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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal. ISSN: 2531-1263


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Ortega sociólogo, el ácido nítrico y la Escuela industrial de Buenos Aires en El Sol 15 febrero 1918

 

Ortega retrato por Joaquín Sorolla--philip-roth-philosophy

Retrato de José Ortega y Gasset por Joaquín Sorolla

En la primera página de El Sol del viernes 15 de febrero firmaba José Ortega y Gasset (n. 1883) una de sus habituales colaboraciones en ese diario, que fue una de sus empresas políticas como analizara hace años Gonzalo Redondo. En esa ocasión el artículo que firmaba se titulaba “Hacia una mejor política. Un poco de sociología“, en el que citaba  Civilización primitiva de Taylor, refiriéndose probablemente a una traducción al castellano de la obra clásica de la antropología Primitive culture del británico Edward Taylor (1832-1917), publicada en 1871. El artículo se iniciaba con esta reflexión:

Uno de los fenómenos más extraños que la Historia presenta, es la tolerancia de los hombres para la perduración de instituciones políticas reconocidamente ineficaces. Todos estamos de acuerdo en que este o el otro organismo nacional no sirve ya para cumplir su misión; parecería natural que inmediatamente se le sustituyese o modificase; cuando menos, que meditásemos con toda urgencia su relevo. Sin embargo, no solemos hacer esto. Al contrario, sentimos vagamente la impresión de que aquel organismo es, como el rocío o la marea, un hecho cósmico irremediable.

El Sol Ingeniería y Arquitectura

La última página del diario se cerraba ese día con la sección semanal dedicada a la Ingeniería y Arquitectura. En ella su responsable el ingeniero Federico de la Fuente firmaba el artículo “La formación sintética del ácido nítrico. Proceso teórico“, cuyos objetivos los planteaba de esta manera:

Al coger hoy la pluma para continuar nuestra interrumpida charla sobre la oxidación del nitrógeno atmosférico y ulterior formación del ácido nítrico, nos hallamos verdaderamente perplejos; y es que resulta difícil explicar sin aparato técnico lo que ocurre cuando la mezcla de nitrogeno y oxígeno, que constituye el aire atmosférico, se pone en contacto con el arco eléctrico, cuya temperatura media es de unos 3.600 º centígrados. Aun para los versados en la química aparece un tanto velado lo que allí ocurre, y los mismos sabios no están acordesm ni mucho menos, al apreciar los variados detalles que acompañan al fenómeno fundamental producido dentro del horno eléctrico. En la marcha general del fenómeno y resultados finales, sí existe la uniformidad de pareceres, y a esas líneas generales y resultancias acomodaremos nuestro relato.

Junto a ese artículo aparecía una amplia noticia sobre la Escuela Industrial de Buenos Aires, basada en su Memoria del curso 1916-1917, redactada por su director el ingeniero Eduardo Latzina (n.1874). En esa Escuela, que es la que hoy se llama Otto Krause, cuyo plan de estudios y organización, hacía pensar en un “tecnicum” alemán o suizo más que en una escuela de habla española, se cursaban cuatro especialidades: mecánica, eléctrica, química y construcciones.

Su “soberbio” edificio – como se aprecia en la siguiente tarjeta postal, – se había inaugurado en 1909 cuando Buenos Aires ya tenía casi 1.250.000 habitantes. Estaba emplazado, no tanto en la calle de Chile, como se dice en El Sol, sino en Paseo Colón, entre México y Chile, vereda este, y disponía de amplios y bien dotados laboratorios y talleres.

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Pero por detrás de tan hermosa fachada también existían problemas. Refería en su memoria el ingeniero Latzina que para engrandecer la industria argentina había tratado de implantar la enseñanza de la cerámica, recogiendo  y analizando en sus laboratorios más de 150 muestras de tierras provenientes de todas las regiones de la República; que había construido un torno de alfarero y una pileta para el lavado de las tierras, y que había instalado un pequeño horno para fabricar objetos de loza. Pero cuando iban a comenzar los ensayos fueron declarados cesantes el jefe del taller y el químico nombrados para esas enseñanzas.

La lectura de esa frustrada iniciativa tecnológica le hizo recordar al anónimo comentarista de El Sol probablemente el mismo Federico de la Fuente otros pintorescos desaguisados hechos en España. Y entonces nos dice lo siguiente, trasladándose de la Argentina a nuestro país para denunciar las corruptelas de ciertos jerifaltes del partido liberal como Julio Burell (n. 1859).

En cierta ocasión quisieron los fabricantes de Béjar tener un buen profesor de tintorería en la escuela de su ciudad, a cuyo efecto ofrecieron al Gobierno pagar un sobresueldo al catedrático  y contribuir, con dinero y elementos de trabajo, a los gastos de material. Pero el señor ministro nombró a un su amigo (para eso dijo que estaba en el ministerio, para dar “cosas” a los amigos), de tan supina ignorancia, que apenas tomó posesión de su cátedra, retiraron los fabricantes sus ofrecimientos y su dinero, y los alumnos desertaron en masa.

El conflicto lo resolvimos de un modo sencillo y admirable. No se admitió matrícula en la clase de tintorería, al profesor ignorante se le envió, ascendido, a disparatar en otra escuela y al despreocupado ministro lo hicimos presidente del Consejo y jefe del partido liberal.

Y casi al mismo tiempo que se desbarataba la enseñanza de cerámica en la Escuela Industrial de Buenos Aires, cuando todas las naciones civilizadas procuraban ampliar los estudios prácticos a costa de los puramente especulativos, suprimía Burell de un plumazo la cátedra de Motores hidráulicos y máquinas de vapor de la Escuela Industrial de Madrid (donde era profesor Federico de la Fuente), y creaba en su lugar una de Derecho vigente para regalarla, en amañado e ilegal concurso, a un político profesional.

Publicaba también esa sección una amplia selección de reseñas de libros y revistas, entre las que cabe destacar los siguientes artículos: “Máquinas térmicas” del capitán H. Riall Sankey en The Journal of the Institution of Mechanical Engineers, “La tracción eléctrica con acumuladores” del ingeniero Vallauri publicada en Giornale del Genio Civile el 31 de octubre de 1917; “Las carreteras militares en tiempos de guerra”, de William D. Sohier, que era el presidente de la Comisión de Carreteras del Estado de Massachusetts, publicado en Engineering News Record el 13 diciembre 1917; “Las bases científicas del racionamiento” en Nature, enero 1918; “El problema de la construcción de casas” por el ingeniero inglés William Walker en The Surveyor. The  Municipal and County Engineer, 18 enero 1918.

 

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Poetas gallegos, el periodista Daniel Defoe, el mapamundi de Juan de la Cosa en El Sol 14 febrero 1918

Los corresponsales de El Sol continuaban el jueves 14 de febrero haciendo cábalas sobre qué candidatos tenían más posibilidades de ser elegidos en los diferentes distritos electorales en vísperas de las elecciones parlamentarias, previstas para el día 24 de ese mes.

Así ese día se ofrecía información de cuál era la situación en las diferentes circunscripciones de la provincia de Valencia y Huelva. En la provincia levantina se elegírían diputados en la capital,  y en los distritos de Albaida, Alcira -donde se enfrentaban el presidente de la Cámara Agrícola de Valencia José Montesinos Checa, alineado con el político conservador Juan de la Cierva y Peñafiel y el médico y científico Gustavo Pittaluga (n. 1876) alineado con las izquierdas, que sería derrotado-  Chelva, Chiva, Enguera, Játiba, Liria, Gandía, Requena, Sagunto, Sueca, y Torrente. Por su parte en la provincia andaluza,  donde los conservadores tenían la hegemonía política, se elegirían diputados en la circunscripición de la capital, y en los distritos de Aracena y Valverde del Camino.

Por su parte el corresponsal del diario en Galicia Jaime Solá (n.1874) , en el marco de un panorama que estaba intentando hacer El Sol sobre el arte y la literatura regionales, firmaba un artículo -acompañado de una caricatura de Castelao-  sobre “Los poetas gallegos” en el que explicaba que los poetas representativos de Galicia eran tres: “Rey Soto (n.1879), que es poeta español y el nexo literario entre el atavismo galleguista y el castellanismo ciudadano; Ramón Cabanillas (n.1876), que representa la rebeldía y los lirismos de la raza y es nuestra desesperación y nuestro furor hechos melodía, y Noriega Varela (n. 1869), que es…nuestra montaña”.

Castelao El Sol 14 febrero 1918

La colaboradora Beatriz Galindo dedicaba ese día su columna “Diario de la mujer” a ofrecer consejos dietéticos como parte de su campaña pedagógica por introducir hábitos alimenticios saludables entre la población femenina. En su texto titulado “Lo que se debe comer” insistía en la importancia de conocer las cantidades de comida que cada organismo necesitaba pues “tal desconocimiento de la fuerza nutritiva de los alimentos y de la potencia digestiva del cuerpo, la cual varía según la edad del individuo y según sus ocupaciones, es causa de muchas de las dolencias y desarreglos que padecemos”. Y para hacerse comprender de sus lectores y lectoras comparaba al cuerpo humano con una máquina que necesita combustible para marchar y grasa para conservarse en buen orden. Pero “si ese combustible es malo, la máquina se deteriora poco a poco y acaba por no poder marchar”, situación que le pasaba también al organismo humano que también comparaba con una casa que necesita calefacción, aire, limpieza y, de vez en cuando, las reparaciones necesarias.

El Sol Historia y Geografía

En la sección Historia y Geografía, inserta en la última página de ese ejemplar, el lector tenía ante sí dos artículos firmados por el responsable de la sección, el ensayista mexicano Alfonso Reyes (n.1889) y otro por su colaborador Juan Dantín Cereceda (n. 1881), catedrático de Agricultura por aquel entonces en el Instituto de Guadalajara.

El primero de los artículos de Alfonso Reyes se titulaba “El periodismo inglés. Daniel Defoe“, que inicia así: “Con las botas de siete leguas andamos recorriendo los campos del periodismo inglés. Entre el XVII y el XVIII, como una transición entre los precursores del siglo anterior y los periodistas literarios del siguiente, encontramos a Daniel Defoe”. Y a continuación traza una viva semblanza del autor del Robinson Crusoe que escribió cuando tenía cerca de sesenta años, estableciendo un paralelismo entre autor y obra:

Después de todo, Defoe era como su Robinson: hombre en quien la fiebre de actividad llegaba a extremos místicos, y a quien la reiterada experiencia de las olas y las borrascas acaba por reducir a un estado de escepticismo casi profesional. Pero si la moral era algo vagabunda, a fuerza de ser comprensiva, el talento era eficacísimo y pronto. Y aqui el problema de todos los “virtuosos” que carecen de filosofía: Defoe, por la Prensa y con la pluma en la mano, era capaz de toda mala estratagena periodística; capaz, a un tiempo, por su amoralidad y su inteligencia. Pero esto no quita que pudiera ser, en lo privado, un hombre de bondad media, casi siempre liberal por principio, y filántropo algunas veces.

Recientemente también Carmen Joy (ver aquí) ha evocado la figura de Daniel Defoe como un abanderado de la libertad de expresión y padre del periodismo económico, cuestión que ya había subrayado Alfonso Reyes en el mencionado artículo.

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Su segunda contribución, titulada “Los viajes de Juan de la Cosa, descubridor de Venezuela” estabaadedicado  a comentar el cuarto volumen de la monumental obra de Segundo de Ispizúa (n.1869) sobre “Los vascos en América”, dedicado al descubrimiento de Venezuela, que Reyes critica de esta manera:

Cierto calor de polémica, cierto soplo de regionalismo matizan el tono de la obra. Abundante en documentación, laboriosa, extensa, la obra ganaría con que se hubiera dado tiempo para que se depositaran los datos allá en el fondo de los apéndices, dejando en primer término el agua clara de las conclusiones. Se echa de menos una distribución mayor en los materiales y los asuntos. La reproducción de cartas antiguas aumenta considerablemente el atractivo y la utilidad del volumen.

Todo él resulta escrito en torno a la figura de Juan de la Cosa, el navegante y cartógrafo vizcaíno, cuyas glorias no escatima el autor. No es de este lugar el discutir minucias. Con método estrictamente “constructivo”, aceptamos los puntos de vista del historiador, y procuramos darnos cuenta de la perspectiva que ellos nos descubren.

 

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Retrato en cerámica expuesto en las escuelas que llevan su nombre en Santoña (Cantabria).

 

Y así Ispizúa presenta a un Juan de la Cosa, que no es vasco, sino cántabro, (Santoña n. entre 1450 y 1460) , muy próximo a Colón con quien se embarcó en 1492 en la Santa María, y “maestro de hacer cartas”, como le llamaban los documentos de la época. Su tercer viaje americano fue en 1499 como piloto del capitán Alonso de Ojeda. Con ellos viajaba Américo Vespuccio, como simple curioso o mercader. Ese navío fue el que arribó a Paria, en Venezuela, y desde allí prosiguió hasta más allá del Cabo de Vela, en la actual Colombia. De ese viaje el piloto Juan de la Cosa levantó un mapa, publicado en 1500, que es el primero de lo que se conocería como continente americano, y que actualmente se conserva en el Museo Naval de Madrid, gracias a gestiones que hizo en Paris en 1853 Ramón de la Sagra (ver aquí).

 

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Mapa mundi de Juan de la Cosa. Pintado sobre pergamino. 93 cm. de alto por 183 de ancho. Museo Naval de Madrid.

 

 

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Ubicación de la isla de Guanahaní y de las Indias occidentales en el mapa mundi de Juan de la Cosa de 1500

 

En ese mapamundi figura por primera vez Venezuela y el contorno circular de Cuba que ocho años después se reconocería oficialmente. Luego Juan de la Cosa, en 1501, hizo su cuarto viaje bajo el mando del capitán Bastidas. En él recorrió parte del actual litoral colombiano y centroamericano, desde el cabo de Vela a Nombre de Dios pasando por la actual Panamá, haciendo una nueva carta en la que representa la costa colombiana y panameña que había recorrido.

De la calidad de los mapas de Juan de la Cosa cabe señalar, y así lo subrayan Ispizúa y Reyes, que el gran humanista y cronista de Indias  Pedro Mártir de Anglería (n.1457) los consideraba como los más recomendables de su época.

Juan Dantín Cereceda, por su parte, firmó el artículo “La Geografía y las nacionalidades”. En él expuso por una parte cómo el medio geográfico era el basamento de las diferentes nacionalidades existentes en Europa, cuyas aspiraciones al autogobierno modificarían el futuro mapa político. Este planteamiento metodológico lo expuso así a sus lectores de El Sol:

El medio físico- el relieve y naturaleza del suelo, el clima, la vegetación, la fauna misma- , en una coactuación a la vez simultánea y recíproca, crea en cada pueblo, en cada grupo étnico, la esencia y los accidentes de su especial modalidad. Este medio geográfico -la montaña o la llanura, la campiña o la ribera, la meseta o la costa, las lluvias o la sequía, la estepa o el bosque- actúan enérgicamente sobre el hombre y condicionan todas sus actividades, incluso las más delicadas y espirituales. La influencia del medio geográfico es siempre  para el pensador la explicación de las costumbres, del carácter y significación de las instituciones, del sentimiento y expresión del arte, del habla y del folklore, de las peculiares industria y agricultura, del modo cómo la población se distribuye y se agrupa, del modo cómo forma, desenvuelve y gobierna el propio contenido espiritual.

Luego hizo un recorrido rápido por España, “el país de mayor y más compleja diversidad que hay en Europa” para convencer a sus lectores de los presupuestos de la geografía humana, de la que Dantín fue un precursor en la sociedad de su época, “según los cuales la Geografía gobierna más de lo que pensamos la esfera espiritual”.  Poniendo como ejemplo de la fuerza de esa constatación el hecho de al ser Cervantes castellano, “por más señas, de la seca y terrestre Alcalá de Henares….la contemplación del mar no le emociona ni despierta en él idea de grandeza, antes le sugiere la banal chanzoneta de que le pareció a Don Quijote ‘asaz mayor que las lagunas de Ruidera'”.

Y finalmente contrapuso el distinto funcionamiento “en la guerra universal de que venimos siendo testigos” de entidades políticas multinaciones: unas, como los Estados Unidos de América, el Imperio británico y el Imperio alemán, habían logrado preservar su cohesión “practicando la autonomía de los Estados componentes y la federación para ciertos grandes fines comunes”, mientras que en Rusia y Austria-Hungría “en donde el despotismo venía actuando con manifiesto olvido y menoscabo del derecho de las nacionalidades componentes, la pretendida unión nacional ha sido ineficaz y aun dañosa a la victoria”.

Concluyó este artículo vaticinando el estallido del imperio austro-húngaro, lo que se produciría al cabo de pocos meses, de manera que a la doble Monarquía solo le quedaría, según Dantín, “la alta y baja Austria, Salzburg y la Stiria”.

 

 


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El Instituto de Sueroterapia de Madrid, el arqueólogo andariego Torres Balbás y el triunfo del feminismo inglés: El Sol 13 de febrero 1918

La primera página de El Sol del miércoles -de ceniza- 13 de febrero de 1918 se abría con un amplia cobertura sobre un nuevo hundimiento de un buque mercante español por submarinos alemanes. La última víctima era el vapor Ceferino, con matrícula en Avilés, cuyos 37 náufragos habían llegado a la isla canaria del Hierro tras haber sido hundido su buque que llevaba diversas mercancías, como sal, a Manila.

Más adelante se encontraba con otro tipo de informaciones, relevantes para conocer el dinamismo cientifico y cultural de España y del mundo en aquella época.

Asi, por ejemplo, su colaborada Beatriz Galindo fijaba su atención ese día en su sección “Diario de la mujer” en el Instituto municipal de Sueroterapia que con el apoyo financiero del Ayuntamiento madrileño se había inaugurado en el verano de 1917. Tras visitarlo en su sede de la calle de Cristóbal Bordiu, y entrevistarse con su director, el doctor García Vicente, elogiaba su organización, la labor asistencial que llevaba a cabo para curar a los niños de familias obreras afectados por la difteria y el funcionamiento de su laboratorio donde se hacían los preparados de suero y los análisis, y de la gran sala de traqueotomía.

Mundo Grafico 11 julio 1917

Mundo Gráfico 11 julio 1917

 

Por su parte el critico de arte Francisco Alcántara (n. 1854) dedicaba su sección “La vida artística” a dar amplia cobertura con el título “La arqueología andariega de Torres-Campos Balbas, en el salón del Círculo de Bellas Artes”, a la noticia que ya había dado días antes de la concesión de un premio que había obtenido Leopoldo Torres Balbás (n.1888) en un concurso convocado por la sección de Arquitectura de ese círculo de sociabilidad de las clases dirigentes madrileñas.

El ganador del concurso era presentado como un arquitecto que era también arqueólogo andariego, representante de “una juventud artística ansiosa de hallar en la vida lo que nosotros, que les precedimos no encontramos en las cátedras”. La obra premiada, fruto de las andanzas del autor por el interior de la Península, era su trabajo Los porticos laterales en las iglesias románicas castellanas que contenía más de cien fotografías y cerca de veinte dibujos de plantas.

 

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Pórtico de la iglesia de Rebolledo de la Torre, Burgos

 

 

 

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Iglesia de San Millán de Segovia

 

 

Así resumía Francisco de Alcántara los contenidos de ese trabajo sobre la arquitectura medieval cristiana de Leopoldo Torres Balbás, cuando tenía 30 años:

Los pórticos de las iglesias románicas de Segovia San Martín..San Millán, San Lorenzo, etc. no son más que los últimos ejemplares de una disposición arquitectónica, cuya lenta evolución puede irse siguiendo al través de Castilla la Vieja. Buscar su origen, estudiar su evolución en las sierras de Burgos, en el alto curso del Duero y a través de las tierras segovianas, ha sido el fin que se ha propuesto el Sr. Torres Balbás en su trabajo. El tema ofrecía grande interés, por constituir los porticos laterales en nuestro arte románico, importado casi todo él de Francia, la única particularidad propiamente española, o mejor dicho, castellana, de muchas iglesias, pues en país alguno se encuentran con análogos caracteres, y cuando aparecen, son casos aislados sin conexión con el grupo español. Su disposición general, de galería muy abierta, sobre columnas cortas, adosada al muro meridional de la nave del templo, parece indicarnos que tuvieron origen en clima más suave que el de la alta meseta castellana. A través de ocho siglos de oscura vida rural, el pórtico ha sido vestíbulo de la iglesia, sala del Concejo, refugio de caminantes, mentidero del lugar y sitio de reposo de muchos de sus vecinos despues de muertos. Aún hoy día, en la región cantábrica, en la que se han seguido construyendo desde el siglo X. con rara persistencia y estructura más pobre que en Castilla, muchos de ellos utilízanse como escuela pública y sala de Concejo.

También Francisco Alcántara en su artículo reprodujo las palabras de Torres Balbás en las que este explicaba las motivaciones de su investigación, surgidas de su estudio de la obra de Lámperez (n. 1861) en la que “historió nuestra arquitectura cristiana ” y su método de trabajo basado en el uso de la fotografía. Y enumeró los títulos de las fotografias de iglesias románicas medievales que Torres Balbás exponía en el madrileño Círculo de Bellas Artes, burgalesas, segovianas, navarras, sorianas, logroñesas, abulenses, y de la provincia de Guadalajara.

Lo que omite Francisco Alcántara es que el afán andariego del arquitecto Torres Balbás, opuesto a la arqueología de cátedra, de gabinete, libresca, se había originado en los cursos que había recibido Torres Balbás años atrás, hacia 1910, de su maestro Manuel Gómez-Moreno (n.1870), en los primeros seminarios del Centro de Estudios Históricos de la JAE. En ellos el maestro había transmitido a su discípulo también su pasión por la fotografía, instrumento que según Gómez-Moreno permitía “hacer partícipes a todos de la emoción estética y de los valores informativos que la realidad artística provoca”, como comenté hace tiempo en un texto de 1999 dedicado a ese historiador del arte y arqueólogo. Ese texto -“Manuel Gómez-Moreno en el taller del Centro de Estudios Históricos” (accesible aquí)– fue publicado por J. Blánquez Pérez y L. Roldán Gómez en un libro-catálogo, según recoge Diego Conte Bragado en 2013 en su interesante estudio sobre “Sepúlveda y el Duratón en la fotografía de Leopoldo Torres Balbás”, accesible aquí.

El Sol Ciencias Sociales y Económicas

La última página de El Sol de 13 de febrero de 1918 estaba cubierta por la sección semanal dedicada a las Ciencias Sociales y Económicas. En ella, su responsable el economista y catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Central Luis Olariaga (n.1885) firmaba el artículo “El triunfo del feminismo en Inglaterra” en el que se hacía eco de cómo y por qué las sufragistas inglesas, tras medio siglo de “esforzadas luchas” acababan de conseguir que se incluyese en el censo electoral del Reino Unido a todas las mujeres mayores de treinta años.

El preámbulo de ese artículo decía:

Seis millones de mujeres van a tener representación directa en la política activa inglesa y van a influir considerablemente en la trascendental faena del Parlamento que, cuando se haga la paz, ha de tomar a su cargo la reorganización política e industrial de Inglaterra. De esos millones de mujeres va a depender en buena parte la orientación política y social que después de la guerra ha de darse a Europa. No ha podido escogerse momento más dramático para ensayar el grado de conciencia pública de toda una enorme masa humana que hasta ahora fue considerada poco apta para ciertas funciones importantes de la vida social.

A continuación Luis Olariaga ofreció a sus lectores una breve historia del movimiento feminista moderno inglés, partiendo de la constatación que había hecho la feminista socialista alemana Lily Braun (1865-1916) en su libro El problema de la mujer de que “el movimiento feminista burgués arranca del momento en que las mujeres reclamaron su derecho al trabajo”.

Su texto estaba ilustrado con datos elocuentes sobre el protagonismo logrado por las mujeres en la vida cultural y económica inglesa a fines del siglo XIX. Por ejemplo el censo de 1891 ofrecía estas cifras sobre la presencia femenina en las profesiones intelectuales de Inglaterra y Gales

El Sol 13 febrero 1918

Según Olariaga esos millares de mujeres de la clase media inglesia habían sido la punta de lanza del movimiento sufragista, que se habían transformado en millones “desde que la guerra las hizo sustituir a los hombres en sus puestos”.

También la Gran guerra había favorecido en el terreno industrial, en el que la presencia de las mujeres era también muy relevante (ver los dos siguiente cuadro), la ruptura de los diques “que se oponían a la filtración del trabajo femenino en ciertos oficios o en ciertas industrias, y puso a los obreros de uno y otro sexo en condiciones de igualdad”, de manera que según Olariaga “ya no quedaba a las obreras sino mantener en lo posible su conquista, y para ello necesitaban poder aprovechar eficazmente su fuerza social  y política”.

El Sol 13 febrero 1918 proletariado femenino 1

 

 

El Sol 13 febrero 1918 2

El desarrollo del proletariado femenino en la Gran Bretaña a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX

 

 

El Sol 13 febrero 1918 el proletariado britanico

Una comparación del número de trabajadores y trabajadoras en Inglaterra y Gales por sectores productivos según el censo de 1891, según Luis Olariaga

 

Este artículo de Luis Olariaga tiene plena actualidad pues en estas fechas se está conmemorando el Reino Unido el centenario del derecho al voto de las mujeres en ese Estado europeo, lo que está dando lugar a una amplia producción historiográfica como podemos apreciar en este listado  de Rise Up Women ! (ver aquí)

Rise Up Women

 

El trabajo de Luis Olariaga se complementaba en esa sección de Ciencias Sociales y Económicas con un listado de novedades bibliográficas sobre esas materias científicas y con otro artículo del joven catedrático de Eonomía Política y Hacienda Pública de la Universidad de Murcia Ramón Carande (n.1887) -bien conocido por mi generación por su gran obra histórica sobre Carlos V y sus banqueros, o por su magnífica Galería de raros-  sobre “Las contribuciones especiales en nuestra Hacienda municipal” que era continuación de otro que había publicado previamente en El Sol de 23 de enero de 1918.

 

 


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Películas norteamericanas para los ingenieros madrileños, expansión del hispanismo en Cambridge, la adicción a la morfina tratada por Lafora: El Sol de 12 febrero 1918

La primera página de El Sol del martes 12 de febrero de 1918 contenía variadas informaciones. Una de ellas era la cobertura de las negociaciones que se estaban llevando a cabo en Brest-Litowski entre Rusia, tras el ascenso al poder de los comunistas, y los imperios centrales. Otra se refería a la decisión adoptada por parte de los propietarios de ABC y El Sol en nombrar a Maura como árbitro en la polémica que tenían sobre la relación existente entre el Estado y la industria papelera, y cómo afectaba al precio de los periódicos.

En páginas interiores el corresponsal en Galicia presentaba a los lectores de El Sol la figura del líder del regionalismo gallego Rodrigo Sanz López (n.1872), y cuál era su programa político, anticipando que a pesar de sus cualidades no saldría elegido diputado en las elecciones que se celebrarían el 24 de febrero.

En el aspecto cultural destacaré dos informaciones que ofrecía ese periódico.

Una se refería a la expansión de la enseñanza de la lengua española en Inglaterra. La agencia Fabra, en efecto, notificaba que en 1917 la Universidad de Cambridge había recibido un donativo que rentaba 700 libras al año para estimular los estudios sobre la lengua y la cultura española, decidiendo el  Senado dedicar 400 libras a la instrucción adicional del español y a la adquisición de libros españoles y el resto a financiar becas para estudiantes latinoamericanos.

La otra aludía a la llegada a España de una colección de películas instructivas norteamericanas para proyectarlas gratuitamente en los principales establecimientos docentes en el marco de una política de propaganda norteamericana, destinada según el informante anónimo a ofrecer “un testimonio de amistad y para conseguir mayor trato y conocimiento entre el pueblo español y el norteamericano”. Durante la mañana del día anterior -el lunes 11 de febrero- se habían proyectado varias de esas películas en la madrileña Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. En ellas profesores y alumnos pudieron constatar el poderío industial y tecnológico norteamericano pues  pudieron ver “las operaciones que practican en los Estados Unidos para sacar de las canteras de granito los bloques de piedra, y cómo se cortan a máquina del tamaño exacto para colocarlas en los edificios en construcción; la industria del mármol; la explotación de las minas de hulla; la fabricación de cemento Portland; la carga, transportes y embarque de materiales”. También se emitieron vistas en color del volcán Kilauea y de las minas de Hawai y películas sobre una excursión a la cima del monte Wilson, y a una visita a la famosa presa de Roosvelt y al sistema de riego del valle de Río Salado, en Arizona.

 

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el volcán Kilauea en Hawai

 

Estaba previsto que esas y otras películas se proyectaran sucesivamente en las Escuelas de Ingenieros de Minas, de Montes, Agrónomos, Industriales, Superior del Magisterio, Universidades e Institutos.

El Sol Biologia y Medicina

La sección Biología y Medicina, habitual de todos los martes en ese diario, estaba dominada por un largo artículo del responsable de esa sección, el siquiatra Gonzalo R. Lafora (n.1886) sobre “El morfinismo”, que se había convertido en un problema de salud pública en la ciudad de Madrid, como venía denunciando El Sol.

Por su interés extracto algunos de sus contenidos.

El morfinismo, como plaga social, es relativamente nuevo en el mundo. Sólo hace cincuenta años que se le conoce, y ha venido a sustituir al abuso del opio y sus derivados, vicio que fue muy propagado en Europa antes de conocerse la morfina.

El vicio de comer opio se inició al final del siglo XVIII en Inglaterra, debido a sus relaciones comerciales con las Indias….Hombres eminentes, como lord Erskine, y el piadoso William Willberforce, y poetas como Tomás de Quincey y Coleridge, cayeron en el hábito…

En las ciudades es, sobre todo, dónde la tentación hacer caer a más desgraciados. Nosotros recordamos con espanto nuestra visita a un local de fumadores de opio en el barrio chino de Nueva York. En una habitación cuadrada, sin ventanas, con una atmósfera irrespirable y casi en plena oscuridad, tumbados o acurrucados como erizos sobre los bancos adosados a la pared, yacían numerosos chinos en pleno sueño de opio: unos con una mueca de malestar, demacrados y casi cadavéricos, y otros con sonrisa reveladora de sueños paradisíacos. Todos permanecieron inmóviles e indiferentes a nuestra llegada. Difícilmente puede darse un espectáculo más deprimente y revulsivo.

El opio es, sin embargo, menos dañino que la morfina, sobre todo si se toma con relativa moderación, como es frecuente….

En Madrid, el morfinismo se ha desarrollado bastante en estos últimos años, especialmente entre los señoritos desocupados de nuestra clase media y entre algunos aristócratas. Hay algunas farmacias, conocidas de todos ellos, donde se pueden adquirir a discreción los tubos de pastillas comprimidas de morfina. La solidaridad más estrecha une a unos con otros para proporcionarse el veneno cuando alguno no ha podido conseguirlo. Un grupo de cocotas morfinómanas y eterómanas contribuye poderosamente a propagar estos vicios entre estos jóvenes neurósicos, que, fácilmente sugestionados por los propagandistas de los placeres refinados y nuevos, ensayan el tóxico y pronto son presa del vicio invencible.

Hay varios tipos de morfinómanos. El más corriente es el del médico, dentista o enfermero, que para aliviarse alguna afección dolorosa empieza a emplear las inyecciones de morfina o pantopon, y prontamente se hace morfinómano. En circunstancias corrientes constituyen un tercio de los morfinómanos. ….

Hay otro tipo de morfinistas inducidos. Son espíritus débiles, neurósicos o psicopáticos, que a la menor sugestión de otro morfinómano caen en el vicio del morfinismo. Este es el morfinómano que está ahora constituyendo una preocupación social en Madrid.

El peor grupo de morfinistas es el de los sportivos, que sucumben en el vicio por una atracción irresistible hacia los tóxicos costosos y de efectos enervantes, hacia los paraísos artificiales obtenidos por estos medios. ….Baudelaire, De Quincey, Coleridge y Poe son sus autores predilectos y los inductores literarios de su sport de intoxicación.

Un tipo tampoco raro de morfinómano es el que recurre al opio o la morfina para aliviarse de grandes penas o depresiones psíquicas. Vamos a referir un interesante caso de nuestra práctica. Hace dos años fuimos llamados un día para ver a un abogado de una capital provinciana que se había trasladado a Madrid con el intento de curarse de su morfinismo. ….

La vida del morfinista habitual es una alternativa de estados opuestos: de euforias y placeres cada vez más breves, con angustias y terrores cada vez más graves y prolongados. …

El opio y la morfina actúan sobre la voluntad para paralizarla; sobre la consciencia, para encallercerla, y arruinan y devastan todo lo que hay en el hombre de más noble y precioso. De Quincey y Coleridge (1) lo han repetido con insistencia en sus escritos. El primero  ha expresado de modo insuperable los efectos del opio. En su libro Confessions of an opium eater (Confesiones de un mascador de opio), escrito de un tirón en una de sus fases de hipomanía que, alternándose con otras de depresión, sufría De Quincey desde su infancia, hace toda la historia de su vicio. Le seguiremos en los pasajes más importantes, en aquellos en que revela las diferentes fases por que pasó……

Para evitar la propagación de este degradante vicio, se han empleado con éxito en el Japón, Estados Unidos y aun en China, donde el intento tropieza con poderosos intereses comerciales, las medidas prohibitivas más severas. En España, sólo con cumplir la ley que prohibe la venta de morfina sin prescripción facultativa se conseguiría hacer desaparecer o disminuir esta ruina de algunas familias.

El tratamiento del morfinómano exige una reclusión muy vigilada. Los métodos empleados son tres: la supresión brusca, la rápida y la lenta. Las más práctica y humana es la rápida, que va disminuyendo gradualmente la dosis en nueve o diez días, hasta llegar a la supresión. El empleo de sustitutivos (dionina, cocaína, heroína, etc), es perjudicial, porque muchas veces añade una nueva intoxicación a la ya establecida. Ultimamente, Schleth ha recomendado una mezcla de escopolamina, pilocarpina, etil-morfina y alcohol que a nosotros nos ha dado buen resultado en algunos casos, utilizándola en dosis gradualmente decrecientes.

(1) Consúltese sobre esto los trabajos de Eva Read (sic, por Charlottereid), “Manifestations of manic depressive insanity in literary genius” (American Journal of Insanity (sic por Psychiatry), Abril 1912) y Berine (sic) por Arvède Barine, “Poètes et névrosés” (Paris, 1913).

En el apartado Libros y Revistas de esta sección el lector se podía encontrar con una reseña de J.M. Sacristán  (n. 1887) y  con otras dos reseñas de J.N., es decir Juan Negrín (n.1892) . Una de ellas correspondía a un artículo de H. Roger acerca del papel de las suprarrenales en la acción del neumogástrico sobre el corazón publicado en el tomo XVII del Journal de Physiologie et de Pathologie Générale. La otra de J.C. Bock sobre determinación del nitrógeno de los aminoácidos de la sangre publicado en el tomo XXVIII del Journal of Biological Chemistry.

 


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Castelao, la fotografía aérea, la situación de la instrucción pública en la Argentina y los premios del Instituto San Isidro en El Sol de 11 febrero 1918

El lunes11 de febrero de 1918 se incorporó  al diario El Sol un nuevo colaborador que fue presentado así por el periódico a sus lectores: “Desde hoy colabora en EL SOL el dibujante gallego Alfonso Castelao. Sus caricaturas son una demostración del fino humorismo y la gracia tipica de la región galaica. Castelao es un artista cuyos trabajos satisfarán, sin duda, a nuestros lectores.

Esta era su primera caricatura visible en la primera página junto a una larga afirmación sobre la campaña alemana que según el editorialista de El Sol procuraba desestabilizar la campaña electoral que se estaba desarrollando en el país.

 

Castelao El Sol 11 febrero 1918 bis

Caricatura de Castelao. El Sol 11 febrero 1918

 

Pero además de abundantes noticias políticas como el artículo “Opiniones sobre el nacionalismo vasco” de Angel de Zabala (n. 1866), sucesor de Sabino Arana en la jefatura del Partido Nacionalista Vasco, en el que discrepaba de las posiciones conciliadoras que había expresado dias antes en El Sol Eduardo Landeta,  el diario también ofrecía también informaciones sobre actividades científicas, culturales y educativas tanto en España como en el extranjero.

Así el corresponsal del periódico Ramón de Goyenuri (seudónimo de Ramón Belausteguigoitia Landaluce (n. 1891) en su artículo “La fotografía desde el aeroplano. Cómo obtiene sus mapas militares el ejército inglés” enviado desde el cuartel general inglés explicó que no había secretos para un ejército que tuviese asegurado su dominio aéreo sobre el enemigo tras ver el funcionamiento de un taller destinado a la obtención de mapas construidos con arreglo a las fotografías que tomaban los aviadores en el frente. Y subrayó la importancia de la fotografía aérea para la elaboración del catastro que debía ser obra de aeroplanos argumentándolo así: “El aeroplano, en cambio, viene a revolucionar el procedimiento. Una fotografía de aeroplano abarca una zona de uno o dos kilómetros. Todo está allí señalado. Un ingeniero, un delineante, hacen los cálculos de distancia necesarios y lo transforman bien pronto en un plano. Yo tengo para mí que el aeroplano es no sólo el gran medio de hacer un catastro rápido, sino de evitar las omisiones y los grandes fraudes de la tierra.”

Por su parte el crítico de arte del periódico Francisco Alcántara (n. 1854) dedicaba su columna “La vida artística” a resumir ampliamente el folleto ilustrado con nueve vistas y dos dibujos que acababa de publicar Vicente Lámperez y Romea (n.1861), “benemérito historiador de la arquitectura cristina” sobre el castillo de Belmonte (Cuenca), un “romántico ejemplar de arquitectura de la Edad Media”.

 

Castillo

Castillo de Belmonte (Cuenca)

 

 

Y además el diario se hizo eco del acto académico celebrado el día anterior en el Instituto de San Isidro de Madrid en el que se repartieron diplomas a los alumnos premiados en el concurso de 1917 a 1918, al que asistieron cerca de mil escolares, “con notable proporción del elemento femenino, que cada año en mayor número acude a aquellas aulas”. El claustro de profesores estaba presidido por el director Manuel Zabala (n. 1852). En la fiesta participó una banda formada por alumnos de la Fundación Caldeiro.

El Sol Pedagogía e Instrucción Pública

 

En la sección Pedagogía e Instrucción Pública su responsable Lorenzo Luzuriaga (n.1889) firmaba el artículo “Los sueldos de los maestros”, continuación de la serie que estaba dirigiendo a las próximas Cortes. En él enfatizaba la importancia del maestro como pieza fundamental del sistema educativo, como había evidenciado la labor de Tomás Arnold, el “maestro de la Inglaterra contemporánea” como reorganizador de las public schools inglesas. Y argumentaba que “no podremos disponer, en el número que es debido, de eficientes y entusiastas maestros, en tanto que no lo preparemos bien y los paguemos mejor” de tal manera que después de la creación de escuelas “los dos problemas más esenciales de nuestra enseñanza nacional son indudablemente la preparación y el sueldo de los maestros”. Su artículo se enriquecía con dos tablas en las que comparaba los sueldos que cobraban los 26.253 maestros que había en España a principios de 1918 con las demandas que solicitaba la Asociación Nacional del Magisterio, de las que se hacía portavoz Luzuriaga:

El Sol 11 febrero 1918 sueldos actuales maestros

 

El Sol 11 febrero 1918 sueldos solicitados

 

También en esa sección se reproducía un trabajo que había aparecido en The Times Educational Supplement, firmado por Percy F. Martin (n.1861), sobre la Instrucción Pública en la República Argentina, primero de una serie de trabajos que esa publicación inglesa pensaba dedicar a la instrucción pública en la “América española”, que El Sol tenía interés en darlos a conocer por las siguientes razones:

“La creciente importancia que los pueblos de habla española van adquiriendo en el concierto mundial se ha manifestado últimamente en múltiples formas, y entre ellas ocupa un lugar principal el estudio de su cultura. Este estudio ha empezado, como era natural, por el conocimiento y difusión del castellano, mediante la creación de numerosas cátedras en los principales países civilizados, yendo a la cabeza, en este aspecto, Francia, Estados Unidos e Inglaterra.

Pero no se ha parado aqui el movimiento de aproximación a los países hispanoamericanos: sino que se ha extendido a otras manifestaciones de su cultura, y entre ella a su Instrucción publica.

Un ejemplo de ello lo ofrece el The Times Educational Supplement, que con la firma de Mr. Percy F. Martin ha empezado a publicar una serie de trabajos sobre la Instrucción publica en la América española.

Como nada de lo que se refiere a ésta puede sernos extraño a nosotros, sino que, por el contrario, debe sernos del mayor interés, como ya lo ha demostrado EL SOL en otro lugar, vamos a reproducir- según vayan apareciendo- los trabajos del Times, resumiéndolos o ampliandolos cuando sea necesario.

Finalmente en el apartado Libros y Revistas de esa sección se reseñaban y se daba noticia de los siguientes trabajos: del discurso sobre un sistema de educación nacional de lord Haldane en Glasgow, reproducido por la publicación londinense The Times Educational Supplement de 31 de enero de 1918; del artículo de J. Portier sobre el recargo de los programas en la segunda enseñanza francesa publicado en París por la Revue Universitaire en enero de 1918; el Report del Consell permanent de la Mancomunidad catalana publicado en Barcelona en diciembre de 1917 por Cuaderns d’Estudi; y un trabajo sobre el auxilio de los Estados Unidos a la educación profesional publicado por la revista neoyorquina Educational Review en enero de 1918.

 


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El Centro de Estudios Americanistas de Sevilla, un panorama sobre la literatura hispanoamericana, y la producción de vino y algodón en España: El Sol 10 de febrero de 1918

El ejemplar del diario El Sol del domingo 10 de febrero de 1918 contenía numerosas informaciones sobre la campaña electoral que se estaba desarrollando en el país. El editorial del día estaba dedicado a la nota diplomática enviada por Italia al gobierno español con motivo del torpedeo del “Duque de Génova” en aguas jurisdiccionales españolas. En la primera página del periódico destacaba también el artículo enviado por Julio Camba (n.1884)  desde París “Bergson, filósofo ´chic´”

También daba cobertura al propietario de El Sol, el ingeniero vasco Nicolás María de Urgoiti (n.1869), a quien los trabajadores de la Papelera Española le acababan de hacer un homenaje con motivo de sus bodas de plata como empresario de ese imperio papelero formado por doce fábricas, seis talleres, doce almacenes y tres delegaciones.

Asimismo reproducía el real decreto del Ministerio de Instrucción Pública que publicó la Gaceta de 9 de febrero por el que se reorganizaba el Centro de Estudios Americanistas, establecido en el Archivo de Indias, que venía publicando un Boletín desde 1913 (accesible aquí)

La Hoja Literaria albergaba colaboraciones de Miguel de Unamuno sobre “El hombre de la mosca y el del colchón”,de Alberto Ghiraldo sobre “Páramos. La visión del viajero”, el poema “La distancia” de Luis Fernández Ardavín y dos artículos de Enrique Díez Canedo (n.1879): el correspondiente a sus Apuntes de la semana que con el título “Un romance fronterizo” dedicaba a comentar el folleto de Pío Baroja El cura Santa Cruz y su partida y el titulado “Crítica literaria. Las literaturas hispanoamericanas. Algunos libros recientes para su historia“.

En esta colaboración efectuaba una valoración de los trabajos de varios críticos e historiadores americanos, como el norteamericano Alfred Coester (n. 1874) autor de The Literary History of Spanish America publicada en 1916; el peruano Ventura García Calderón (n.1886), “autor de dos libros notables: Del romanticismo al modernismo en el Perú y Parnaso peruano”; el dominicano Pedro Henríquez Ureña (n. 1884), quien había promovido la edición de una Antología del Centenario auspiciada por el gobierno mexicano y había formado en ese país “un núcleo de jóvenes entusiastas de la literatura y aptos para esclarecer los problemas de su producción nacional según los nuevos métodos científicos”; los mexicanos Genaro Estrada (n.1887) autor de la magnífica antología Poetas nuevos de México de 1916 y Luis G. Urbina (n.1864) que acababa de publicar en Madrid el libro La vida literaria de México y había colaborado en la edición de la Antología del Centenario con un trabajo sobre “La literatura mexicana durante la guerra de la Independencia”; el venezolano Rufino Blanco-Fombona (n. 1874) que había publicado el tomo de ensayos Grandes hombres de América (siglo XIX) y seguía dirigiendo la “Biblioteca Andrés Bello”, “en que reimprime y divulga las mejores obras de los principales escritores americanos, y a la que no habría reparo que poner si las ediciones fuesen más correctas y esmeradas”; el cubano José María Chacón y Calvo (n.1892), de quien encomiaba su última obra Cervantes y el Romancero y sus libros sobre los autores de su país estudiados en Origenes de la poesía en Cuba y Romances tradicionales en Cuba y sus estudios más recientes sobre Avellaneda y Heredia.

En un suelto se hacía saber que según los datos oficiales publicados en el último número del “Boletín del Ayuntamiento” por la Junta técnica de Salubridad e Higiene el total de las casas saneadas de Madrid, con arreglo al bando de 5 de octubre de 1898 e instrucciones complemenarias, ascendían a 8,839. Como viviendas saneadas se consideraban aquellas que estaban aisladas de la alcantarilla, con sifones hidráulicos, efectos de descarga de agua y ventilación en los respectivos servicios sanitarios e higiénicos.

El Sol Agricultura y Ganaderia

En la sección Agricultura y Ganadería su responsable el catedrático de la Escuela Superior de Magisterio Luis de Hoyos Sainz (n.1868) proseguía su recorrido por la España agrícola, dedicando su colaboración de ese domingo a “La cosecha de uva y la producción de vino en España”.

Expuso en ese artículo cómo la cosecha de 1917 había sido la más alta de la que se tenía noticia pues la producción de uva había ascendido a 40.693.141 quintales métricos, de los que se habían obtenido casi 24 millones hectolitros de mosto,  cuando en 1898, “el año del desastre nacional”,  la cosecha de uva había sido de algo más de 35 millones de quintales, superando la producción de mosto por poco los 20 millones de hectolitros. Y subrayó cómo la producción de vino en España era mucho menor que en Francia e Italia. Explicó además la existencia de dos modelos en las provincias vinateras españolas representadas por Barcelona y Ciudad Real. Aquella, “con una enorme diferencia sobre todas las restantes provincias” era la gran productora de vino, aunque no fuese la primera en superficie: de 734 mil hectolitros producidos en 1898 había llegado a producir en 1917 3.852.400 hectolitros, quintuplicándose su producción.  Sin embargo Ciudad Real siendo la primera en extensión de viñedos solo había alcanzado una producción de vino de 2.381.832 hectolitros, obtenidos de 4 millones y medio de quintales de uva, frente a 5.791.000 que había alcanzado Barcelona. Diferencias que se debían a la variación de rendimientos. Finalizaba Hoyos Sainz su artículo señalando que continuaría analizando esas estadísticas “para sacar consecuencias y enseñanzas de sus números, que solos por sí, como todos los valores absolutos, poco o nada dicen, resultando la fecundidad para el conocimiento de sus relaciones y proporciones, que juntando lo aparentemente separado crea las leyes que rigen al número, y en este caso a la producción”.

El apartado “Original ajeno” de esa sección lo cubría nuevamente el ingeniero agrónomo Enrique Cremades quien firmaba el artículo “La producción y consumo del algodón”. En él señalaba que después de haber demostrado en artículos anteriores que el algodón podía cultivarse en “una parte de nuestro territorio con excelentes beneficios” tenía interés en esa colaboración mostrar “la importancia de esta materia, y cómo se reparte la producción y el consumo en el mundo, especialmente en cuanto a Europa y nosotros se refiere en relación con el consumo, para deducir luego consecuencias sobre la conveniencia de cultivarlo en nuestro país en gran escala”.

El apartado “Leyendo Revistas” estaba dedicado  a reseñar un trabajo sobre el cribado del trigo para siembra de G. Gaudot publicado en el número 2  de 1918 del Journal de l’Agriculture Pratique.

 


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Homenaje a Costa en el Ateneo y artículo de Fernando de los Ríos en El Sol del 9 de febrero de 1918

En la primera página de El Sol del sábado 9 de febrero de 1918 se entremezclaban noticias e informaciones como las siguientes: el editorial “Política internacional. Mientras Alemania contesta a España… Curiosa serie de coincidencias”, un artículo del director del diario Félix Lorenzo (n. 1879) sobre el pleito que tenían entablado los períodicos acerca de su precio de venta, y el comunicado oficial sobre el hundimiento del vapor español Sebastián, matrícula de Bilbao, que transportaba sal en su viaje de Torrevieja a Nueva York por submarinos alemanes.  Ese hundimiento se había producido en las proximidades de la isla de La Palma y era consecuencia del bloqueo que había decretado el gobierno alemán de la costa de Africa, cuyas graves consecuencias para los intereses españoles en ese continente fueron analizadas en una reunión de la Liga Africanista Española.

En otra parte del diario se ofrecía amplia cobertura del homenaje brindado a Joaquín Costa (1846-1911) -con motivo del séptimo aniversario de su fallecimiento- en el Ateneo de Madrid, con participación de Luis de Zulueta (n.1878), José Ortega y Gasset (n.1883), y el criminólogo aragonés Rafael Salillas (n.1854)

El Sol Derecho y Legislación

Y en la sección Derecho y Legislación su responsable Fernando de los Ríos (n.1879) firmaba el artículo “La requisa como medio para la gestión de los fines del Estado”, continuación de otro escrito previamente.  Los epígrafes de su nueva aportación eran: III. El interés público y el particular.- IV. Criterios para la fijación del precio de la mercancía requisada: a) El curso comercial,- b) Teoría del precio de adquisición.- c) Teoría del valor medio o normal.- V. La Jurisprudencia