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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal. ISSN: 2531-1263


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Culturas nativas del Chaco paraguayo en un diario madrileño de 1932

En junio de 1932 avanzaban los preparativos de la expedición al alto Amazonas que proyectó el aviador capitán Francisco Iglesias, con apoyo del ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, el destacado dirigente del PSOE Fernando de los Ríos. El capitán Iglesias, un especialista en marketing diríamos hoy, hacía lo indecible para convencer a actores diversos del interés de su proyecto político-científico. Y logró, por ejemplo, que el 8 de junio de ese año de 1932  la revista ilustrada Mundo Gráfico insertase el siguiente suelto sobre el libro que acababa de editar donde explicaba los objetivos de su expedición científica.

Anteproyecto viaje Amazonas

Simultáneamente, el colaborador del diario Luz el escritor alemán, de origen judío-askenazí y nacionalizado español en 1934, Máximo José Kahn (Frankfurt 1897- Buenos Aires 1953), -al que ya hemos mencionado en otra entrada de esta bitácora (ver aquí)-  decidió el viernes 3 de junio de 1932 dedicar una de sus colaboraciones habituales en ese diario a hacer una breve crítica de otra publicación de tema americanista. Como es sabido Luz estaba financiado por Nicolás María de Urgoiti, y era usado por José Ortega y Gasset como plataforma política.

En efecto ese 3 de junio de 1932 ese inquieto periodista ofreció a sus lectores con el titulo “El mundo exótico” la reseña de un libro publicado por el antropólogo alemán Herbert Baldus, (1899-1970), quien había vivido en Sudamérica entre 1920 y 1928, y convivido con poblaciones nativas del Chaco, adonde se había dirigido en 1923 para hacer filmaciones cinematográficas.

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El antropólogo alemán Herbert Baldus, nacionalizado brasileño en 1941

Retornado a Alemania Herbert Baldus se doctoró en 1932 como antropólogo americanista en la Universidad de Berlín con una tesis sobre las lenguas zamucanas, habladas en el Chaco boliviano-paraguayo, las cuales se encuentran actualmente en peligro de extinción. En sus estudios de doctorado se formó como investigador al lado del etnólogo y sociólogo Richard Thurnwald (1869-1954), el antropólogo e historiador de las religiones de poblaciones amerindias de México  y Colombia Konrad Theodor Preuss (1869-1938), quien formó un importante archivo fotográfico sobre los indígenas de la sierra colombiana de Santa Marta, y el etnólogo, lingüista y arqueólogo Walter Lehmann (1878-1939).

El año anterior a la defensa de su tesis doctoral, es decir en 1931, Baldus logró publicar en Leipzig el libro Indianerstudien im nordöstlichen Chaco. Sus más de doscientas páginas estaban acompañadas de dibujos sobre los indígenas chaqueños. Se considera a ese libro como su primera obra científica destacada, en la que hizo estudios comparativos sincrónicos entre los grupos indígenas Chamacoco y Kaskihá o guanás, del Chaco boreal de Paraguay, y los Mbiá-Guarani del Mato Grosso brasileño.

Baldus libro

La obra mostraba el conocimiento de su autor sobre unas etnias paraguayas que poco después sufrirían la hecatombe de la “mala guerra”del Chaco entre Bolivia y Paraguay, iniciada el 9 de septiembre de 1932 y finalizada el 12 de junio de 1935, precedida de una serie de incidentes militares en la frontera entre los dos países desde 1928.

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Dado el interés de la breve reseña de este libro por Máximo José Kahn la reproduzco íntegra a continuación, actualizando entre corchetes la grafía de las etnias mencionadas.

La cultura nativa del Chaco pertenece a los problemas más sugestivos del mundo de los indios. Baldus vivía entre chamacocos, que se componen de esas tres tribus: horios [ório], ebidosos [ybitosos o ebitosos][ y tumerehas [tomárahos]. Explora y describe sus usanzas, su vida sexual, su idioma, su mentalidad. Descontentos de nuestra cultura europea contemporánea escuchamos con ansiedad la narración exótica. Aunque las investigaciones de Baldus son acentuadamente científicas dan la impresión de fábula: nuestra ciencia es occidental -la vitalidad de esos indios excede de la comprensión del Occidente.

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En color naranja el área ocupada por los chamacocos, entre los que convivió Herbert Baldus

El indio de Baldus llama “detrás” el frente del objeto que mira, pues este lado corresponde a la espalda del espectador. Las muchachas chamacocos, antes de unirse a su futuro esposo, se casan con algún anciano para prepararse al matrimonio auténtico. Esos indios representan en un mismo dibujo frente y perfil de las personas. Para poder correr bien comen carne de ciervo; para ser nadadores ligeros se alimentan con pescado; para llegar a ser listos devoran carne de zorro. Propiedad es lo que uno hizo para sí. Los juegos de los niños consisten en imitar los trabajos de sus padres.

Estos ejemplos, cuyo número se podría aumentar excesivamente, sirven de prueba de que el libro de Baldus transparenta una cultura refinada. Si se quiere comprimir ese refinamiento en un concepto de la civilización se diría que los chamacocos son materialistas hipersensibles. Ciertos rasgos (por ejemplo, el del hombre que se acusa de impotencia por no tener que declarar la esterilidad de su mujer) que parecen indicar idealismo en efecto son una vehemente afirmación de la convicción materialista desfigurada por el temor de ser tomado por pobre. El trabajo de Baldus permite una penetración singular del alma india y del encanto paisajista del Chaco.

Dos años después de la publicación de ese libro sobre los chamacocos, habitantes del Chaco boreal paraguayo, y al año de haber obtenido su título de doctor Herbert Baldus, en 1933, tras la llegada al poder de Hitler, retornó a tierras sudamericanas, exiliándose por sus convicciones antifascistas y liberales democráticas. Se instaló entonces definitivamente en Brasil, país en el que desarrolló una importante labor académica e investigadora como antropólogo y sociólogo. También se exiliaría en tierras americanas su reseñista en las páginas de Luz Máximo José Khan, quien se instaló en Buenos Aires en 1944, falleciendo en la capital argentina en 1953.

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De Madrid al cielo en abril de 1932: interés popular por la astronáutica y la labor de Emilio Herrera

El militar Emilio Herrera Linares (Granada 13 febrero 1879-Ginebra 13 septiembre 1967) es conocido por haber inventado en 1935  una “escafandra astronáutica“, que posteriormente la NASA adaptó para los viajes espaciales, y ser uno de los impulsores del desarrollo de la aeronáutica española en el primer tercio del siglo XX. De convicciones católicas, se mantuvo leal a la República cuando sobrevino el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Al finalizar la guerra “incivil” inició un largo exilio, en el que combinó, hasta su fallecimiento en tierras suizas, una activa oposición al franquismo con tareas de asesoramiento científico-técnico en organizaciones internacionales.

Durante los años de la República en paz desempeñó brillantemente múltiples funciones: llevó a cabo una importante labor científica en el Laboratorio de Cuatro Vientos; efectuó una relevante labor docente como director de la Escuela de Aerotecnia situada en la carretera de Extremadura, en el extrarradio de Madrid, en la que se formaron los primeros ingenieros aeronáuticos españoles, y tuvo una meritoria actividad diplomática en la Sociedad de Naciones, donde abogó en el año de 1932 por la política de desarme que defendía el gobierno presidido por Manuel Azaña. También a finales de ese año tuvo  que defenderse de acusaciones que se le hicieron en el diario anarquista La Tierra sobre actividades que había realizado antes del advenimiento de la República, asunto que abordaré en otra ocasión.

Pero ahora, en esta entrada, me ciño a dar cuenta de cómo la prensa informó en abril de 1932 de una conferencia de Emilio Herrera sobre los últimos avances de la astronáutica, una ciencia de moda, por lo que el cine se interesó por ella, y “moderna”, como informaba a sus lectores el gran diario republicano Luz el viernes 15 de abril de 1932.

Días después sería la revista gráfica Estampa la que se hizo eco de manera llamativa de esa conferencia, en  la que Herrera explicó técnicamente cómo se harían antes de medio siglo -lo que así sucedió- viajes interplanetarios.

En efecto, junto a una portada que conectaba cine y ciencia,  Estampa, en su ejemplar de 23 de abril de 1932, insertó un amplio reportaje titulado “Cómo se realizarán, antes de cincuenta años, los viajes a la Luna. Los viajeros irán en una astronave que recorrerán los espacios a 33.000 kilómetros por hora”. Varias de sus ilustraciones, como la propia portada de la revista, correspondían a escenas del filme alemán “La mujer en la luna” [Frau im Mond] expresivo de los comienzos de la carrera espacial que se iniciaba en aquella época, y extraordinario vector para la popularización de la astronáutica a principios de la década de 1930. Esa magnífica película muda había sido dirigida por Fritz Lang en 1929, quien contó con la colaboración de su esposa Thelma von Harbou como guionista, y con el asesoramiento del ingeniero y físico Hermann Oberth, considerado uno de los padres de la aeronáutica mundial.

Cartel pelicula

Quizás pueda existir una relación entre la conferencia de Emilio Herrera y la proyección en pantallas españolas de la película de Fritz Lang.

El reportaje de Estampa, firmado por  el periodista  Francisco Díaz Roncero, – quien también se exiliaría convirtiéndose durante muchos años en la voz de Radio París para España con la que muchos radio oyentes,  como mi padre y quien suscribe, procurábamos estar bien informados y sortear la falta de libertades a principios de la década de 1970- consistió en una larga entrevista a Emilio Herrera, donde este impulsor de la astronáutica española explicó cómo serían los  futuros viajes a la Luna y a Marte. Sus reflexiones, mezcla de ciencia y ficción, explican por qué se le conoce como el “Verne” español.

Estas son las imágenes de esa portada y del mencionado reportaje-entrevista:

Portada Estampa

 

Reportaje Estampa 1

 

Reportaje Estampa 2

 

Reportaje Estampa 3

 

Reportaje Estampa 4

 

Para saber más:

Emilio Herrera: Memorias, edición de Thomas F. Glick y José Manuel Sánchez Ron, Madrid, ediciones de la Universidad Autónoma de Madrid, 1988

Emilio Atienza Rivero: El general Herrera: aeronáutica, milicia y política en la España contemporánea, Madrid, Tabapress, 1994

Carlos Lázaro Avila: La aventura aeronáutica: Emilio Herrera y Juan de la Cierva, Madrid, Nivola, 2001.

 

 


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La apertura al mundo del Madrid científico-técnico y artístico en marzo de 1932

Los asuntos científico-técnicos estuvieron bien presentes en la esfera pública madrileña en el mes de marzo de 1932, en el que la actualidad política estuvo dominada por la tensión creciente entre el partido radical de Lerroux y el PSOE, que formaba parte de la coalición gubernamental que sostenía al gobierno de Azaña.

Diversos textos e imágenes dan prueba de ello como se aprecia en los dos asuntos que abordo en esta entrada. El primero se refiere a la campaña emprendida para superar el déficit tecnológico en el uso de la radio como medio de comunicación y conocimiento. El segundo a la acogida dispensada en Madrid a los integrantes del IX Congreso internacional de Cirugía que se reunieron en la capital española en ese mes de marzo de 1932 antes de visitar también Sevilla y Barcelona.

Superar las deficiencias de la radiodifusión en España fue un tema recurrente en las páginas de la prensa de aquel mes.  Con ese motivo el 2 de marzo, en la interesante sección semanal Ondas sonoras del diario Luz,  se entrevistó a Pedro Regueiro, que había sido jefe de la sección de Radio del ministerio de Comunicaciones. Unas interesantes estadísticas, publicadas a la semana siguiente, en la misma sección de ese diario, probaban el retraso del uso de la radio en la sociedad española comparándola con la de otros países europeos.

radio Europa 1932

Dos días después, el viernes 11 de marzo, era el filólogo Américo Castro quien, en el mismo periódico, escribía un artículo titulado “Hacia la mejor España” en el que instaba  a expandir el uso de la radio por su potencial cultural. Más adelante, el miércoles 16 de marzo, sería el pedagogo, y diputado de Acción Republicana, Luis Bello quien, también en el diario Luz, publicaría su artículo “La radio en el pueblo” en el que informaba que Madrid sería sede en septiembre de 1932 del próximo congreso internacional de Radiotelegrafía y Telegrafía que daría lugar a la creación de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

No ha de extrañar entonces que las páginas de las publicaciones ilustradas republicanas reflejasen con humor cómo penetraba progresivamente en los domicilios de sus lectores el uso de la radio, como revela la historieta “Una estación de radio” de un dibujante de Crónica , creador de los personajes infantiles Lolín y Bobito.

Lolin y Bobito Una cronica de radio

O que informasen de los avances de esa tecnología en otras partes del mundo como Estados Unidos. Así el lector de Estampa, al abrir el ejemplar de 12 de marzo de 1932, podía encontrarse con un reportaje sobre el gran proyecto neoyorquino, impulsado por el “rey del petróleo” John D. Rockefeller, para construir una “Radio City”.

Nueva York radio city

 

Ese mismo día, en otro medio de comunicación, se avisaba que al miércoles siguiente, el 16 de marzo, Federico García Lorca daría en la sede de la Residencia de Señoritas una conferencia sobre su libro Poeta en Nueva York, en la que Lorca dio a conocer por primera vez al público madrileño algunos de los versos del que ha sido considerado el poemario más importante de la lírica española del siglo XX, publicado en 1940 tras el asesinato de su autor en el trágico verano de 1936.

Ese evento fue organizado por la sección madrileña del Comité de Cooperación Intelectual que había nacido el mes anterior. El diario Luz, en su ejemplar del jueves 17 de marzo de 1932, se hizo eco de la conferencia con un breve suelto:

Lorca Poeta en N York Luz

 

Pero el gran acontecimiento científico internacional que tuvo lugar en Madrid en marzo de 1932 fue la celebración en la sede del Senado, cámara legislativa que había sido disuelta por la República, del IX Congreso internacional de Cirugía.

Su inauguración oficial, a la que asistieron las máximas autoridades republicanas, tuvo lugar el martes 15 de marzo. El siempre mordaz Azaña da cuenta en su diario del acto en los siguientes términos: “El Consejo [de Ministros] de hoy ha empezado tarde, porque he ido al Senado; a la sesión inaugural del Congreso Internacional de Cirugía. El alcalde [Pedro Rico], que había de hablar el primero, ha llegado tarde. Este alcalde es muy castizo, le invitan a un banquete diplomático y no va ni se excusa. Hemos oído los discursos de rúbrica, entre ellos una necrología de los cirujanos muertos desde el último Congreso. El orador no nos ha dicho si han muerto a mano de otros cirujanos. El presidente de la República ha echado un discurso, en que ha hablado de nuestra revolución como de una operación quirúrgica incruenta”.

Congreso Cirujia inauguracion Senado

Dos días después -el 17 de marzo- Azaña asistiría a una parte de la función de gala que se ofreció a los congresistas en el teatro Español donde se representó la Serrana de la Vera, protagonizada por Margarita Xirgú. Y al día siguiente, el jueves 18 de marzo,  a la recepción que hubo en el Palacio presidencial en honor de los congresistas que estuvo muy concurrida.

De ese intenso programa social de los congresistas se hizo  eco la prensa como la revista ilustrada Mundo Gráfico en su ejemplar de 23 de marzo de 1932.

Congresistas Cirugia 1932

 

Este congreso fue organizado por la Sociedad Internacional de Cirugía, con sede en Bruselas, que tenía afiliados de 42 naciones.  Una de las claves de su éxito radicó en que, gracias a complejas negociaciones, se asociaron a su desarrollo cirujanos del ámbito cultural germánico, que habían estado excluidos desde el fin de la Primera Guerra Mundial. Y así acudieron a Madrid unos 250 congresistas procedentes de todo el mundo. Los delegados oficiales fueron los siguientes: de Alemania (Sauerbruch), Argentina (Arce), Austria  (Denk), Canadá (Archibald y Saint-Jacques), Dinamarca (Permin y Hannsen), Egipto (Papayoannou), Estados Unidos (Lilienthal), Finlandia (Bardy) , Francia (Proust), Gran Bretaña (Tourner), Grecia (Maccas), Irlanda (Meade), Italia (Alessandri), Japón (Ishikawa), Noruega (Ingebrigsten), Países Bajos (Shoemaker), Polonia (Jurasz), Portugal (Dos Santos), Rumania (Daniel), Suecia (Kaijjser y Hybbinette), Siria (Altounyan y Chevalier), Checoslovaquia (Jirasek), URSS (Plotkin), Venezuela (Conde-Jahn), Yugoeslavia (Kostitch y Budissavloitch), Nueva Zelanda (Mitchell) y Turquía (Burhaneddin).

En sus tareas desempeñaron un papel fundamental los integrantes del comité internacional como su presidente el belga Jean Verhoogen, y el prestigioso cirujano suizo Fritz de Quervain, que ejerció de presidente del congreso de Madrid. Y se implicaron activamente los miembros españoles del comité organizador, entre los que se encontraban el grueso de los integrantes de la Sociedad de Cirugía de Madrid que se había constituido en junio de 1931.

Ese comité organizador estaba presidido por el decano de la Facultad de Medicina de Madrid el catalán Sebastián Recasens y Girol. Sus vocales fueron el catedrático de patología y clínica quirúrgica, vicerrector de la Universidad de Madrid, y futuro rector entre 1934 y 1936, el barcelonés León Cardenal Pujals , el catedrático de Patología Quirúrgica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid el zamorano Laureano Olivares, el catedrático de Urología y de Terapeútica quirúrgica general y especial el manchego Leonardo de la Peña, el prestigioso cirujano de origen gallego, interesado en investigaciones sobre el cáncer, José Goyanes, el presidente de la Asociación española de urología Pedro Cifuentes Díaz, el catedrático de Patología y Clínica quirúrgica de la Facultad de Medicina de la Universidad Central José Blanc Fortacín, el también catedrático de Patología quirúrgica de la misma Facultad el madrileño Enrique Slocker y la Rosa, el aragonés Víctor Manuel Nogueras que además de médico militar había sido el fundador y director entre 1918 y 1931 del madrileño Hospital Central de la Cruz Roja, el prestigioso cirujano militar Mariano Gómez Ulla,  el urólogo Ignacio Sánchez Covisa, el médico y diputado por el partido de Manuel Azaña Acción Republicana Fernando Coca, Enrique Noguera, N. Saldaña y Enrique Ribas y Ribas, catedrático de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. Y sus secretarios: Plácido G. Duarte. jefe del servicio de Cirujía general del hospital de la Princesa, y Alberto Catalina Prieto.

Congresistas Cirujia figuras

 

Los congresistas tuvieron un apretado programa de trabajo. Los intervinientes hicieron demostraciones prácticas y usaron en sus explicaciones dibujos, esquemas, láminas y películas sobre los métodos quirúrgicos. La primera sesión científica fue dedicada, por ejemplo, a debatir sobre “el estado actual de la cirugía del esófago” con intervenciones de cirujanos franceses, rumanos, italianos, alemanes, franceses, norteamericanos y argentinos. En otra de las sesiones se presentaron los progresos recientes en la Anestesia Quirúrgica. En ella el italiano Achile Mario Dogliotti Ferrara comunicó algunos casos anestesiados por la inyección raquídea epidural. Esta técnica de la anestesia peridural segmentaria, que daría fama a ese cirujano italiano, ya había sido usada por el cirujano militar español Fidel Pagés Mirevé (1886-1923).

Además de asistir a las comunicaciones presentadas en el Congreso y participar en sus debates sus participantes pudieron visitar la exposición médico-quirúrgica que se exhibió en el pasillo central y en los laterales del Senado. En ella se mostraron productos médicos y aparatos de cirugía españoles y extranjeros, así como se podía consultar prensa técnica profesional, como las principales publicaciones médicas de la época entre las que destacaban El Siglo Médico,  La Gaceta Médica Española, dirigida por el doctor Juan Noguera López La Medicina Ibera, fundada y dirigida por el médico y diputado republicano, ya mencionado, Fernando Coca.

Una de las actividades en las que puso particular empeño el comité organizador fue la organización de una visita guiada para que los congresistas conociesen la que sería futura sede de la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid que por aquel entonces se estaba construyendo en la nueva Ciudad Universitaria.

Congresistas Cirugia en Facultad Medicina

 

También un grupo de congresistas asistió en el anfiteatro grande de la Facultad de Medicina de la calle Atocha a la proyección de la película Al borde de la tumba, de la productora UFA, en la que se mostraba una operación de apendicectomía y varios partos.

Pormenorizada información sobre el desarrollo del Congreso ofrecieron diversos medios de comunicación, pero quizás sobresalió en su cobertura el gran diario republicano El Heraldo de Madrid, quizás por los lazos de paisanaje que unían a su director, el periodista catalán Manuel Fontdevila, con el presidente del comité organizador, el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid, el barcelonés Sebastian Recasens, que estaba encantado según declarara a ese diario de “la perfectísima organización que estamos viendo” tras haber asistido “a veinticinco o treinta Congresos internacionales de Medicina general, de Cirugía, de Ginecología y de Radiología”.

Heraldo de Madrid 15 marzo 1932

 

Meses después de la celebración de ese congreso, en el mismo año de 1932, la gran editorial Labor publicó el Tratado de Patología Quirúrgica General del cirujano y médico militar aragonés Manuel Bastos Ansart, quien luego sería represaliado por el régimen franquista.  Este Tratado de más de ochocientas páginas, posiblemente, ha de ser considerado como uno de los frutos científicos de ese congreso. Fue considerado en su momento “la mejor obra española compuesta sobre esta materia” por el crítico del diario Luz el médico y periodista Félix Herce Ruiz, militante del PSOE, exiliado posteriormente a México.

Tratado de cirugia Bastos 1

Tratado de cirugia Bastos 2


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4 de marzo de 1932: cuando Azorín solicitó más recursos para el Museo de Ciencias Naturales y el Jardín Botánico

El 7 de marzo de 1932 el presidente del gobierno Manuel Azaña daba cuenta en su diario de que Amós [Salvador Carreras] -considerado su mano derecha (ver aquí)-  le había informado de una entrevista que había tenido con José Ortega y Gasset. En ella, entre otros asuntos, el filósofo Ortega le había dicho al arquitecto riojano Amós Salvador Carreras que la adhesión del país hacia Azaña aumentaba “pero que con frialdad, sin entusiasmo, y hay que elevar la temperatura, etcétera” y que “Luz está muy mal económicamente; que con quinientas mil pesetas se salvaría la situación, y que Luz se inclinaría a seguir a don Manuel Azaña en vez de seguir a don José Ortega. Reconoce que él no tiene condiciones para la política práctica, y que la idea de sentarse en el banco azul le horroriza. Está, además, mal de salud” (1).

Luz además de problemas económicos tenía por esos días a su director, el gran periodista Félix Lorenzo, enfermo, según sabemos por una entrevista en la revista ilustrada Crónica el domingo 27 de marzo con motivo de un homenaje que le hicieron en Cartagena por su contribución al advenimiento de la República como director de El Sol y sus “Charlas al sol” que firmaba con el seudónimo de “Heliófilo”.

Felix Lorenzo Heliófilo

Pero a pesar de esas dificultades económicas y de la enfermedad de su director las páginas de Luz en las primeras semanas de su existencia son una interesante fuente de información sobre la vida cultural y científica de Madrid y de la España republicanas. Buena prueba de ello es el artículo de Azorín que presento a continuación. Este singular escritor era colaborador habitual de ese diario republicano. Así a lo largo del mes de marzo de 1932 publicó, entre otros artículos, unas interesantes semblanzas de los dos grandes políticos republicanos de aquel momento: Manuel Azaña y Alejandro Lerroux, que mantenían una sorda rivalidad.

Azorín en un reportaje de la revista Estampa 13 mayo 1933 p. 8

Azorín en un reportaje de la revista Estampa 13 mayo 1933 p. 8

El 4 de marzo de 1932 firmó un artículo titulado “Islotes”. En él instaba a que en el presupuesto del ministerio de Instrucción Pública que se discutiría en las Cortes a finales de ese mes se incrementase la partida destinada a dos instituciones científicas madrileñas, -el Museo de Ciencias Naturales y el Jardín Botánico- con cuyos trabajos e historia Azorín estaba familiarizado. Así lo demuestran sus alusiones al programa expedicionario organizado desde esas instituciones a tierras americanas en los siglos XVIII y XIX que resumí en mi Breve historia de la ciencia española (Madrid, Alianza editorial, 2003) y a la labor del naturalista e historiador americanista Marcos Jiménez de Espada, que analicé hace años en mi tesis doctoral y en el libro colectivo Marcos Jiménez de la Espada (1831-1898). Tras la senda de un explorador (Madrid, CSIC, 2000). Azorín defendía en su artículo la conveniencia y necesidad de dar un impulso al cultivo de las ciencias naturales en la España republicana y nos da a conocer también las impresiones que le había causado la reciente lectura del relato de viaje De Bogotá al Atlántico de su amigo colombiano Santiago Pérez Triana,.quien años atrás se había internado por la Orinoquía o Llanos orientales colombianos.

He aquí un extracto del sugerente texto azoriniano aparecido en la página 3 del diario Luz del viernes 4 de marzo de 1932:

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Cetonia aurata

Imaginamos el Museo de Ciencias Naturales y el Jardín Botánico como dos islotes perdidos; dos islotes perdidos en un mar de indiferencia, de negligencia y de abandono. Las ciencias naturales no sirven para nada; a los políticos no les interesan las ciencias naturales. Un dorado cetonio se acuesta por la noche en el seno fragante de una rosa; a la madrugada, el fresco rocío entumece sus miembros; un naturalista, que ha madrugado, lo está observando. ¿Para qué servirá el que este naturalista observe el dorado y fino cetonio? Un observador de la Naturaleza, el doctor Pau, de Segorbe, descubre un día en el monte un nuevo tomillo; tiene la gentileza este naturalista de dedicar la nueva variedad de tomillo al querido maestro D. Ignacio Bolívar; ya lleva el tomillo nuevo el nombre del admirado sabio. ¿Para qué servirá el descubrimiento de un tomillo? Alguna vez hemos imaginado un verdadero disparate: pensábamos que lo que hicieron los antiguos podíamos hacerlo nosotros. Si los antiguos -poetas y filósofos- adquirieron la finura y el sentido de humanidad que ahora admiramos en ellos, fue porque vivieron en contacto con la Naturaleza,porque observaron esa Naturaleza que luego, en el correr de los siglos, al descubrirlos a ellos, volvía a ponerse en contacto con nosotros. Y si observáramos la Naturaleza, si diéramos un gran impulso a las ciencias naturales, casi -digamos pudorosamente casi- no tendríamos necesidad de las llamadas humanidades; la persistente cuestión de las humanidades, la pugna entre los partidarios de la Ciencia y los partidarios de los clásicos, estaría, por fin, resuelta. En España ha habido conquistadores del Nuevo Mundo; no sentimos, querido lector, un gran entusiasmo por ellos; nos cautivan, en cambio, con profunda admiración, los observadores de la Naturaleza en América, que España ha dado al mundo. Ya desde el siglo XVI esos hombres publican libros curiosos y pintorescos. Pero es a mediados del siglo XVIII, al renovarse las ciencias en Europa, cuando los españoles realizan sus admirables expediciones por tierras americanas. En el archivo del Jardín Botánico hay abundantes pruebas de lo que esos españoles han hecho en América. Las expediciones científicas han sido muchas; D. José Celestino Mutis estuvo veintitrés años estudiando en América las plantas, las piedras y los animales. Fue Mutis el fundador del primer observatorio astronómico en el continente americano. La última de las grandes expediciones científicas fue la realizada en 1862, y que duró cuatro años [es la conocida como Comisión Científica del Pacífico que se puede conocer en el sitio web www.pacifico.csic.es, creado por un equipo que tuve la fortuna de coordinar entre 1998 y 2003]; expedición en que figuró D. Marcos Jiménez de la Espada. No se tiene, generalmente, idea de lo que esas expediciones son. Las que parecen más sencillas son ímprobas por todo extremo. El inolvidable amigo Santiago Pérez Triana realizó hace unos cuarenta años una expedición de Bogotá al Atlántico, siguiendo el curso de los ríos Meta, Vichada y Orinoco. Releído ahora su relato, parece que lo hemos vivido. Hemos caminado días y días, semanas y semanas, por el seno de un bosque inextricable; caminábamos casi en tinieblas; la luz del día apenas llegaba, opaca, palidísima, densa, hasta nosotros. Había que caminar lentamente, abriéndonos paso a fuerza de hachazos…La fatiga física es abrumadora…Pero aparte del cansancio físico está la obsesión moral que se apodera del explorador a poco de comenzada su empresa. En una interesantísima conferencia dada en 1914 (ver aquí)  por Rudyard Kipling, en la Sociedad Geográfica de Londres, el famoso escritor ha estudiado este curioso aspecto de los viajes. La obsesión moral de que hablamos reviste diversas formas y dura hasta mucho después que la expedición ha terminado; es como una marca dolorosa que se imprime en el cerebro. Uno de los exploradores consultados por Kipling le dijo que él sentía como si tuviera una barra trasversal junto al ojo derecho; en otro esta obsesión revestía la forma de una línea recta, inflexible, aterradora, línea que representaba el camino que, por un terreno llano y árido, había que recorrer. 

Volvamos a nuestros islotes; los islotes perdidos en un mar de indiferencia. Tornemos al Museo de Ciencias Naturales y al Jardín Botánico. Cada vez que se nombra un nuevo ministro de Instrucción Pública es como si apareciera en el horizonte un barco, barco que viniera a socorrer a los pobres habitadores de los islotes. Si el ministro es inculto, el barco pasa de lejos; si es ilustrado, el barco se acerca a la costa. Al presente el ministro [Fernando de los Ríos] es una persona culta y sensible; el barco aparece en el horizonte y se va acercando. Los moradores de los islotes están contentísimos; por fin va  a haber un ministro a quien interesen las ciencias naturales; se va a prestar atención a los desamparados Museo de Ciencias Naturales y Jardín Botánico. Se va acercando el barco. En la playa los moradores de las islas lo ven venir gozosos. Se divisa el ministro en la cubierta. “¡Qué simpático es! -exclaman los pobres insulanos-. ¡Qué inteligente! ¡Qué culto! ¡Qué fino! ¡Qué comprensivo! Ha dado medio millón para estudios medievales (2). Ha dado un millón para teatro lírico. Con seguridad que nos va a atender a nosotros”. Todos esperan que el barco se acerque; todos saludan con sus pañuelos. Y de pronto el barco, en vez de aproximarse a la costa, sigue su rumbo, sigue, sigue, sigue….

No sabemos si la solicitud de Azorín tuvo efectos inmediatos. Pero en los meses posteriores el ministro Fernando de los Ríos apoyaría la expedición al Amazonas que organizó el capitán de la Aviación Francisco Iglesias, quien en ese mes de marzo acudiría al despacho del ministro en compañía de José Ortega y Gasset y el director del Museo de Ciencias Naturales Ignacio Bolívar. Lo sabemos porque nos informó de ello Julio Romano, otro periodista de Crónica en una entrevista que le hiciera al ministro publicada en esa interesante revista ilustrada el domingo 13 de marzo de 1932.

Entrevista a Fernando de los Rios. Crónica domingo 13 de marzo 1932 p. 13

Entrevista a Fernando de los Rios. Crónica domingo 13 de marzo 1932 p. 13

Significativamente la expedición al Amazonas que se estaba organizando por esas fechas, y que no llegaría a salir de tierras españolas, tenía como uno de sus objetivos rememorar las aventuras  de la Comisión Científica del Pacífico, y actualizar en parte sus investigaciones amazónicas, como ya expuse hace tiempo en mi texto “La Comisión científica del Pacífico: de la ciencia imperial a la ciencia federativa” (ver aquí).

Otra consecuencia indirecta de este artículo podría ser el nombramiento de Azorín como integrante del Consejo Nacional de Cultura, según decreto del presidente de la República Niceto Alcalá Zamora de 21 de septiembre de 1932, como indiqué en otra entrada anterior de esta bitácora.

Para saber más sobre Azorín periodista e historiador:

Verónica Zumárraga, El jornalero de la pluma. Los artículos de Azorín en La Prensa, Alicante, Publicaciones Universidad Alicante, 2011

Azorín, ¿Qué es la historia?, edición de Francisco Fuster, Madrid, Fórcola ediciones, 2012.

Notas

(1): Manuel Azaña, Obras completas. vol. 3: abril 1931-septiembre 1932, (edición de Santos Juliá), Madrid, Ministerio de la Presidencia, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2007, p. 935.

(2) Se refiere Azorín a la creación a principios de 1932 del Instituto de Estudios Medievales dirigido por Claudio Sánchez Albornoz, entonces rector de la Universidad Central, y diputado de Acción Republicana, en el seno del Centro de Estudios Históricos de la JAE.

 


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Febrero 1932: cuando Madrid fue la capital europea de la física y de la química

En febrero de 1932 los colegios de los jesuitas, tanto en la capital de España como en otras ciudades, perdieron abundante material pedagógico y científico al tener que abandonar esos religiosos sus centros educativos con motivo de la aplicación del controvertido artículo 26 de la Constitución republicana. A pesar de ello Madrid mantenía pujante su vida científica y los científicos procuraban tener una presencia destacada en el espacio público como se aprecia leyendo la prensa de la época.

Así, por ejemplo, a principios de ese mes el geógrafo Juan Dantín Cereceda, catedrático de Agricultura del Instituto San Isidro, amigo de Ortega y Gasset desde tiempo atrás, como destaqué en un post anterior, fue convocado a la Sociedad Económica Matritense para hablar de las Características fisiográficas y agrológicas del suelo español, ofreciendo en palabras de un asistente un “caudal de conocimientos básicos indispensables para cuantos se interesan por los problemas del agro español, hoy de palpitante actualidad”, pues se estaba discutiendo cómo llevar a cabo la reforma agraria que querían impulsar las fuerzas republicanas. Días después el joven psiquiatra y psicoanalista Angel Garma (1904 Bilbao-1993 Buenos Aires) daría un ciclo de conferencias sobre “Mecanismos de la neurosis” en el Instituto de Patología Médica  que dirigía Gregorio Marañón.

También en la primera semana de febrero se presentó en sociedad la sección española del Comité de Cooperación Intelectual que logró a lo largo de ese mes crear comités locales en diversas ciudades españolas, como Valladolid, Sevilla, La Coruña y Santiago. En él se congregaron científicos e intelectuales deseosos de impulsar la ciencia española a través de su internacionalización. Su puesta de largo se produjo cuando sus integrantes, entre los que se encontraban Pío del Río Hortega y Corpus Barga que he mencionado en las dos entradas anteriores de este blog, organizaron a finales de ese mes de febrero de 1932 un gran mitin en el cine madrileño Opera. En él el hiperactivo ministro de instrucción Pública Fernando de los Ríos expuso las grandes líneas maestras de la política cultural de la Segunda República, de la que el mencionado Comité español de Cooperación Intelectual parecía ser uno de sus abanderados.

Fernando de los Rios 1932 29 febrero

Por su parte varias sociedades feministas se incorporaban a ese dinamismo científico e intelectual. Por ejemplo un suelto del diario Luz del lunes 8 de febrero informaba de las conferencias organizadas en los días siguientes por la Asociación Femenina de Educación Cívica que promovía la destacada feminista socialista María Martínez Sierra. El miércoles 10 la maestra Julia Peguero hablaría de “La belleza en la educación del sentimiento (Introducción a un cursillo de literatura)”; el jueves 11 la presidenta de la Asociación la mencionada María Martínez Sierra disertaría sobre “Ejercicios intelectuales”; el viernes 12 el doctor José María de Otaola sobre “Biología”, y el sábado 13 el químico Tomás Batuecas sobre “Una vida ilustre de mujer (madame Curie)”.

Asimismo se seguía con atención la labor científica llevada a cabo en otros países europeos, particularmente en Alemania. Así, por ejemplo, el colaborador del diario Luz el escritor alemán, de origen judío-askenazí, nacionalizado español en 1934, Máximo José Kahn (Frankfurt 1897- Buenos Aires 1953), en el ejemplar del miércoles 10 de febrero, hizo una amplia reseña del interesante libro de Heinrich Grupe, Naturkundlisches Wanderbuch y dos días después con el título Vida científica. Cómo se fabrica un frío de 270 grados bajo cero un colaborador anónimo ofreció en ese mismo diario un reportaje sobre el Instituto Físicotécnico de Berlín.

Pero sin lugar a dudas el acontecimiento científico de ese mes fue la inauguración el sábado 6 de febrero a las 5 de la tarde del Instituto Nacional de Física y Química, evento que permitió a Madrid convertirse por unos días en capital europea de la física y de la química al concentrarse en la capital española cinco de los más destacados físicos y químicos alemanes y franceses. Se conservan documentos de aquella inauguración como un folleto institucional conmemorativo de la inauguración, diversas informaciones periodísticas, fotografías de Alfonso,y una breve película de 3 minutos

Un testimonio significativo de lo que supuso la puesta en marcha de la que fue primera gran instalación científica española del siglo XX fue un reportaje aparecido en el diario Luz el jueves 4 de febrero. Unos días antes de su inauguración oficial el Instituto abrió sus puertas a un periodista de ese periódico. Las impresiones de lo que observó y vio, y extractos de sus conversaciones con el director del Instituto, Blas Cabrera, fueron las siguientes.

Instituto Nacional de Fisica y Quimica 1932

El sábado se inaugura el Instituto Nacional de Física y Química.

Una colaboracíón de dinero norteamericano y español en una gran obra de cultura

El mundo de la exactitud

El Instituto Nacional de Física y Química, que se inaugura el sábado, está situado en los altos del Hipódromo, detrás de la Residencia de Estudiantes. Tiene el aire de un edificio norteamericano por su alargada forma geométrica y hasta por las esbeltas columnas del pórtico de entrada, único lujo decorativo en su sobria arquitectura. No es insólito en los edificios norteamericanos esta inserción de un trozo de estilo antiguo -portería, catedral, puerta Renacimiento-dentro de su cubismo rígido. Con ello no hace más que revelar su progenie.

Desde hace veinte años existía en el llamado Palacio de Exposiciones del Hipódromo, además de un cuartel de la Guardia Civil y el Museo de Historia Natural, un pequeño Centro de Investigaciones Físicas, creado por la Junta para Ampliación de Estudios. Allí, en laboratorios improvisados, trabajaban Cabrera, Catalán, Palacios y el químico Moles, y una grey de discípulos en sutiles investigaciones sobre la materia. Centenares de trabajos -algunos muy importantes en la historia de la ciencia- salieron de aquel insospechado antro. Que no es obstáculo a la ciencia la modestia de medios; Pasteur trabajaba pésimamente instalado, el matrimonio Curie descubrió el radio en una especie de garaje y Claudio Bernard añoraba el laboratorio sucio y pobre de sus primeros experimentos desde el limpio, ordenado, espléndido que le diera el Estado francés. Se dice que en este último ya no pudo descubrir nada.

Pero hoy la investigación física exige tal precisión, tan honda exploración en los pequeños, y, sin embargo, infinitos abismos del átomo, que sólo con instrumentos costosísimos puede realizarse. Incluso necesita un edificio que sea, a su vez, un aparato, un edificio sustraído a toda trepidación, dentro del cual se crea un clima especial, inalterable, un edificio aislado del mundo como otro mundo aparte. Es el mundo de la exactitud y la precisión, el mundo de la diezmilésima de centímetro, de la milésima de miligramo, de la cienmilésima de segundo, en que el físico consume, a veces, largos años de vida solamente para añadir o rectificar la última cifra decimal de una medida.

Misterio y juego

Al entrar en el Instituto se experimenta la sensación de que el mismo edificio es un aparato que está captando un fluido misterioso del Cosmos y lo distribuye por tuberías en los cien laboratorios de su interior. Hombres de blusas blancas como en los hospitales. En los pasillos largos, oscuros, cruzados de cables, blindados, como de submarino, puertas metálicas cerradas. El silencio absoluto aumenta el intrigante secreto. Pero una puerta está abierta. ¿Qué vemos? Un hombre que tiene ante sí tres anteojos y mira por el primero de ellos otro aparato situado en el extremo contrario de la habitación, luego mira por el segundo anteojo, luego por el tercero. Después apunta algo rápidamente en un cuadernito y vuelve a mirar y apuntar una y otra vez. ¡Qué entretenimiento!

Rockefeller dona 420.000 dólares

Blas Cabrera 1932 en su laboratorioEs la persona que buscábamos: don Blas Cabrera, el director, a quien hemos de interrogar sobre la génesis y la finalidad de este Instituto.

Juan David Rockefeller, el rey del petróleo, un viejecito apergaminado, nacido en 1839, es uno de esos multimillonarios (se le calculan más de dos mil millones de dólares) que emplean parte -la mayor parte- de su fortuna en la filantropía. La Fundación Rockefeller, el Instituto de Educación Internacional y el Instituto de Educaciones Médicas son instituciones creadas y costeadas por él y su hijo para el fomento de la cultura y la higiene, no sólo en los Estados Unidos, sino en el mundo entero.

El Sr. Castillejo, secretario de la Junta para la Ampliación de Estudios -sigue el Sr. Cabrera- fue a los Estados Unidos, visitó la Fundación Rockefeller con objeto de llamar su atención sobre la obra de dicha Junta. A Madrid vinieron por su invitación el presidente y otro miembro de la Rockefeller, que, seducidos por los trabajos de nuestros investigadores, acordaron el auxilio pedido. La Fundación Rockefeller se comprometía a hacer del Instituto Nacional de Física y Química un establecimiento parejo a los primeros del mundo. Traducido a cifras, donaba 420.000 dólares. Pero la Fundación Rockefeller no pretende absorber ni dominar las instituciones por ella creadas, sino que, una vez establecidas, funcionen por sí mismas, autónomamente. Crea, funda, y luego suelta. Por eso condicionaba su ofrecimiento: el Estado español tenía que obligarse a sostener después el buen funcionamiento del Instituto.

Gobernaba entonces Primo de Rivera y hubo algunas dificultades. La hostilidad a la Junta para la Ampliación de Estudios se oponía a que ésta se desarrollara. ¡No era nada, 420.000 dólares para unos laboratorios de la Junta! Se argumentó lo mismo que se argumentaba contra el Instituto-Escuela: era demasiado bueno.Además, ¡recibir dinero forastero! ¡Qué bochorno! Contra los extranjeros tenemos nuestro grito: ¡Santiago, y a ellos! Al fin, la enemiga de los que rodeaban al dictador contra la Junta fue vencida y Rockefeller depositó en un Banco de Madrid una suma de dólares equivalente a 150.000 pesetas, que reponía conforme se gastaban. Hasta la fecha se han invertido en edificio, instalaciones eléctricas, instalaciones de agua, gas, aire comprimido, aparatos, material y mobiliario, 3.320.000 pesetas.

Pero la Fundación Rockefeller hizo algo más: pagar aparte los gastos de viaje de los arquitectos y dos técnicos a los principales laboratorios de Francia, Alemania, Holanda y Suiza.

¿Qué investigaciones se hacen en el Instituto?

Preguntamos al Sr. Cabrera cuáles son las principales investigaciones a que ahora se dedica el Instituto.

– El Sr. Moles, químico -nos dice el Sr. Cabrera-, sigue aplicando el método iniciado por Guye, en que es la primera autoridad europea, a la determinación de los pesos atómicos. El señor Moles ha rectificado muchos de los pesos atómicos que regían como válidos en la ciencia química.

El Sr. Catalán se dedica al estudio de los espectros de los cuerpos simples. A él se debe el descubrimiento de los llamados “multipletes”, o sean ciertas agrupaciones de las líneas espectrales que han servido para una mejor interpretación del edificio atómico. Precisamente en la fecha del descubrimiento estaba en Madrid Sommerfeld, la primera autoridad en la materia, que interrumpió el plan de sus conferencias para dedicar algunas de ellas al descubrimiento del joven físico español, que aclaraba puntos oscuros, dificultades y contradicciones en sus teorías sobre el átomo.

El sr. Guzmán estudia en estos momentos la sustitución del platino -muy caro- por metales comunes en los electrodos usados en los análisis electrolíticos. Las investigaciones se realizan con pleno éxito.

El sr. Madinaveitia trabaja en cuestiones particulares de la química; actualmente de la fotoquímica.

El propio Sr. Cabrera estudia las propiedades magnéticas de las tierras raras -lo más raro es su nombre-. Los resultados de sus estudios figuran, como indiscutibles, en la base de todos los trabajos sobre paramagnetismo.

La cátedra Cajal

En el Instituto Nacional de Física y Química está instalada la Cátedra Cajal, fundada y costeada por los españoles de la Argentina a la jubilación del ilustre histólogo, como el mejor homenaje a su gloriosa obra. En ella explican e investigan -durante dos o tres años- profesores extranjeros dominios muy especiales de la ciencia física. Un profesor español, el sr. Palacios, asegura el enlace y la continuidad posterior de las investigaciones iniciadas. Ultimamente ha trabajado en esta Cátedra el famoso físico Scherrer sobre estructura de los cristales por la aplicación de los rayos X. En la actualidad la ocupa Hengstenderg, que sigue las investigaciones de Scherrer y las otras, novísimas, sobre difracción de electrones.

En torno a estos profesores hay cuarenta discípulos, un vivero de investigadores y especialistas.

La inauguración del Instituto

El sr. Cabrera nos anuncia que acudirán a la inauguración gran número de científicos europeos de primer rango, los señores Weiss, Sommerfeld, Scherrer, el sr. Willsttäter, gran químico alemán, profesor que fue en Munich, cuya cátedra dimitió a causa de manifestaciones antisemíticas en su Universidad; el sr. Honigschmidt, también químico, y varios más.

El atomo

Pedimos permiso al Sr. Cabrera para mirar por sus anteojos. Pero no vemos otra cosa que unas reglas graduadas y unas agujitas que, después de varias oscilaciones, se detienen en un número.

Pero, D. Blas, y el átomo ¿dónde está?

-Ahí- nos dice-. Para nosotros el átomo no es más que un número, un símbolo, una ecuación; pero le vemos con la misma claridad y en la misma forma que usted ve esta mesa. Le puedo decir dónde no está, pero no dónde está.

Y el periodista ignorante sale oscilando, como aquellas agujitas, entre estos dos pensamientos, sin quedarse en ninguno: ¡Cuánto se sabe! ¡Qué poco se sabe! Y, sin embargo, ¡cuánto se sabe! ¡Pero no se sabe nada! Y así, indefinidamente.

Fernando de los Rios 1932 inauguracion Instituto FyQ

 

Días después la prensa se hizo eco del acto de inauguración. El diario vespertino La Voz en su edición del sábado 6 de febrero lo hizo en los siguientes términos:

Fundación Rockefeller

Solemne inauguración del Instituto Nacional de Física y Química.

Esta tarde, a las cinco, se ha celebrado la solemne inauguración del Instituto Nacional de Física y Química, bajo el patronato de la Junta Nacional de Ampliación de Estudios, cuyo edificio e instalaciones se han construido con la donación de la Fundación Rockefeller.

Al acto asistieron el ministro de Instrucción Pública, D. Fernando de los Ríos; el director general de Bellas Artes, Sr. Orueta; el rector de la Universidad de Madrid, señor Sánchez Albornoz; los catedráticos señores Unamuno, Pittaluga, Recasens y numerosas personalidades científicas y bellas damas.

Forman el personal de este instituto el director, D. Blas Cabrera; secretario D. Julio Guzmán; jefe técnico, D. Juan María Torroja, y en el cuadro de profesores forman los sres. Duperier, Palacios, Catalán, Moles, Madinaveitia, Guzmán y otros insignes maestros. 

Asisten a la sesión inaugural los profesores extranjeros, Weiss, Willstaetter, Scherrer, Sommerfeld, Hoenigschmid.

En el salón de conferencias se celebró el acto de apertura, y primeramente el Sr. Torroja, por la Junta de Ampliación de Estudios, explicó brevemente la actuación de ésta en relación con la Fundación Rockefeller. Luego, el director del Instituto, Sr. Cabrera, dedicó palabras de elogio a los esfuerzos científicos realizados por los hombres que colaboraron en la obra de la ciencia española.

A continuación, el profesor Weiss, en francés, pronunció palabras de elogio para la ciencia española; y el profesor Hoenigschmid también pronunció un discurso, haciendo resaltar la labor desarrollada por los hombres de ciencia de España.

El ministro de Instrucción Pública habló para expresar el agradecimiento del Gobierno de España a la Fundación Rockefeller. Exaltó el admirable espíritu de objetividad científica de los universitarios de los Estados Unidos y su desprendimiento. Cita casos en que a los antiguos estudiantes de las universidades americanas se les impone por éstas un tributo sobre sus rentas para contribuir a su sostenimiento. Este Instituto es un acicate para el trabajo de la juventud.

….

El edificio es un magnífico alarde de las posibilidades de la arquitectura española, que ha sabido interpretar admirablemente las necesidades de un establecimiento de esta índole siguiendo los consejos de los hombres de ciencia.

Los arquitectos Sres. Sánchez Arcas y Lacasa han tenido un acierto completo al hermanar las comodidades propias de esta clase de construcciones con un soberbio conjunto estético.

 

Fernando de los Rios 1932 Blas Cabrera y otros inauguracion INFQ

Y también se informó, como hicieron el diario El Sol y la revista Madrid científico, de la sesión extraordinaria que celebró la Sociedad española de Física y Química el lunes 8 de febrero de 1932 en la que participaron dos químicas:  Salazar, quien presentó en colaboración con Moles la comunicación “Nueva revisión de la densidad normal del gas de óxido de carbono” y [Dorotea] Barnés con su comunicación “Preparación de análisis del ácido nucleinico en el bacilo de la difteria”, representantes de las mujeres científicas que empezaron a emerger en la España republicana.

Sociedad Española de Fisica y Quimica

Suelto de El Sol, domingo 7 febrero 1932, p, 9

Sociedad Española de Fisica y Quimica Madrid cientifico

Madrid científico, nº 1301, 1ª quincena de marzo de 1932, p. 9

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para saber más:

José Manuel Sánchez Ron, Miguel Catalán: su obra y su mundo, Madrid, CSIC (colección Estudios sobre la ciencia), 1994. Accesible aquí

Ana Romero de Pablos, Cabrera, Moles, Rey Pastor: la europeización de la ciencia. Un proyecto truncado, Madrid, Nivola (colección Novatores), 2002

Carmen Magallón, Pioneras españolas en las ciencias. Las mujeres del Instituto Nacional de Física y Química, Madrid, CSIC, 2004

Carlos González Ibáñez y Antonio Santamaría García, Física y Química en la colina de los chopos. Instituto de Química Física Rocasolano del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, CSIC, 2008. Accesible aquí.

Antonio Santamaría García, “El edificio Rockefeller. La arquitectura con vocación de ciencia”. Accesible aquí

Rosario E. Fernández Terán, El profesorado del “Instituto Nacional de Física y Química” ante la Guerra Civil, el proceso de depuración y el drama del exilio, Madrid, Universidad Complutense, Facultad de Educación, Departamento de Teoría e Historia de la Educación, Tesis Doctoral, 2014. Accesible aquí.


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El contexto del primer documental efectuado por las Misiones Pedagógicas republicanas en Navalcan (Toledo)

Las Misiones Pedagógicas pueden ser consideradas como el gran proyecto cultural republicano para expandir los valores cívicos del nuevo régimen político entre la población campesina.  Una de sus estudiosas, María García Alonso, ha subrayado cómo uno de los objetivos de esa empresa emblemática de educación informal fue potenciar las intuiciones artísticas de los campesinos, estimulando su imaginación mediante el recurso de dispositivos variados como el uso del cine.

misiones-pedagogicas espectadores

Precisamente María García Alonso  -una de las organizadoras de la gran exposición sobre las Misiones republicanas que se llevó a cabo en 2007 y que dio lugar a un magnífico catálogo– en su interesante texto “Intuiciones visuales para pueblos olvidados. La utilización del cine en las Misiones Pedagógicas de la Segunda República Española” (ver aquí) explica que fue en el pueblo toledano de Navalcán donde, entre el 27 de enero y 1 de febrero de 1932, Guillermo Fernández López-Zúñiga, considerado el fundador del cine científico en la España contemporánea, efectuó el primer documental rodado en contexto misionero.  En él se incluía una boda lagarterana en la que todo el pueblo se había vestido de gala. «Esta oportunidad nos permitió filmar en 16 mm color una película que titulamos Boda en Navalcán, en la que se detallaba la extraordinaria riqueza de los trajes de todos, luciendo su mejor artesanía” diría años después su autor. 

El mismo Guillermo Zúñiga, según comenta una de sus principales estudiosas la historiadora de la ciencia y del cine Mª Luisa Ortega, afirmaría en 1990 en Madrid, tras haber retornado de su largo exilio en Francia y Argentina, lo siguiente a propósito de las pretensiones pedagógicas que alentaban esos misioneros, imbuidos de responsabilidad social: ” El propósito era corregir, en lo posible, por nuestros limitados medios la gran injusticia que se producía entre los niños que nacían en las grandes ciudades y los niños que nacían en los pueblos pequeños, aislados, sin carreteras ni luz eléctrica, ni agua corriente…Se permanecía en el pueblo, desde un par de días a una semana, según las necesidades. Llegamos a proyectar cine con baterías en pueblos que aún no tenían alumbrado público, a los que fue necesario llevar los aparatos a lomos de burro por no haber carretera. El sentir la emoción y las reacciones que producían las proyecciones de películas documentales en aquellos espectadores que veían cine por primera vez, me ha marcado para siempre. Me parecía que, dominando la técnica cinematográfica y teniendo, por mi profesión, una formación científica aceptable, tenía la obligación social, tenía la ineludible obligación de hacer ese tipo de cine de educación o divulgación científica que tan útil podía ser para incrementar la cultura de nuestro pueblo”.

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En mi seguimiento de las actividades culturales y científicas desplegadas por la Segunda República en el mes de febrero de 1932 me he encontrado con tres testimonios elocuentes de esa misión pedagógica que suscitó la atención de ciertos periodistas y escritores dado que fue visitada por el ministro Fernando de los Ríos. Estos documentos permiten aproximarnos al contexto en el que se llevó a cabo el primer documental cinematográfico rodado por los misioneros, hoy perdido, y entender mejor las luces y sombras de ese complejo esfuerzo de intercomunicación cultural entre los hombres y mujeres de las ciudades con afanes de transformación social y los campesinos, muchos de ellos en difícil situación económica, depositarios de un saber ancestral.

Corpus Barga y Zugazagoitia en 1933

Corpus Barga y Julián Zugazagoitia, fotografiados por Santos Yubero en Madrid en 1933.

El primer testimonio corresponde al escritor republicano Corpus Barga, que tenía una columna diaria en el diario Luz, efímera pero gran iniciativa periodística financiada por Nicolás María de Urgoiti. En el momento de hacer la columna que se ofrece a continuación Corpus Barga era un simpatizante de la conjunción republicano socialista que gobernaba. Años después, antes de establecerse definitivamente en su exilio peruano a partir de 1948, acompañaría a Antonio Machado en su paso pirenaico en aquella trágica huida del invierno de 1939 al ser derrotada la República. No hace mucho Manuel Vicent dedicó una emotiva semblanza (ver aquí) a ese gran periodista escritor que fue Corpus Barga, como se aprecia en el siguiente texto publicado en Luz el 2 de febrero de 1932 en su sección “Entre dos luces”.

Un pueblo por Corpus Barga.

Navalcán. 700 casas. 400 parados. 300 pequeños propietarios y arrendatarios. La dehesa, un encinar en desbandada, es de los señoritos de Madrid. Los navalqueños tienen más capacidad de trabajo que territorio municipal. No pasan mucha hambre ni los parados. Viven todos de la fama de otro pueblo –Lagartera-, a quien le ha perdido su fama. Los lagarteranos se han acostumbrado a vivir de las labores que hacen las lagarteranas. La mujer que trabaja no sustituye al hombre porque el hombre sin trabajo y con dinero de su mujer se lo gasta. Los lagarteranos se han arruinado todo lo que se han enriquecido los navalqueños: unos miles de pesetejas. Las navalqueñas trabajan también para las lagarteranas, y muchas labores de Lagartera que las lagarteranas venden en Madrid son de Navalcán.

Las casas de Navalcán tienen así labores de Lagartera -y loza del pueblo importante más próximo, que es Talavera de la Reina, la reina de la loza. Navalcán no tiene todavía carretera; construyen la de Parrillas. Todo el paisaje es de encinas. Al fondo, Gredos. El pueblo está encharcado. El alcalde opina socarronamente que, como viven hacinados las personas y los animales -algunas vacas y ovejas, además de los animales domésticos-, huye la peste con sus microbios. Hoy se ha echado un pregón para que los mozos y las mozas vistan de ropa de gran gala. Por primera vez un Gobierno, el Gobierno de la República, envía un ministro a Navalcán. Este ministro no viene a pedir nada a los navalqueños. Viene a regalarles unos libros, un gramófono, un cinematógrafo, y más tarde les regalará una radio.

Muchos navalqueños hace cuatro días que saben lo que es el cinematógrafo y el fonógrafo; los han visto y oído hace cuatro días por primera vez. Se los ha enseñado la Misión de maestros y estudiantes que anima doña María Luisa Navarro. Desde hace cuatro días hay títeres en el pueblo. Unos títeres nunca vistos en Navalcán. El pueblo está de fiestas, con alguna ráfaga melancólica, como es siempre la observación del campesino. “Ustedes se irán-les dice el campesino a los animadores, estudiantes y maestros-, ustedes se irán y se olvidarán de nosotros”. No; la República no se puede olvidar de la verdadera España, es decir, de los pueblos. Aquí se halla la tarea viva para todo lo que haya en España de espíritu emprendedor. Misiones para los pueblos. Como los estudiantes rusos de la época romántica. Pero no a la manera rusa de entonces, sino a la de hoy en el plan quinquenal, a la manera americana. Cien equipos de Misiones volantes con camionetas, cinematógrafo, libros, que tiendan la red de una organización espiritual permanente por toda España. “Concluir con el aislamiento de los pueblos”. Tal es el plan de la República. Esto viene a inaugurar a Navalcán, confirmando la emocionante labor de una Misión de ensayo, el ministro de Instrucción, D. Fernando de los Ríos. Por esto se han vestido de charras del Oriente las navalqueñas, con sus peinados japoneses; con sus collares, pañuelos y refajos de colores brillantes, y los navalqueños, de charros severos, completamente occidentales. Por esto mozos y mozas bailando, como en los días de boda, en la plaza de Navalcán, entre Toledo y Avila, entre dos Españas.

Antes de que llegara el ministro de la República llegó, por la mañana, al pueblo un jabalí de la dehesa que venía huyendo de la cacería de los señoritos. Durante una hora tuvieron que hacer los parados, unos cuantos; el jabalí no dio trabajo para los 400. 

Gredos desde Navalcán

El segundo testimonio corresponde a un reportaje de un periodista de Luz que acompañó al ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes en la visita que llevara a cabo Fernando de los Ríos a Navalcán. En él se captan elementos de la personalidad de ese dirigente socialista, detalles de los integrantes de la misión,  – en la que había dos profesores del Instituto de Talavera -, y donde probablemente Edgar Neville y un técnico de la casa Kodak colaboraron con Fernández López Zúñiga en el rodaje del mencionado documental. Y se ofrece información de las diversas actividades llevadas a cabo por el equipo de misioneros que trabajaron en Navalcán y de las reacciones de los lugareños de ese pueblo toledano ante ese evento, cuyas resonancias nos son desconocidas.

En viaje con D. Fernando de los Ríos. La magna empresa de las Misiones Pedagógicas. 

(Luz, 2 de febrero de 1932 p. 8)

Iniciación al viaje.-

Ocho de la mañana, en casa de don Fernando de los Ríos. Una buena iniciación para el viaje, porque vamos a un pueblo junto a Talavera y la morada del ministro es un museo popular. De nuestro arte y del arte de otros pueblos influidos por España, porque este hombre parece haber ido a América sólo para ver mejor a España y medir su grandeza. Pero ha de advertirse que D. Fernando de los Ríos encuentra la grandeza en las magnas líneas históricas y en las menudas cosas, para él igualmente egregias. …. Pero este apasionado del arte popular no es un erudito que adora el azulejo, el ladrillo colgado de un museo. También adora a la musa, es decir, al mismo pueblo. Por eso vamos a Navalcán, en la provincia de Toledo, donde una misión pedagógica está desde hace una semana.

Un plan decenal de cultura.-

En el coche. La frase con que otros acaban es por la que empieza D. Fernando: “Está todo por hacer en instrucción pública”. Pero esto no le entristece ni paraliza; esto carga la máquina y al punto salta el resorte de la resolución: “¡Hay que hacerlo todo!” Y la ingente labor le exalta y le pone febril. En esto se conoce al político creador, que, como los verdaderos artistas, se entusiasma y se eleva ante la dificultad…

 Construiremos anualmente -nos dice- 3.000 escuelas y formaremos cada año 4.000 maestros. Al terminar 1932 habrá 11.000 maestros más. En el año 1900 había 22.000; en 1930 había 32.000. En veintiún meses de República habremos aumentado el número de maestros más que la Monarquía en treinta años. 

Tengo en estudio una organización económica en forma que el Estado no tenga que desembolsar el total de las cantidades necesarias para la construcción de escuelas

Dentro de unos días -dice, entre otros detalles- se abren 18 escuelas en el Municipio de Chamartín, y en pocos meses Madrid contará con 225 escuelas más.

En el nuevo presupuesto [que se estaba elaborando y se aprobaría a finales de marzo de ese año tras tener que hacer Fernando de los Rios sucesivos recortes] se destinan subvenciones para los patronatos universitarios, clínicas y laboratorios, para que las Universidades puedan cumplir todos sus fines culturales y artísticos, trayendo profesores extranjeros, reteniendo aquí los estudiantes más capacitados en la Universidad a la terminación de sus estudios, porque sepan ustedes –nos dice- que principalmente los Estados Unidos ofrecen honorarios subidos a los pocos especialistas en Historia, Filología, etc., que vamos formando. Luego nos habla del teatro universitario ambulante, del teatro lírico nacional y de la orquesta nacional también ambulantes. Dentro de unos años España será otra.

¿De qué siglo?

Hemos pasado Talavera de la Reina. Un guía nos aguarda al borde de unos encinares. Tenemos que dejar la carretera y andar por largas dehesas, malos caminos de carro cruzados por riachuelos donde el automóvil da fondo. Al fin, Navalcán; un pueblo grande, de 3.800 habitantes, lejano de las rutas, encerrado en sí mismo. Las calles son un barrizal de detritus. Si el agua corriera y no se estancara, las llamaríamos arroyos. Pero, a veces, por una entornada puerta, se entrevé una limpia cocina de paredes encaladas, donde penden docenas de platos de Talavera, cuyos mismos dibujos azules repite secularmente el tejedor en los pañuelos y chales de las mujeres. Jung [el siquiatra, sicólogo y ensayista suizo] dice que muy pocos hombres viven en el presente. Vivir en el presente no es vivir en esta fecha, sino “vivir” los problemas actuales. ¿En qué siglo está viviendo este pueblo? Cuando estos pueblos se sublevan, matan e incendian, también es un levantamiento de aldeanos de siglos remotos, medievales. ¡Y dicen que es comunismo!

Los equipos misioneros

Al descender del auto nos espera el pueblo reunido con las autoridades. Allí está la Misión Pedagógica. Doña María Luisa Navarro de Luzuriaga, directora de la Escuela del Hogar; señorita [Matilde] Moliner, profesora del Instituto de Talavera [implicada en la organización y cuidado de las primeras bibliotecas circulantes de las Misiones Pedagógicas]; señorita Quilez, alumna de la Escuela Superior del Magisterio; señor Fisac, profesor del Instituto de Talavera; Sr. Fernández López [Guillermo Fernández López Zuñiga (1909-2005)] , de la Federación Universitaria Escolar; D. César Rodríguez, maestro del grupo escolar Cervantes de Madrid, y Sr. Pacheco, técnico de la Casa Kodak. Esto es una Misión: un equipo de gente entusiasta y casi toda juvenil, de profesores y alumnos distinguidos que se lanzan, con temple deportivo, a instruir un pueblo remoto. Los jóvenes de la Misión se presentan con atuendo de deportistas: en jersey, descubiertos, la tez curtida y soleada. El fútbol, las carreras, la moto están desembocando en esto. La fuerza, la sana alegría, el ánimo aventurero, dispendiados inútilmente en el deporte, dan aquí un rendimiento. El espíritu ha puesto en esta energía su turbina y la utiliza. Estos jóvenes trabajan en la Misión desde las nueve de la mañana hasta las diez de la noche, sin ahorro de actividad, “ex abundantia cordis”. Son electricistas que instalan el cine, recitadores, cantantes, maestros, todo en una pieza. Así quince días. Al retirarse dejan en las escuelas una biblioteca, un gramófono, un cine. Y hay el proyecto de dotar de aparatos de radio a estos pueblos apartados, herméticos. Y desde luego volver, volver varias veces. ¡Si esto se hiciera a un mismo tiempo en mil aldeas de España!

¿Qué hacen las Misiones Pedagógicas?

He aquí el programa de un día de la Misión Pedagógica en las dos escuelas de Navalcán. Explicaciones de Historia de España, historia del libro, cuidados y reparaciones que exige. Recitación de romances explicados, poesías de Marquina, Gabriel y Galán, Mesa [Enrique de Mesa, considerado “el poeta de la sierra“]. Lecciones de lenguaje. Música regional. Proyección de las películas “A las puertas del Artico” y “La vida en el fondo del mar”. Asisten todos los niños y niñas de las escuelas públicas y cuatrocientas personas mayores.

La biblioteca que se deja a la escuela consta de unos cien volúmenes. Libros de Historia de España; de Geografía, de Agricultura, reproducciones artísticas, “Vida de las abejas”, “Vida de las hormigas”, “Grandes exploradores de España”, cuentos de Andersen, extractos y trozos de “Don Quijote”; “Odisea”, “Iliada”, “Historia de la Tierra”, “Vida de los astros”, exploraciones de Amundsen, vidas de Stephenson, Edison, Franklin, etc., etc.

En una ceremonia sencilla el ministro entrega la biblioteca a las escuelas del pueblo. La arenga del ministro es un llamamiento para que los oyentes cumplan sus deberes cívicos; un llamamiento a la cordura, a la reflexión, en términos sencillos, ungidos de emoción, que a todos hieren en lo hondo.

 

Navalcan joven


Mujer joven de Navalcan engalanada

Una revolución en una caja de puros

Una espléndida comida en casa del médico Sr. Rey Larramendi. Sirven la mesa sus cuatro hijos -dos muchachos y dos muchachas- vestidos “a la gala antigua”. A los postres el Sr. Rey ofrece al ministro un cigarro envuelto en papel de plata con la cifra del monarca destronado. Cuenta cómo ha llegado a sus manos este cigarro del monarca al huir de Madrid. Entonces el ministro le ofrece, a su vez, otro cigarro regalo de un amigo, fabricante de Cuba, en cuya sortija se lee: “F. de los Ríos”. El médico coloca este cigarro en el mismo sitio donde estaba el otro. Y así, de esta manera, se realizó el cambio de régimen en una simple caja de puros.

Navalcan mujeres

Socialista y tradicionalista

A la tarde, baile popular en la plaza. Mozos y mozas visten el traje antiguo. Orquesta: dos guitarras curtidas, un violín elemental que el músico toca como quien parte una hogaza con un cuchillo, dos tapas de cacerola, un almirez. A lo que cantan le dicen la “jota verata”

El ministro, que entiende de cantos como de tapices y hierros, sitúa la copla entre la malagueña y el fandangillo. Ante el portentoso cuadro de color, Edgar Neville, inmigrado de Hollywood, exclama, como síntesis de admiración:

– ¡ Charlie Chaplin vería esto llorando !

Y no es la menor emoción oír al ministro socialista recomendar que no se pierdan estos trajes, estos cantos, estos bailes; que no se pierda la tradición española. El fue a buscarla hasta los Estados Unidos y la encontró un día que en un desierto norteamericano un indio de largas trenzas le pidió:

-Caballero: ¿tendriais cuatro reales?

Una nueva clase social

A la vuelta, otra vez por encinares, el guía se desorienta y nos encontramos perdidos en un arenal donde para avanzar el auto un metro tiene que retroceder dos. La sombra de un aldeano a caballo nos lleva al buen camino.

En el coche hablamos poco, con esa voz triste de los regresos.

– Se han censurado mis decretos de Justicia sobre la cuestión agraria. Toda revolución es formación de nuevas clases sociales en que se apoya el nuevo régimen. Y aquellos decretos han formado una nueva clase social para la República.

Envío

Un hombre, D. Manuel Bartolomé Cossío, iniciador de estas Misiones Pedagógicas, vive con el cuerpo enfermo, inmovilizado, pero su espíritu corre juvenil reencarnado por cuerpos jóvenes y sanos, dividido y, sin embargo, entero, haciendo la España grande con que sueña.

Cossio Cronica 1931

Cossio Cronica dibujo de Espada

El tercer documento del que doy cuenta es el extracto del testimonio de uno de los integrantes de la misión que nos ofrece información relevante sobre las interacciones entre los misioneros y misioneras y los habitantes de Navalcán, particularmente la cincuentena larga de trabajadores militantes del PSOE, con los que discutieron de política y compartieron audiciones musicales para levantar el ánimo.

Las reflexiones de un misionero

Navalcán (Toledo).- 27 de enero a 1 de febrero de 1932.- “Llegamos a Navalcán el día 27 a las seis de la tarde. A nuestra llegada el pueblo, que está en fiesta, nos rodea y nos dice: ” ¡Aquí están los republicanos!” “Vienen a hacernos función” A pesar de los esfuerzos del inspector y de los maestros nos reciben un poco como a una compañía de circo.

(…) En la Casa del Pueblo. El domingo, 31, después de una última actuación de Misiones, la señora de Luzuriaga y la señorita Moliner se vieron rodeadas por los cincuenta y tantos obreros que componen el partido socialista de Navalcán y fueron invitadas a visitar la cocina que les sirve de local social.

Poca luz, paredes de adobe, reflejo rojo de lumbre de leña, caras fatigadas y curtidas. Parece aquello un aguafuerte.

Entre tanto traen discos; un asociado lee y comenta un artículo sobre la C.N.T. y la F.A.I. Uno de los reunidos hace manifestaciones encendidas en odio. La señora de Luzuriaga aprovecha el momento para explicarles cómo las ideas más extremas  pueden ser nobles. Se hace llamada a la cordura y comprensión humanas, al respeto de las conciencias, etc. Todo ello en plan de familiaridad y sencillez. Entre aquellos hombres hay quien llora. Estuvo preso el año diecisiete. Recuerdos pasados se evocan en esos momentos. Emoción en todos. Cordialidad.

Les hacemos oir música y acaba la sesión con el espíritu levantado y señales de esperanza.

(extracto de Memoria del Patronato de Misiones Pedagógicas (septiembre 1931-Diciembre 1933). “Dicen los misioneros” reproducido en Mariano Pérez Galán, La enseñanza en la Segunda República española, Madrid, Edicusa, 1977, pp. 359-360).

Para saber más:

Eugenio Otero, coordinador, Las Misiones Pedagógicas, 1931-1936, Residencia de Estudiantes-Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Madrid, 2007, 552 pp., 437 ilustraciones.

María Luisa Ortega y Clemente Tribaldos, “Sensibilidad y técnica. Las películas científicas de Guillermo Zúñiga” (ver aquí) María Luisa Ortega, coord, Guillermo Zúñiga: la vocación por el cine y la ciencia, Madrid, UNED-ASECIC, 2011


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Una visita a la Residencia de señoritas de la JAE en su centenario

cartel exposicion Residencia Señoritas

Entre el 1 de diciembre de 2015 y el 27 de marzo de 2016 se puede visitar en Madrid, en la Residencia de Estudiantes, la exposición Mujeres en vanguardia. La Residencia de señoritas en su centenario (1915-1936), organizada con motivo del centenario de la creación en 1915 de esa institución que alentó la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas para promover y mejorar la formación de las mujeres. Dirigida por la pedagoga María de Maeztu la labor formativa de un millar de mujeres llevada a cabo en ese complejo educativo dejaría honda huella en la cultura española del primer tercio del siglo XX.

En tiempos republicanos su modelo se trasladó a Barcelona como se aprecia en este reportaje de la publicación ilustrada Crónica, mostrado en la mencionada exposición.

Residencia Señoritas Barcelona

 

La exposición está dividida en las secciones siguientes:

Educación para la mujer. Las primeras iniciativas (1869-1913). En esta sección se muestra cómo el proyecto pedagógico que subyace en la creación de la Residencia de Señoritas hunde sus raíces en el proyecto de renovación de la sociedad española a través de la educación inspirado por la Institución Libre de Enseñanza (ILE). Las primeras iniciativas relacionadas con este proceso se debieron a Fernando de Castro, quien en el Sexenio democrático, en 1870, fundó la Asociación para la Enseñanza de la Mujer. Posteriormente Francisco Giner de los Ríos y los hombres y mujeres de la ILE continuaron la tarea de defender los derechos de la mujer, comenzando por el de una educación en igualdad.

La Residencia de Señoritas (1913-1936). Una apuesta de futuro. 

Laboratorio FosterLa trayectoria de la Residencia de Señoritas fue paralela a la de la Residencia de Estudiantes, estudiada recientemente por Alvaro Ribagorda. Como en la Residencia de Estudiantes, en la de Señoritas las residentes, además de con los servicios de alojamientos,contaban con un laboratorio en el que hacer sus prácticas -el llamado laboratorio Foster estudiado por Carmen Magallón-, con una nutrida biblioteca en la que apoyarse para sus estudios y con un programa de clases, conferencias (por ejemplo el neuropsiquiatra y diputado socialista José Sanchís Banús (1893-1932), disertó el 20 de febrero de 1932, pocas semanas antes de fallecer prematuramente, en el paraninfo de la Residencia sobre La historia clínica de Carlos II de España), conciertos o lecturas poéticas orientado a ampliar su formación.

En todas sus actividades la Residencia de Señoritas contó con el apoyo fundamental del International Institute for Girls in Spain, una institución norteamericana asentada en Madrid desde principios del siglo XX que le aportó tanto medios materiales como métodos y ejemplos de los que se beneficiaron las jóvenes estudiantes españolas. Por mediación del Instituto Internacional, además, se llegó a acuerdos con diferentes colleges femeninos norteamericanos para conceder becas de intercambio, que se pueden rastrear en archivos norteamericanos como los del Smith College (ver aquí).

Gran parte de las mujeres que se incorporaron activamente a la vida cultural y política del primer tercio del siglo XX estuvieron relacionadas con la Residencia de Señoritas. Victoria Kent (Málaga 1889-Nueva York 1987), la abogada, pedagoga y dirigente socialista Matilde Huici (Pamplona 1890-Santiago de Chile 1965), la pintora Delhy Tejero (Toro-Zamora 1904, Madrid 1968), o la periodista Josefina Carabias (Arenas de San Pedro-Avila 1908, Madrid 1980) fueron algunas de sus residentes más destacadas. María Goyri (1874-1954), María Zambrano (1904-1991) , Victorina Durán (1899-1993) o Maruja Mallo (1902-1995) formaron parte de su profesorado. Zenobia Camprubí (Malgrat de Mar-Barcelona 1887, San Juan de Puerto Rico 1956), Gabriela Mistral (Vicuña-Chile 1889-Nueva York 1957), Victoria Ocampo (Buenos Aires 1890- Béccar 1979), María Martínez Sierra (San Millán de la Cogolla-Logroño 1874-Buenos Aires 1974), Clara Campoamor (Madrid 1888- Lausana- Suiza 1972) o Concha Méndez (Madrid 1898-Coyoacán-México 1986)  participaron en sus actividades.

En los salones de la Residencia de Señoritas nacieron el Lyceum Club Femenino en 1926 y la Asociación Universitaria Femenina.

Años de guerra (1936-1939)

Como la mayor parte de las alumnas, en julio de 1936 María de Maeztu (Vitoria-Gasteiz 1881-Mar del Plata-Argentina 1948), se encontraba de vacaciones fuera de Madrid, a donde regresó de inmediato tras producirse el golpe de Estado. En septiembre de 1936 presentó su dimisión como directora de la Residencia de Señoritas y, poco después, abandonó España. Para sustituirla se nombró un comité presidido por Regina Lago (Palencia 1898-Cuernavaca, México 1966) y constituido por otras residentes y exresidentes. A comienzos de 1937, siguiendo al Gobierno de la República, la Residencia de Señoritas se trasladó a Valencia, a la localidad de Paiporta. Acabada la guerra, y disueltos por decreto los centros de la JAE, en varios de los edificios que había ocupado la Residencia de Señoritas se creó, en 1940, el Colegio Mayor Teresa de Cepeda.

El destino de la Residencia y de las residentes tras la guerra civil.

En esta sección se da cuenta de los destinos de las antiguas residentes. Unas aprovecharon las redes culturales y sociales tendidas en los años previos y recalaron en distintos países americanos y europeos. Otras se quedaron en España sufriendo distintas situaciones: desde represalias graves a un discreto exilio interior.

Las organizadoras han diseñado una atractiva web en la que se pueden visualizar cinco interesantes audiovisuales (ver aquí):

 

exposicion Residencia Señoritas

Como complemento de la exposición sus comisarias han promovido un muy cuidado catálogo con numerosas fotografías, portadas de libros y folletos, programas de las actividades culturales que se celebraron en la residencia, documentos diversos, pinturas, dibujos, etc. Sus datos bibliográficos y contenidos son los siguientes:

portada_MujeresDE LA CUEVA, Almudena Y MÁRQUEZ PADORNO, Margarita (eds.), Mujeres en vanguardia. La Residencia de Señoritas en su centenario (1915-1936). Madrid, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 2015, 400 páginas. ISBN: 978-84-939988-6-8.

Además de dos presentaciones iniciales el catálogo contiene trabajos de:

Almudena de la Cueva y Margarita Márquez Pardomo:  “La Residencia de Señoritas (1915-1936). Una habitación propia para las españolas”.

Idoia Murga: “Muros para pintar: las artistas y la Residencia de Señoritas”.

Rosa Mª Capel Martínez: “¿Sin distinción de sexo? Mujeres y educación en España: de la Restauración a la Segunda República”.

Elvira Ontañón:“La educación de la mujer en el proyecto pedagógico de Francisco Giner de los Ríos”.

Almudena de la Cueva: “La célula germinativa de la cultura femenina: la Asociación para la Enseñanza de la Mujer”.

Mª del Mar del Pozo Andrés: “La educación de la mujer en la Junta para Ampliación de Estudios: las primeras maestras europeas”.

Isabel Pérez-Villanueva Tovar: “María de Maeztu en la Residencia de Señoritas. Educación y feminismo”.

Margarita Márquez Padorno: “El sueño americano de la universidad para mujeres en España: la octava hermana”

Pilar Piñón: “El Instituto Internacional de España y la Residencia de Señoritas.

Raúl Vázquez Ramil: “A thoroughfare of freedom: intercambios de becarias entre colleges femeninos norteamericanos y la Residencia de Señoritas de Madrid, 1919-1936”

Carmen Magallón: “El Laboratorio Foster y su papel en la formación de las científicas españolas”.

Salvador Guerrero: “Un lugar en la memoria de la geografía de la Institución”.

Concha Fagoaga: “La relación del grupo de señoritas de la Residencia de Estudiantes con el Lyceum Club”)

y Margarita Sáenz de la Calzada:“De la Residencia de Señoritas al Colegio Mayor Santa Teresa”.

A dichos trabajos se añaden una cronología, una parte dedicada a la obra plástica de las artistas de la Residencia, una selección de las imágenes expuestas, sendas relaciones de las obras y documentos expuestos y de autores y un índice onomástico, siempre útil en este tipo de obras.

Quien visite la exposición y lea el catálogo podrá apreciar las características de una de las iniciativas y singulares más significativas para promover las capacidades educativas y científicas de la mujer en la edad de plata de la cultura española.

El curioso podrá encontrar información adicional en estos enlaces, entre otros:

http://www.todoliteratura.es/noticia/9382/exposiciones/exposicion:-mujeres-en-vanguardia.-la-residencia-de-senoritas-en-su-centenario-1915–1936.html

http://www.efe.com/efe/espana/cultura/mujeres-en-vanguardia-la-historia-de-residencia-senoritas-madrid/10005-2778645