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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal. ISSN: 2531-1263


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La publicación de “La Universidad española” de Francisco Giner de los Ríos hace cien años

El sábado 18 de febrero de 2017 en el 102 aniversario del fallecimiento de Francisco Giner de los Ríos se presentó en la librería Marcial Pons de Madrid el nº 90 de la revista asturiana Abaco que contiene un amplio dossier, coordinado por Daniel Marías y Alvaro Ribagorda, sobre el legado de Giner de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza en la educación, la cultura y la ciencia española contemporánea. Tuve la fortuna de colaborar en él con el artículo “Las influencias institucionistas en el sistema científico español: entre el pasado y el futuro” y con una reseña de la exposición La ciencia de la palabra. Cien años de la Revista de Filología Española”, que apareció originalmente en mi otra bitácora (ver aquí).

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Ahora ojeando las páginas del número de la revista España de 15 de febrero de 1917, es decir de hace un siglo, me he encontrado con un texto del filósofo Manuel García Morente, discípulo de Giner tras haberse obtenido su licenciatura de Filosofía en la Universidad de París en 1906, y al que hemos dedicado una entrada en el diccionario online JAEeduca que un equipo de investigadores está elaborando, bajo mi coordinación. (ver aquí)

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En él el catedrático de Etica de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid además de rendir culto a la personalidad de su maestro exponía, al cumplirse el segundo aniversario del fallecimiento de Giner, cómo se había constituido en Madrid la Fundación Francisco Giner de los Ríos “por antiguos colaboradores, discípulos, amigos y devotos del maestro” para publicar sus obras, clasificadas en cuatro secciones: Filosofía, Educación, Literatura y Arte y Epistolario.

Y anunciaba que en el marco de la primera sección ya se había publicado “el precioso libro Principios de Derecho Natural, sin duda el más característico de su producción jurídica, traducido hace pocos años en Alemania, libro guía de varias generaciones en nuestro país”.

Y dentro de la segunda sección acababa de aparecer el único trabajo completo inédito que había dejado D. Francisco Giner, La Universidad Española, “estudio que habrá de hacer una huella honda en nuestra vida pedagógica”, en palabras de Manuel García Morente que por aquel entonces tenía 31 años. Y añadía este filósofo: “En estos días de bruma, de negrura espiritual, viene el libro de D. Francisco como un rayo de sol a animarnos, a reconfortarnos, a afirmar nuestra confianza en tiempos mejores. Quien, con alguna intensidad sienta el dolor y el amor de nuestro patrimonio intelectual, léalo con el corazón más que con la mente. Está escrito con el corazón, a cuyo servicio fue puesta una mente esclarecida. Quien lo lea, léalo con la sinceridad secreta de un examen de conciencia. Y si en el fondo de su alma asiente siquiera al noble ideal que palpita en sus páginas, ese asentimiento será la mejor prueba del optimismo y de la fe en el espíritu patrio que abrasó siempre a D. Francisco”.

En La Universidad Española sus editores recogieron textos de  Giner en los que analizaba  “su estado actual,  las orientaciones que podían dársele y las reformas que deberían introducirse en ella”, dividiendo sus contenidos en cinco partes: 1ª) sobre reformas en nuestras universidades; 2ª) los estudios de Facultad; 3ª) inconvenientes de la aglomeración de alumnos; 4ª) en nuestras clases y 5ª la Universidad de Oviedo.

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Los editores de la revista España, tras la evocación que hiciera García Morente de la figura y de la obra de su maestro, escogieron al azar una serie de fragmentos de esa obra inédita de Giner, publicada por primera vez hace un siglo, que transcribimos ahora nuevamente, reveladores de una autoimagen de cuáles eran los problemas universitarios  hace más de cien años, que hoy en día, aunque tengan otro cariz, siguen asolando a esa institución.

La mayoría de nuestros estudiantes pertenecen a las clases medias; hace mucha vida de teatro, de café, de casino; de Ateneo, a veces; casi ninguna de campo; va a los toros; nada de juegos ni ejercicios corporales; otro tanto de viajes y excursiones; aparte los periódicos, lee poco, y esto principalmente novelas, y suele tener una proporción media de los vicios y virtudes propios de la masa masculina de nuestro pueblo. Sufre alegre, casi sin enterarse, parte por la austera sobriedad de la raza, parte por su atraso, el sucio hospedaje y mala bazofia a que los más tienen que atenerse; es político y patriota en todos los sentidos, desde el más puro y noble al pésimo

.….

Los exámenes (que hace poco e indirectamente han dejado, por fortuna, de ser obligatorios para los alumnos oficiales, pero que aun tardarán quizá en desaparecer por completo, sobre todo en las clases más numerosas) son anuales y por asignaturas; blandos en promedio, en unas Facultades y localidades más que en otras, y cuando son severos, no siempre por esto razonables, sino en ocasiones hasta peores, por estar muchas veces la severidad en extremar la pedantería y el carácter memorista, por un lado o la exigencia, por otro, de servil docilidad a las opiniones y creencias de los jueces.

….

El libro de texto suele tener una función preponderante; tal, a veces, que excusa al alumno de asistir a la cátedra. Cuando le sustituyen los apuntes autografiados, que en estos últimos tiempos han venido a ser tan frecuentes, no suelen tener sobre aquél más ventaja que ser más caros y estar llenos de los más graciosos y estupendos disparates-si bien éstos no faltan tampoco en muchos textos impresos.

No desesperemos. Todavía media harto de nuestras pobres Universidades de hoy día a lo que eran Alcalá y Salamanca en el siglo XVIII y a principios del siglo XIX. Nuestro apartamiento de Europa y de su cultura nos hizo estancarnos, y, por estancados, decaer, viniendo a una situación a la cual era imposible pedir hombres de aquellos horizontes y aquellas energías intelectuales y morales que, en medio del desastre, fundaron la Universidad de Berlín, símbolo prefigurado de la unidad espiritual de la patria alemana y aun del Imperio. El interés público crece ya entre nosotros cada día con relación a la escuela primaria aunque ¡tan despacio!…Esperemos que, intensificándose, llegará a su vez a la Universidad. Los gobiernos, cuya acción es en esto aquí indispensable, pero tan limitada, acabarán también por participar de ese interés, con otra formalidad y otra consistencia que la descosida atención intermitente que hoy a estos asuntos –a tontas y a locas, por lo común- consagran.

El mal más grave que padece nuestra Universidad es la atonía, a la que tan grandemente contribuye –aun sin llevarse con el rigor que pretende, a veces, la inocencia de la Administración- la comprensión reglamentaria, cuyo casuismo tiende a hacer de la Universidad una oficina atomísticamente desparramada en negociados, mecánica, desespiritualizada, sin alma. A Dios gracia se pueden infringir los reglamentos ¡dónde estaríamos si se hubiesen cumplido! Asusta pensarlo. Pero esa derogación consuetudinaria, hija de la fuerza de la realidad, que va lentamente poniendo las recetas abstractas y muertas a un lado, e introduciendo por la práctica otros principios vivos, jamás alcanza a cortar todas las ramas secas y que estorban. Y, en ocasiones, no basta el manso desuso y requiere agria lucha, que gasta en rozamientos parte considerable de la energía que necesita para su obra.

…..

Los notables de nuestra política no son hombres de Estado, sino de Parlamento; no son gobernantes y estadistas, sino oradores; no obtienen su renombre y sus puestos por lo que hacen, sino por lo que dicen. Considérese ahora cuánto ha debido servir para alimentar este prurito de elocuencia una enseñanza vaciada en el mismo molde. De las aulas de Derecho, a las “sociedades de hablar”; de éstas, a las Cámaras, y de aquí, al Gobierno: tales son las etapas graduales que recorre en su vida el joven corto de escrúpulos, dispuesto a jugar al pro y al contra con todos los problemas.

Actualmente la Fundación Giner de los Ríos aspira a hacer una edición digital de los 21 tomos de las obras completas del principal educador habido en la España contemporánea, veinte de los cuales se editaron entre 1916 y 1936, y el último en 1965. (ver aquí) Ojalá tan loable empeño se culmine. Entretanto, gracias a la biblioteca virtual Cervantes, disponemos de una versión digital de parte de la edición que hizo en 1990 Teresa Rodríguez de Lecea para Espasa-Calpe de los Escritos sobre la universidad española de Francisco Giner de los Ríos, una antología de artículos publicados entre 1893 y 1904. (ver aquí).

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Una antología de ochenta textos sobre la Institución Libre de Enseñanza y Francisco Giner de los Ríos

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Completo mi acercamiento a la trilogía La Institución Libre de Enseñanza y Francisco Giner de los Ríos: nuevas perspectivas, coeditada en 2013 por la Fundación Francisco Giner de los Ríos y Acción Cultural Española, dando cuenta de su tercer y último volumen, tras haber informado de sus dos primeros volúmenes, y de su presentación en la Residencia de Estudiantes de Madrid el 18 de septiembre de 2013.

En este volumen se ofrecen ochenta textos y documentos escritos por las figuras más representativas del krausoinstitucionismo entre 1861 y 1947. Recorriendóndolos desfilan ante nuestros ojos las ideas y realizaciones de esta corriente cultural definidora del liberalismo social y del socialismo liberal en la España contemporánea.

La antología está precedida por una reflexión autobiográfica “Mi recuerdo de la Institución” del actual presidente de la Institución Libre de Enseñanza,  Julián de Zulueta, “el señor de los mosquitos”, en la que evoca su trato directo cuando era joven con Julián Besteiro o en su etapa de exiliado con José Castillejo en Londres y con Fernando de los Ríos en Bogotá. Y por dos contribuciones de los responsables del tercer volumen. Gonzalo Capellán en su texto “Los forjadores de almas: el sueño institucionista de regeneración y educación nacional” explica el sentido de la antología fijándose, entre otros aspectos, en la crucial aportación institucionista al desarrollo de las ciencias sociales, el humanismo y la teoría de las artes. Por su parte Eugenio Otero Urtaza elabora un ensayo bibliográfico sobre el krausismo y la Institución Libre de Enseñanza.

Ambos editores, junto a José García-Velasco y Salvador Guerrero, realizan breves introducciones a cada uno de los textos de la antología.

Dado que la lectura de estos materiales es jugosa y atractiva para conocernos mejor me permito reproducir a continuación el índice de los textos que se presentan en la antología de este volumen que culmina una importante obra colectiva.

Estos son pues los textos presentados y comentados en esta antología:

Segismundo Moret “El capital y el trabajo ¿son armónicos o antagonistas? (1861), pág. 73

Gabriel Rodríguez “Examen del sistema llamado protector” (1863) p. 76

Fernando de Castro “La libertad de ciencia y la independencia de su magisterio” (1868) p. 87

Francisco Giner de los Ríos “El viejo liberalismo” (1868) p. 95

José Luis Giner de los Ríos “Discurso pronunciado en el meeting abolicionista celebrado en el Teatro de la Alhambra” (1870) p. 98

Alejandro de Humboldt/Bernardo Giner de los Ríos (trad.) “Prefacio a Cosmos. Ensayo de una descripción física del mundo (1874) p. 102

The Times “La cuestión universitaria” (1875) p. 106

Nicolás Salmerón y Alonso “Bosquejo de las leyes de la historia y del progreso humano” (1875) p. 112

Gumersindo de Azcárate “Origen y carácter del problema social” (1876) p. 123

Karl David August Röder/Francisco Giner de los Ríos (trad.) “Reforma del sistema penal español mediante el régimen celular”  (1876) p. 131

Manuel Ruiz de Quevedo “Cuestión universitaria” (1876) p. 137

Manuel Bartolomé Cossío “Consolar al triste” (1878) p. 144

Manuel Bartolomé Cossío “Carácter de la pedagogía contemporánea. El arte de saber ver” (1879) p. 149

Hermenegildo Giner de los Ríos “Memoria leída en la Junta General de Accionistas el 30 de mayo de 1879” (1879) p. 157

Augusto González de Linares “La geometría y la morfología de la naturaleza” (1879) p. 163

Rafael Torres Campos “Conferencia sobre viajes escolares” (1882) p. 176

Karl Christian Friedrich Krause/Francisco Giner de los Ríos (trad.) “Teoría de la música” (1883) p. 180

Francisco Giner de los Ríos “A propósito de Aristóteles y los ejercicios corporales” (1884) p. 185

Francisco Giner de los Ríos “Grupos escolares: la escuela mixta” (1884) p. 189

Francisco Giner de los Ríos “Maestros y catedráticos” (1884) p. 191

The Times “La Institución Libre de Enseñanza” (1884) p. 197

Gabriel Compayré “El movimiento pedagógico en España. La Institución Libre de Enseñanza” (1886) p. 204

Francisco Giner de los Ríos “Paisaje” (1886) p. 211

Institución Libre de Enseñanza “Programa de excursiones. Excursión durante las vacaciones del verano de 1883” (1886-1887) p. 219

Emilia Pardo Bazán “Los pedagogos del Renacimiento (Erasmo, Rabelais, Montaigne)” (1889) p. 226

Rafael Altamira “La enseñanza de la historia” (1890) p. 237

Institución Libre de Enseñanza “La educación primaria y la situación de las clases obreras” (1890) p. 248

Concepción Arenal “El trabajo de las mujeres” (1891) p . 257

Gumersindo de Azcárate “La República Norteamericana” (1891) p. 265

José de Caso “Relación de la segunda enseñanza con la primaria. ¿Son ambas periodos de un mismo grado de cultura? (1892) p. 270

Joaquín Sama “Una lección de mineralogía a los párvulos” (1893) p. 280

Bertha Wilhelmi “Aptitud de la mujer para todas las profesiones” (1893) p. 287

Pedro Blanco Suárez “Juego de pelota” (1894) p. 291

Adolfo Posada “Progresos del feminismo” (1897) p. 296

Joaquín Costa “Reconstitución y europeización de España. Mensaje y programa de la Cámara Agrícola del Alto-Aragón” (1898) p. 303

Ricardo Rubio “De educación física” (1898) p. 314

Manuel Azaña “Giner. Explicaciones” (1899) p. 326

Alfredo Calderón “La educación moral/El laicismo” (1899) p. 335

Francisco Giner de los Ríos “El ser y el sujeto. La persona social” (1899) p. 342

María Goyri “El próximo Congreso Feminista” (1899) p. 348

Rafael Altamira, Alfonso G. Buylla, Adolfo Posada y Aniceto Sela “Contestación a la encuesta sobre “Oligarquía y caciquismo” (1902) p. 351

Francisco Giner de los Ríos “Mi pesimismo” (1904) p. 360

Guillaume Tiberghien/ Hermenegildo Giner de los Ríos (versión) “Concepto de filosofía moral” (1906) p. 363

Manuel Bartolomé Cossío “El Greco, Velázquez y el arte moderno” (1907) p. 367

Hermenegildo Giner de los Ríos “Teoría especial del arte literario” (1909) p. 377

María de Maeztu “La pedagogía en Londres y las escuelas de párvulos” (1909) p. 382

Julius Meier-Grafe “Viaje por España” (1910) p. 387

Adolfo Posada “La enseñanza de la sociología” (1910) p. 389

Corporación de antiguos alumnos de la Institución Libre de Enseñanza “La XVI colonia de vacaciones” (1911) p. 394

Rafael María de Labra “La educación popular” (1911) p. 399

Miguel de Unamuno “Del sentimiento trágico de la vida” (1912) p. 407

Manuel Bartolomé Cossío “El entierrro del conde de Orgaz” (1914) p. 412

Francisco Giner de los Ríos “En el centenario de Sanz del Río” (1914) p. 419

Manuel Bartolomé Cossío “Datos biográficos de Francisco Giner de los Ríos” (1915) p. 428

Francisco Giner de los Ríos “Fragmentos de un prólogo” (1916) p. 437

Fernando de los Ríos Urruti “Teoría del Estado” (1916) p. 443

Alice Pestana “La guerra y los niños” (1918) p. 454

Luis de Zulueta “…Lo que es del César” (1920) p. 459

Juan Uña “Sobre educación nacional” (1921) p. 463

John Dos Passos “In Memoriam. Don Francisco Giner de los Ríos” (1923) p. 468

Alexis Sluys “Reformas pedagógicas en España” (1923) p. 477

José Castillejo “La educación. El Estado y la Iglesia. Labor ministerial” (1926) p. 486

Juan Vicente Viqueira “¿Puede la psicología ser útil al maestro? (1926) p. 490

Ramón Menéndez Pidal “Romances y baladas” (1927) p. 494

José Castillejo “La educación en Inglaterra” (1930) p. 499

Rubén Landa “La educación de los adultos en España” (1930) p. 502

Lorenzo Luzuriaga “Ideas para una reforma constitucional de la educación pública” (1931) p. 506

Antonio Flórez Urdapilleta “La formación de los arquitectos” (1932) p. 512

Bernardo Giner de los Ríos “Las construcciones escolares de Madrid” (1933) p. 518

Leopoldo Torres Balbás “La reparación de los monumentos antiguos en España” (1933) p. 524

Rodolfo Llopis “Hacia una escuela más humana” (1934) p. 531

John B. Trend “Cossío o De su jornada” (1934) p. 539

Julián Besteiro “Cuando era joven el maestro” (1935) p. 554

Joaquín Xirau “La conciencia amorosa” (1936) p. 557

Justa Freire “La escuela hogar” (1937) p. 562

Luis Santullano “Antipedagogía” (1938) p. 567

Pierre Jobit/Paulino Garagorri (trad.) “El problema religioso del krausismo” (1945) p. 573

Constancio Bernaldo de Quirós “Las nuevas teorías de la criminalidad” (1946) p. 582

Alberto Jiménez Fraud “Ocaso y restauración” (1948) p. 590

Josep Pijoan “Arte contemporáneo” (1949) p. 608

La obra finaliza con un apéndice que consta de la versión original de los textos traducidos y con el correspondiente índice por autores y la constancia de la procedencia de las numerosas imágenes que ilustran la obra.

 

Addenda: Semanas después de haber hecho estas entradas el historiador Juan Francisco Fuentes ha efectuado una amplia, y concienzuda, reseña de esta trilogía, que merece ser leída y discutida.


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Los dos primeros volúmenes de una trilogía sobre la Institución Libre de Enseñanza y Francisco Giner de los Ríos

Entre los libros más destacados del 2013 los críticos de periódicos españoles han escogido pocas obras de historiadores. Los  de los diarios El País de Madrid y El Periódico de Barcelona coincidieron en elegir como obras más destacadas  El futuro es un país extraño. Una reflexión sobre la crisis social de comienzos del siglo XXI de Josep Fontana y Las historias de España, coordinado por José Alvarez Junco y otros autores, la cual fue considerada como el libro de no ficción del año por los críticos del suplemento El Cultural del diario El Mundo de Madrid.

No se menciona en ninguna de esas listas a la trilogía coeditada por la Fundación Fracisco Giner de los Ríos y Acción Cultural Española titulada La Institución Libre de Enseñanza y Francisco Giner de los Ríos: nuevas perspectivas. Pero dado el esfuerzo colectivo que ha supuesto su edición, y las nuevas perspectivas que abre sobre el conocimiento de una de las principales corrientes de pensamiento y de acción colectiva que ha modelado la educación y la ciencia en la España contemporánea, me parece oportuno ofrecer los índices de la obra para facilitar el acceso a sus contenidos.

Completamos así los contenidos de una entrada anterior en la que nos hacíamos eco de la intervención de Eduardo Martínez de Pisón cuando se presentó la obra en la Residencia de Estudiantes el 18 de septiembre de 2013.

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El primer volumen de la trilogía, coordinado por Javier Moreno Luzón y Fernando Martínez López, aborda  las relaciones de los krausistas, inspiradores y sostenedores de la Institución Libre de Enseñanza a partir de su creación en 1876, con la política española. Quienes han diseñado este homenaje a Giner de los Ríos, en los prolegómenos del centenario de su fallecimiento en 1915, han tenido presente la advertencia hecha por su principal discípulo Manuel Bartolomé Cossío por aquellas fechas: “para hacer la biografía de Giner habría que hacer la historia de la Institución y para hacer ésta, habría que hacer la historia de España”.

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Las quince contribuciones de este primer volumen , subtitulado Reformismo liberal. La Institución Libre de Enseñanza y la política española, son las siguientes.

Introducción: Javier Moreno Luzón y Fernando Martínez López, pág. 16

Progresistas, republicanos y krausistas antes de la revolución de 1868: María Cruz Romeo Mateo, p. 22

Los krausistas en la política del Sexenio democrático: Fernando Martínez López, p. 40

El sueño de la concordia nacional. Institucionismo y política en la Restauración (1875-1931): Manuel Suárez Cortina, p. 86

Hermenegildo Giner de los Ríos (1847-1923). Institución Libre de Enseñanza y Radicalismo: Fernando Arcas Cubero, p. 116

Los institucionistas. El partido liberal y la regeneración de España: Javier Moreno Luzón, p. 142

Segismundo Moret, Francisco Giner y la Institución Libre de Enseñanza: Carlos Ferrera, p. 180

Liberalismo socialista y socialismo liberal: Octavio Ruiz-Manjón, p. 214

Institucionismo y socialismo. Julián Besteiro y las terceras vías: Emilio Lamo de Espinosa, p. 236

Los institucionistas y la política educativa española (1898-1936): proyectos y realidades: María del Mar del Pozo Andrés, p. 256

La Institución Libre de Enseñanza y la política social: Juan Ignacio Palacio Morena, p. 292

Una obsesión muy católica: pasar por las armas a la señora Institución: Santos Juliá, p. 332

La Institución Libre de Enseñanza en la España del Nacional-Catolicismo: Elías Diaz, p. 356

– ” ¡Muera la intelectualidad traidora!”. La crítica franquista al universo de la edad de plata: Nicolás Sesma Landrín, p. 386

La impronta de la Institución Libre de Enseñanza en la democracia española: Alejandro Tiana, p. 416

– Indice onomástico: p. 439

El segundo volumen de la trilogía, coordinado por José García-Velasco y Antonio Morales Moya, reúne un conjunto de colaboraciones acerca de las conexiones de los krausistas con la educación, la ciencia y el arte y de la proyección de la labor cultural de los institucionistas en diversas partes del Estado tan relevante para alentar la edad de plata de la cultura española que transcurrió entre 1886 y 1936, grosso modo.

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Las cuarenta contribuciones de este volumen, subtitulado La Institución Libre de Enseñanza y la cultura española, son las siguientes:

Introducción: José García-Velasco y Antonio Morales Moya, p. 12

– Una paideia española. Ciento setenta años de krausismo e institucionismo en España: Antonio Morales Moya, p. 20

Giner de los Ríos, el “Sócrates español”. De la política a la pedagogía: Pedro Cerezo Galán, p. 28

Alrededor de 1915: Nacionalismo y modernidad: José-Carlos Mainer, p. 68

Giner y su descendencia. La ILE y la cultura española contemporánea: José García-Velasco, p. 96

EL KRAUSISMO, ORÍGENES Y PRIMERA ETAPA DE LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA

Hijos de la razón. Filósofos e institucionistas entre la tradición y la modernidad: María-Dolores Albiac Blanco, p. 198

Krause y los krausistas alemanes y españoles: Enrique M. Ureña, p. 236

Relaciones del krausismo español con la masonería: Pedro Álvarez Lázaro, p. 260

El pensamiento estético krausoinstitucionista: Ricardo Pinilla Burgos, p. 278

La Institución Libre de Enseñanza en España

Galicia y Portugal: Angel Serafín Porto Ucha, p. 303

Cataluña: Conrad Vilanou Torrano, p. 319

  Valencia: León Esteban Mateo, p. 328

Canarias: Manuel Ferraz Lorenzo, p. 337

Extremadura: Francisco Javier Alejo Montes, p. 349

Andalucía: Patricia Delgado Granados, p. 360

  Baleares: Antoni J. Colom Cañellas, p. 370

Castilla y León, Leoncio Vega Gil, p. 378

La ILE y la Fundación Sierra Pambley. Un camino de ida y vuelta: Elena Aguado Cabezas, p. 388

EL PROYECTO EDUCATIVO DE LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA

Giner de los Ríos, hoy: Emilio Lledó, p. 412

Las innovaciones educativas: Antonio Viñao, p. 420

Las relaciones con los movimientos pedagógicos europeos: Eugenio Otero Pedraza, p. 436

El Museo Pedagógico Nacional y la modernización educativa en España (1882-1941): Pedro L. Moreno Martínez , p. 458

La educación de la mujer: Elvira Ontañón, p. 476

La enseñanza de las lenguas modernas: María del Mar Viña Rouco, p. 486

Música y educación: formar hombres en el “ideal” krausoinstitucionista: Leticia Sánchez de Andrés, p. 500

La enseñanza de la educación física: Francisco López Serra, p. 528

El material escolar: Antonio Molero Pintado, p. 540

La inspiración institucionista de la Residencia de Estudiantes (Grupo Universitario y Residencia de Señoritas): Isabel Pérez-Villanueva Tovar, p. 556

El Instituto-Escuela: Julio Ruiz Berrio, p. 578

El proyecto institucionista de educación popular: Eugenio Otero Urtaza, p. 594

CIENCIA Y CULTURA

La ciencia en la ILE: José Manuel Sánchez-Ron, p. 616

Giner de los Ríos, la ILE y los economistas españoles: Pablo Martín-Aceña, p. 658

Los valores del paisaje: la Sierra de Guadarrama en el horizonte de Francisco Giner y la ILE: Nicolás Ortega Cantero, p. 672

Patriotismo institucionista. La idea de España en la ILE: Demetrio Castro Alfín y Antonio Morales Moya, p. 712

La ILE y la historiografía española: Mariano Esteban de Vega, p. 738

Rafael Altamira y la ILE: Rafael Asín Vergara, p. 752

Fernando de los Ríos Urruti: Virgilio Zapatero, p. 764

La ILE como laboratorio de ideas y proyectos en arquiterctura y patrimonio: Salvador Guerrero, p. 782

Las artes populares en la ILE: Sofía Rodríguez Bernis, p. 800

Literatura en la ILE, ILE en la Literatura. De la poética ortodoxa de los heterodoxos a la modernidad poética: Bénédicte Vauthier, p. 816

– Indice Onomástico, p. 832

El 18 de septiembre de 2013 se presentó en la Residencia de Estudiantes el libro La Institución Libre de Enseñanza y Francisco Giner de los Ríos: nuevas perspectivasIntervinieron en el acto José García-Velasco, José Alvarez Junco, José Antonio Marina y Eduardo Martínez de Pisón, cuyas intervenciones se pueden seguir en el siguiente video.

portada libro La Institución Libre de Enseñanza y Giner de los Rios

A continuación reproducimos la intervención de profesor Martínez de Pisón, catedrático emérito de Geografía Física de la Universidad Autónoma de Madrid, extraida del número de diciembre de 2013 de la Revista de Occidente (páginas 5-10). De la prolífica obra de este extraordinario profesor e investigador cabría destacar su libro La belleza del oficio del geógrafo que contiene la lección jubilar que  dictó en su despedida de la universidad el 4 de diciembre de 2007.

Eduardo Martínez de Pisón

Eduardo Martínez de Pisón

Dadas las conexiones de los planteamientos del profesor Martínez de Pisón, – quien insiste en esta intervención suya en la Residencia de Estudiantes el pasado 18 de septiembre de 2013 en la profunda renovación educativa que auspició Francisco Giner de los Ríos, la cual influyó sobremanera en los logros culturales y científicos de la era de Cajal- , y los objetivos de esta bitácora me ha parecido oportuno reproducir su texto de la Revista de Occidente tal cual.

La Institución Libre de Enseñanza y Francisco Giner de los Ríos: nuevas perspectivas (Fundación Giner de los Ríos y Acción Cultural Española, Madrid, 2013) es una edición enciclopédica y monumental, con casi dos mil páginas, setenta capítulos y un número de autores algo superior a esta cifra. El trabajo resulta, pues, sin duda encomiable, su calidad excelente, el asunto profundo, la edición esmerada, con el elegante estilo que es propio de las publicaciones de la Residencia de Estudiantes, el lugar el adecuado y las personas reunidas con este motivo las deseables (Editores: Volumen I: Javier Moreno Luzón y Fernando Martínez López; Volumen II: José García Velasco y Antonio Morales Moya; Volumen III: Gonzalo Capellán de Miguel y Eugenio Otero Urtaza).

El primer tomo de esta ingente aportación concierne a la relación de la Institución Libre con la política española, el segundo a su lugar en nuestra cultura, y el tercero recoge una antología de textos entre 1861 y 1949, como panorama de las «preocupaciones institucionistas». Pero lo primero que encuentra el lector, lógicamente, es la tapa dura que agrupa los tres volúmenes y las cubiertas respectivas de estos. Allí destacan, para empezar, dos cosas: una clase y un bastón. En el estuche se representa un aula, donde me siento a gusto y hasta evoco mis días en activo, no tan lejanos. En las cubiertas de los tres tomos hay sendas fotos de Giner, con su silueta recortada; en dos de ellas está con un bastón herrado, una en El Pardo y otra en Torrelodones, en mis paisajes, por tanto, en nuestros paisajes. En la tercera foto no aparece con el bastón, sino con un paraguas, pero da lo mismo, en cualquier caso es también una referencia a la intemperie. En las tres, inevitablemente, evoco la Sierra de Guadarrama.

Incluso, ya en el interior del libro, uno de los capítulos, el de Nicolás Ortega lleva por título, «El Guadarrama como expresión de los valores del paisaje»: en suma, estamos en casa, dispuestos a subir al monte y hasta con ganas de dar una clase. Dice Nicolás Ortega que, entre el amor al paisaje de la sierra y un europeísmo explícito, se produjo, gracias a Giner, «una profunda renovación educativa». El maquetador de esta obra sintetiza así con sus elecciones de imágenes de portada, en una intuición sagaz, un contenido sustancial. Bastón herrado y aula son una idea y un programa.

Lo mismo ocurre con el escenario omitido en el que se recortan las figuras. Lo imagino porque está sugerido: también el paisaje fue una idea y un programa.

No venía, sin embargo, nuestro siglo XIX muy armado en tales pensamientos y escenarios; realmente hay pocos paisajes y muy escasas montañas en nuestros románticos y hasta casi finales de siglo, más proclive su literatura a asuntos de capa y espada, a escenas historicistas en ambientes sombríos o a amores desafortunados. Pese a la admiración rousseauniana de Jovellanos por el Valle de Lozoya o por el Puerto de Pajares, poco sedimento dejó este impulso en la cultura inmediata. Esa actitud aún ilustrada se podría concentrar, en efecto, en la siguiente propuesta de Rousseau: «La vista del campo, la sucesión de aspectos agradables, la grandeza del espacio […], todo esto desata mi alma, me comunica mayor audacia para pensar».

Pero algo después, según relata Larra en 1835, llevaron a este escritor a una jornada de caza en una dehesa y su experiencia de la naturaleza fue, en contraste, la que cito a continuación: «Un desierto», donde hormiguean jabalíes, venados, lobos, zorros, liebres, búhos, urracas, gallinas, «todo revuelto, volando, saltando, corriendo, aullando, bramando». Y, en definitiva, concluía: «la representación perfecta de la creación». No fue lo que se podría llamar una experiencia cordial.

Sin embargo, todos sabemos que, en 1915, pedía Machado que llevaran el cuerpo de Giner precisamente al Guadarrama, a los azules montes y los barrancos hondos donde el maestro «soñaba un nuevo florecer de España». Las razones poéticas y no poéticas de este giro son varias. De modo claro hay un arraigo en lo que se denominó «el sentimiento de la naturaleza», inicialmente tan europeo, que recogió y moldeó Unamuno explícitamente en un artículo muy bello. Para no repetirnos y con el fin de darle un carácter más universal recojo aquí como muestra un escrito lejano de Claudel, producto de sus correrías por China hacia 1900: «armado con un bastón» camino y camino y aprendo que «cada árbol tiene su per- sonalidad, cada insecto su papel, cada voz su lugar en la sinfonía», que todas las cosas existen en acuerdo. Siento la atracción de todas las cosas en el silencio de mi alma –añade– comprendo la armonía del mundo, la composición de las cosas: ciudades, montañas, ríos, jardines, árboles, templos, la lluvia, la fuente, la luz. Camino en busca del «conocimiento» y de la «comprensión» del mundo.

Más en concreto, aquí, desde 1886, la fundación de la institucionista Sociedad para el Estudio del Guadarrama y la publicación del artículo «Paisaje» de Giner consolidan esa fusión entre el aula y el bastón herrado. Y así dice Giner, con fundamento en lo más tangible de lo geográfico: «El suelo, la costra sólida del planeta, como elemento del paisaje […] ofrece por sí solo datos suficientes para construir una […] estética geológica». Sobre esa base pétrea, el paisaje era para Giner, además, la perspectiva de una comarca–como afirmarían los geógrafos– y la experiencia directa que se traduce en impresiones profundas y favorece «el ennoblecimiento de las emociones» y «el amor a las cosas morales». Justamente por ello se debe fomentar ese contacto con el paisaje, esa relación educativa, aunque al margen de «las formas frívolas» del sport.

Y tal fomento educativo es lo que recogía otro Larra en 1933, curiosamente llamado Fernando José de Larra, un pedagogo, cuando escribía sobre el beneficio de las excursiones inspiradas en Giner. Según nuestro segundo Larra, «el Guadarrama había sido para todas las creencias el enemigo de Madrid; su aire el productor de las pulmonías; su vecindad la causa del clima variado y mortal de la corte». Pero, tras la positiva influencia de las excursiones institucionistas, «ya no es el Guadarrama ni son los Picos de Europa ni Sierra Nevada ni el Pirineo enemigos de los hombres, sino sus amigos mayores». En conclusión, «ahora ya no hay miedo». El logro de Giner habría sido la conquista de un paisaje sin miedo. O, en palabras de Machado, «sobre la tierra amarga caminos tiene el sueño».

Pero aún hay otra cuestión interesante. En 1915 razonaba Ortega sobre el paisaje y el desprendimiento de su observador, quien no está buscando ganar sino regalar, y añadía que esta actitud tenía su trascendencia pues no hay un yo sin paisaje. El paisaje quedaba entendido, claro, como parte de la circunstancia, como enlace entre lo que nos rodea, las sensaciones, la vida y las ideas. Algún tiempo antes había estado hablando de ello con Giner en un paseo de ambos por el Guadarrama y don Francisco, que disentía algo de aquel concepto de paisaje, más subjetivo que el suyo, le comentó a Ortega que su planteamiento filosófico se parecía a algo que le había contado Concepción Arenal: «con los paisajes ocurre lo que en las posadas de aldea. Cuando llega el viajero y pregunta a la posadera: –¿Qué hay de comer? La posadera contesta: –Señor, lo que usted traiga. Pues esto es el paisaje; lo que cada cual traiga». Y concluye Ortega su relato: «Así habló Don Francisco Giner».

Quedémonos nosotros con las dos vertientes. Por una parte, el suelo, el bastón herrado, el Guadarrama. Y también, por otra, con lo que «usted traiga» (por ejemplo, esas dos mil páginas de razonables pensamientos, que están dando pie a estas divagaciones y que no son poco alimento para la posada).

La publicación del «Paisaje» de Giner abrió, por tanto, una puerta que no se ha cerrado aún. Pero esa apertura no viene dada solo por lanzar ese concepto, tan propio luego del 98 y de Ortega, más la entrega de tantos excelentes pintores. Estriba además en sus contenidos geográficos, estéticos, morales y educativos.

De lo primero daría cuenta esta afirmación de Giner, sin duda significativa: «la pintura de paisaje es el más sintético, cabal y comprensivo de todos los géneros de la pintura». De lo segundo habla casi todo el resto del artículo: el paisaje no es solo visual, sino de todos los sentidos y de todas las representaciones. El paisaje es un todo y su percepción es también global. El ejemplo se despliega al contemplador desde las Guadarramillas, en un panorama serrano que describe Giner minuciosamente. «Jamás podré olvidar –añade– una puesta de sol, que allá, en el último otoño, vi con mis compañeros y alumnos de la «Institución Libre» desde estos cerros […] No recuerdo haber sentido nunca una impresión de recogimiento más profunda». Y entonces piensa «en la masa enorme de nuestra gente urbana, condenada a la miseria, la cortedad y el exclusivismo de nuestra detestable educación nacional a carecer de esta clase de goces […], perdiendo […] el amor a las cosas morales que brota siempre al contacto purificador de la Naturaleza».

En junio de 1936, mal momento, Gloria Giner de los Ríos editaba un libro hermoso de lecturas geográficas, subtitulado Espectáculos de la Naturaleza, paisajes, ciudades y hombres, arroyo de aquella fuente y manifestación ya de un sentir más que moderno, concretamente expresado a través de un escrito de Tolstoi, del año 1899, que debería seguir leyéndose hoy en las escuelas: «Es en vano que millares y millares de personas amontonadas en un pequeño espacio de terreno se esfuercen en esterilizar la tierra que las sustenta; en vano que traten de aplastar el suelo bajo las piedras para que la germinación sea imposible; en vano que arranquen hasta la postrera brizna de hierba; en vano que corten los árboles y espanten cuadrúpedos y pájaros: hasta en la ciudad, la primavera es siempre primavera. […] Solo los hombres no cesan en engañarse». Y, poco después, incluía como complemento Gloria Giner de los Ríos una cita de Guido Rey bien expresiva: «El sentimiento de la naturaleza, ese don precioso de las almas privilegiadas, debería ocupar preferente lugar en nuestra educación». En eso estaban. En eso estamos.

Portada Gloria Giner de los Ríos

En suma, aquellas voluntades siguen vivas, aún resisten conjuntamente el bastón herrado y el aula para, en palabras del propio Giner, «labrar en las honduras del espíritu camino de regeneración y de progreso». Estas son las perspectivas, las antiguas y las nuevas: regeneración y progreso. Enhorabuena a los autores y editores por recordarlo.