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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal

El contexto del primer documental efectuado por las Misiones Pedagógicas republicanas en Navalcan (Toledo)

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Las Misiones Pedagógicas pueden ser consideradas como el gran proyecto cultural republicano para expandir los valores cívicos del nuevo régimen político entre la población campesina.  Una de sus estudiosas, María García Alonso, ha subrayado cómo uno de los objetivos de esa empresa emblemática de educación informal fue potenciar las intuiciones artísticas de los campesinos, estimulando su imaginación mediante el recurso de dispositivos variados como el uso del cine.

misiones-pedagogicas espectadores

Precisamente María García Alonso  -una de las organizadoras de la gran exposición sobre las Misiones republicanas que se llevó a cabo en 2007 y que dio lugar a un magnífico catálogo– en su interesante texto “Intuiciones visuales para pueblos olvidados. La utilización del cine en las Misiones Pedagógicas de la Segunda República Española” (ver aquí) explica que fue en el pueblo toledano de Navalcán donde, entre el 27 de enero y 1 de febrero de 1932, Guillermo Fernández López-Zúñiga, considerado el fundador del cine científico en la España contemporánea, efectuó el primer documental rodado en contexto misionero.  En él se incluía una boda lagarterana en la que todo el pueblo se había vestido de gala. «Esta oportunidad nos permitió filmar en 16 mm color una película que titulamos Boda en Navalcán, en la que se detallaba la extraordinaria riqueza de los trajes de todos, luciendo su mejor artesanía” diría años después su autor. 

El mismo Guillermo Zúñiga, según comenta una de sus principales estudiosas la historiadora de la ciencia y del cine Mª Luisa Ortega, afirmaría en 1990 en Madrid, tras haber retornado de su largo exilio en Francia y Argentina, lo siguiente a propósito de las pretensiones pedagógicas que alentaban esos misioneros, imbuidos de responsabilidad social: ” El propósito era corregir, en lo posible, por nuestros limitados medios la gran injusticia que se producía entre los niños que nacían en las grandes ciudades y los niños que nacían en los pueblos pequeños, aislados, sin carreteras ni luz eléctrica, ni agua corriente…Se permanecía en el pueblo, desde un par de días a una semana, según las necesidades. Llegamos a proyectar cine con baterías en pueblos que aún no tenían alumbrado público, a los que fue necesario llevar los aparatos a lomos de burro por no haber carretera. El sentir la emoción y las reacciones que producían las proyecciones de películas documentales en aquellos espectadores que veían cine por primera vez, me ha marcado para siempre. Me parecía que, dominando la técnica cinematográfica y teniendo, por mi profesión, una formación científica aceptable, tenía la obligación social, tenía la ineludible obligación de hacer ese tipo de cine de educación o divulgación científica que tan útil podía ser para incrementar la cultura de nuestro pueblo”.

catalogo misionespedagogicas1

En mi seguimiento de las actividades culturales y científicas desplegadas por la Segunda República en el mes de febrero de 1932 me he encontrado con tres testimonios elocuentes de esa misión pedagógica que suscitó la atención de ciertos periodistas y escritores dado que fue visitada por el ministro Fernando de los Ríos. Estos documentos permiten aproximarnos al contexto en el que se llevó a cabo el primer documental cinematográfico rodado por los misioneros, hoy perdido, y entender mejor las luces y sombras de ese complejo esfuerzo de intercomunicación cultural entre los hombres y mujeres de las ciudades con afanes de transformación social y los campesinos, muchos de ellos en difícil situación económica, depositarios de un saber ancestral.

Corpus Barga y Zugazagoitia en 1933

Corpus Barga y Julián Zugazagoitia, fotografiados por Santos Yubero en Madrid en 1933.

El primer testimonio corresponde al escritor republicano Corpus Barga, que tenía una columna diaria en el diario Luz, efímera pero gran iniciativa periodística financiada por Nicolás María de Urgoiti. En el momento de hacer la columna que se ofrece a continuación Corpus Barga era un simpatizante de la conjunción republicano socialista que gobernaba. Años después, antes de establecerse definitivamente en su exilio peruano a partir de 1948, acompañaría a Antonio Machado en su paso pirenaico en aquella trágica huida del invierno de 1939 al ser derrotada la República. No hace mucho Manuel Vicent dedicó una emotiva semblanza (ver aquí) a ese gran periodista escritor que fue Corpus Barga, como se aprecia en el siguiente texto publicado en Luz el 2 de febrero de 1932 en su sección “Entre dos luces”.

Un pueblo por Corpus Barga.

Navalcán. 700 casas. 400 parados. 300 pequeños propietarios y arrendatarios. La dehesa, un encinar en desbandada, es de los señoritos de Madrid. Los navalqueños tienen más capacidad de trabajo que territorio municipal. No pasan mucha hambre ni los parados. Viven todos de la fama de otro pueblo –Lagartera-, a quien le ha perdido su fama. Los lagarteranos se han acostumbrado a vivir de las labores que hacen las lagarteranas. La mujer que trabaja no sustituye al hombre porque el hombre sin trabajo y con dinero de su mujer se lo gasta. Los lagarteranos se han arruinado todo lo que se han enriquecido los navalqueños: unos miles de pesetejas. Las navalqueñas trabajan también para las lagarteranas, y muchas labores de Lagartera que las lagarteranas venden en Madrid son de Navalcán.

Las casas de Navalcán tienen así labores de Lagartera -y loza del pueblo importante más próximo, que es Talavera de la Reina, la reina de la loza. Navalcán no tiene todavía carretera; construyen la de Parrillas. Todo el paisaje es de encinas. Al fondo, Gredos. El pueblo está encharcado. El alcalde opina socarronamente que, como viven hacinados las personas y los animales -algunas vacas y ovejas, además de los animales domésticos-, huye la peste con sus microbios. Hoy se ha echado un pregón para que los mozos y las mozas vistan de ropa de gran gala. Por primera vez un Gobierno, el Gobierno de la República, envía un ministro a Navalcán. Este ministro no viene a pedir nada a los navalqueños. Viene a regalarles unos libros, un gramófono, un cinematógrafo, y más tarde les regalará una radio.

Muchos navalqueños hace cuatro días que saben lo que es el cinematógrafo y el fonógrafo; los han visto y oído hace cuatro días por primera vez. Se los ha enseñado la Misión de maestros y estudiantes que anima doña María Luisa Navarro. Desde hace cuatro días hay títeres en el pueblo. Unos títeres nunca vistos en Navalcán. El pueblo está de fiestas, con alguna ráfaga melancólica, como es siempre la observación del campesino. “Ustedes se irán-les dice el campesino a los animadores, estudiantes y maestros-, ustedes se irán y se olvidarán de nosotros”. No; la República no se puede olvidar de la verdadera España, es decir, de los pueblos. Aquí se halla la tarea viva para todo lo que haya en España de espíritu emprendedor. Misiones para los pueblos. Como los estudiantes rusos de la época romántica. Pero no a la manera rusa de entonces, sino a la de hoy en el plan quinquenal, a la manera americana. Cien equipos de Misiones volantes con camionetas, cinematógrafo, libros, que tiendan la red de una organización espiritual permanente por toda España. “Concluir con el aislamiento de los pueblos”. Tal es el plan de la República. Esto viene a inaugurar a Navalcán, confirmando la emocionante labor de una Misión de ensayo, el ministro de Instrucción, D. Fernando de los Ríos. Por esto se han vestido de charras del Oriente las navalqueñas, con sus peinados japoneses; con sus collares, pañuelos y refajos de colores brillantes, y los navalqueños, de charros severos, completamente occidentales. Por esto mozos y mozas bailando, como en los días de boda, en la plaza de Navalcán, entre Toledo y Avila, entre dos Españas.

Antes de que llegara el ministro de la República llegó, por la mañana, al pueblo un jabalí de la dehesa que venía huyendo de la cacería de los señoritos. Durante una hora tuvieron que hacer los parados, unos cuantos; el jabalí no dio trabajo para los 400. 

Gredos desde Navalcán

El segundo testimonio corresponde a un reportaje de un periodista de Luz que acompañó al ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes en la visita que llevara a cabo Fernando de los Ríos a Navalcán. En él se captan elementos de la personalidad de ese dirigente socialista, detalles de los integrantes de la misión,  – en la que había dos profesores del Instituto de Talavera -, y donde probablemente Edgar Neville y un técnico de la casa Kodak colaboraron con Fernández López Zúñiga en el rodaje del mencionado documental. Y se ofrece información de las diversas actividades llevadas a cabo por el equipo de misioneros que trabajaron en Navalcán y de las reacciones de los lugareños de ese pueblo toledano ante ese evento, cuyas resonancias nos son desconocidas.

En viaje con D. Fernando de los Ríos. La magna empresa de las Misiones Pedagógicas. 

(Luz, 2 de febrero de 1932 p. 8)

Iniciación al viaje.-

Ocho de la mañana, en casa de don Fernando de los Ríos. Una buena iniciación para el viaje, porque vamos a un pueblo junto a Talavera y la morada del ministro es un museo popular. De nuestro arte y del arte de otros pueblos influidos por España, porque este hombre parece haber ido a América sólo para ver mejor a España y medir su grandeza. Pero ha de advertirse que D. Fernando de los Ríos encuentra la grandeza en las magnas líneas históricas y en las menudas cosas, para él igualmente egregias. …. Pero este apasionado del arte popular no es un erudito que adora el azulejo, el ladrillo colgado de un museo. También adora a la musa, es decir, al mismo pueblo. Por eso vamos a Navalcán, en la provincia de Toledo, donde una misión pedagógica está desde hace una semana.

Un plan decenal de cultura.-

En el coche. La frase con que otros acaban es por la que empieza D. Fernando: “Está todo por hacer en instrucción pública”. Pero esto no le entristece ni paraliza; esto carga la máquina y al punto salta el resorte de la resolución: “¡Hay que hacerlo todo!” Y la ingente labor le exalta y le pone febril. En esto se conoce al político creador, que, como los verdaderos artistas, se entusiasma y se eleva ante la dificultad…

 Construiremos anualmente -nos dice- 3.000 escuelas y formaremos cada año 4.000 maestros. Al terminar 1932 habrá 11.000 maestros más. En el año 1900 había 22.000; en 1930 había 32.000. En veintiún meses de República habremos aumentado el número de maestros más que la Monarquía en treinta años. 

Tengo en estudio una organización económica en forma que el Estado no tenga que desembolsar el total de las cantidades necesarias para la construcción de escuelas

Dentro de unos días -dice, entre otros detalles- se abren 18 escuelas en el Municipio de Chamartín, y en pocos meses Madrid contará con 225 escuelas más.

En el nuevo presupuesto [que se estaba elaborando y se aprobaría a finales de marzo de ese año tras tener que hacer Fernando de los Rios sucesivos recortes] se destinan subvenciones para los patronatos universitarios, clínicas y laboratorios, para que las Universidades puedan cumplir todos sus fines culturales y artísticos, trayendo profesores extranjeros, reteniendo aquí los estudiantes más capacitados en la Universidad a la terminación de sus estudios, porque sepan ustedes –nos dice- que principalmente los Estados Unidos ofrecen honorarios subidos a los pocos especialistas en Historia, Filología, etc., que vamos formando. Luego nos habla del teatro universitario ambulante, del teatro lírico nacional y de la orquesta nacional también ambulantes. Dentro de unos años España será otra.

¿De qué siglo?

Hemos pasado Talavera de la Reina. Un guía nos aguarda al borde de unos encinares. Tenemos que dejar la carretera y andar por largas dehesas, malos caminos de carro cruzados por riachuelos donde el automóvil da fondo. Al fin, Navalcán; un pueblo grande, de 3.800 habitantes, lejano de las rutas, encerrado en sí mismo. Las calles son un barrizal de detritus. Si el agua corriera y no se estancara, las llamaríamos arroyos. Pero, a veces, por una entornada puerta, se entrevé una limpia cocina de paredes encaladas, donde penden docenas de platos de Talavera, cuyos mismos dibujos azules repite secularmente el tejedor en los pañuelos y chales de las mujeres. Jung [el siquiatra, sicólogo y ensayista suizo] dice que muy pocos hombres viven en el presente. Vivir en el presente no es vivir en esta fecha, sino “vivir” los problemas actuales. ¿En qué siglo está viviendo este pueblo? Cuando estos pueblos se sublevan, matan e incendian, también es un levantamiento de aldeanos de siglos remotos, medievales. ¡Y dicen que es comunismo!

Los equipos misioneros

Al descender del auto nos espera el pueblo reunido con las autoridades. Allí está la Misión Pedagógica. Doña María Luisa Navarro de Luzuriaga, directora de la Escuela del Hogar; señorita [Matilde] Moliner, profesora del Instituto de Talavera [implicada en la organización y cuidado de las primeras bibliotecas circulantes de las Misiones Pedagógicas]; señorita Quilez, alumna de la Escuela Superior del Magisterio; señor Fisac, profesor del Instituto de Talavera; Sr. Fernández López [Guillermo Fernández López Zuñiga (1909-2005)] , de la Federación Universitaria Escolar; D. César Rodríguez, maestro del grupo escolar Cervantes de Madrid, y Sr. Pacheco, técnico de la Casa Kodak. Esto es una Misión: un equipo de gente entusiasta y casi toda juvenil, de profesores y alumnos distinguidos que se lanzan, con temple deportivo, a instruir un pueblo remoto. Los jóvenes de la Misión se presentan con atuendo de deportistas: en jersey, descubiertos, la tez curtida y soleada. El fútbol, las carreras, la moto están desembocando en esto. La fuerza, la sana alegría, el ánimo aventurero, dispendiados inútilmente en el deporte, dan aquí un rendimiento. El espíritu ha puesto en esta energía su turbina y la utiliza. Estos jóvenes trabajan en la Misión desde las nueve de la mañana hasta las diez de la noche, sin ahorro de actividad, “ex abundantia cordis”. Son electricistas que instalan el cine, recitadores, cantantes, maestros, todo en una pieza. Así quince días. Al retirarse dejan en las escuelas una biblioteca, un gramófono, un cine. Y hay el proyecto de dotar de aparatos de radio a estos pueblos apartados, herméticos. Y desde luego volver, volver varias veces. ¡Si esto se hiciera a un mismo tiempo en mil aldeas de España!

¿Qué hacen las Misiones Pedagógicas?

He aquí el programa de un día de la Misión Pedagógica en las dos escuelas de Navalcán. Explicaciones de Historia de España, historia del libro, cuidados y reparaciones que exige. Recitación de romances explicados, poesías de Marquina, Gabriel y Galán, Mesa [Enrique de Mesa, considerado “el poeta de la sierra“]. Lecciones de lenguaje. Música regional. Proyección de las películas “A las puertas del Artico” y “La vida en el fondo del mar”. Asisten todos los niños y niñas de las escuelas públicas y cuatrocientas personas mayores.

La biblioteca que se deja a la escuela consta de unos cien volúmenes. Libros de Historia de España; de Geografía, de Agricultura, reproducciones artísticas, “Vida de las abejas”, “Vida de las hormigas”, “Grandes exploradores de España”, cuentos de Andersen, extractos y trozos de “Don Quijote”; “Odisea”, “Iliada”, “Historia de la Tierra”, “Vida de los astros”, exploraciones de Amundsen, vidas de Stephenson, Edison, Franklin, etc., etc.

En una ceremonia sencilla el ministro entrega la biblioteca a las escuelas del pueblo. La arenga del ministro es un llamamiento para que los oyentes cumplan sus deberes cívicos; un llamamiento a la cordura, a la reflexión, en términos sencillos, ungidos de emoción, que a todos hieren en lo hondo.

 

Navalcan joven


Mujer joven de Navalcan engalanada

Una revolución en una caja de puros

Una espléndida comida en casa del médico Sr. Rey Larramendi. Sirven la mesa sus cuatro hijos -dos muchachos y dos muchachas- vestidos “a la gala antigua”. A los postres el Sr. Rey ofrece al ministro un cigarro envuelto en papel de plata con la cifra del monarca destronado. Cuenta cómo ha llegado a sus manos este cigarro del monarca al huir de Madrid. Entonces el ministro le ofrece, a su vez, otro cigarro regalo de un amigo, fabricante de Cuba, en cuya sortija se lee: “F. de los Ríos”. El médico coloca este cigarro en el mismo sitio donde estaba el otro. Y así, de esta manera, se realizó el cambio de régimen en una simple caja de puros.

Navalcan mujeres

Socialista y tradicionalista

A la tarde, baile popular en la plaza. Mozos y mozas visten el traje antiguo. Orquesta: dos guitarras curtidas, un violín elemental que el músico toca como quien parte una hogaza con un cuchillo, dos tapas de cacerola, un almirez. A lo que cantan le dicen la “jota verata”

El ministro, que entiende de cantos como de tapices y hierros, sitúa la copla entre la malagueña y el fandangillo. Ante el portentoso cuadro de color, Edgar Neville, inmigrado de Hollywood, exclama, como síntesis de admiración:

– ¡ Charlie Chaplin vería esto llorando !

Y no es la menor emoción oír al ministro socialista recomendar que no se pierdan estos trajes, estos cantos, estos bailes; que no se pierda la tradición española. El fue a buscarla hasta los Estados Unidos y la encontró un día que en un desierto norteamericano un indio de largas trenzas le pidió:

-Caballero: ¿tendriais cuatro reales?

Una nueva clase social

A la vuelta, otra vez por encinares, el guía se desorienta y nos encontramos perdidos en un arenal donde para avanzar el auto un metro tiene que retroceder dos. La sombra de un aldeano a caballo nos lleva al buen camino.

En el coche hablamos poco, con esa voz triste de los regresos.

– Se han censurado mis decretos de Justicia sobre la cuestión agraria. Toda revolución es formación de nuevas clases sociales en que se apoya el nuevo régimen. Y aquellos decretos han formado una nueva clase social para la República.

Envío

Un hombre, D. Manuel Bartolomé Cossío, iniciador de estas Misiones Pedagógicas, vive con el cuerpo enfermo, inmovilizado, pero su espíritu corre juvenil reencarnado por cuerpos jóvenes y sanos, dividido y, sin embargo, entero, haciendo la España grande con que sueña.

Cossio Cronica 1931

Cossio Cronica dibujo de Espada

El tercer documento del que doy cuenta es el extracto del testimonio de uno de los integrantes de la misión que nos ofrece información relevante sobre las interacciones entre los misioneros y misioneras y los habitantes de Navalcán, particularmente la cincuentena larga de trabajadores militantes del PSOE, con los que discutieron de política y compartieron audiciones musicales para levantar el ánimo.

Las reflexiones de un misionero

Navalcán (Toledo).- 27 de enero a 1 de febrero de 1932.- “Llegamos a Navalcán el día 27 a las seis de la tarde. A nuestra llegada el pueblo, que está en fiesta, nos rodea y nos dice: ” ¡Aquí están los republicanos!” “Vienen a hacernos función” A pesar de los esfuerzos del inspector y de los maestros nos reciben un poco como a una compañía de circo.

(…) En la Casa del Pueblo. El domingo, 31, después de una última actuación de Misiones, la señora de Luzuriaga y la señorita Moliner se vieron rodeadas por los cincuenta y tantos obreros que componen el partido socialista de Navalcán y fueron invitadas a visitar la cocina que les sirve de local social.

Poca luz, paredes de adobe, reflejo rojo de lumbre de leña, caras fatigadas y curtidas. Parece aquello un aguafuerte.

Entre tanto traen discos; un asociado lee y comenta un artículo sobre la C.N.T. y la F.A.I. Uno de los reunidos hace manifestaciones encendidas en odio. La señora de Luzuriaga aprovecha el momento para explicarles cómo las ideas más extremas  pueden ser nobles. Se hace llamada a la cordura y comprensión humanas, al respeto de las conciencias, etc. Todo ello en plan de familiaridad y sencillez. Entre aquellos hombres hay quien llora. Estuvo preso el año diecisiete. Recuerdos pasados se evocan en esos momentos. Emoción en todos. Cordialidad.

Les hacemos oir música y acaba la sesión con el espíritu levantado y señales de esperanza.

(extracto de Memoria del Patronato de Misiones Pedagógicas (septiembre 1931-Diciembre 1933). “Dicen los misioneros” reproducido en Mariano Pérez Galán, La enseñanza en la Segunda República española, Madrid, Edicusa, 1977, pp. 359-360).

Para saber más:

Eugenio Otero, coordinador, Las Misiones Pedagógicas, 1931-1936, Residencia de Estudiantes-Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Madrid, 2007, 552 pp., 437 ilustraciones.

María Luisa Ortega y Clemente Tribaldos, “Sensibilidad y técnica. Las películas científicas de Guillermo Zúñiga” (ver aquí) María Luisa Ortega, coord, Guillermo Zúñiga: la vocación por el cine y la ciencia, Madrid, UNED-ASECIC, 2011

Autor: Leoncio López-Ocón

Historiador. Investigador del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Madrid.

Un pensamiento en “El contexto del primer documental efectuado por las Misiones Pedagógicas republicanas en Navalcan (Toledo)

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