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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal. ISSN: 2531-1263


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Películas norteamericanas para los ingenieros madrileños, expansión del hispanismo en Cambridge, la adicción a la morfina tratada por Lafora: El Sol de 12 febrero 1918

La primera página de El Sol del martes 12 de febrero de 1918 contenía variadas informaciones. Una de ellas era la cobertura de las negociaciones que se estaban llevando a cabo en Brest-Litowski entre Rusia, tras el ascenso al poder de los comunistas, y los imperios centrales. Otra se refería a la decisión adoptada por parte de los propietarios de ABC y El Sol en nombrar a Maura como árbitro en la polémica que tenían sobre la relación existente entre el Estado y la industria papelera, y cómo afectaba al precio de los periódicos.

En páginas interiores el corresponsal en Galicia presentaba a los lectores de El Sol la figura del líder del regionalismo gallego Rodrigo Sanz López (n.1872), y cuál era su programa político, anticipando que a pesar de sus cualidades no saldría elegido diputado en las elecciones que se celebrarían el 24 de febrero.

En el aspecto cultural destacaré dos informaciones que ofrecía ese periódico.

Una se refería a la expansión de la enseñanza de la lengua española en Inglaterra. La agencia Fabra, en efecto, notificaba que en 1917 la Universidad de Cambridge había recibido un donativo que rentaba 700 libras al año para estimular los estudios sobre la lengua y la cultura española, decidiendo el  Senado dedicar 400 libras a la instrucción adicional del español y a la adquisición de libros españoles y el resto a financiar becas para estudiantes latinoamericanos.

La otra aludía a la llegada a España de una colección de películas instructivas norteamericanas para proyectarlas gratuitamente en los principales establecimientos docentes en el marco de una política de propaganda norteamericana, destinada según el informante anónimo a ofrecer “un testimonio de amistad y para conseguir mayor trato y conocimiento entre el pueblo español y el norteamericano”. Durante la mañana del día anterior -el lunes 11 de febrero- se habían proyectado varias de esas películas en la madrileña Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. En ellas profesores y alumnos pudieron constatar el poderío industial y tecnológico norteamericano pues  pudieron ver “las operaciones que practican en los Estados Unidos para sacar de las canteras de granito los bloques de piedra, y cómo se cortan a máquina del tamaño exacto para colocarlas en los edificios en construcción; la industria del mármol; la explotación de las minas de hulla; la fabricación de cemento Portland; la carga, transportes y embarque de materiales”. También se emitieron vistas en color del volcán Kilauea y de las minas de Hawai y películas sobre una excursión a la cima del monte Wilson, y a una visita a la famosa presa de Roosvelt y al sistema de riego del valle de Río Salado, en Arizona.

 

Kilauea_-_edit

el volcán Kilauea en Hawai

 

Estaba previsto que esas y otras películas se proyectaran sucesivamente en las Escuelas de Ingenieros de Minas, de Montes, Agrónomos, Industriales, Superior del Magisterio, Universidades e Institutos.

El Sol Biologia y Medicina

La sección Biología y Medicina, habitual de todos los martes en ese diario, estaba dominada por un largo artículo del responsable de esa sección, el siquiatra Gonzalo R. Lafora (n.1886) sobre “El morfinismo”, que se había convertido en un problema de salud pública en la ciudad de Madrid, como venía denunciando El Sol.

Por su interés extracto algunos de sus contenidos.

El morfinismo, como plaga social, es relativamente nuevo en el mundo. Sólo hace cincuenta años que se le conoce, y ha venido a sustituir al abuso del opio y sus derivados, vicio que fue muy propagado en Europa antes de conocerse la morfina.

El vicio de comer opio se inició al final del siglo XVIII en Inglaterra, debido a sus relaciones comerciales con las Indias….Hombres eminentes, como lord Erskine, y el piadoso William Willberforce, y poetas como Tomás de Quincey y Coleridge, cayeron en el hábito…

En las ciudades es, sobre todo, dónde la tentación hacer caer a más desgraciados. Nosotros recordamos con espanto nuestra visita a un local de fumadores de opio en el barrio chino de Nueva York. En una habitación cuadrada, sin ventanas, con una atmósfera irrespirable y casi en plena oscuridad, tumbados o acurrucados como erizos sobre los bancos adosados a la pared, yacían numerosos chinos en pleno sueño de opio: unos con una mueca de malestar, demacrados y casi cadavéricos, y otros con sonrisa reveladora de sueños paradisíacos. Todos permanecieron inmóviles e indiferentes a nuestra llegada. Difícilmente puede darse un espectáculo más deprimente y revulsivo.

El opio es, sin embargo, menos dañino que la morfina, sobre todo si se toma con relativa moderación, como es frecuente….

En Madrid, el morfinismo se ha desarrollado bastante en estos últimos años, especialmente entre los señoritos desocupados de nuestra clase media y entre algunos aristócratas. Hay algunas farmacias, conocidas de todos ellos, donde se pueden adquirir a discreción los tubos de pastillas comprimidas de morfina. La solidaridad más estrecha une a unos con otros para proporcionarse el veneno cuando alguno no ha podido conseguirlo. Un grupo de cocotas morfinómanas y eterómanas contribuye poderosamente a propagar estos vicios entre estos jóvenes neurósicos, que, fácilmente sugestionados por los propagandistas de los placeres refinados y nuevos, ensayan el tóxico y pronto son presa del vicio invencible.

Hay varios tipos de morfinómanos. El más corriente es el del médico, dentista o enfermero, que para aliviarse alguna afección dolorosa empieza a emplear las inyecciones de morfina o pantopon, y prontamente se hace morfinómano. En circunstancias corrientes constituyen un tercio de los morfinómanos. ….

Hay otro tipo de morfinistas inducidos. Son espíritus débiles, neurósicos o psicopáticos, que a la menor sugestión de otro morfinómano caen en el vicio del morfinismo. Este es el morfinómano que está ahora constituyendo una preocupación social en Madrid.

El peor grupo de morfinistas es el de los sportivos, que sucumben en el vicio por una atracción irresistible hacia los tóxicos costosos y de efectos enervantes, hacia los paraísos artificiales obtenidos por estos medios. ….Baudelaire, De Quincey, Coleridge y Poe son sus autores predilectos y los inductores literarios de su sport de intoxicación.

Un tipo tampoco raro de morfinómano es el que recurre al opio o la morfina para aliviarse de grandes penas o depresiones psíquicas. Vamos a referir un interesante caso de nuestra práctica. Hace dos años fuimos llamados un día para ver a un abogado de una capital provinciana que se había trasladado a Madrid con el intento de curarse de su morfinismo. ….

La vida del morfinista habitual es una alternativa de estados opuestos: de euforias y placeres cada vez más breves, con angustias y terrores cada vez más graves y prolongados. …

El opio y la morfina actúan sobre la voluntad para paralizarla; sobre la consciencia, para encallercerla, y arruinan y devastan todo lo que hay en el hombre de más noble y precioso. De Quincey y Coleridge (1) lo han repetido con insistencia en sus escritos. El primero  ha expresado de modo insuperable los efectos del opio. En su libro Confessions of an opium eater (Confesiones de un mascador de opio), escrito de un tirón en una de sus fases de hipomanía que, alternándose con otras de depresión, sufría De Quincey desde su infancia, hace toda la historia de su vicio. Le seguiremos en los pasajes más importantes, en aquellos en que revela las diferentes fases por que pasó……

Para evitar la propagación de este degradante vicio, se han empleado con éxito en el Japón, Estados Unidos y aun en China, donde el intento tropieza con poderosos intereses comerciales, las medidas prohibitivas más severas. En España, sólo con cumplir la ley que prohibe la venta de morfina sin prescripción facultativa se conseguiría hacer desaparecer o disminuir esta ruina de algunas familias.

El tratamiento del morfinómano exige una reclusión muy vigilada. Los métodos empleados son tres: la supresión brusca, la rápida y la lenta. Las más práctica y humana es la rápida, que va disminuyendo gradualmente la dosis en nueve o diez días, hasta llegar a la supresión. El empleo de sustitutivos (dionina, cocaína, heroína, etc), es perjudicial, porque muchas veces añade una nueva intoxicación a la ya establecida. Ultimamente, Schleth ha recomendado una mezcla de escopolamina, pilocarpina, etil-morfina y alcohol que a nosotros nos ha dado buen resultado en algunos casos, utilizándola en dosis gradualmente decrecientes.

(1) Consúltese sobre esto los trabajos de Eva Read (sic, por Charlottereid), “Manifestations of manic depressive insanity in literary genius” (American Journal of Insanity (sic por Psychiatry), Abril 1912) y Berine (sic) por Arvède Barine, “Poètes et névrosés” (Paris, 1913).

En el apartado Libros y Revistas de esta sección el lector se podía encontrar con una reseña de J.M. Sacristán  (n. 1887) y  con otras dos reseñas de J.N., es decir Juan Negrín (n.1892) . Una de ellas correspondía a un artículo de H. Roger acerca del papel de las suprarrenales en la acción del neumogástrico sobre el corazón publicado en el tomo XVII del Journal de Physiologie et de Pathologie Générale. La otra de J.C. Bock sobre determinación del nitrógeno de los aminoácidos de la sangre publicado en el tomo XXVIII del Journal of Biological Chemistry.

 

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