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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal. ISSN: 2531-1263


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Aprendiendo geografia de Europa a través de textos literarios en la Barcelona de 1936

Uno de los alumnos que cursaba sus estudios en el Institut-Escola “Pi i Margall” de Barcelona en el curso 1935-1936,  al que dedicamos nuestro post anterior,  se llamaba Vicenç Biete i Farré. Tenía por aquel entonces ese joven estudiante unos quince años, pues había nacido en 1921, en el mismo año que mi padre. En una entrevista que le hicieron en su domicilio particular en junio de 1997 explicó a Joan Tort i Donada y Pere Tobaruela que los responsables de esa institución educativa  intentaron formar a los estudiantes como personas de una manera integral. Los profesores convivían todo el día con los alumnos, quienes en lugar de tener exámenes eran observados y evaluados continuamente. Se animaba a los alumnos a que continuamente se preguntasen por el porqué de las cosas. De ahí que esa experiencia suya de bachiller representase para Vicenç Biete un punto de inflexión en su manera de afrontar la realidad. El bagaje intelectual recibido en esas aulas le acompañaría a él y a otros compañeros durante el resto de su vida.

Pero ese prometedor bachillerato iniciado durante la Segunda República acabaría mal pues la guerra civil lo interrumpió violentamente. De la placidez del curso 1935-1936, a la que intentamos aproximarnos en nuestro post anterior, Vicenç Biete transitó bruscamente a la tragedia de la guerra. Un hermano suyo moriría en la batalla del Ebro durante 1938, y él, adolescente, sería movilizado en el frente del Segre que se estableció así en ese año.

batalla del Segre

De allí Vicenç Biete iría a un campo de concentración. En la posguerra tuvo que abandonar los estudios dedicándose primero a labores comerciales y luego ya en la década de 1950 al mundo de la impresión, donde pudo desarrollar sus dotes creativas.

Con el paso de los años Viçenc Biete llevó a cabo una interesante obra como geógrafo desde el Centre Excursionista de Catalunya, cuyo importante archivo fotográfico se puede consultar en línea en el importante repositorio cooperativo Memoria Digital de Catalunya (MDC).  Entre 1982 y 1991 fue presidente de la Societat Catalana de Geografia.

Lo que queremos destacar aquí es que esa afición por la geografía ya la manifestó Viçenc Biete en su bachillerato truncado del Institut-Escola “Pi i Margall” de Barcelona. En efecto el artículo de fondo del número 7 y último del “Butlletí de la Biblioteca dels alumnes de l’Institut-Escola ‘Pi i Margall'” titulado Estampes d’Europa se ilustraba con un dibujo, un tanto naïf, del continente europeo de Vicenç Biete.

Dibujo de Vicente Biete

El mapa acompañaba a un recorrido literario por  lugares representativos y emblemáticos de Europa. Por aquellos años literatura y geografía estaban estrechamente relacionadas y vuelven a darse la mano actualmente como se aprecia en la novela “El mapa y el territorio” de Michel Houellebecq, según ha mostrado Josep Vicent Boira en un valioso artículo.

Ya Azorín había publicado en 1917 en la editorial Renacimiento El paisaje de España visto por los españoles.Con ese libro en sus manos los lectores recorrían diversos escenarios peninsulares e insulares guiados por selectos textos. El Bierzo con Gil y Carrasco. Galicia en compañía de Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán y Ramón Mª del Valle- Inclán. Vasconia, cómo no, con la pluma de Pío Baroja. Asturias con Clarín y Castilla con Galdós. Murcia con José Marín Baldo. Alicante con Emilio Castelar. Y Córdoba con la guía de Juan Valera. Sevilla con varios autores, entre ellos Cervantes. Granada nuevamente con Castelar. Cataluña con Pablo Piferrer. Aragón con Gustavo Adolfo Bécquer. Valencia con Vicente Blasco Ibáñez. Mallorca con Rubén Darío y Miguel S. Oliver. La significación  de esta obra ha sido analizada en un interesante texto por el catedrático de Geografía Humana de la Universidad Autónoma de Madrid Nicolás Ortega Cantero.

Casi veinte años después los alumnos del Institut-Escola “Pi i Margall” se desplazaron por Europa familiarizándose con sus paisajes y gentes en compañía de otros escritores, que leyeron indistintamente en catalán y en castellano.

Portada Boletin alumnos IE Pi y Margall

Iniciaron su paseo geográfico precisamente con un párrafo de Barcelona i el mar del gran escritor y periodista de origen mallorquín Miquel dels Sants Oliver,  cuyo padre había fundado el diario La Almudaina en el que había colaborado el profesor de geografía e historia Rafael Ballester, según vimos en otras entradas de este blog.

Luego se fueron a campos portugueses de la mano de A cidades e as serras, una de las obras más representativas del gran novelista Eça de Queiroz. De allí se trasladaron al País Vasco con Les presons imaginàries de Pere Coromines, -padre del gran filólogo Joan Coromines-, y continuaron por  tierras de Francia con el ensayo Hores viatgeres de 1926 del periodista Agustí Calvet o Gaziel, costas de Bretaña con Le chant de l’équipage de 1918 de Pierre Mac Orlan, tierras de Provenza con Camins de França de 1934 del escritor y político de Esquerra Republicana de Catalunya Joan Puig i Ferrater, y la catedral de Estrasburgo con Strasbourg del poeta católico francés Paul Claudel. Siguieron luego rumbo a las pequeñas ciudades belgas de la mano de Festa d’hivern del poeta de origen flamenco Emile Verhaeren, y a Flandes y Amsterdam con sendos extractos de Relacions de 1927 del agudo observador social Josep Pla, uno de los mejores escritores en lengua catalana.

Después viajaron imaginariamente de París a Londres con Fermé la nuit de 1923 del escritor francés Paul Morand. A Inglaterra se aproximaron con el libro de 1931 del alemán, nacionalizado suizo, Emil LudwigLebensgeschenke . Observaron Londres con textos de Arceval y los ingleses de 1925  de Salvador de Madariaga, y Londres de Paul Morand, y el norte de Inglaterra con otro párrafo de Relacions de Josep Pla. Saltaron nuevamente al continente y se fueron a Dinamarca en compañía del libro de viajes La conquista del horizonte  de 1932 de Wenceslao Fernández Flórez, a Noruega con I went to Russia del escritor irlandés Liam O’Flaherty, -reseñado en el diario La Vanguardia de Barcelona el 12 de marzo de 1932–  y a Letonia con un párrafo de Rússia de Josep Pla, resultado de su viaje a la Unión Soviética en 1925 por encargo del diario barcelonés La Publicitat.

Arceval y los ingleses - Salvador de Madariaga

Se internaron luego en Leningrado con otro texto de I went to Russia del irlandés, ya mencionado, Liam O’Flaherty; en la estepa rusa en compañía del periodista y político socialista Julio Alvarez del Vayo, autor de La nueva Rusia; y fueron a Moscú, “la capital roja”, con otro párrafo de I went to Russia de Liam O’Flaherty.

Se encaminaron a continuación hacia Lübeck, ya en tierras alemanas, con un poema de Paisatge de Josep M. de Sagarra, y navegaron por el Rin con un fragmento de la monumental novela Jean-Christophe que abriría las puertas del Nobel de Literatura de 1915 al francés  Romain Rolland. Luego se dirigieron a las montañas suizas en compañía de Zaubeberg o La montaña mágica de 1924 del alemán Thomas Mann -premio Nobel de Literatura en 1929- y a las llanuras húngaras con Llanterna mágica, publicada en 1926, de Josep Pla, cuya obra se sigue editando y analizando.

Josep Pla Llanterna mágica

Entraron en Italia con un texto publicado en 1935 de Dels meus records del pintor Josep de Togores, pasearon por las tiendas napolitanas con la novela La mujer de ámbar de Ramón Gómez de la Serna, publicada en 1928, y navegaron por el litoral siciliano en compañía de El pont de la mar blava publicada en 1928 por el destacado intelectual y político republicano y catalanista Lluís Nicolau d’Olwer.

Se introdujeron luego en el mundo balcánico de la mano de un texto de Europa del aristócrata alemán Eduard von Keiserling.  Se aproximaron a la Valaquia danubiana gracias a Les chardons du Baragan, publicada en 1928, del escritor rumano Panaït Istrati. Visitaron Constantinopla con Incidences que el escritor francés André Gide publicó en 1924. Y terminaron ese tour en Esmirna, lugar donde “Europa y Asia se encuentran” según expresara en Two years el irlandés Liam O’Flahertyguía por esas tierras de los escolares barceloneses que elaboraron el último boletín de la biblioteca del “Institut-Escola Pi i Margall” en el año 1936, de tan hondas resonancias en la historia de España.

Para finalizar esta entrada finalizo con dos de las estampas más breves, seleccionadas por los alumnos de ese Instituto-Escuela para internarse por el continente europeo, escritas por dos periodistas viajeros.

La primera corresponde al catalán Josep Pla. En Rússia describe así el paisaje de Letonia:

“A mesura que el tren va penetrant Letònia endins i s’obren, com un ventall, davant la via les ales del paisatge, la terra es va tornant cada vegada més desolada. Darrera la finistra del vagó, sota una pluja que sembla que dura de tota la vida, s’allarga un paisatge lacustre, despoblat, amb un perfil d’ondulacions queixelades amb mates baixes i algun arbre esquiu i raquític, sobre un cel esblaimat”.

La segunda al madrileño Julio Alvarez del Vayo quien, en su libro La nueva Rusia de 1926,  evocó así su paso por la estepa rusa:

“Se había obscurecido de pronto el horizonte, y los nubarrones negros iban cerniéndose sobre nosotros cada vez más próximos. Por toda la estepa soplaba fuerte aire de tormenta. Los caballos de las troikas que encontrábamos en el camino se encabritaban a cada relámpago, emprendiendo con las crines alborotadas una carrera loca por los campos sedientos de lluvia. Sobre toda la región del Volga pesaba desde hacía semanas la amenaza de una nueva sequía y el recuerdo terrible de la que provocara en 1921 la catástrofe del hambre”.

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Una aproximación al último trimestre del Institut-Escola Pi i Margall de Barcelona en el curso 1935-1936

El  miércoles 20 de marzo de este año 2013, trabajando en las magníficas instalaciones de la Biblioteca de Catalunya, llegó a mis manos un singular documento. Se trataba del  número 7, y último, del Butlletí de la Biblioteca dels alumnes de l’Institut-Escola “Pi i Margall”, publicado en Barcelona en junio de 1936, editado por la imprenta “La Renaixença”, ubicada en el nº 13 de la calle Xuclà. El lector tiene ante sí su primera página.

Portada Boletin alumnos IE Pi y Margall

Al fijar la atención en la última página del boletín se puede averiguar que  la comunidad educativa de ese centro organizó una fiesta de fin de curso en ese mes de junio de 1936. Se celebró en la sala de música del instituto y en la velada los participantes asistieron a un recital de poemas de Baudelaire, Verlaine y Valéry, a una escenificación de la canción popular catalana La Blancaflor y del romance castellano-leonés de Don Boyso , y a la representación de la ópera bufa en un acto de W.Gluck Le cadi dupé  (El Kadi enganyat o El juez engañado). 

Precisamente el romance de Don Boyso había sido popularizado en aquellos años por Federico García Lorca tras los estudios efectuados sobre ese romance por el  fundador de la escuela de filología española Ramón Menéndez Pidal.

English: Spanish historian and philologist Ram...

English: Spanish historian and philologist Ramón Menéndez Pidal (1867-1969) (Photo credit: Wikipedia)

No ha de extrañar ese interés de Menéndez Pidal por lo que sucedía en ese Institut-Escola de Barcelona. Esa institución, establecida en el palacio del Gobernador del mencionado parque, sede actual del Instituto de Enseñanza Secundaria Jacinto Verdaguer,  había sido fundada por un decreto del Gobierno de la República española el 9 de octubre de 1931, siguiendo el modelo del madrileño Instituto-Escuela, creado en 1918, por iniciativa de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. Durante muchos años don Ramón Menéndez Pidal sería vicepresidente de esa institución científica, dirigida por Santiago Ramón y Cajal, y desde ese mismo año 1918 había asumido la presidencia del patronato del madrileño Instituto-Escuela. De él era institución hermana el Institut-Escola barcelonés, como declararía el primer director de esta institución catalana el dinámico e innovador catedrático de Física y Química Josep Estalella i Graells (1879-1938).

El Institut-Escola “Giner de los Ríos”, Institut-Escola de la Generalitat, al depender del gobierno catalán, o Institut de la Ciudadela, pues de todas esas maneras fue conocido, tuvo tal éxito en sus primeros meses de existencia, que fue incapaz de acoger a todos los alumnos que quisieron seguir sus nuevos métodos de enseñanza. Por esa razón en 1933 se crearon dos nuevas filiales de ese originario Institut-Escola: el Ausias March y el Institut-Escola Pi i Margall, cuyas dependencias están ocupadas actualmente por el IDEC de la Universidad Pompeu Fabra, en el nº 132 del carrer de Balmes.

Esos institutos-escuela se fundaron para ensayar, contrastar y criticar métodos de enseñanza. En ellos se estimuló la participación activa de los alumnos en el proceso de aprendizaje mediante diversos recursos: observando  y controlando los hechos que estudiaban, dialogando en las aulas con sus compañeros y con los profesores, manejando constantemente libros de consulta, haciéndose cargo de sus bibliotecas escolares.

Por ejemplo los bibliotecarios de turno en el Institut-Escola Pi i Margall en una parte del curso 1935-1936 fueron los siguientes alumnos:

Grupo A: Ferran Cavedo y Adelaida Frigola; Grupo B: Ramon Tenes y Victoria Domingo; 2A: Jordi Sangenis y Lluis Feliu; 2B: Francesca Valls y Antoni Forns; 3A María T. Contí y María T. Capdevila; 3B: Glòria Tirado y Angela Poch; M: Joan Guixá y Mercè Altimis; N: Pilar Puig y Josep Samblancat.

La enseñanza activa promovida en esos institutos-escuela,  destinada a la formación integral de sus alumnos, tenía uno de sus pivotes en la realización de excursiones escolares y visitas a talleres e industrias para conocer el sistema productivo. Y así sucedió en el Instituto-Escuela Pi y Margall de Barcelona.  En el último trimestre de su existencia, durante la primavera de 1936 en las semanas previas al estallido de la guerra civil, organizó las siguientes visitas y excursiones, en el siguiente orden cronológico:

25 de abril de 1936: Grupo 3A a la iglesia de Santa María del Mar y al barrio gótico de Barcelona

9 de mayo: los grupos M y N al Museo Arqueológico de Barcelona, embrión del actual Museu d’Arqueologia de Catalunya

13 de mayo: Grupo 3A: excursión a Martorell, importante población del bajo LLobregat, a unos 30 kms de Barcelona.

14 de mayo: grupos A y B: excursión al Tibidabo

15 de mayo: grupos M y N al Hospital de la Santa Creu

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16 de mayo: grupo 2B: excursión a Tarragona

18 de mayo: grupo 3B: visita a los talleres de imprenta y linotipia N.A.G.S.A, que había sido asaltada en 1933 al editarse en ella el famoso semanario satírico “El be negre“, estrechamente asociado a las vicisitudes de la Segunda República española.

21 de mayo: grupo 3A: visita a la fábrica de chocolates Boix, que ofrecía en sus productos colecciones de cromos como esta:

publicidad chocolates Jaime Boix

23 de mayo: grupo 3B: excursión a Girona

27 de mayo: grupo 3B: al salón Mirador

28 de mayo: grupos M y N: al salón Mirador

28 de mayo: grupo 3B: excursión a Gavà y Begues, poblaciones de la comarca del bajo Llobregat, próximas a Barcelona.

29 de mayo: grupo 3A: al salón Mirador.

3 de junio: grupo 3A: excursión a Girona.

5 de junio: grupos M y N realizaron una excursión de dos días a diversos lugares gerundenses, de la Costa Brava y del alto Ampurdán, como Tossa de Mar, Ampurias, San Pedro de Rodas, Port de la Selva, Castelló d’Empúries y Rosas.

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13 de junio: grupo 2A: excursión a Tarragona.

Quizás algunos de los alumnos que se hicieron cargo de la biblioteca del Instituto-Escuela Pi y Margall o que efectuaron algunas de las mencionadas excursiones vivan aún. Conviene consultar al respecto el libro de Salvador Domenech i Domenech, Els alumnes de la Generalitat, publicado en el año 2009. En él se recogen testimonios de decenas de alumnos de los Institutos-Escuela creados en Barcelona durante la Segunda República española.

Uno de ellos sí sabemos que ha sido especialmente activo en la vida cultural y científica catalana de las últimas décadas. Me refiero a Vicenç Biete, dibujante del mapa de Europa que ilustra el artículo de fondo del número 7 del “Butlletí de la Biblioteca dels alumnes de l’Institut-Escola Pi i Margall” titulado Estampes d’Europa, cuyo contenido merece otra entrada específica de este blog.

Todos aquellos jóvenes adolescentes, que dejaron su huella en el último boletín de la biblioteca de los alumnos del Institut-Escola Pi i Margall, sea como organizadores de su biblioteca, participando en excursiones escolares para conocer en profundidad diversos aspectos de la ciudad de Barcelona y de Catalunya, o disfrutando de una singular fiesta de fin de curso, en la que  se condensó parte de la mejor sensibilidad artística europea e hispánica,  seguramente no  presentían el cataclismo que se iniciaría semanas después, a partir del golpe de Estado del 18 de julio. Empezaron entonces “las largas vacaciones del 36” y el consecuente inicio de una cruenta guerra “incivil”  que frustró y segó las vidas de tantos jóvenes españoles de aquella época.

La derrota de las fuerzas republicanas pondría fin a la singular experiencia que vivió el centro educativo barcelonés, protagonista de este post, en su corta existencia. En 1939 los vencedores de la guerra “incivil” lo transformaron en un nuevo Instituto: el Milà i Fontanals, con criterios pedagógicos muy diferentes, autoritarios, y menos respetuosos con la plurinacionalidad del Estado español.


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Lecturas de un profesor de geografía en la Mallorca de 1901

Conviene profundizar en los contenidos del libro Estudio sobre la enseñanza de la geografía, de Rafael Ballester, publicado en Mallorca en 1901, presentado al público por el erudito balear Mateo Obrador y Bennassar, como ya expuse en un post anterior.

En esta ocasión me aproximaré al nivel de conocimientos del autor del mencionado folleto, joven profesor que aún no había cumplido 30 años, activo participante del grupo “La Almudaina”, dinamizador de la vida cultural mallorquina en el tránsito del siglo XIX al XX, y que tomó su nombre del gran palacio medieval, y edificio real, existente en la ciudad.

palacio Almudaina 1915

Presentaré las lecturas, y las autoridades, sobre las que construyó su discurso y basó sus argumentaciones destinadas a proponer nuevos métodos en la enseñanza de la geografía en las aulas de los institutos españoles de enseñanza secundaria.

La coyuntura para efectuar esa labor era favorable. En aquel momento la geografía había ganado espacio en el sistema educativo. El ministro de Instrucción Pública García Alix acababa de ampliar hasta cuatro cursos el estudio de lo que antes era la asignatura de Geografía astronómica, física y política,  impartida en un solo curso. Con esa reforma, poco duradera, los estudiantes de los institutos aprendían en cursos sucesivos las siguientes materias:

1º Geografía astronómica y física

2º Geografía descriptiva general y especial de Europa

3º Geografía descriptiva particular de España

4º Geografía histórica, comercial y estadística.

Antonio García Alix

El objetivo de Rafael Ballester era mostrar la conveniencia de que en España se imitase la estrategia adoptada en Francia para recuperar el terreno perdido en los estudios y los métodos geográficos. Si el país vecino a lo largo del siglo XIX  había hecho un esfuerzo considerable por transferir los métodos alemanes de enseñanza de la geografía, ahora a principios del siglo XX le correspondía a los integrantes de la sociedad española efectuar una estrategia similar y  adoptar en esta ocasión las propuestas renovadoras existentes en Francia, donde había emergido una potente escuela de geógrafos, cuya genealogía realizara hace años Vincent Berdoulay, prestando particular atención a sus fundamentos epistemológicos.

Ese proceso de restauración de la geografía francesa lo reconstruyó Ballester siguiendo fundamentalmene el opúsculo Etude et enseignement de la Géographie en France, publicado en Paris en 1884, y del que era autor el “sabio profesor del Liceo de Saint-Louis y de la Escuela Normal primaria superior de St. Cloud, J.B. Paquier”. Ese trabajo se había publicado previamente en la Revue pedagogique.

lycee St Louis dibujoLycée St Louis Paris

El movimiento de restauración de la geografía en la Francia de la Tercera República partía de bases débiles. Hacia 1871 había 150 profesores de geografía e historia de 2ª enseñanza. De ellos solo siete, según observadores de la época, comprendían la importancia de la geografía, siendo el material escolar “de lo más detestable”.

De la producción geográfica francesa decimonónica Ballester destaca, siguiendo fundamentalmente a Paquier, una serie de trabajos que cabe dividir en los siguientes bloques:

Sobre la enseñanza de la geografía

– el trabajo pionero de Vivier de Saint Martin “Del estado de las ciencias geográficas y la enseñanza de la geografía en Francia y en Alemania”, publicado en 1863 en L’année géographique.

– el Estudio y enseñanza de la geografía de 1871 del economista y geógrafo Pierre Émile Levasseur, quien “quería hacer de la geografía física y del estudio de las íntimas relaciones que unen al hombre con la Tierra, la base de la enseñanza geográfica” y sobre todo su conferencia L’enseignement de la géographie dans l’école primaire, publicado en Paris en 1879 “trabajo por todos conceptos notabilísimo y que no debemos perder de vista si queremos reformar en un sentido verdaderamente útil y práctico la enseñanza de la geografía en los Institutos españoles”.

La enseñanza de la geografía en Francia de Caroline Kleinhanspublicado en 1875.

Caroline Kleinhans

– La Nouvelle méthode d’enseignement géographique, d’aprés les résolutions du Congrès géographique de Paris de Ludovico Drapeyron, también de 1875 y Que la géographie est une science grace à la topographie, où est démontrée la nécesité d’un enseignement géographique et centralisé, Paris, chez Delagrave, 1885, del mismo Drapeyron.

Quelques mots sur l’enseignement de la géographie, del geógrafo especialista en el conocimiento de los Pirineos, e importante dibujante, Franz Schrader, Paris, chez Hachette, 1892.

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Obras generales

– la Géographie Génerale de Louis Dussieux, “obra sabia”, cuya “tercera edición que tenemos a la vista no lleva fecha. Menéndez y Pelayo se queja con razón de esta falta, muy frecuente en los libros franceses”.

– la Geografía Universal de Theophile Lavallée, publicada en Barcelona por Montaner y Simón en 1878-1879.

Continentes y océanos: introducción al estudio de la Geografía, de George Grove, tomo LXIV de la Bibliotheque utile publicada en Paris por Félix Alcan.

La formación de la unidad territorial en Europa de Louis-Auguste Himly, “obra notabilísima”.

La Tierra a vista de pájaro de Onésime Reclus y la Nueva geografía universal de su hermano el geógrafo anarquista Eliseo Reclus que “empezó a publicarse traducida al castellano sin que tan laudable tarea haya sido llevada a feliz término, como siempre, por desgracia, sucede en España con las obras serias, que rara vez alcanzan el favor del público. En especial los dos volúmenes sobre los continentes y los mares merecen hallarse en todas las bibliotecas”.

Las monografías

– “La Topographie préface de la géographie”, artículo de la Revista de Geografía, de octubre de 1879, de Hennequin.

– La Introducción al Estudio sobre el Jura del profesor en la Facultad de Letras de Lyon, Berlioux, “uno de los más distinguidos promotores de la escuela topográfica”.

– El trabajo de Elisée Reclus publicado en el Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid, tomo XXXVI.

Libros de texto o manuales

– las ediciones de la Geografía general de E. Cortambert, en las que dio lugar preferente a la geografía física y económica,

– los notables libros “por su claridad y por su método” de Pigeonneau y Perigot,

-y la obra completa de Levasseur, conector de campos científicos diversos, que dividió en geografía física, geografía de la Francia, geografía de Europa, y geografía de las cinco partes del mundo.
Atlas

– como los de Dussieux, Cortambert, Delamarche, Perigot, y en particular el de Drioux-Leroy, que “realizó visibles progresos. La edición de 1886 que tenemos a la vista trata la geografía física con bastante exactitud y claridad”.

Dado que los franceses imitaron a los alemanes Ballester presta atención al desarrollo de la geografía como disciplina científica en los territorios germánicos a partir de mediados del siglo XVIII fijándose en particular en:

– el alcance y valor de la “grandiosa geografía comparada” que Ritter publicó con el título de Conocimiento de la Tierra en sus relaciones con la naturaleza y la historia humana,  si bien reconoció que sus objetores le reprocharon su falta de carácter científico al no apoyarse en la geología, “o sea en el conocimiento preciso de las leyes que presiden, no a la configuración general, sino a la formación de la corteza terrestre”.

Carl Ritter

Pero según Ballester cuando Ritter concibió esa gran obra la geología estaba en estado embrionario no habiéndose asentado el famoso principio de Daubrée que este autor expuso en Estudios experimentales para explicar las deformaciones y las roturas sufridas por la corteza terrestre, según el cual “la topografía y la geografía sin la geología son a manera de cartas cerradas o de cuerpos sin alma, silenciosos y muertos, hasta que la inducción del observador los ha reanimado y les ha hecho hablar al arrancarles las páginas precisas de su historia”.

– el Cosmos de Humboldt, del que hace largas citas en varias partes de su trabajo, demostrando ser un concienzudo lector de tan importante obra que tuvo una honda repercusión en diversos círculos de la sociedad española como intenté mostrar en un congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas.

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– los atlas de Stieler, Berghaus, Groel, Andreä, Handeke, Issleib, Kosenn, Steinhauser.

Frente al renacimiento producido en Francia la enseñanza de la Geografía en España estaba en situación “estacionaria”, a pesar de los esfuerzos realizados por algunos catedráticos de Institutos españoles, entre los que destaca al autor regeneracionista Macías Picavea y su obra Geografía elemental, publicada en Valladolid en 1895.  Se mostró, sin embargo, crítico Ballester con los Elementos de Geografía comparada de Félix Sánchez Casado, por su incomprensión del carácter plurilingüistico del Estado español, a pesar de que en 1896 ya tenía 14 ediciones. De hecho este autor católico fue una máquina de hacer manuales, decenas de los cuales están en venta hoy en dia.

Elogió asimismo el interés que había mostrado el coronel Francisco Coello, -uno de los fundadores, y su segundo presidente, de la Sociedad Geográfica de Madrid allá por 1875-,  en seguir los progresos de la geografía en Francia como lo revelaba su contribución de 1877 al Boletín de la Sociedad de Topografía de Francia.

Francisco Coello

La situación del presente de los estudios geográficos  la comparó con el pasado, y con las “gloriosísimas tradiciones geográficas” hispanas. Entre ellas destacó la labor de la escuela cartográfica de Mallorca y el primer tratado de Náutica de la Edad Media del mallorquín Ramón Llull, sobre el que daba noticias Juan Prutz en “Los Estados de Occidente durante la Edad Media”, tomo VI de la edición castellana de la Historia Universal de Guillermo Oncken.

Interesado en usar cualquier recurso para excitar la imaginación geográfica del alumno recomienda vivamente “la lectura del Robinsón o del prodigioso Julio Verne no aparte del resto de los libros”.

Asimismo se hizo eco del importante trabajo del “sabio escritor y catedrático D. Miguel de Unamuno, rector hoy de la Universidad de Salamanca” titulado La enseñanza superior de España, folleto impreso en 1900 después de haberse publicado por serie de artículos en La Publicidad de Barcelona, y que Ballester había reseñado en el diario mallorquín La Almudaina en torno al cual se aglutinó el grupo homónimo que revitalizó la vida cultural mallorquina entre 1897 y 1905.

Del talante reformista de ese inquieto profesor, activo en el grupo La Almudaina, y de sus recomendaciones concretas para mejorar la enseñanza de la geografía en las aulas de los institutos españoles nos haremos eco en otras entradas de este blog.