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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal. ISSN: 2531-1263


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El Centro de Estudios Americanistas de Sevilla, un panorama sobre la literatura hispanoamericana, y la producción de vino y algodón en España: El Sol 10 de febrero de 1918

El ejemplar del diario El Sol del domingo 10 de febrero de 1918 contenía numerosas informaciones sobre la campaña electoral que se estaba desarrollando en el país. El editorial del día estaba dedicado a la nota diplomática enviada por Italia al gobierno español con motivo del torpedeo del “Duque de Génova” en aguas jurisdiccionales españolas. En la primera página del periódico destacaba también el artículo enviado por Julio Camba (n.1884)  desde París “Bergson, filósofo ´chic´”

También daba cobertura al propietario de El Sol, el ingeniero vasco Nicolás María de Urgoiti (n.1869), a quien los trabajadores de la Papelera Española le acababan de hacer un homenaje con motivo de sus bodas de plata como empresario de ese imperio papelero formado por doce fábricas, seis talleres, doce almacenes y tres delegaciones.

Asimismo reproducía el real decreto del Ministerio de Instrucción Pública que publicó la Gaceta de 9 de febrero por el que se reorganizaba el Centro de Estudios Americanistas, establecido en el Archivo de Indias, que venía publicando un Boletín desde 1913 (accesible aquí)

La Hoja Literaria albergaba colaboraciones de Miguel de Unamuno sobre “El hombre de la mosca y el del colchón”,de Alberto Ghiraldo sobre “Páramos. La visión del viajero”, el poema “La distancia” de Luis Fernández Ardavín y dos artículos de Enrique Díez Canedo (n.1879): el correspondiente a sus Apuntes de la semana que con el título “Un romance fronterizo” dedicaba a comentar el folleto de Pío Baroja El cura Santa Cruz y su partida y el titulado “Crítica literaria. Las literaturas hispanoamericanas. Algunos libros recientes para su historia“.

En esta colaboración efectuaba una valoración de los trabajos de varios críticos e historiadores americanos, como el norteamericano Alfred Coester (n. 1874) autor de The Literary History of Spanish America publicada en 1916; el peruano Ventura García Calderón (n.1886), “autor de dos libros notables: Del romanticismo al modernismo en el Perú y Parnaso peruano”; el dominicano Pedro Henríquez Ureña (n. 1884), quien había promovido la edición de una Antología del Centenario auspiciada por el gobierno mexicano y había formado en ese país “un núcleo de jóvenes entusiastas de la literatura y aptos para esclarecer los problemas de su producción nacional según los nuevos métodos científicos”; los mexicanos Genaro Estrada (n.1887) autor de la magnífica antología Poetas nuevos de México de 1916 y Luis G. Urbina (n.1864) que acababa de publicar en Madrid el libro La vida literaria de México y había colaborado en la edición de la Antología del Centenario con un trabajo sobre “La literatura mexicana durante la guerra de la Independencia”; el venezolano Rufino Blanco-Fombona (n. 1874) que había publicado el tomo de ensayos Grandes hombres de América (siglo XIX) y seguía dirigiendo la “Biblioteca Andrés Bello”, “en que reimprime y divulga las mejores obras de los principales escritores americanos, y a la que no habría reparo que poner si las ediciones fuesen más correctas y esmeradas”; el cubano José María Chacón y Calvo (n.1892), de quien encomiaba su última obra Cervantes y el Romancero y sus libros sobre los autores de su país estudiados en Origenes de la poesía en Cuba y Romances tradicionales en Cuba y sus estudios más recientes sobre Avellaneda y Heredia.

En un suelto se hacía saber que según los datos oficiales publicados en el último número del “Boletín del Ayuntamiento” por la Junta técnica de Salubridad e Higiene el total de las casas saneadas de Madrid, con arreglo al bando de 5 de octubre de 1898 e instrucciones complemenarias, ascendían a 8,839. Como viviendas saneadas se consideraban aquellas que estaban aisladas de la alcantarilla, con sifones hidráulicos, efectos de descarga de agua y ventilación en los respectivos servicios sanitarios e higiénicos.

El Sol Agricultura y Ganaderia

En la sección Agricultura y Ganadería su responsable el catedrático de la Escuela Superior de Magisterio Luis de Hoyos Sainz (n.1868) proseguía su recorrido por la España agrícola, dedicando su colaboración de ese domingo a “La cosecha de uva y la producción de vino en España”.

Expuso en ese artículo cómo la cosecha de 1917 había sido la más alta de la que se tenía noticia pues la producción de uva había ascendido a 40.693.141 quintales métricos, de los que se habían obtenido casi 24 millones hectolitros de mosto,  cuando en 1898, “el año del desastre nacional”,  la cosecha de uva había sido de algo más de 35 millones de quintales, superando la producción de mosto por poco los 20 millones de hectolitros. Y subrayó cómo la producción de vino en España era mucho menor que en Francia e Italia. Explicó además la existencia de dos modelos en las provincias vinateras españolas representadas por Barcelona y Ciudad Real. Aquella, “con una enorme diferencia sobre todas las restantes provincias” era la gran productora de vino, aunque no fuese la primera en superficie: de 734 mil hectolitros producidos en 1898 había llegado a producir en 1917 3.852.400 hectolitros, quintuplicándose su producción.  Sin embargo Ciudad Real siendo la primera en extensión de viñedos solo había alcanzado una producción de vino de 2.381.832 hectolitros, obtenidos de 4 millones y medio de quintales de uva, frente a 5.791.000 que había alcanzado Barcelona. Diferencias que se debían a la variación de rendimientos. Finalizaba Hoyos Sainz su artículo señalando que continuaría analizando esas estadísticas “para sacar consecuencias y enseñanzas de sus números, que solos por sí, como todos los valores absolutos, poco o nada dicen, resultando la fecundidad para el conocimiento de sus relaciones y proporciones, que juntando lo aparentemente separado crea las leyes que rigen al número, y en este caso a la producción”.

El apartado “Original ajeno” de esa sección lo cubría nuevamente el ingeniero agrónomo Enrique Cremades quien firmaba el artículo “La producción y consumo del algodón”. En él señalaba que después de haber demostrado en artículos anteriores que el algodón podía cultivarse en “una parte de nuestro territorio con excelentes beneficios” tenía interés en esa colaboración mostrar “la importancia de esta materia, y cómo se reparte la producción y el consumo en el mundo, especialmente en cuanto a Europa y nosotros se refiere en relación con el consumo, para deducir luego consecuencias sobre la conveniencia de cultivarlo en nuestro país en gran escala”.

El apartado “Leyendo Revistas” estaba dedicado  a reseñar un trabajo sobre el cribado del trigo para siembra de G. Gaudot publicado en el número 2  de 1918 del Journal de l’Agriculture Pratique.