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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal. ISSN: 2531-1263


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Los profesores del Instituto-Escuela en noviembre de 1925 y el recuerdo de sus alumnos en el exilio mexicano

En octubre de 2009 el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza publicó mi reseña del libro de Encarnación Martínez Alfaro Un laboratorio pedagógico de la JAE. El Instituto-Escuela sección Retiro de Madrid, editado por Biblioteca Nueva, y elaborado en el marco del programa de I+D CEIMES que coordiné entre enero 2008 y junio 2012.  Tanto en esa reseña, como en otra efectuada por Clara Eugenia Núñez, se señalaron los numerosos aciertos de esa obra en la que se reconstruye el gran proyecto educativo del centro piloto creado por la Junta para Ampliación de Estudios para formar profesores que dinamizasen el sistema educativo español en el ámbito de la enseñanza secundaria.  Teniendo como horizonte la educación integral de los alumnos, el Instituto-Escuela introdujo los principios de la pedagogía europea al incorporar a la enseñanza una metodología activa, una formación científica y los idiomas modernos: inglés, francés y alemán. Muchas de las iniciativas que puso en marcha el Instituto-Escuela –ignoradas u olvidadas durante mucho tiempo– tienen plena vigencia en la actualidad como puede apreciar cualquier observador del legado de esa experiencia educativa que se conserva actualmente en el edificio histórico del Instituto de Enseñanza Secundaria Isabel la Católica. Así lo apreció Manuel Martínez Bargueño, autor del interesante post “Siguiendo las huellas del Instituto-Escuela

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A continuación ofrezco un documento, procedente de los extraordinarios fondos del Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares, que permite adentrarse en las interioridades del funcionamiento de esa singular experiencia educativa cuando estaba atravesando un momento difícil tras el inicio de la dictadura de Primo de Rivera, y pendía sobre ella la amenaza de su disolución.

En él se informa de los salarios que cobraba el cuerpo de profesores del Instituto-Escuela de Segunda Enseñanza en noviembre de 1925 según informe enviado por el profesor delegado, el matemático e historiador de la ciencia José A. Sánchez Pérez al presidente de la JAE Santiago Ramón y Cajal. Como se podrá observar, en efecto, los profesores de idiomas eran varios y estaban bien remunerados. Así mismo existía un buen contingente de profesores encargados de promover la enseñanza artística y los trabajos manuales en los dos centros que tenía el Instituto-Escuela, ubicados por aquel entonces en la madrileña calle Miguel Angel  y en los altos del Hipódromo, cerca de donde está actualmente el Instituto Ramiro de Maeztu.

Se visualiza de esta manera el esfuerzo de  fortalecer una educación “integral”, armónica entre la teoría y la práctica, entre  el cultivo de las humanidades y de las ciencias, entre el pensar con el cerebro y el ejecutar con las manos, que movilizó a todos los impulsores de ese experimento educativo, cuya huella sigue presente en nuestros días. A destacar además la cualificación profesional de este singular colegio de profesores que se presenta a continuación, de varios de los cuales Encarnación Martínez Alfaro ofrece información biográfica en el libro mencionado y en el portal CEIMES en la sección correspondiente a profesores del IES Isabel la Católica, descendiente de aquel Instituto-Escuela.

– El salario de los 12 catedráticos, que habían sido comisionados a ese centro educativo, tras haber sido elegidos por la JAE, era el siguiente:

José A. Sánchez Pérez  (1882-1958) y Samuel Gili Gaya (1892-1976)   ganaban 508, 33 ptas.

Francisco Barnés Salinas (1877-1947), Federico Gómez Llueca (1889-1960),  Julio Carretero GutiérrezAntonio Marín Sáenz de Viguera (1889- ), José Vallejo Sánchez (1896-1959),  Andrés León Maroto (1893- ) y Miguel A. Catalán Sañudo (1894-1957)  333,33 ptas.

Segundo Espeso Miñambre: 208,33 ptas

Martín Navarro Flores (1871-1950) 125,00 ptas.

– La remuneración de los 10 profesores de lenguas (7 mujeres y 3 hombres) era más elevada con el siguiente orden:

Mr. Enrique D. Philips 632,00; Mlle. Odette Boudes 532,00; Mlle. Jeanne Stouque 508,00; Miss Elise Moore 456,00; Mr. Oswald Jahns 444,00; Fr. Agnes Sagan 408,00; Miss Barbara Finlay 348,00; Fr. Anna Sandler 208,00; Mlle. Annette Bertaux 168,00; Mr. Eduardo Surmely 75,00 ptas.

– Respecto a los responsables de los trabajos manuales y artísticos había una notable diferencia en la remuneración de sus tres directores y de sus diecieséis encargados.

El salario de los tres directores era el siguiente: Rafael Benedito Vives (1885-1963)  448,00; Josefa Quiroga Sanchez-Fano 428,00 y Jacinto Alcántara Gómez (1901-1966) 388,00 ptas.

El de los dieiciséis encargados (9 mujeres y 7 hombres) tenía la siguiente escala: Srta. Josefina Mayor Franco 276 ptas; Srta. Mª Luisa Garcia Sainz  y D. Francisco Benítez Mellado 228 ptas; María Quiroga Sanchez-Fano y Antonia Quiroga Sanchez-Fano 216 ptas; Antonio Roselló Vidal 204 ptas; María Datas Gutierrez 168 ptas; Aniceto García Villar 156 ptas; Carlos Gomez Hernandez, Emeterio Valiente García, Lorenzo Gascón Portero  y Pilar Fernández Aguilar 144 ptas; Isabel Rodrigo Sánchez-Contador 132 ptas; Eladia Caneiro Mayor y Filomena Alvarez Diaz Ufano 120 ptas y Alfonso Rojas Gómez 80 ptas.

En cuanto a los aspirantes al magisterio que daban sus clases orientados por los catedráticos y que formaban el contingente mayor del profesorado del Instituto-Escuela sus remuneraciones eran estas según las diferentes secciones en las que estaban encuadrados:

Sección de Naturales: (8 hombres y 1 mujer): Srta. Maria Rioja lo Bianco y Pedro Aranegui Coll 188 ptas.; Julian Alonso Rodriguez y Santiago Blanco Puente 156 ptas.; Rafael Candel Vila (1903-1976) 148 ptas:; Francisco Carreras Lorenzo y Mariano García Martínez 132 ptas; Miguel A. Junquera Muné 108 ptas y Juan Gomez Menor Ortega 56 ptas.

Sección de Geografía e Historia (6 hombres y 4 mujeres): Concepción Muedra Benedito 254 ptas.; Luis Brull de Leoz 216 ptas.;  Juan de Mata Carriazo (1899-1989) 206 ptas.; Manuel Sorá Boned 180 ptas.; Felipa Niño Mas 160 ptas.; Socorro Gonzalez Madrid y José Camón Aznar (1898-1979) 120 ptas.; José María Igual Merino 96; Manuel de Terán Alvarez (1904-1984) 80 ptas. y Maria Elena Gomez Moreno (1911-1998) 70 ptas.

Sección de Lengua y Literatura Castellana (3 hombres y 2 mujeres): Maria Monzón Casión 276 ptas.; Cesar Arias Herrero 220 ptas. ; Alfredo Malo Zarco (1897-1963) 156 ptas.; Matilde Martín González 132  ptas. y Luis Alcubilla Pintado 74 ptas.

Sección de Filosofía (2 hombres):  Perfecto García Conejero 94 ptas. y Manuel Heredero Perez 82 ptas.

Sección de Físico-Químicas (8 hombres): Manuel Mateo Martorell 140 ptas. ; Fernando Montequi y Diaz de Plaza 120 ptas. ;  Delio Mendaña Alvarez y José Beato Pérez 108 ptas.; Rafael Alvarez Martín 92 ptas.; Faustino L. Cuadrado Gonzalez 84 ptas. ; Eugenio Muñoz Mena 76 ptas. y Julio Segura Calbe 56 ptas.

Sección de Matemáticas (6 hombres y 1 mujer):  Mª Carmen Martínez Sancho 152 ptas.; Joaquin Abejar Barberán y José M. Gimenez Giron 132 ptas.; Olimpio Gomez Ibañez 128 ptas.; Cesar Rodríguez Baster 124 ptas.;  Secundino Rodriguez Martin 78 ptas. y Desiderio Sirvent Lopez 56 ptas.

Sección de Lengua y Literatura clásicas (2 hombres): Clemente Hernando Balmori (1894-1966) 176 ptas. y Bienvenido Martin Garcia 84 ptas.

Además de los profesores la administración del Instituto-Escuela se hacía cargo del salario del servicio médico que estaba a cargo de Luis Calandre Ibáñez (1890-1961)  al que se le remuneraba con 150 ptas, y de la administración a cargo de Victoria Kent Siano (1889-1987) que cobraba 300 ptas y de Rosa Herrera Montenegro que recibía 250 ptas.

En total el salario mensual de los 87 integrantes del staff de las dos sedes del Instituto-Escuela de Madrid allá por noviembre de 1925 ascendía a  17,792,30 ptas.

Años después -el 7 de junio de 1961- un grupo de sus alumnos se reuniría en su exilio mexicano para evocar los resultados obtenidos por aquel singular ensayo pedagógico y agradecer a sus maestros,  -particularmente los que habían fallecido en México,  Francisco Barnés en 1947 y Martín Navarro en 1950- todo lo que les habían enseñado. Los testimonios de Germán Somolinos (1911-1973), Daniel Tapia (1909-1985), Enrique Díez Canedo y Bernardo Giner de los Ríos (1888-1970) nos acercan con diversos estilos al luminoso y creativo ambiente en el que se formaron en el Madrid de los años 1920 gracias a la acción pedagógica de un sólido equipo de profesores, cuya labor merece ser recuperada. Sus reflexiones merecen ser leídas y el lector curioso las tiene accesibles en este enlace.

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Una petición de un pedagogo institucionista, el extremeño Rubén Landa, desoida por la dictadura de Primo de Rivera: acto primero

En el año 2006 la Editora Regional de Extremadura publicó el libro de Modesto Miguel Rangel Mayoral, Rubén Landa Vaz. Un pedagogo extremeño de la Institución Libre de Enseñanza en México. En él se hizo una amplia semblanza de un pedagogo innovador, nacido en una familia republicana en Badajoz en 1890, y fallecido en el exilio en la capital de la república mexicana en 1978.

Ruben Landa Vaz libro

Rubén Landa se formó en los principios krausistas de la Institución Libre de Enseñanza. Cuando  finalizó en 1912 sus estudios universitarios de Derecho y Filosofía y Letras en Madrid se incorporó al plantel de la Residencia de Estudiantes como educador de la sección de niños. Simultaneó esa tarea con labores administrativas como auxiliar de la secretaría de la JAE, gobernada por el tandem formado por Santiago Ramón y Cajal y José Castillejo.

Entre mayo y julio de 1918 se desplazó a Portugal, el país de su madre, para estudiar los problemas educativos de su enseñanza secundaria. Sus observaciones generaron varios escritos, como han destacado recientemente en un artículo A.J. Leonardo, D.R. Martins y C. Fiolhais. Ese viaje le abrió las puertas del Instituto-Escuela creado por la JAE ese año de 1918. Allí fue elegido aspirante al Magisterio. Preparó por entonces oposiciones a cátedra de instituto obteniendo la de Psicología y Lógica en el Instituto de Salamanca, ubicado hasta 1933 en el viejo caserón de las Escuelas Menores, de estilo plateresco. Ahí empezó  a dar clases en 1920 siguiendo un programa de 41 lecciones que editó entonces en esa ciudad castellana. Está reproducido en el mencionado libro de Rangel Mayoral, en las páginas 235-237.

Instituto Salamanca Patio Escuelas Menores

Poco después de instalarse en Salamanca decidió solicitar en marzo de 1921 una pensión a la JAE para estudiar en Francia e Inglaterra diversos asuntos relacionados con la segunda enseñanza, como la disciplina escolar y la vida de los internados.  La pensión le fue concedida y se desplazó a ambos paises duante todo el curso 1921-1922 y parte del siguiente.

A su regreso quiso aplicar parte de los conocimientos adquiridos, sobre todo en la enseñanza de las lenguas vivas, en las aulas de su instituto salmantino. Es en este momento en el que vamos a acercarnos a un episodio importante de la trayectoria de Rubén Landa a través de varios documentos que se encuentran en su expediente conservado en el archivo de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas que se custodia en la actual Residencia de Estudiantes.

El primer documento, equivalente al primer acto de esta pequeña historia, es la siguiente carta dirigida por Rubén Landa a su antiguo jefe, el secretario de la JAE José Castillejo (Ciudad Real 1877-Londres 1945), gran organizador de la política científica española del primer tercio del siglo XX, como mostré no hace mucho tiempo en mi contribución al libro colectivo Tiempos de investigación: JAE-CSIC, cien años de ciencia en España, editado por Miguel Angel Puig-Samper.

Salamanca 24 S[eptiem]bre 1924.- Sr. D. José Castillejo

castillejo

Querido amigo: Estando aún yo en la aldea llegó su carta de V. que todos le agradecimos mucho. Ya puede V. suponer nuestra amargura (a); pero mejor es no hablar de ella y empezar desde luego a mirar para adelante y a trabajar. Precisamente le escribo a V. para hablarle de planes de trabajo.

            Aun ahora quisiera seguir dedicándome, como hasta aquí, solo a la enseñanza y gastar hasta el último cartucho antes de abrir bufete , por ejemplo. Por esto no quiero perder ninguna ocasión que me permita vivir trabajando solo en lo que más me interesa. Y quizás ahora se presenta una.

            Al llegar aquí me entero de que el profesor de francés de este instituto ha pedido la jubilación y se me ocurre si yo podría sustituirle aunque solo fuese temporalmente.

            Como Vs. saben la enseñanza de las lenguas vivas es una de las cosas de que más me he ocupado en el extranjero y mi estudio sobre ella es precisamente lo que tengo más elaborado, hasta el punto de que dentro de pocos días mandaré a Vs. un trabajo, que les anuncié hace tiempo, sobre “La enseñanza de las lenguas vivas en los Institutos”. Como mi propósito es que los resultados de mi viaje al extranjero se traduzcan, más que en trabajos escritos, en mi labor diaria en el Instituto, había pensado, como ya dije ahí al Sr. Espada (c) a principios de verano, dar una clase de inglés y  así voy a hacerlo desde luego. También le dije que sería de más interés hacer el ensayo con una [subrayado en el original] clase de francés, pero que habiendo un profesor numerario de esta asignatura me parecía preferible no intentarlo. Sería de más interés la clase de francés porque siendo esta una asignatura del plan de estudios oficial, cabría lograr que los alumnos o al menos parte de ellos la estudiasen cuatro años seguidos que es lo menos, y ya es poco, que considero necesarios para logar algún resultado con muchachos muy jóvenes. La clase de inglés, como no entra en el plan del bachillerato, difícilmente podré lograr que los alumnos asistan a ella durante dos cursos y para que en este tiempo aprendan algo tendré que admitir solo a alumnos muy escogidos de los últimos años del bachillerato o de los primeros de facultad.

            La jubilación de mi compañero quizás me permitiese dar ahora esa clase de francés. En mi situación actual no puedo hacer gratis ese trabajo que exigiría, según mi plan, unas dos horas diarias (el doble que a los profesores) actuales; pero ¿podrían encargarme a mí de esta cátedra por acumulación?

            Ahora bien, yo no quiero pedir a este gobierno (d) nada que ni de lejos pueda parecer un favor. Por esto, en el caso de que mi proyecto se pudiese realizar quisiera, como garantía, que fuese por iniciativa y a propuesta de la Junta, como antiguo pensionado que soy, y que yo tuviese más trabajo y más responsabilidad de lo que es corriente en puestos análogos. Para que la Junta me encargase de hacer este ensayo lo primero es, claro está, que esté conforme a mi plan. Por el trabajo que enviaré a Vs. podrán juzgar acerca de él. Y tendría más trabajo y más responsabilidad pues daría doble número de clases del que se exige al profesor de francés y quisiera además que al final del ensayo dos o tres personas designadas por la Junta informasen acerca de los resultados.

            Por supuesto, los alumnos no tendrían ningún libro de texto el primer año y los siguientes solo el de lectura. El examen para los libres consistiría en traducir tres o cuatro libros elegidos por ellos entre obras de autores escogidos. Pero sobre esto ya irán más detalles en el trabajo que enviaré a Vs.

            Yo preferiría no encargarme de la clase de francés de una manera definitiva, sino solo temporalmente, mientras durase el ensayo, unos 4 o 5 años. Ademas, no creo que pudiesen darme por acumulación la cátedra de francés de una manera definitiva, pues, según tengo entendido, todas las cátedras que quedan vacantes salen a concurso acumulándose solo cuando este queda desierto y a Salamanca siempre habrá alguien que quiera venir.- En el caso de que a Vs. les pareciese bien y factible lo que le indico urgiría evitar que anunciasen el concurso para ocupar la cátedra.

            De todos modos daré la clase de inglés. He organizado también una biblioteca circulante para los alumnos y quiero llevarles a ver los monumentos y demás cosas de arte que hay aquí y estas visitas serán como un curso breve de la civilización. Pienso que todo esto sean actividades voluntarias, naturalmente, de una asociación de alumnos. Y luego quien sabe lo que cabría hacer dentro de la asociación: lecturas literarias explicadas (a la manera francesa), excursiones, juegos, algo de música, etc.- No quisiera estar cruzado de brazos después de mi viaje al extranjero. Lo malo es que no tengo laboratorio donde trabajar y que aquí, para esta labor, no puedo contar más que conmigo mismo.

            El Directorio publicó hace tiempo una disposición , creo que una Real Orden, prohibiendo que en los establecimientos del Estado se diesen más enseñanzas que las del plan oficial de estudios. Esto lo hizo para que en Cataluña no se enseñase el catalán, (e) aunque no se referían a él. ¿No serviría esta R.O. de pretexto, con motivo de las clases de inglés y de historia del arte, para acudir al Gobierno a fin de que me autorizase a hacer estas cosas? A mí me convendría que constase oficialmente que a mi regreso del extranjero he tratado de hacer algo.

            Tendré que ir a Madrid dentro de pocos días para acompañar a mi hermana Matilde (f)  que va a ver al médico; pero como esté ahí solo un dia dudo mucho que tenga tiempo de hablar con V.

            Muchas cosas para Irene (g) y todos los suyos. Para V. un afectuoso saludo de su amigo que siente molestarle con esta larga carta. – Rubén Landa.-  Gran Capitán, 2.

 

(a) Es posible que se refiera al dolor que sentía por el fallecimiento de su padre Rubén Landa Coronado, prestigioso abogado, librepensador, masón y republicano.

(b) Rubén Landa había hecho estudios de Derecho en la Universidad Central. El bufete de su padre era importante en Badajoz.

(c) se trata del pedagogo Gonzalo Jiménez de la Espada, hijo del naturalista e historiador americanista Marcos Jiménez de la Espada, que ayudaba a José Castillejo en las tareas administrativas de la JAE, tras haber regresado del Japón donde durante varios años dio clases de español en la Escuela Imperial de Idiomas de Tokio.

(d) se refiere al de Miguel Primo de Rivera, quien siendo capitán general de Cataluña, dio un golpe de Estado el 13 de septiembre de 1923.

(e) Esta importante observación de Rubén Landa, reveladora de los conflictos lingüisticos de la sociedad española, es omitida por Modesto Miguel Rangel Mayoral cuando expone en su libro este episodio de la vida de Rubén Landa, en las páginas 122-126.

(f) Matilde Landa Vaz (Badajoz 1904-Palma de Mallorca 1942) era su hermana pequeña. En 1930 se casó con Francisco López Ganivet. Durante la Segunda República y la guerra civil fue una destacada militante del Partido Comunista de España.  Miguel Hernández le dedicó el poema titulado Matilde. Condenada a muerte por los tribunales franquistas intercedió por ella el filósofo Manuel García Morente, consiguiendo que se  le conmutara la pena capital.

matilde landa

(g) Irene Claremont (Londres 1885-id. 1967), licenciada en Historia y Economía por la Universidad de Cambridge, se había casado con José Castillejo en 1922. Tras el fallecimiento de su marido en 1945 efectuó estudios de psicología analítica con Carl Gustav Jung, y escribió el hermoso y conmovedor libro I Married a Stranger, titulado en castellano Respaldada por el viento por su hija y traductora Jacinta Castillejo de Martínez Nadal, que nació en ese año de 1923 en el que está fechada la carta que se ha transcrito. Respaldada por el viento Irene de Claremont