jaeinnova

Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal


Deja un comentario

Enero 1932: el empuje educativo y científico-técnico en el Madrid republicano

Hojeando la prensa de la época se aprecia una cierta efervescencia cultural en el Madrid de enero de 1932, que tuvo su paralelismo en el ámbito educativo y en las actividades científicas y técnicas.

Destacaré a continuación algunas de las manifestaciones más significativas de ese empuje educativo y científico-técnico que tuvo lugar en la ciudad de Madrid, cuyos habitantes eran informados puntualmente de los diversos problemas socio-políticos a los que tenían que enfrentarse los gobernantes de la coalición republicano-socialista entonces en el poder. En efecto, el gabinete presidido por Azaña en aquel entonces tuvo que afrontar en ese mes de enero de 1932 diversas protestas sociales en tierras catalanas y andaluzas, organizadas fundamentalmente por los anarquistas; gestionar las crisis derivadas, primero, de la muerte el último día del año 1931 de cuatro guardias civiles en el pueblo extremeño de Castillblanco, suceso que dio lugar al reportaje del periodista Francisco Lucientes “Geografía humana de la España remota. Castillblanco, pueblo de ilusos”, publicado  el domingo 17 de enero en las páginas del diario El Sol, con cinco ilustraciones de Sancha, y luego la crisis suscitada por la muerte de varios huelguistas por disparos de la guardia civil en la población riojana de Arnedo. Y además tuvo que hacer frente a las múltiples protestas de la oposición de los católicos, especialmente fuertes en el País Vasco y Navarra y en Castilla la Vieja, disconformes con las medidas anticlericales, como la disolución de la Compañía de Jesús y la incautación de sus bienes que se produjo por un decreto de 23 de enero con el que se aplicaba el controvertido artículo 26 de la constitución republicana aprobada semanas antes.

Castillblanco plaza

Centrándome en el ámbito educativo cabe destacar la interesante entrevista que un periodista del recién nacido diario Luz -apareció su primer número el 7 de enero –, financiado por Urgoiti, y vocero de los planteamientos de Ortega y Gasset, le hizo al nuevo director del instituto del Cardenal Cisneros de Madrid, el catedrático de Latín Vicente García de Diego (1878-1978), un notable filólogo, con motivo de una serie de reformas efectuadas en ese importante centro educativo madrileño gracias a una aportación económica de cincuenta mil pesetas del gobierno republicano. Gracias a ella se construyó una sala de proyecciones para 350 espectadores, se adquirió “un magnífico aparato alemán de proyecciones” y el instituto se suscribió a una cinemateca. (Luz 19 enero 1932).  Por ese tiempo había en efecto un cierto interés por el cine educativo y científico. A este respecto es de interés el artículo “Las películas científicas. Cómo se filma el crecimiento de una planta”, firmado por Alfredo Cabello, publicado por Luz el sábado 30 de enero.

Las reformas e innovaciones educativas introducidas en un lugar señero de la enseñanza secundaria madrileña se producían en el marco de un amplio movimiento reformista que estaba impulsando el ministro socialista de Instrucción Pública y Bellas Artes Fernando de los Ríos. Así a finales de ese mes se promulgó el decreto de creación de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Central de Madrid, que tan hondas repercusiones tendría en la formación de maestros y en la institucionalización de las ciencias de la educación en la sociedad española. A su vez  El Heraldo de Madrid informaba el martes 26 de enero que el ingeniero de caminos José Cebada, profesor de Termotecnia y de Proyectos de elementos de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, “de gran prestigio científico y abolengo republicano” era propuesto como director general de enseñanza técnica, una nueva dirección general de la que iban a depender las : Escuelas especiales de Ingenieros civiles, procedentes de los Ministerios de Fomento y Economía Nacional;  las Escuelas Superiores y Elementales de Trabajo;  las Oficinas de Selección profesional;  los Institutos de Reeducación y Orientación profesional y el Psicotécnico de Madrid; y el Centro de Perfeccionamiento obrero, según determinaría la Gaceta del 10 de febrero de 1932.

Entre tanto proliferaban iniciativas científicas de diverso orden. Se suscitaron debates sobre las investigaciones prehistóricas en Madrid a propósito de una iniciativa del Ayuntamiento de Madrid, presidido por Pedro Rico (ver Luz 27 enero  p. 6 y el artículo de Rafael Alvarez en el mismo diario del día siguiente 28 titulado “La prehistoria madrileña. Un fracaso que estaba previsto”); o sobre colecciones etnográficas como la polémica en la que se involucraron Victorina Durán y el crítico Juan de la Encina a propósito del Museo de Artes decorativas y el Museo del Traje (El Sol domingo 17 enero p. 5 y El Sol miércoles 20 enero p. 1). Se informaba de reuniones de las sociedades científicas como la Sociedad Española de Antropología (Luz 30 enero sábado p. 13) o del Laboratorio de Matemática de la Junta de Ampliación de Estudios que celebraba sus sesiones en la madrileña calle de duque de Medinaceli nº 4 como informaba el diario El Sol del viernes 15 enero de 1932 p. 4.

Laboratorio de Matematica 1

Laboratorio de Matematica 2

Y se daba cobertura a las numerosas conferencias que científicos diversos impartieron en diversos lugares de Madrid en aquel enero de 1932.

Pio del Río Hortega selloPor ejemplo la impartida el 14 de enero por Pío del Río Hortega (Portillo (Valladolid) 1882-Buenos Aires 1945), uno de los discípulos más brillantes de Santiago Ramón y Cajal,  en la sede del Centro de Intercambio Intelectual Germanoespañol. Del Río Hortega, que por ese entonces era director del Instituto Nacional del Cáncer y un destacado militante del partido radical de Alejandro Lerroux, publicaría meses después esa conferencia, en la que demostró las interrelaciones entre arte y ciencia en su práctica experimental, en las páginas de la revista ResidenciaDe esa conferencia un periodista del diario El Sol, ya citado, informaba en los siguientes términos:

Pío del Río Hortega enero 1932

 

Otras conferencias a las que la prensa prestó atención fueron las dos que impartió el nutricionista y endrocrinólogo Enrique Carrasco Cadenas (1895-1959), profesor de la Escuela Nacional de Sanidad, en el paraninfo de la Residencia de Señoritas, institución que dejó honda huella en la cultura española del primer tercio del siglo XX, como podrá apreciar quien visite en estos días la exposición que se ha organizado en la Residencia de Estudiantes. Ese profesor de la Escuela Nacional de Sanidad, donde obtendría en 1934 la cátedra de Higiene de la alimentación, disertó sobre el tema “Por qué y cuándo se debe comer” y “Qué, cómo y cuánto se debe comer” los miércoles 20 y 27 de enero tras ser presentado por el relevante parasitólogo Gustavo Pittaluga Fattorini (Florencia 1876-La Habana 1956). El diario Luz (21 y 28 enero), con cuyo propietario Nicolás de Urgoiti el conferenciante tenía vínculos familiares, dio amplia cobertura a las dos conferencias, ilustrando el resumen de una de ellas con una caricatura de ese genial dibujante que fue Bagaría.

Caricatura de Carrasco Cadenas

 

Rey Pastor dibujo 1932Pero indudablemente la conferencia que suscitó mayor atención en la opinión pública de aquel momento fue la que dio Julio Rey Pastor (Logroño 1888-Buenos Aires 1962) el viernes 29 de enero con motivo de la inauguración del curso de 1932 por la sección de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales del Ateneo madrileño, institución con la que Rey Pastor tenía vinculación desde tiempo atrás, como ya expuse en otro post anterior (ver aquí). Ese matemático, que vivía entre Buenos Aires y Madrid,  y que había fundado años atrás el Laboratorio de Matemática de la JAE, disertó aquel día de enero de 1932  “Sobre la unidad de la ciencia” ante un auditorio nutrido. El lleno del  salón de actos le recordó a un asistente los habidos con anterioridad en las conferencias de Einstein, del príncipe de Mónaco, impulsor de la oceanografía, o del filósofo francés Henri Bergson. El diario El Sol  dedicó al evento parte de su primera página en su número del sábado 30 de enero donde se hacía una presentación del “eminente” matemático acompañada de un dibujo de Aristo-Téllez , ofreciendo además una transcripción taquigráfica de la la conferencia en su folletón durante varios días (por ejemplo en los días 30 y 31 de enero). Los números 1.299 y 1300 correspondientes a la primera y segunda quincena de febrero de la revista Madrid científico también reprodujeron  la conferencia que un periodista del diario Luz   (30 enero p. 12) resumió de esta manera

Rey Pastor conferencia 1

Rey Pastor conferencia 2

Ahora bien el gran acontecimiento científico-técnico en aquel mes de enero de 1932 fue la presentación en sociedad del gran plan de reformas diseñado por el arquitecto y urbanista Secundino Zuazo (Bilbao 1887- Madrid 1970) para reorganizar la configuración urbana del Madrid futuro en torno al eje Sur-Norte (Atocha-Chamartín), que sustituiría al eje oeste-este (que unía el antiguo Alcázar con el palacio del Buen Retiro a través de la calle Mayor y luego la de Alcalá) sobre el que había pivotado hasta entonces la organización espacial de la capital del Estado. Como resultado de ese plan se efectuó el enlace ferroviario subterráneo que acabó con la discontinuidad de la red, la prolongación de la Castellana que reestructuró el crecimiento de la ciudad y la construcción de un conjunto de edificios destinados a los Nuevos Ministerios. Zuazo, que contó con el apoyo decidido del presidente del gobierno Manuel Azaña y de Indalecio Prieto, ministro socialista de Obras Públicas, expuso detalladamente su vasto plan de reformas urbanas de Madrid en las  páginas de dos números del diario El Sol, correspondientes a los domingos 17 y 24 de enero, según se puede apreciar a continuación. Parecía haber pues a principios de enero de 1932 una correlación entre ímpetu científico-técnico y apuesta por la “metropolización” de la ciudad en el Madrid republicano de aquel entonces.

Zuazo 1 a

Zuazo 2

 

Anuncios


6 comentarios

Ortega y Gasset: su impulso al semanario España entre enero y noviembre de 1915

En plena barbarie de la primera guerra mundial, sobre la que se están produciendo numerosos materiales didácticos para explicar a los jóvenes de hoy en día el horror que estremeció Europa hace cien años (ver aquí), y en medio de un intenso debate en la opinión pública de aquella época sobre la neutralidad española en la gran guerra, el siempre inquieto José Ortega y Gasset (1883-1955) tomó la decisión, a principios de 1915, de impulsar la edición del semanario España, considerado el periódico político más importante de la edad de plata de la cultura española.

María Teresa López de la Vieja en el libro Política y sociedad en José Ortega y Gasset: en torno a “Vieja y nueva política” reconstruyó el contexto en el que se gestó el lanzamiento del nuevo semanario. Por ella sabemos que para su nacimiento fue decisivo el apoyo económico del poeta ateneísta Luis García Bilbao, que había conocido a Ortega en 1910 en un curso que éste había impartido sobre Descartes en la Escuela Superior de Magisterio de la calle madrileña de Montalbán, según recordara otro testigo de aquel curso como fue el historiador Ramón Carande, autor de una magnífica Galería de raros.  Tiempo después Luis García Bilbao también fue otro de los asistentes del resonante discurso que dio Ortega  en el Teatro de la Comedia de Madrid el 23 de marzo de 1914, quedando deslumbrado con su llamamiento para renovar y europeizar la sociedad española con una nueva política. Como es sabido ese discurso es considerado el acta de nacimiento de la generación del 14, como ha subrayado recientemente Santos Juliá (ver aquí).

Los objetivos de la nueva empresa periodística – que inicialmente iba a denominarse “España-1914” según evocara en 1931 Eugenio d’Ors colaborador de primera hora de la publicación con el seudónimo de “Xenius”- eran varios. Por una parte ser vehículo del programa de la Liga de Educación Política, fundada por Ortega en 1913, cuyo prospecto se puede ver aquí, estrechamente conectada en aquel momento con el Partido Reformista. Por otro lado defender la causa de la entente franco-británica, y actuar como plataforma de ataque de la izquierda liberal y algunos socialistas como Luis Araquistáin (1886-1959) al gobierno presidido por el liberal-conservador Eduardo Dato.

Eduardo Dato primer ministro en 1915

Eduardo Dato primer ministro en 1915

Los redactores iniciales de la revista eran José Ortega y Gasset, Pío Baroja, Ramiro de Maeztu, Ramón Pérez de Ayala, Luis de Zulueta, Eugenio d’Ors, Gregorio Martínez Sierra y Juan Guixé. Así consta en la portada del primer número que se puede consultar en la magnífica hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España. (ver aquí). El sumario de ese primer número que salió a la calle el 29 de enero de 1915 como “semanario de la vida nacional” era este:

España saluda al lector y dice….- Redacción y colaboración.- Política de la neutralidad, por José Ortega y Gasset.-El tablado de Arlequín. El milagro de la campana, por Pío Baroja.- LA GUERRA. Apuntes de un legionario. La potencia militar de los beligerantes. La neutralidad de Italia.- VIEJA POLÍTICA.- COLUMNA MILIARIA.- LA PICOTA.- LAS OBRAS Y LOS DÍAS, por “Xenius”. [glosas de Eugenio d’Ors que se pueden consultar aquí]- A una España joven, versos de A. Machado. – (para el texto ver aquí; para su lectura por Fernando Rey ver  aquí).- CARTAS IMAGINARIAS, por R. Pérez de Ayala. [recogidas por Florencio Friera Suárez: ver aquí]- CONVERSACIONES EDIFICANTES,por G. Martínez Sierra.- EL CINEMATÓGRAFO por “El Espectador” [seudónimo de Ortega quien puso esta apostilla a esa sección: Notas de un espectador a quien interesan las cosas, no por lo que son, sino por lo que pueden ser].- Banquete regio , plana en color, de Bagaria.- Un greco inédito, por Manuel B. Cossío.- LA VIDA REAL DE ESPAÑA.- Idea de un príncipe político español en 1915.- ESTE MADRID DE NUESTROS PECADOS.- VARIA.
Bagaria

Banquete regio. Plato del día: La paloma de la paz por Bagaria

 

Fue 1915 para Ortega un año de intenso activismo político pues, como reflexionaría en  1916 al presentar El Espectador, “la vida española nos obliga, queramos o no, a la acción política”. Pero también de incansable actividad docente y divulgadora de sus ideas filosóficas, y de proximidad a diversos organismos de la JAE, como la Residencia de Estudiantes y el Centro de Estudios Históricos, de lo que dejó huella en las páginas de España, como tendré ocasión de mostrar en próximas entradas de esta bitácora.

Así en abril de ese año participó en el ciclo de conferencias “Guía espiritual de España” organizado por la sección de Literatura del Ateneo de Madrid. Presentó entonces “Temas del Escorial” que daría lugar a “Meditación del Escorial” uno de los ensayos de El Espectador. Luego en junio dictó en la Residencia de Estudiantes la conferencia “Muerte y resurrección”, en la que se hizo eco de la obra de Pío Baroja. Parte de su contenido lo publicará un año después en el ensayo Ideas sobre Pío Baroja. Y pasado el verano, en octubre, inició el curso “Sistema de Psicología”en el Centro de Estudios Históricos de la Junta para Ampliación de Estudios Históricos, editado mucho tiempo después por Paulino Garagorri y analizado por Javier Echegoyen Olleta. (ver aquí.).

En noviembre de 1915 presentó su dimisión como director de España por diversas circunstancias. Se distanció del Partido Reformista tras criticar a su líder Melquíades Alvarez, y haber polemizado al respecto en las páginas de España con Luis de Zulueta.

Luis de Zulueta, en el Partido Reformista en 1915 polemiza con Ortega en las páginas de España

Luis de Zulueta, en el Partido Reformista en 1915 polemiza con Ortega en las páginas de España

Y también influyó la oposición de Ortega a la agresiva aliadofilia de Luis Araquistáin que, al incorporarse al consejo de redacción, propuso insertar fotograbados de la guerra en todos los números, e informes exhaustivos de las campañas militares y buscar apoyo económico de la embajada británica para sostener la publicación que, a finales de 1915, tenía ya dificultades económicas, según mostró en su momento  Enrique Montero.

Ante esas dificultades Ortega preparó su nueva iniciativa cultural de El Espectador.  Y le sustituyó en la dirección de España, primero de manera interina, el editor José Ruiz Castillo y luego, de manera definitiva, el periodista, ideólogo y político socialista Luis Araquistáin.

Luis Araquistáin sustituyó a José Ortega y Gasset en la dirección del semanario España a partir de noviembre de 1915

Luis Araquistáin sustituyó a José Ortega y Gasset en la dirección del semanario España a principios de 1916

A lo largo de 1915 casi toda la producción periodística de Ortega se plasmó en el semanario España, como destacara José Lasaga en el catálogo de la exposición El Madrid de Ortega, que tuvo lugar en el año 2006. Esos trabajos se han recogido en gran parte en el tomo primer de sus obras completas, editadas a partir de 2004 por Taurus.

Los artículos publicados por Ortega en España durante 1915 comentaban la actualidad política como las series que escribió sobre “Política de la neutralidad”, “Ideas políticas” o “Libertad, divino tesoro”. Pero también abundaron los de contenido cultural y filosófico, entreverados de observaciones científicas como las semblanzas de los filósofos “Enrique Bergson” o “Hermann Cohen” que no firmó; las observaciones sobre El Cinematógrafo que firmó con el seudónimo de “El Espectador”, y sus ensayos “La voluntad del Barroco” o “Notas de andar y ver”, sobre las que fijaré mi atención en el siguiente post.

Pd.: Mientras redactaba esta entrada leo en El País en la sección Cartas del lector un texto de Javier Cercas (ver aquí) en el que denuncia “el grado alarmante de confusión mental” del artículo publicado el 29 de diciembre de 2014 en el mismo diario por Benito Arruñada y Víctor Lapuente (ver aquí) y pide que se lea a Ortega en serio. Así lo ha hecho recientemente Jordi Gracia, autor de un ensayo biográfico, considerado uno de los libros más importantes publicados en 2014. (ver aquí, y aquí, )

650_TA09505.jpg

También conviene recordar que en 1982 se efectuó una edición  facsímil del semanario España. Esa edición contó con un prólogo de Salvador de Madariaga, un estudio preliminar a cargo de Manuel Tuñón de Lara y Enrique Montero, -al que aludí líneas arriba- e índices cronológico y onomástico.