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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal. ISSN: 2531-1263


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Anuncio taller seminario Aulas innovadoras en la época de la JAE

El viernes 27 de junio de 2104 se celebrará en la sala Gómez-Moreno (2C10-2C24) del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC el taller seminario “Aulas innovadoras en la época de la JAE. Nuevas perspectivas sobre las reformas de la enseñanza secundaria en la sociedad española del primer tercio del siglo XX”, actividad del proyecto de investigación “Educación integral para los jóvenes bachilleres: cambios promovidos por la JAE en la enseñanza secundaria (1907-1936)”, [HAR2011-28368)],  coordinado por el impulsor de esta bitácora.

Participarán en él los siguientes investigadores con las comunicaciones que se indican a continuación:

Víctor Guijarro: La expansión de la cultura tecnocrática, las máquinas y las políticas educativas y sociales en la época de la JAE

Santiago Aragón: Los premios “Ribera”: el mecenazgo privado en los tiempos de la institucionalización de la actividad científica en España

Natividad Araque: Las primeras científicas becadas por la JAE

Santos Casado: El geólogo Vicente Sos. Historia de vida de un profesor e investigador de la Junta para Ampliación de Estudios.

José Manuel Azcona: El Instituto de Enseñanza secundaria de Bilbao, la sociedad liberal El Sitio y la JAE (1907-1936)

Leoncio López-Ocón: La renovación de la enseñanza de la geografía en las aulas de bachillerato en la primera década del siglo XX.

Mario Pedrazuela: La influencia del Centro de Estudios Históricos en la modernización de los estudios literarios y lingüísticos

Nani González: Guillermo Díaz Plaja: La enseñanza de la lengua y la literatura en Cataluña en el contexto de la JAE

Rebeca Herrero: La incorporación de las mujeres a la educación secundaria durante la Segunda República: un estudio de caso sobre el Instituto “Quevedo” de Madrid.

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Los profesores del Instituto-Escuela en noviembre de 1925 y el recuerdo de sus alumnos en el exilio mexicano

En octubre de 2009 el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza publicó mi reseña del libro de Encarnación Martínez Alfaro Un laboratorio pedagógico de la JAE. El Instituto-Escuela sección Retiro de Madrid, editado por Biblioteca Nueva, y elaborado en el marco del programa de I+D CEIMES que coordiné entre enero 2008 y junio 2012.  Tanto en esa reseña, como en otra efectuada por Clara Eugenia Núñez, se señalaron los numerosos aciertos de esa obra en la que se reconstruye el gran proyecto educativo del centro piloto creado por la Junta para Ampliación de Estudios para formar profesores que dinamizasen el sistema educativo español en el ámbito de la enseñanza secundaria.  Teniendo como horizonte la educación integral de los alumnos, el Instituto-Escuela introdujo los principios de la pedagogía europea al incorporar a la enseñanza una metodología activa, una formación científica y los idiomas modernos: inglés, francés y alemán. Muchas de las iniciativas que puso en marcha el Instituto-Escuela –ignoradas u olvidadas durante mucho tiempo– tienen plena vigencia en la actualidad como puede apreciar cualquier observador del legado de esa experiencia educativa que se conserva actualmente en el edificio histórico del Instituto de Enseñanza Secundaria Isabel la Católica. Así lo apreció Manuel Martínez Bargueño, autor del interesante post “Siguiendo las huellas del Instituto-Escuela

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A continuación ofrezco un documento, procedente de los extraordinarios fondos del Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares, que permite adentrarse en las interioridades del funcionamiento de esa singular experiencia educativa cuando estaba atravesando un momento difícil tras el inicio de la dictadura de Primo de Rivera, y pendía sobre ella la amenaza de su disolución.

En él se informa de los salarios que cobraba el cuerpo de profesores del Instituto-Escuela de Segunda Enseñanza en noviembre de 1925 según informe enviado por el profesor delegado, el matemático e historiador de la ciencia José A. Sánchez Pérez al presidente de la JAE Santiago Ramón y Cajal. Como se podrá observar, en efecto, los profesores de idiomas eran varios y estaban bien remunerados. Así mismo existía un buen contingente de profesores encargados de promover la enseñanza artística y los trabajos manuales en los dos centros que tenía el Instituto-Escuela, ubicados por aquel entonces en la madrileña calle Miguel Angel  y en los altos del Hipódromo, cerca de donde está actualmente el Instituto Ramiro de Maeztu.

Se visualiza de esta manera el esfuerzo de  fortalecer una educación “integral”, armónica entre la teoría y la práctica, entre  el cultivo de las humanidades y de las ciencias, entre el pensar con el cerebro y el ejecutar con las manos, que movilizó a todos los impulsores de ese experimento educativo, cuya huella sigue presente en nuestros días. A destacar además la cualificación profesional de este singular colegio de profesores que se presenta a continuación, de varios de los cuales Encarnación Martínez Alfaro ofrece información biográfica en el libro mencionado y en el portal CEIMES en la sección correspondiente a profesores del IES Isabel la Católica, descendiente de aquel Instituto-Escuela.

– El salario de los 12 catedráticos, que habían sido comisionados a ese centro educativo, tras haber sido elegidos por la JAE, era el siguiente:

José A. Sánchez Pérez  (1882-1958) y Samuel Gili Gaya (1892-1976)   ganaban 508, 33 ptas.

Francisco Barnés Salinas (1877-1947), Federico Gómez Llueca (1889-1960),  Julio Carretero GutiérrezAntonio Marín Sáenz de Viguera (1889- ), José Vallejo Sánchez (1896-1959),  Andrés León Maroto (1893- ) y Miguel A. Catalán Sañudo (1894-1957)  333,33 ptas.

Segundo Espeso Miñambre: 208,33 ptas

Martín Navarro Flores (1871-1950) 125,00 ptas.

– La remuneración de los 10 profesores de lenguas (7 mujeres y 3 hombres) era más elevada con el siguiente orden:

Mr. Enrique D. Philips 632,00; Mlle. Odette Boudes 532,00; Mlle. Jeanne Stouque 508,00; Miss Elise Moore 456,00; Mr. Oswald Jahns 444,00; Fr. Agnes Sagan 408,00; Miss Barbara Finlay 348,00; Fr. Anna Sandler 208,00; Mlle. Annette Bertaux 168,00; Mr. Eduardo Surmely 75,00 ptas.

– Respecto a los responsables de los trabajos manuales y artísticos había una notable diferencia en la remuneración de sus tres directores y de sus diecieséis encargados.

El salario de los tres directores era el siguiente: Rafael Benedito Vives (1885-1963)  448,00; Josefa Quiroga Sanchez-Fano 428,00 y Jacinto Alcántara Gómez (1901-1966) 388,00 ptas.

El de los dieiciséis encargados (9 mujeres y 7 hombres) tenía la siguiente escala: Srta. Josefina Mayor Franco 276 ptas; Srta. Mª Luisa Garcia Sainz  y D. Francisco Benítez Mellado 228 ptas; María Quiroga Sanchez-Fano y Antonia Quiroga Sanchez-Fano 216 ptas; Antonio Roselló Vidal 204 ptas; María Datas Gutierrez 168 ptas; Aniceto García Villar 156 ptas; Carlos Gomez Hernandez, Emeterio Valiente García, Lorenzo Gascón Portero  y Pilar Fernández Aguilar 144 ptas; Isabel Rodrigo Sánchez-Contador 132 ptas; Eladia Caneiro Mayor y Filomena Alvarez Diaz Ufano 120 ptas y Alfonso Rojas Gómez 80 ptas.

En cuanto a los aspirantes al magisterio que daban sus clases orientados por los catedráticos y que formaban el contingente mayor del profesorado del Instituto-Escuela sus remuneraciones eran estas según las diferentes secciones en las que estaban encuadrados:

Sección de Naturales: (8 hombres y 1 mujer): Srta. Maria Rioja lo Bianco y Pedro Aranegui Coll 188 ptas.; Julian Alonso Rodriguez y Santiago Blanco Puente 156 ptas.; Rafael Candel Vila (1903-1976) 148 ptas:; Francisco Carreras Lorenzo y Mariano García Martínez 132 ptas; Miguel A. Junquera Muné 108 ptas y Juan Gomez Menor Ortega 56 ptas.

Sección de Geografía e Historia (6 hombres y 4 mujeres): Concepción Muedra Benedito 254 ptas.; Luis Brull de Leoz 216 ptas.;  Juan de Mata Carriazo (1899-1989) 206 ptas.; Manuel Sorá Boned 180 ptas.; Felipa Niño Mas 160 ptas.; Socorro Gonzalez Madrid y José Camón Aznar (1898-1979) 120 ptas.; José María Igual Merino 96; Manuel de Terán Alvarez (1904-1984) 80 ptas. y Maria Elena Gomez Moreno (1911-1998) 70 ptas.

Sección de Lengua y Literatura Castellana (3 hombres y 2 mujeres): Maria Monzón Casión 276 ptas.; Cesar Arias Herrero 220 ptas. ; Alfredo Malo Zarco (1897-1963) 156 ptas.; Matilde Martín González 132  ptas. y Luis Alcubilla Pintado 74 ptas.

Sección de Filosofía (2 hombres):  Perfecto García Conejero 94 ptas. y Manuel Heredero Perez 82 ptas.

Sección de Físico-Químicas (8 hombres): Manuel Mateo Martorell 140 ptas. ; Fernando Montequi y Diaz de Plaza 120 ptas. ;  Delio Mendaña Alvarez y José Beato Pérez 108 ptas.; Rafael Alvarez Martín 92 ptas.; Faustino L. Cuadrado Gonzalez 84 ptas. ; Eugenio Muñoz Mena 76 ptas. y Julio Segura Calbe 56 ptas.

Sección de Matemáticas (6 hombres y 1 mujer):  Mª Carmen Martínez Sancho 152 ptas.; Joaquin Abejar Barberán y José M. Gimenez Giron 132 ptas.; Olimpio Gomez Ibañez 128 ptas.; Cesar Rodríguez Baster 124 ptas.;  Secundino Rodriguez Martin 78 ptas. y Desiderio Sirvent Lopez 56 ptas.

Sección de Lengua y Literatura clásicas (2 hombres): Clemente Hernando Balmori (1894-1966) 176 ptas. y Bienvenido Martin Garcia 84 ptas.

Además de los profesores la administración del Instituto-Escuela se hacía cargo del salario del servicio médico que estaba a cargo de Luis Calandre Ibáñez (1890-1961)  al que se le remuneraba con 150 ptas, y de la administración a cargo de Victoria Kent Siano (1889-1987) que cobraba 300 ptas y de Rosa Herrera Montenegro que recibía 250 ptas.

En total el salario mensual de los 87 integrantes del staff de las dos sedes del Instituto-Escuela de Madrid allá por noviembre de 1925 ascendía a  17,792,30 ptas.

Años después -el 7 de junio de 1961- un grupo de sus alumnos se reuniría en su exilio mexicano para evocar los resultados obtenidos por aquel singular ensayo pedagógico y agradecer a sus maestros,  -particularmente los que habían fallecido en México,  Francisco Barnés en 1947 y Martín Navarro en 1950- todo lo que les habían enseñado. Los testimonios de Germán Somolinos (1911-1973), Daniel Tapia (1909-1985), Enrique Díez Canedo y Bernardo Giner de los Ríos (1888-1970) nos acercan con diversos estilos al luminoso y creativo ambiente en el que se formaron en el Madrid de los años 1920 gracias a la acción pedagógica de un sólido equipo de profesores, cuya labor merece ser recuperada. Sus reflexiones merecen ser leídas y el lector curioso las tiene accesibles en este enlace.


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Una antología de ochenta textos sobre la Institución Libre de Enseñanza y Francisco Giner de los Ríos

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Completo mi acercamiento a la trilogía La Institución Libre de Enseñanza y Francisco Giner de los Ríos: nuevas perspectivas, coeditada en 2013 por la Fundación Francisco Giner de los Ríos y Acción Cultural Española, dando cuenta de su tercer y último volumen, tras haber informado de sus dos primeros volúmenes, y de su presentación en la Residencia de Estudiantes de Madrid el 18 de septiembre de 2013.

En este volumen se ofrecen ochenta textos y documentos escritos por las figuras más representativas del krausoinstitucionismo entre 1861 y 1947. Recorriendóndolos desfilan ante nuestros ojos las ideas y realizaciones de esta corriente cultural definidora del liberalismo social y del socialismo liberal en la España contemporánea.

La antología está precedida por una reflexión autobiográfica “Mi recuerdo de la Institución” del actual presidente de la Institución Libre de Enseñanza,  Julián de Zulueta, “el señor de los mosquitos”, en la que evoca su trato directo cuando era joven con Julián Besteiro o en su etapa de exiliado con José Castillejo en Londres y con Fernando de los Ríos en Bogotá. Y por dos contribuciones de los responsables del tercer volumen. Gonzalo Capellán en su texto “Los forjadores de almas: el sueño institucionista de regeneración y educación nacional” explica el sentido de la antología fijándose, entre otros aspectos, en la crucial aportación institucionista al desarrollo de las ciencias sociales, el humanismo y la teoría de las artes. Por su parte Eugenio Otero Urtaza elabora un ensayo bibliográfico sobre el krausismo y la Institución Libre de Enseñanza.

Ambos editores, junto a José García-Velasco y Salvador Guerrero, realizan breves introducciones a cada uno de los textos de la antología.

Dado que la lectura de estos materiales es jugosa y atractiva para conocernos mejor me permito reproducir a continuación el índice de los textos que se presentan en la antología de este volumen que culmina una importante obra colectiva.

Estos son pues los textos presentados y comentados en esta antología:

Segismundo Moret “El capital y el trabajo ¿son armónicos o antagonistas? (1861), pág. 73

Gabriel Rodríguez “Examen del sistema llamado protector” (1863) p. 76

Fernando de Castro “La libertad de ciencia y la independencia de su magisterio” (1868) p. 87

Francisco Giner de los Ríos “El viejo liberalismo” (1868) p. 95

José Luis Giner de los Ríos “Discurso pronunciado en el meeting abolicionista celebrado en el Teatro de la Alhambra” (1870) p. 98

Alejandro de Humboldt/Bernardo Giner de los Ríos (trad.) “Prefacio a Cosmos. Ensayo de una descripción física del mundo (1874) p. 102

The Times “La cuestión universitaria” (1875) p. 106

Nicolás Salmerón y Alonso “Bosquejo de las leyes de la historia y del progreso humano” (1875) p. 112

Gumersindo de Azcárate “Origen y carácter del problema social” (1876) p. 123

Karl David August Röder/Francisco Giner de los Ríos (trad.) “Reforma del sistema penal español mediante el régimen celular”  (1876) p. 131

Manuel Ruiz de Quevedo “Cuestión universitaria” (1876) p. 137

Manuel Bartolomé Cossío “Consolar al triste” (1878) p. 144

Manuel Bartolomé Cossío “Carácter de la pedagogía contemporánea. El arte de saber ver” (1879) p. 149

Hermenegildo Giner de los Ríos “Memoria leída en la Junta General de Accionistas el 30 de mayo de 1879” (1879) p. 157

Augusto González de Linares “La geometría y la morfología de la naturaleza” (1879) p. 163

Rafael Torres Campos “Conferencia sobre viajes escolares” (1882) p. 176

Karl Christian Friedrich Krause/Francisco Giner de los Ríos (trad.) “Teoría de la música” (1883) p. 180

Francisco Giner de los Ríos “A propósito de Aristóteles y los ejercicios corporales” (1884) p. 185

Francisco Giner de los Ríos “Grupos escolares: la escuela mixta” (1884) p. 189

Francisco Giner de los Ríos “Maestros y catedráticos” (1884) p. 191

The Times “La Institución Libre de Enseñanza” (1884) p. 197

Gabriel Compayré “El movimiento pedagógico en España. La Institución Libre de Enseñanza” (1886) p. 204

Francisco Giner de los Ríos “Paisaje” (1886) p. 211

Institución Libre de Enseñanza “Programa de excursiones. Excursión durante las vacaciones del verano de 1883” (1886-1887) p. 219

Emilia Pardo Bazán “Los pedagogos del Renacimiento (Erasmo, Rabelais, Montaigne)” (1889) p. 226

Rafael Altamira “La enseñanza de la historia” (1890) p. 237

Institución Libre de Enseñanza “La educación primaria y la situación de las clases obreras” (1890) p. 248

Concepción Arenal “El trabajo de las mujeres” (1891) p . 257

Gumersindo de Azcárate “La República Norteamericana” (1891) p. 265

José de Caso “Relación de la segunda enseñanza con la primaria. ¿Son ambas periodos de un mismo grado de cultura? (1892) p. 270

Joaquín Sama “Una lección de mineralogía a los párvulos” (1893) p. 280

Bertha Wilhelmi “Aptitud de la mujer para todas las profesiones” (1893) p. 287

Pedro Blanco Suárez “Juego de pelota” (1894) p. 291

Adolfo Posada “Progresos del feminismo” (1897) p. 296

Joaquín Costa “Reconstitución y europeización de España. Mensaje y programa de la Cámara Agrícola del Alto-Aragón” (1898) p. 303

Ricardo Rubio “De educación física” (1898) p. 314

Manuel Azaña “Giner. Explicaciones” (1899) p. 326

Alfredo Calderón “La educación moral/El laicismo” (1899) p. 335

Francisco Giner de los Ríos “El ser y el sujeto. La persona social” (1899) p. 342

María Goyri “El próximo Congreso Feminista” (1899) p. 348

Rafael Altamira, Alfonso G. Buylla, Adolfo Posada y Aniceto Sela “Contestación a la encuesta sobre “Oligarquía y caciquismo” (1902) p. 351

Francisco Giner de los Ríos “Mi pesimismo” (1904) p. 360

Guillaume Tiberghien/ Hermenegildo Giner de los Ríos (versión) “Concepto de filosofía moral” (1906) p. 363

Manuel Bartolomé Cossío “El Greco, Velázquez y el arte moderno” (1907) p. 367

Hermenegildo Giner de los Ríos “Teoría especial del arte literario” (1909) p. 377

María de Maeztu “La pedagogía en Londres y las escuelas de párvulos” (1909) p. 382

Julius Meier-Grafe “Viaje por España” (1910) p. 387

Adolfo Posada “La enseñanza de la sociología” (1910) p. 389

Corporación de antiguos alumnos de la Institución Libre de Enseñanza “La XVI colonia de vacaciones” (1911) p. 394

Rafael María de Labra “La educación popular” (1911) p. 399

Miguel de Unamuno “Del sentimiento trágico de la vida” (1912) p. 407

Manuel Bartolomé Cossío “El entierrro del conde de Orgaz” (1914) p. 412

Francisco Giner de los Ríos “En el centenario de Sanz del Río” (1914) p. 419

Manuel Bartolomé Cossío “Datos biográficos de Francisco Giner de los Ríos” (1915) p. 428

Francisco Giner de los Ríos “Fragmentos de un prólogo” (1916) p. 437

Fernando de los Ríos Urruti “Teoría del Estado” (1916) p. 443

Alice Pestana “La guerra y los niños” (1918) p. 454

Luis de Zulueta “…Lo que es del César” (1920) p. 459

Juan Uña “Sobre educación nacional” (1921) p. 463

John Dos Passos “In Memoriam. Don Francisco Giner de los Ríos” (1923) p. 468

Alexis Sluys “Reformas pedagógicas en España” (1923) p. 477

José Castillejo “La educación. El Estado y la Iglesia. Labor ministerial” (1926) p. 486

Juan Vicente Viqueira “¿Puede la psicología ser útil al maestro? (1926) p. 490

Ramón Menéndez Pidal “Romances y baladas” (1927) p. 494

José Castillejo “La educación en Inglaterra” (1930) p. 499

Rubén Landa “La educación de los adultos en España” (1930) p. 502

Lorenzo Luzuriaga “Ideas para una reforma constitucional de la educación pública” (1931) p. 506

Antonio Flórez Urdapilleta “La formación de los arquitectos” (1932) p. 512

Bernardo Giner de los Ríos “Las construcciones escolares de Madrid” (1933) p. 518

Leopoldo Torres Balbás “La reparación de los monumentos antiguos en España” (1933) p. 524

Rodolfo Llopis “Hacia una escuela más humana” (1934) p. 531

John B. Trend “Cossío o De su jornada” (1934) p. 539

Julián Besteiro “Cuando era joven el maestro” (1935) p. 554

Joaquín Xirau “La conciencia amorosa” (1936) p. 557

Justa Freire “La escuela hogar” (1937) p. 562

Luis Santullano “Antipedagogía” (1938) p. 567

Pierre Jobit/Paulino Garagorri (trad.) “El problema religioso del krausismo” (1945) p. 573

Constancio Bernaldo de Quirós “Las nuevas teorías de la criminalidad” (1946) p. 582

Alberto Jiménez Fraud “Ocaso y restauración” (1948) p. 590

Josep Pijoan “Arte contemporáneo” (1949) p. 608

La obra finaliza con un apéndice que consta de la versión original de los textos traducidos y con el correspondiente índice por autores y la constancia de la procedencia de las numerosas imágenes que ilustran la obra.

 

Addenda: Semanas después de haber hecho estas entradas el historiador Juan Francisco Fuentes ha efectuado una amplia, y concienzuda, reseña de esta trilogía, que merece ser leída y discutida.


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Los dos primeros volúmenes de una trilogía sobre la Institución Libre de Enseñanza y Francisco Giner de los Ríos

Entre los libros más destacados del 2013 los críticos de periódicos españoles han escogido pocas obras de historiadores. Los  de los diarios El País de Madrid y El Periódico de Barcelona coincidieron en elegir como obras más destacadas  El futuro es un país extraño. Una reflexión sobre la crisis social de comienzos del siglo XXI de Josep Fontana y Las historias de España, coordinado por José Alvarez Junco y otros autores, la cual fue considerada como el libro de no ficción del año por los críticos del suplemento El Cultural del diario El Mundo de Madrid.

No se menciona en ninguna de esas listas a la trilogía coeditada por la Fundación Fracisco Giner de los Ríos y Acción Cultural Española titulada La Institución Libre de Enseñanza y Francisco Giner de los Ríos: nuevas perspectivas. Pero dado el esfuerzo colectivo que ha supuesto su edición, y las nuevas perspectivas que abre sobre el conocimiento de una de las principales corrientes de pensamiento y de acción colectiva que ha modelado la educación y la ciencia en la España contemporánea, me parece oportuno ofrecer los índices de la obra para facilitar el acceso a sus contenidos.

Completamos así los contenidos de una entrada anterior en la que nos hacíamos eco de la intervención de Eduardo Martínez de Pisón cuando se presentó la obra en la Residencia de Estudiantes el 18 de septiembre de 2013.

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El primer volumen de la trilogía, coordinado por Javier Moreno Luzón y Fernando Martínez López, aborda  las relaciones de los krausistas, inspiradores y sostenedores de la Institución Libre de Enseñanza a partir de su creación en 1876, con la política española. Quienes han diseñado este homenaje a Giner de los Ríos, en los prolegómenos del centenario de su fallecimiento en 1915, han tenido presente la advertencia hecha por su principal discípulo Manuel Bartolomé Cossío por aquellas fechas: “para hacer la biografía de Giner habría que hacer la historia de la Institución y para hacer ésta, habría que hacer la historia de España”.

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Las quince contribuciones de este primer volumen , subtitulado Reformismo liberal. La Institución Libre de Enseñanza y la política española, son las siguientes.

Introducción: Javier Moreno Luzón y Fernando Martínez López, pág. 16

Progresistas, republicanos y krausistas antes de la revolución de 1868: María Cruz Romeo Mateo, p. 22

Los krausistas en la política del Sexenio democrático: Fernando Martínez López, p. 40

El sueño de la concordia nacional. Institucionismo y política en la Restauración (1875-1931): Manuel Suárez Cortina, p. 86

Hermenegildo Giner de los Ríos (1847-1923). Institución Libre de Enseñanza y Radicalismo: Fernando Arcas Cubero, p. 116

Los institucionistas. El partido liberal y la regeneración de España: Javier Moreno Luzón, p. 142

Segismundo Moret, Francisco Giner y la Institución Libre de Enseñanza: Carlos Ferrera, p. 180

Liberalismo socialista y socialismo liberal: Octavio Ruiz-Manjón, p. 214

Institucionismo y socialismo. Julián Besteiro y las terceras vías: Emilio Lamo de Espinosa, p. 236

Los institucionistas y la política educativa española (1898-1936): proyectos y realidades: María del Mar del Pozo Andrés, p. 256

La Institución Libre de Enseñanza y la política social: Juan Ignacio Palacio Morena, p. 292

Una obsesión muy católica: pasar por las armas a la señora Institución: Santos Juliá, p. 332

La Institución Libre de Enseñanza en la España del Nacional-Catolicismo: Elías Diaz, p. 356

– ” ¡Muera la intelectualidad traidora!”. La crítica franquista al universo de la edad de plata: Nicolás Sesma Landrín, p. 386

La impronta de la Institución Libre de Enseñanza en la democracia española: Alejandro Tiana, p. 416

– Indice onomástico: p. 439

El segundo volumen de la trilogía, coordinado por José García-Velasco y Antonio Morales Moya, reúne un conjunto de colaboraciones acerca de las conexiones de los krausistas con la educación, la ciencia y el arte y de la proyección de la labor cultural de los institucionistas en diversas partes del Estado tan relevante para alentar la edad de plata de la cultura española que transcurrió entre 1886 y 1936, grosso modo.

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Las cuarenta contribuciones de este volumen, subtitulado La Institución Libre de Enseñanza y la cultura española, son las siguientes:

Introducción: José García-Velasco y Antonio Morales Moya, p. 12

– Una paideia española. Ciento setenta años de krausismo e institucionismo en España: Antonio Morales Moya, p. 20

Giner de los Ríos, el “Sócrates español”. De la política a la pedagogía: Pedro Cerezo Galán, p. 28

Alrededor de 1915: Nacionalismo y modernidad: José-Carlos Mainer, p. 68

Giner y su descendencia. La ILE y la cultura española contemporánea: José García-Velasco, p. 96

EL KRAUSISMO, ORÍGENES Y PRIMERA ETAPA DE LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA

Hijos de la razón. Filósofos e institucionistas entre la tradición y la modernidad: María-Dolores Albiac Blanco, p. 198

Krause y los krausistas alemanes y españoles: Enrique M. Ureña, p. 236

Relaciones del krausismo español con la masonería: Pedro Álvarez Lázaro, p. 260

El pensamiento estético krausoinstitucionista: Ricardo Pinilla Burgos, p. 278

La Institución Libre de Enseñanza en España

Galicia y Portugal: Angel Serafín Porto Ucha, p. 303

Cataluña: Conrad Vilanou Torrano, p. 319

  Valencia: León Esteban Mateo, p. 328

Canarias: Manuel Ferraz Lorenzo, p. 337

Extremadura: Francisco Javier Alejo Montes, p. 349

Andalucía: Patricia Delgado Granados, p. 360

  Baleares: Antoni J. Colom Cañellas, p. 370

Castilla y León, Leoncio Vega Gil, p. 378

La ILE y la Fundación Sierra Pambley. Un camino de ida y vuelta: Elena Aguado Cabezas, p. 388

EL PROYECTO EDUCATIVO DE LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA

Giner de los Ríos, hoy: Emilio Lledó, p. 412

Las innovaciones educativas: Antonio Viñao, p. 420

Las relaciones con los movimientos pedagógicos europeos: Eugenio Otero Pedraza, p. 436

El Museo Pedagógico Nacional y la modernización educativa en España (1882-1941): Pedro L. Moreno Martínez , p. 458

La educación de la mujer: Elvira Ontañón, p. 476

La enseñanza de las lenguas modernas: María del Mar Viña Rouco, p. 486

Música y educación: formar hombres en el “ideal” krausoinstitucionista: Leticia Sánchez de Andrés, p. 500

La enseñanza de la educación física: Francisco López Serra, p. 528

El material escolar: Antonio Molero Pintado, p. 540

La inspiración institucionista de la Residencia de Estudiantes (Grupo Universitario y Residencia de Señoritas): Isabel Pérez-Villanueva Tovar, p. 556

El Instituto-Escuela: Julio Ruiz Berrio, p. 578

El proyecto institucionista de educación popular: Eugenio Otero Urtaza, p. 594

CIENCIA Y CULTURA

La ciencia en la ILE: José Manuel Sánchez-Ron, p. 616

Giner de los Ríos, la ILE y los economistas españoles: Pablo Martín-Aceña, p. 658

Los valores del paisaje: la Sierra de Guadarrama en el horizonte de Francisco Giner y la ILE: Nicolás Ortega Cantero, p. 672

Patriotismo institucionista. La idea de España en la ILE: Demetrio Castro Alfín y Antonio Morales Moya, p. 712

La ILE y la historiografía española: Mariano Esteban de Vega, p. 738

Rafael Altamira y la ILE: Rafael Asín Vergara, p. 752

Fernando de los Ríos Urruti: Virgilio Zapatero, p. 764

La ILE como laboratorio de ideas y proyectos en arquiterctura y patrimonio: Salvador Guerrero, p. 782

Las artes populares en la ILE: Sofía Rodríguez Bernis, p. 800

Literatura en la ILE, ILE en la Literatura. De la poética ortodoxa de los heterodoxos a la modernidad poética: Bénédicte Vauthier, p. 816

– Indice Onomástico, p. 832

El 18 de septiembre de 2013 se presentó en la Residencia de Estudiantes el libro La Institución Libre de Enseñanza y Francisco Giner de los Ríos: nuevas perspectivasIntervinieron en el acto José García-Velasco, José Alvarez Junco, José Antonio Marina y Eduardo Martínez de Pisón, cuyas intervenciones se pueden seguir en el siguiente video.

portada libro La Institución Libre de Enseñanza y Giner de los Rios

A continuación reproducimos la intervención de profesor Martínez de Pisón, catedrático emérito de Geografía Física de la Universidad Autónoma de Madrid, extraida del número de diciembre de 2013 de la Revista de Occidente (páginas 5-10). De la prolífica obra de este extraordinario profesor e investigador cabría destacar su libro La belleza del oficio del geógrafo que contiene la lección jubilar que  dictó en su despedida de la universidad el 4 de diciembre de 2007.

Eduardo Martínez de Pisón

Eduardo Martínez de Pisón

Dadas las conexiones de los planteamientos del profesor Martínez de Pisón, – quien insiste en esta intervención suya en la Residencia de Estudiantes el pasado 18 de septiembre de 2013 en la profunda renovación educativa que auspició Francisco Giner de los Ríos, la cual influyó sobremanera en los logros culturales y científicos de la era de Cajal- , y los objetivos de esta bitácora me ha parecido oportuno reproducir su texto de la Revista de Occidente tal cual.

La Institución Libre de Enseñanza y Francisco Giner de los Ríos: nuevas perspectivas (Fundación Giner de los Ríos y Acción Cultural Española, Madrid, 2013) es una edición enciclopédica y monumental, con casi dos mil páginas, setenta capítulos y un número de autores algo superior a esta cifra. El trabajo resulta, pues, sin duda encomiable, su calidad excelente, el asunto profundo, la edición esmerada, con el elegante estilo que es propio de las publicaciones de la Residencia de Estudiantes, el lugar el adecuado y las personas reunidas con este motivo las deseables (Editores: Volumen I: Javier Moreno Luzón y Fernando Martínez López; Volumen II: José García Velasco y Antonio Morales Moya; Volumen III: Gonzalo Capellán de Miguel y Eugenio Otero Urtaza).

El primer tomo de esta ingente aportación concierne a la relación de la Institución Libre con la política española, el segundo a su lugar en nuestra cultura, y el tercero recoge una antología de textos entre 1861 y 1949, como panorama de las «preocupaciones institucionistas». Pero lo primero que encuentra el lector, lógicamente, es la tapa dura que agrupa los tres volúmenes y las cubiertas respectivas de estos. Allí destacan, para empezar, dos cosas: una clase y un bastón. En el estuche se representa un aula, donde me siento a gusto y hasta evoco mis días en activo, no tan lejanos. En las cubiertas de los tres tomos hay sendas fotos de Giner, con su silueta recortada; en dos de ellas está con un bastón herrado, una en El Pardo y otra en Torrelodones, en mis paisajes, por tanto, en nuestros paisajes. En la tercera foto no aparece con el bastón, sino con un paraguas, pero da lo mismo, en cualquier caso es también una referencia a la intemperie. En las tres, inevitablemente, evoco la Sierra de Guadarrama.

Incluso, ya en el interior del libro, uno de los capítulos, el de Nicolás Ortega lleva por título, «El Guadarrama como expresión de los valores del paisaje»: en suma, estamos en casa, dispuestos a subir al monte y hasta con ganas de dar una clase. Dice Nicolás Ortega que, entre el amor al paisaje de la sierra y un europeísmo explícito, se produjo, gracias a Giner, «una profunda renovación educativa». El maquetador de esta obra sintetiza así con sus elecciones de imágenes de portada, en una intuición sagaz, un contenido sustancial. Bastón herrado y aula son una idea y un programa.

Lo mismo ocurre con el escenario omitido en el que se recortan las figuras. Lo imagino porque está sugerido: también el paisaje fue una idea y un programa.

No venía, sin embargo, nuestro siglo XIX muy armado en tales pensamientos y escenarios; realmente hay pocos paisajes y muy escasas montañas en nuestros románticos y hasta casi finales de siglo, más proclive su literatura a asuntos de capa y espada, a escenas historicistas en ambientes sombríos o a amores desafortunados. Pese a la admiración rousseauniana de Jovellanos por el Valle de Lozoya o por el Puerto de Pajares, poco sedimento dejó este impulso en la cultura inmediata. Esa actitud aún ilustrada se podría concentrar, en efecto, en la siguiente propuesta de Rousseau: «La vista del campo, la sucesión de aspectos agradables, la grandeza del espacio […], todo esto desata mi alma, me comunica mayor audacia para pensar».

Pero algo después, según relata Larra en 1835, llevaron a este escritor a una jornada de caza en una dehesa y su experiencia de la naturaleza fue, en contraste, la que cito a continuación: «Un desierto», donde hormiguean jabalíes, venados, lobos, zorros, liebres, búhos, urracas, gallinas, «todo revuelto, volando, saltando, corriendo, aullando, bramando». Y, en definitiva, concluía: «la representación perfecta de la creación». No fue lo que se podría llamar una experiencia cordial.

Sin embargo, todos sabemos que, en 1915, pedía Machado que llevaran el cuerpo de Giner precisamente al Guadarrama, a los azules montes y los barrancos hondos donde el maestro «soñaba un nuevo florecer de España». Las razones poéticas y no poéticas de este giro son varias. De modo claro hay un arraigo en lo que se denominó «el sentimiento de la naturaleza», inicialmente tan europeo, que recogió y moldeó Unamuno explícitamente en un artículo muy bello. Para no repetirnos y con el fin de darle un carácter más universal recojo aquí como muestra un escrito lejano de Claudel, producto de sus correrías por China hacia 1900: «armado con un bastón» camino y camino y aprendo que «cada árbol tiene su per- sonalidad, cada insecto su papel, cada voz su lugar en la sinfonía», que todas las cosas existen en acuerdo. Siento la atracción de todas las cosas en el silencio de mi alma –añade– comprendo la armonía del mundo, la composición de las cosas: ciudades, montañas, ríos, jardines, árboles, templos, la lluvia, la fuente, la luz. Camino en busca del «conocimiento» y de la «comprensión» del mundo.

Más en concreto, aquí, desde 1886, la fundación de la institucionista Sociedad para el Estudio del Guadarrama y la publicación del artículo «Paisaje» de Giner consolidan esa fusión entre el aula y el bastón herrado. Y así dice Giner, con fundamento en lo más tangible de lo geográfico: «El suelo, la costra sólida del planeta, como elemento del paisaje […] ofrece por sí solo datos suficientes para construir una […] estética geológica». Sobre esa base pétrea, el paisaje era para Giner, además, la perspectiva de una comarca–como afirmarían los geógrafos– y la experiencia directa que se traduce en impresiones profundas y favorece «el ennoblecimiento de las emociones» y «el amor a las cosas morales». Justamente por ello se debe fomentar ese contacto con el paisaje, esa relación educativa, aunque al margen de «las formas frívolas» del sport.

Y tal fomento educativo es lo que recogía otro Larra en 1933, curiosamente llamado Fernando José de Larra, un pedagogo, cuando escribía sobre el beneficio de las excursiones inspiradas en Giner. Según nuestro segundo Larra, «el Guadarrama había sido para todas las creencias el enemigo de Madrid; su aire el productor de las pulmonías; su vecindad la causa del clima variado y mortal de la corte». Pero, tras la positiva influencia de las excursiones institucionistas, «ya no es el Guadarrama ni son los Picos de Europa ni Sierra Nevada ni el Pirineo enemigos de los hombres, sino sus amigos mayores». En conclusión, «ahora ya no hay miedo». El logro de Giner habría sido la conquista de un paisaje sin miedo. O, en palabras de Machado, «sobre la tierra amarga caminos tiene el sueño».

Pero aún hay otra cuestión interesante. En 1915 razonaba Ortega sobre el paisaje y el desprendimiento de su observador, quien no está buscando ganar sino regalar, y añadía que esta actitud tenía su trascendencia pues no hay un yo sin paisaje. El paisaje quedaba entendido, claro, como parte de la circunstancia, como enlace entre lo que nos rodea, las sensaciones, la vida y las ideas. Algún tiempo antes había estado hablando de ello con Giner en un paseo de ambos por el Guadarrama y don Francisco, que disentía algo de aquel concepto de paisaje, más subjetivo que el suyo, le comentó a Ortega que su planteamiento filosófico se parecía a algo que le había contado Concepción Arenal: «con los paisajes ocurre lo que en las posadas de aldea. Cuando llega el viajero y pregunta a la posadera: –¿Qué hay de comer? La posadera contesta: –Señor, lo que usted traiga. Pues esto es el paisaje; lo que cada cual traiga». Y concluye Ortega su relato: «Así habló Don Francisco Giner».

Quedémonos nosotros con las dos vertientes. Por una parte, el suelo, el bastón herrado, el Guadarrama. Y también, por otra, con lo que «usted traiga» (por ejemplo, esas dos mil páginas de razonables pensamientos, que están dando pie a estas divagaciones y que no son poco alimento para la posada).

La publicación del «Paisaje» de Giner abrió, por tanto, una puerta que no se ha cerrado aún. Pero esa apertura no viene dada solo por lanzar ese concepto, tan propio luego del 98 y de Ortega, más la entrega de tantos excelentes pintores. Estriba además en sus contenidos geográficos, estéticos, morales y educativos.

De lo primero daría cuenta esta afirmación de Giner, sin duda significativa: «la pintura de paisaje es el más sintético, cabal y comprensivo de todos los géneros de la pintura». De lo segundo habla casi todo el resto del artículo: el paisaje no es solo visual, sino de todos los sentidos y de todas las representaciones. El paisaje es un todo y su percepción es también global. El ejemplo se despliega al contemplador desde las Guadarramillas, en un panorama serrano que describe Giner minuciosamente. «Jamás podré olvidar –añade– una puesta de sol, que allá, en el último otoño, vi con mis compañeros y alumnos de la «Institución Libre» desde estos cerros […] No recuerdo haber sentido nunca una impresión de recogimiento más profunda». Y entonces piensa «en la masa enorme de nuestra gente urbana, condenada a la miseria, la cortedad y el exclusivismo de nuestra detestable educación nacional a carecer de esta clase de goces […], perdiendo […] el amor a las cosas morales que brota siempre al contacto purificador de la Naturaleza».

En junio de 1936, mal momento, Gloria Giner de los Ríos editaba un libro hermoso de lecturas geográficas, subtitulado Espectáculos de la Naturaleza, paisajes, ciudades y hombres, arroyo de aquella fuente y manifestación ya de un sentir más que moderno, concretamente expresado a través de un escrito de Tolstoi, del año 1899, que debería seguir leyéndose hoy en las escuelas: «Es en vano que millares y millares de personas amontonadas en un pequeño espacio de terreno se esfuercen en esterilizar la tierra que las sustenta; en vano que traten de aplastar el suelo bajo las piedras para que la germinación sea imposible; en vano que arranquen hasta la postrera brizna de hierba; en vano que corten los árboles y espanten cuadrúpedos y pájaros: hasta en la ciudad, la primavera es siempre primavera. […] Solo los hombres no cesan en engañarse». Y, poco después, incluía como complemento Gloria Giner de los Ríos una cita de Guido Rey bien expresiva: «El sentimiento de la naturaleza, ese don precioso de las almas privilegiadas, debería ocupar preferente lugar en nuestra educación». En eso estaban. En eso estamos.

Portada Gloria Giner de los Ríos

En suma, aquellas voluntades siguen vivas, aún resisten conjuntamente el bastón herrado y el aula para, en palabras del propio Giner, «labrar en las honduras del espíritu camino de regeneración y de progreso». Estas son las perspectivas, las antiguas y las nuevas: regeneración y progreso. Enhorabuena a los autores y editores por recordarlo.