumnos se reuniría en su exilio mexicano para evocar los resultados obtenidos por aquel singular ensayo pedagógico y agradecer a sus maestros,  -particularmente los que habían fallecido en México,  Francisco Barnés en 1947 y Martín Navarro en 1950- todo lo que les habían enseñado. Los testimonios de Germán Somolinos (1911-1973), Daniel Tapia (1909-1985), Enrique Díez Canedo y Bernardo Giner de los Ríos (1888-1970) nos acercan con diversos estilos al luminoso y creativo ambiente en el que se formaron en el Madrid de los años 1920 gracias a la acción pedagógica de un sólido equipo de profesores, cuya labor merece ser recuperada. Sus reflexiones merecen ser leídas y el lector curioso las tiene accesibles en este enlace.


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El primer Consejo de Instrucción Pública republicano

El 5 de mayo de 1931 diversos diarios – El Heraldo de Madrid, La Libertad, El Siglo Futuro, La Opinión- informaron de que el Consejo de Ministros celebrado el día anterior había aprobado importantes medidas. Entre ellas cabe destacar  los decretos por los que se reorganizaba la Junta de la Ciudad Universitaria y se reformaba el Consejo de Instrucción Pública que llegaría a presidir Miguel de Unamuno.

Unamuno presidente Consejo Instrucción Pública

Este importante órgano consultivo quedó constituido de la siguiente forma, integrándose en él un cualificado grupo de profesores y pedagogos reformistas:

- Sección de Primera enseñanza: Pedro Blanco Suárez, autor de Historia de la educación y la pedagogía que había publicado en 1923; Luis Bello Trompeta (1872-1935); María Dolores Cebrián y Fernández de Villegas (1881-1973); Sidonio Pintado Arroyo (1886-1939); Fernando Sáinz Ruiz (1891-1959); Manuel Ainaud Sánchez (1885-1932)

- Sección de Segunda enseñanza (escuelas de Comercio y otras especiales): el catedrático de Filosofía del instituto de Valencia Joaquín Alvarez Pastor; Rubén Landa Vaz (1890-1978) ; Leonardo Martín Echevarría (1894-1958); Martín Navarro Flores (1871-1950);  Enrique Rioja Dobianco (1895-1963).

- Sección de Bellas Artes y Escuelas de Artes y Oficios:  Aurelio Arteta y Errasti (1879-1940); Anselmo Miguel Nieto (1881-1964) ; Andrés Ovejero Bustamante (1871-1954); Amadeo Vives Roig (1876-1932).

- Sección de Universidades y Escuelas de Veterinaria: Cándido Bolívar Pieltain (1897-1976), Leopoldo García Alas y García Argüelles (1883-1937), Luis Jiménez de Asúa (1889-1970) , Santiago Pí y Suñer (1893-1981), Claudio Sánchez Albornoz (1893-1984),  José Xirau y Palau (1893-1982).

Estos 21 profesores desempeñarían un papel clave en las reformas impulsadas por la Segunda República para elevar el nivel de la instrucción pública. Varios de ellos han dejado una huella importante en la historia española del siglo XX. Otros han caído en el olvido como los dirigentes de Izquierda Republicana y estimables docentes Joaquín Alvarez Pastor y Leonardo Martín Echeverría. Unos sufrieron con la pérdida de su vida su compromiso republicano como le sucedió al maestro Sidonio Pintado y al rector de la Universidad de Oviedo Leopoldo García Alas, hijo de “Clarín”; otros tuvieron que emprender el camino del exilio. Así sucedió con los cinco catedráticos de instituto que formaron parte de la sección de segunda enseñanza: todos ellos fallecieron en México.  Muy pocos de los restantes pudieron continuar con sus actividades docentes en la España franquista.

Niña en la ventana. Cuadro de Aurelio Arteta en el Museo de Bellas Artes de Bilbao

Niña en la ventana. Cuadro de Aurelio Arteta en el Museo de Bellas Artes de Bilbao


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Una original Geografía de España de Rafael Ballester y Castell publicada en Girona en 1916

portada Geografia de España 1916 Ballester

Tras haber disfrutado de una pensión de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas el mallorquín Rafael Ballester y Castell, cuyas huellas estamos rastreando en parte en esta bitácora, se instaló en la ciudad catalana de Girona donde fue por varios años catedrático de Geografía e Historia  de su Instituto Provincial, que es actualmente el Institut d’Ensenyament Secundari Jaume Vicens Vives

De la amplia labor llevada a cabo en sus años gerundenses por Rafael Ballester y Castell, entre cuyos alumnos se encontró precisamente Jaume Vicens i Vives, me fijaré en esta ocasión en su edición, en la imprenta y librería de la viuda e hijo de José Franquet, de una singular Geografía de España. Publicada originalmente en 1916, aún se seguiría editando en los años de la Segunda República, ya fallecido su autor.

La importancia de este manual radica en diversos factores que enumero a continuación, acotando las reflexiones hechas por el mismo autor en su prólogo -fechado en abril de 1916 -que por su interés transcribo casi en su totalidad.

Ballester concibe su obra como un instrumento para ayudar a superar el atraso de los conocimientos geográficos existentes, producido por varios factores entre los que destaca: la rutina de su enseñanz; la mala calidad de los libros escolares, carentes  de mapas, esquemas, gráficos, grabados, fotografías geográficas; y la falta de adelanto de otras ciencias en las que la geografía ha de apoyarse. Se carecía, por ejemplo, de un mapa topográfico de España completo, las estadísiticas eran inadecuadas y faltaban monografías locales.

No es España de los países que más afición hayan demostrado por los estudios geográficos, al menos en el tiempo presente. Buena prueba de ello son los menguados frutos de su enseñanza, contra cuyo rutinarismo se declama en vano hace medio siglo. La Geografía continúa siendo entre nosotros cristalización burocrática de la ciencia, una asignatura, mal aprendida en la niñez, menospreciada de muchos de sus profesionales y olvidada de todo el mundo. Sociedades geográficas y “congresos geográficos” improvisados, incomprendidos y estériles, no han logrado hacer cuajar lo que no está en el ambiente de nuestra cultura. En la Universidad …lo mismo que en el Instituto. El Boletín de la Real Sociedad Geográfica de Madrid es una publicación reservada a poquísimas personas, sin trascendencia, por tanto, para el público. El excursionismo, que tantos servicios puede y debería prestar a los estudios geográficos, principalmente al conocimiento de nuestro país, no pasa de loable deporte, más provechoso a la higiene del cuerpo que a la salud del espíritu. Salvo excepciones, sus adeptos no están preparados para aportar materiales útiles a la ciencia de la Tierra, mientras que son contados los geógrafos que hacen excursiones.

Los libros destinados a enseñar Geografía publicanse abarrotados de estadísticas, de interminables nomenclators, listas de “pueblos importantes” y cuadros sinópticos amazacotados de letra grande y chica; pero sin un solo mapa, ni bueno ni malo, sin el más elemental esquema o gráfico, sin grabados geográficos (que de tales no han de calificarse los monumentos históricos o arquitectónicos con que algunos ilustran los libros de Geografía) expresivos, característicos y documentales. La fotografía geográfica está por hacer. Tenemos sí, divulgadas por las artes de la reproducción muchas de nuestras joyas artísticas o históricas: catedrales, cuadros y esculturas, como también escenas interesantes, típicas o vulgares de la vida nacional en ciudades y aldeas, en las casas o en la calle; pero inédita está la fisonomía de nuestro territorio, desconocidas nuestras montañas o nuestros ríos y, de una región a otra, ignoradas las condiciones geográficas o los diversos aspectos del terruño, en mucha parte inesplorado o por estudiar.

Con las indicaciones precedentes es obvio añadir que la “Geografía de España” es convencional o, si se quiere, tenemos de ella los españoles un concepto vago, incompleto o incierto. Es sabido que la geografía de un país progresa a compás de los adelantos de las demás ciencias, porque de todas ellas necesita. ¿Han alcanzado los estudios científicos en España el grado de plenitud necesario para que la Geografía pueda solicitar y obtener de ellos un eficaz concurso?

El mapa topográfico de España, base y fundamento de toda cartografía racional, está lejos aún de ser llevado a término. Disponemos, pues, únicamente de mapas provisionales, en la inteligencia de que los mejores son extranjeros. Otro auxiliar de la Geografía, las estadísticas, aun en el caso dudoso de que sean exactas, hechas como están a base de una división territorial tan arbitraria como la vigente (por provincias), no pueden reflejar fielmente el hecho geográfico que tiene su explicación y fundamento en las entrañas de la tierra y en la naturaleza de sus habitantes. La Geografía oficial carece del auxilio o colaboración indispensable de las monografías geográficas locales, que nadie hace, porque son muy pocos los que tienen debida preparación para hacerlas y, en fin de cuentas, son trabajos, los de esta índole, faltos de estímulo, porque tampoco tienen ni remuneración ni recompensa. Pasarán, pues, bastantes años sin que la geografía de España salga de la situación interina o provisional en que ahora se encuentra y alcance la categoría de obra científica.

Consciente de las dificultades de su empresa Rafael Ballester aspiraba a hacer un manual diferente superador de las serias deficiencias pedagógicas existentes poniendo el énfasis en el uso de métodos nuevos que permitiesen enseñar la geografía como “cosa viva”. Expone asimismo su visión del oficio docente destinado a ejercer de corrector de problemas y dinamizador de  actitudes constructivas y reformistas que permitiesen encarar en mejores condiciones los retos del futuro. Y defiende la conveniencia y necesidad del aprendizaje de la Geografía como ciencia positiva para lograr un mejor conocimiento de nuestros entornos.

Por lo dicho comprenderá el lector las dificultades que supone escribir actualmente un manual de iniciación al estudio de la geografía de España, sin que resulte plagado de inexactitudes irremediables o que deje de ser lo que la generalidad de libros de esta índole, esto es, un catálogo de nombres y accidentes geográficos, datos numéricos de “habitantes y kilómetros cuadrados”, cifras de producción agrícola o industrial y otros mil factores humanos o naturales, deducidos de estadísticas inseguras o inactuales. Contra este concepto y resultado del estudio y la enseñanza de la geografía se revuelven los detractores de la pedagogía estéril y caduca, reclamando, con sobrada razón, el advenimiento de métodos nuevos o reformas, una de las cuales, para que aquel estudio sea “una cosa viva”, ha de consistir esencialmente en la sustitución de los libros por los mapas, excursiones, viajes y “ejercicios prácticos” o actuación personal del alumno en la tarea de aprender a conocer por sí mismo el medio geográfico, a base del conocimiento directo de la localidad en que se mueve y alienta, para continuar después por los de aquellos más próximos o inmediatos y, finalmente, de los demás países, hasta completar, en lo que cabe, el conocimiento total de la Tierra.

Un cambio tan hondo (por sencillo que parezca) en los procedimientos de la enseñanza geográfica –cambio cuya utilidad hemos sostenido en otras ocasiones -aludiendo Castell a sus  Investigaciones sobre metodología geográfica (Bol. de la Real Sociedad Geográfica de Madrid, Mayo, 1908) y Estudio sobre la enseñanza de la Geografía (Palma, 1901) a las que nos hemos referido en diversas ocasiones en esta bitácora-  no es factible allí donde los esfuerzos personales han de estrellarse contra la rutina, meollo y sostén de la instrucción pública nacional. Lo único que cabe en quienes se sienten aguijoneados por la vocación, o por el deber profesional, es atenuar defectos, precaver errores, rectificar conceptos extraviados y estimular actividades que puedan ser útiles en lo futuro. Con tal propósito publicamos este libro escolar, movido por el deseo de hacer asequible y simpático a nuestros pequeños discípulos el estudio de la geografía de nuestro país; no con la pretensión de inculcarles una cosa hecha, sino con la idea de inspirarles la comezón de ver con sus propios ojos, y de que se esfuercen por adivinar la fisonomía de las tierras españolas, en sus líneas fundamentales, las diferencias de las comarcas o regiones que integran la patria común, y que, el día de mañana, asociando la primera lectura a sus impresiones personales o a sus recuerdos, adquieran el convencimiento de que la Geografía no es el inventario anodino e insulso de accidentes, cifras y nombres locales que hubieron de aprender en su infancia, sino un cuerpo orgánico, una ciencia positiva, algo vivo que nos afecta muy hondamente y sin cuyo auxilio no es posible conocernos, ni en el pasado ni en el presente, ni preparar, por tanto, nuestra perfección para el porvenir. Inspirando el deseo de ver, contribuiremos sin duda al progreso de los conocimientos.

Expone por último  las características de su original obra, construida con un consistente aparato gráfico para cuya elaboración dispuso de la ayuda de un amplio equipo distribuido por distintas ciudades españolas, que enumera con cuidado. También se apoyó en una selecta bibliografía que analiza críticamente en su lugar correspondiente.

Atentos a este objeto, hemos querido escribir un libro elemental, muy breve, sobrio, evitando el escollo de la acumulación de detalles y datos complementarios, un esquema, en fin, del cuadro geográfico de España (con inclusión de todas aquellas cuestiones que el uso corriente acepta como pertinentes a la geografía de un país en su más amplio sentido) concediendo si cabe mayor amplitud y desarrollo a la parte gráfica que a la literaria.

En el trazado de mapas y gráficos ha querido tener la benevolencia de interpretar nuestra idea y coadyuvar a su realización, el inteligente y experto delineante de la Diputación Provincial de Gerona, nuestro amigo D. José Fraga, complaciéndonos sobremanera en enviarle desde aquí el testimonio de nuestra gratitud. -aquí añade en nota a pie de página que los mapas de las regiones habían sido dibujados por el inteligente delinentante de Obras Públicas, y buen amigo D. Rciardo Ferrer al que agradece su colaboración-.  Con sumo gusto damos también las gracias a aquellas personas o entidades que nos han permitido utilizar algunos de los elementos de información gráfica que publicamos, principalmente la Compañía Trasatlántica, la Revista Ibérica de Tortosa, la Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona, el Centre Excursionista de Catalunya, el editor de la España Regional, Sr. Martín, el ilustrado archivero valenciano D. Pedro Burriel y García de Polavieja, el insigne alpinista granadino D. Manuel Pareja, el artista fotógrafo mallorquín Sr. Sancho Tous, de Artá, etc., todos los cuales, con desinteresada benevolencia, han querido prestarnos su precioso concurso para la ilustración de este pequeño manual.

Finalmente, creemos que no ha de ser del todo inútil la inserción de una Bibliografía geográfica sumaria pues aparte de la penuria que en España ofrece esta clase de publicaciones, la primera condición que, a nuestro juicio, han de reunir los libros destinados a la enseñanza es la de servir de guía para ulteriores estudios, único modo eficaz de que, viendo el camino recorrido, pueda apreciarse el que está todavía por recorrer.

Rafael Ballester, que era miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia, envió su obra a esta corporación para que fuese evaluada. El académico Manuel Foronda y Aguilera, marqués de Foronda, emitió en Madrid el 19 de enero de 1917 un dictamen bastante favorable, considerándola “digna de elogio por su contenido doctrinal y por su plan y método”.


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Interés en Buenos Aires por la geografía española y europea hace cien años

Cuando finalizaba el año 1907,  annus mirabilis de la ciencia española,  el profesor de Instituto Rafael Ballester y Castell (1872-1931), al que he dedicado diversas entradas en esta bitácora, presentaba el 14 de diciembre en la Universidad Central de Madrid su tesis doctoral Investigaciones sobre metodología geográfica. El tribunal calificador estuvo formado por un presidente: el catedrático de Historia de España de esa universidad, dirigente republicano y notorio masón, Miguel Morayta, (1834-1917); dos vocales ponentes:   Eloy Bullón  (1879-1957), catedrático de Geografía política y descriptiva de la Universidad Central de Madrid desde enero de 1907, afín al liberalismo conservador, y Alejo García Moreno, conocido por sus traducciones de Kant y del historiador Ernest Curtius; y dos vocales: el catedrático de Historia moderna y contemporánea Pío Zabala (1879-1968), de ideología conservadora, y  José Gutiérrez Garijo . Calificada con un sobresaliente, en un contexto académico no muy exigente, fue publicada al año siguiente en la Imprenta del Patronato de Huérfanos de Administración Militar, como un folleto de 79 páginas, y presentada de manera resumida en las páginas del tomo L del Boletín de la Real Sociedad Geográfica de Madrid, correspondientes al segundo trimestre de 1908.

Meses después sería una publicación argentina la que haría una nueva edición de esa tesis doctoral. En efecto se reeditó en diciembre de 1909 en el nº 10 del tomo tercero del Boletín de la Instrucción Pública de la República Argentina  y como folleto de 63 páginas lo publicó los talleres gráficos de la Penitenciaría Nacional en una coyuntura de un notable impulso educativo y científico en ese país sudamericano. Así lo manifiesta la fundación de la Universidad Nacional de la Plata en 1905, analizada en un exhaustivo estudio por Gustavo Vallejo, e impulsada por el político, educador e intelectual argentino masón Joaquín Víctor González (1863-1923).

Portada Ballester 1909

¿Cómo se produjo el salto transatlántico del trabajo académico del mallorquín Rafael Ballester? No lo sabemos a ciencia cierta por ahora. Quizás por la recepción en tierras argentinas del Boletín de la Real Sociedad Geográfica de Madrid, pues tenemos indicios de que esta revista tenía lectores bonaerenses. Además los historiadores argentinos vienen probando desde hace tiempo la sed de conocimientos geográficos, y el interés por la didáctica de la geografía existente en aquel tiempo en círculos pedagógicos argentinos.  De hecho pocos años después, durante la gestión de Antonio Sagarna, como ministro de Justicia e Instrucción Pública del gobierno Alvear, entre 1922 y 1928, fueron realizadas importantes reformas en los planes de estudio de la enseñanza secundaria. Como ha destacado Perla Zusman se buscaba entonces modernizar y otorgar un carácter científico tanto a los contenidos como a los métodos utilizados en la enseñanza de la geografía.

Ciertamente para esos educadores argentinos reformistas la tesis de Rafael Ballester podía ser un útil compendio de la historia de la geografía europea, y de los cambios producidos en la enseñanza de esa disciplina en los centros educativos europeos, particularmente alemanes y franceses,en las últimas décadas del siglo XIX.

El caso es que el lector argentino tenía ante sí un texto bien articulado en el que el profesor español amplió sus planteamientos sobre la metodología de la enseñanza de la geografía, y sobre la historia de la geografía, expuestos años atrás en un folleto publicado en Palma de Mallorca en 1901.

El texto publicado en Buenos Aires estaba fechado también en la misma ciudad de Palma, pero en 1909, ocho años después de que Mateo Obrador presentase en sociedad a ese profesor mallorquín.

Pra facilitar la lectura de su tesis a sus lectores europeos y americanos Rafael Ballester la precedió del siguiente índice, que transcribo, y que puede ser una buena guía para quien decida adentrarse en ella:

I. La Geografía clásica y la Geografía científica.- Constitución de la ciencia geográfica.- Geógrafos y Cartógrafos españoles anteriores al siglo XIX.- La enseñanza geográfica española en el siglo XVIII.- Restauración de los estudios geográficos en los albores del siglo XIX: Isidoro de Antiillón.- Abandono de los estudios geográficos.

II. La Geografía moderna: su origen.- Ritter y su obra.- Su influencia.- Objeciones.- Sus discípulos.- Progreso de la geografía alemana.- La enseñanza geográfica en Alemania.- Federico Ratzel.- Métodos.- La Geografía en las Universidades alemanas.-

III. Difusión de la Geografía en Europa.- Francia antes de 1870.- Malte-Brun.- Su influencia en España.- Vivien de Saint-Martin.- Cortembert.- La cartografía.- La enseñanza.- Los acontecimientosde 1870 y su influencia en los estudios geográficos.- Levasseur.- Nuevos métodos.- Transformación de la enseñanza geográfica.- Sociedades geográficas.

IV. Los Congresos geográficos.- Congreso de París de 1875; su importancia.- Drapeyron.- El método topográfico.-La Revista de Geografía.-Resultados del Congreso de París.-Adversarios del método topográfico.- Polémicas.- La Universidad de París y la enseñanza de la geografía.- Creaciones nuevas.- El Congreso de 1899.- Resultados en la Geografía francesa.- La exposición del Congreso de Berna.- La cuestión de la Escuela Nacional de Geografía.- El laboratorio geográfico de la Sorbona.- Geólogos y geógrafos; discusiones: Lapparent y J. Corcelle.- Tendencias de la moderna enseñanza geográfica en Francia.

V. Algunas indicaciones sobre la evolución de los estudios geográficos en Inglaterra, Escocia, Suiza, Bélgica, Italia y Portugal.

VI. La enseñanza de la Geografía en España.- La obra de la Sociedad Geográfica de Madrid en este punto.

Acerca del contexto de la publicación de esta tesis española en el Buenos Aires de 1909 conviene también tener en cuenta que en ese año se inició el famoso viaje de Rafael Altamira por tierras americanas, cuyo impacto en las relaciones culturales y científicas entre España y la América latina en general y entre España y Argentina, en particular, fue profundo (1). Ya hace tiempo uno de los principales discípulos del matemático español Julio Rey Pastor el historador de la ciencia argentino  Eduardo L. Ortiz llamó la atención en dos importantes textos  sobre la importancia de las relaciones científicas entre Argentina y España a principios del siglo XX (2). En esas relaciones desempeñaron un papel destacado desde Madrid la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, creada en el annus mirabilis de 1907, y desde Buenos Aires la Institución Cultural Española, fundada en 1914, tras un homenaje tributado en tierras argentinas por la colectividad española al gran  estudioso de las lenguas y literaturas hispanas Marcelino Menéndez Pelayo, fallecido en 1912 (3).

En algún momento Rafael Ballester y Rafael Altamira, ubicados ambos en la órbita del reformismo liberal en torno a 1909, establecieron conexiones pues otra de las interesantes obras de Rafael Ballester, hecha cuando ya era catedrático del Instituto de Gerona, la titulada  Clío. Iniciación al estudio de la Historia, publicada  en 1913 en dos volúmenes, tenía la siguiente dedicatoria: “A D. Rafael Altamira. Homenaje de alta consideración a sus desvelos por la enseñanza”.

Referencias bibliográficas adicionales

(1) Ver al respecto Gabriela Ossenbach, María García Alonso e Inés Viñuales, coords., Rafael Altamira en Argentina. Vínculos sociales e intelectuales entre España y Argentina en tiempos del primer centenario de la Independencia, Madrid, UNED, Centro de Estudios de Migraciones y Exilios, Fundación Ortega y Gasset-Argentina, 2013

(2) Eduardo L. Ortiz: “Las relaciones científicas entre Argentina y España a principios de este siglo. La Junta para Ampliación de Estudios y la Institución Cultural Española”, en J. M. Sánchez Ron, coord.,  La Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas 80 años después (1907-1987), Madrid, CSIC, 1988, vol. II, pp. 119-158;  “Una alianza para la ciiencia: las relaciones entre Argentina y España a principios de este siglo”,  Llull  11, 1988, pp. 247-261; “El krauso-positivismo, la Junta y la nueva ciencia en España”, en AA.VV.. El krausismo y su influencia en América Latina, Madrid, Fundación Friedrich Ebert, 1989, pp. 137-167.

(3) Marta Campomar, “Rafael Altamira, entre Antonio Atienza y Medrano y los antecedentes de la Institución Cultural Española”, en Gabriela Ossenbach, María García Alonso e Inés Viñuales, coords., Rafael Altamira en Argentina. Vínculos sociales e intelectuales entre España y Argentina en tiempos del primer centenario de la Independencia, Madrid, UNED, Centro de Estudios de Migraciones y Exilios, Fundación Ortega y Gasset-Argentina, 2013, pp. 69-90

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