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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal. ISSN: 2531-1263


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Una crítica de Enrique Moles a la enseñanza de la química en la España de 1918

Próximamente, el miércoles 15 de noviembre de 2017, se inaugurará la exposición “Enrique Moles, químico complutense” en la Biblioteca de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid. Permanecerá abierta hasta el 25 de enero de 2018, como se puede apreciar en la información adjunta.

Disponemos así una oportunidad para acercarnos a la trayectoria científica del químico más relevante de la “generación de 1914”, cuyos hitos biográficos se pueden seguir en este cronograma elaborado por los comisarios de la exposición, entre los que se encuentra mi colega de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas Francisco A. González Redondo.

Como elemento adicional para profundizar en la personalidad de este relevante científico reproduzco a continuación una colaboración periodística suya en las páginas del diario El Sol el lunes 13 de mayo de 1918, titulada Problemas actuales. La enseñanza de la química.

El artículo, publicado en la sección semanal de ese diario dedicada a la Pedagogía e Instrucción Pública que dirigía de manera eficaz el pedagogo Lorenzo Luzuriaga, es expresivo de los afanes reformistas de los científicos de la “generación de 1914”, beneficiarios de la apertura internacional de la ciencia española que favoreció la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. De hecho la clave del artículo radica en la comparación que establece Moles entre el tipo de enseñanza quimica que se efectuaba en las universidades europeas donde él había estudiado durante varios períodos entre 1909 y 1017, como la alemana de Leipzig y la suiza de Ginebra, y las españolas. En aquellas la enseñanza era mucho más práctica y más barata. La denuncia de Moles iba encaminada a tomar medidas para resolver unas deficiencias que lastraban el desenvolvimiento de la ciencia de la química, que se había revelado fundamental en el desarrollo de la Gran Guerra que asolaba al continente europeo, y cuyas carencias afectaban a la dependencia económica del país en sectores estratégicos.

Para entender el contexto de este artículo hay que tener en cuenta además que en 1918, sobre todo durante los meses en los que fue ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes el político liberal Santiago Alba, los científicos de la órbita de la JAE confiaron en que el gobierno de concentración nacional existente entonces, dirigido por el conservador Antonio Maura, diera un impulso al sistema científico y educativo español.

Si un pero hay que objetar a esta colaboración periodística de Moles es su desconsideración hacia una tradición química en España, cuestión que él reconsideraría durante la Segunda República, pues sabemos que los químicos fueron importantes en la revolución industrial de  Cataluña en las primeras décadas del siglo XIX , y también relevantes  en otras partes del Estado español del siglo XIX como en Cuba. En esta isla destacó en su industria azucarera la labor del químico salmantino José Luis Casaseca Silván.

He aquí el texto de ese sobresaliente químico catalán que fue Enrique Moles, otro de los científicos represaliados por el franquismo posteriormente, donde abordó con abundantes datos y sólida argumentación las deficiencias de la enseñanza de la química en la sociedad española de hace un siglo.

Nos rige un Gobierno excepcional, del que puede esperarse algo. ¿Tendremos la suerte de que la renovación le llegue a la química?. En España no se hace ni se hizo química; carecemos de tradición química.

 El imperio de esta ciencia en el momento actual es bien patente; en el gigantesco conflicto que trastorna al mundo desde hace cuatro años, las mayores sorpresas, los medios más poderosos de ofender y de defenderse, se deben a los químicos. En todos los países donde más avanzada se halla la química, se crearon durante la guerra nuevos organismos, sociedades poderosas y centros de enseñanza nuevos con la misión única de favorecer el desarrollo científico de aquélla, que es la base de su desenvolvimiento industrial.

En la esfera química, triste es tener que confesarlo, nada se ha hecho en nuestro país, y, así este año como los anteriores, España tendrá que mendigar a Inglaterra unos miles de tonelada de sulfato de cobre para las vides, sulfato de cobre fabricado con cobre de Riotinto y con ácido sulfúrico obtenido con piritas españolas. Seguirán perdiéndose centenares de miles de caballos de fuerza hidráulica que podrían suministrar a buen precio miles de toneladas de nitratos y de cianamida, y mientras tanto, nuestros agricultores esperan angustiadamente la llegada problemática de nitro de Chile. Seguirán sin explotar los yacimientos potásicos; la industria metalúrgica, que podría ser poderosa, dada la abundancia de mineral, se desarrolla tardíamente, y seguirán escaseando benzoles, superfosfatos, sulfato amónico, etcétera. Y así en cien cosas más.

En diferentes ocasiones la voz autorizada de alguno de nuestros profesores bien orientados, se hizo oír en el Parlamento, en Academias y Congresos, exponiendo el estado lamentable de la enseñanza química en nuestro país. Poco o ningún eco hallaron sus palabras en las esferas directoras. Con todo, la insistencia de las predicaciones despertó entre la gente joven deseos de saber, y algo se ha conseguido, aunque los entusiastas sean pocos. No hemos de insistir en los argumentos, tendiendo a demostrar que lo que nos hace falta es tener grandes laboratorios espléndidamente dotados, profesores pagados principescamente y alumnos dispuestos a pagar bien los estudios.

Los enterados, los que han podido vivir algún tiempo en ambiente químico europeo, abrigarán, como nosotros abrigábamos, la creencia de que los estudios de química son costosísimos fuera de España, y que en ellos estriba la diferencia esencial con respecto a nosotros. El estudio comparativo de los datos correspondientes conduce, sin embargo, a resultados inesperados y paradójicos.

Tomando como tipo dos Universidades que conocemos, por haber estudiado en ellas: la de Leipzig (tipo alemán) y la de Ginebra (tipo suizo), vamos a comparar las materias de estudio y los gastos que supone el grado de Chemiker Dr. Phil., o de Dr ès Sciences Phisiques, con las de un grado análogo en España, el de doctor en ciencias químicas o doctor en farmacia. En todos los datos tomamos términos medios lo más exactos posible, suponiendo normalidad en los estudios. De existir alguna exageración en los datos, ésta es en sentido favorable siempre para España.

Un alumno regular conseguirá su grado en la Universidad alemana o suiza en ocho o nueve semestres de trabajo (equivalentes a cuatro o cinco años universitarios de nueve meses útiles); en España el doctorado le exigirá cinco o seis cursos (de seis meses útiles). Durante este tiempo cursará: (1)

En la universidad alemana de Leipzig semanalmente de 4 a 6 horas de clases orales y 40 horas de clases prácticas;  en el año universitario 180 horas de clases orales y 1.510 horas de clases prácticas y durante toda la carrera 720 horas de clases orales y 5.760 horas de clases prácticas.

En la universidad suiza de Ginebra semanalmente de 4 a 7 horas de clases orales y 35 horas de clases prácticas; en el año universitario 200 horas de clases orales y 1.260 horas de clases prácticas y durante toda la carrera 800 horas de clases orales y 5.040 horas de clases prácticas.

En la universidad española semanalmente de 12 a 15 horas de clases orales y de 12 a 15 horas de clases prácticas; en el año universitario 350 horas de clases orales y 297 horas de clases prácticas y durante toda la carrera 1660 horas de clases orales y 1.485 horas de clases prácticas.

Advertiremos, además, que para el estudiante en Alemania o Suiza hay casi 60 por 100 de clases orales, y casi todas las clases prácticas son de química. En España el alumno cursa unas ochocientas-novecientas horas de clase oral y unas setecientas horas de clases prácticas de química. En Alemania o Suiza los exámenes quedan reducidos a dos o tres; en España padecemos como mínimum 17 a 19 exámenes.

Partiendo de los anteriores datos, el coste de toda la carrera, agrupado por conceptos, es: (2)

En Alemania

por las clases orales se pagan 80 pesetas, por las clases prácticas 1.800; por los títulos 350; por los libros, etc. 270. Total: 2.500

En Suiza

por las clases orales se pagan 150 ptas,    por las clases prácticas 1.840;   por los títulos 250; por los libros,etc. 250. Total: 2.450

En España

por las clases orales se pagan 540 ptas., por las clases prácticas 170;       por los títulos 1.647; por los libros, etc.,200. Total: 2,557

Estas cifras podrían pasarse sin comentarios. En ellas aparece claramente que, contra lo esperado, los estudios son más costosos en España que en el extranjero, y, lo que es peor aún, la distribución de los gastos en una carrera esencialmente práctica como la de químico, hace ver que en el extranjero se pagan, como es lógico, las enseñanzas prácticas en primer lugar, ingresando directamente en la Universidad la totalidad del importe, mientras que en España se pagan en primer término los títulos, luego las clases orales, quedando una clase irrisoria para los Laboratorios, siendo el Estado el que percibe el importe casi total.

Es más, un alumno no oficial (categoría desconocida fuera de España), siendo aplicado, podrá avanzar cursos y aprobar en poco tiempo los estudios de química (mejor, de metafísica química) sin haber pisado un solo laboratorio. De este modo el Estado español ejerce a sabiendas un comercio inmoral, vendiendo títulos que no pueden acreditar conocimientos que no pueden adquirirse bien.

Quedan en pie el problema de los locales, la retribución de los profesores, las dotaciones. Tampoco en estos casos las cifras podrán darnos la razón de nuestro atraso. La Universidad de Leipzig tiene tres profesores ordinarios de Química; la de Ginebra, también tres; en la de Madrid, existen ocho. Resulta natural que los menos puedan estar mejor pagados que los más. En cambio, en Alemania y Suiza los numerosos profesores extraordinarios, Chef de travaux, Oberassistenten y Assistenten cobran lo mismo o menos que nuestros auxiliares universitarios. Por lo que respecta a locales, se da en España, por ejemplo, el absurdo de que cada profesor de Química pretenda tener una cátedra especial que utiliza, a lo sumo, una hora al día. Con menos cátedras, menos decanatos, salones de grados, etc., habría de resultar local suficiente. Y para aclarar lo que a dotaciones se refiere, citaré el Laboratorio de Química Física de Ginebra, conocido en todo el mundo, y que viene disfrutando por parte del Estado de una dotación de 1.000 francos anuales…

Un comentario final, que define mejor que otro cualquiera el ambiente científico de nuestro país. En un Anuario que tira centenares de miles de ejemplares, se lee lo siguiente:

Química. Internacional Institución Química. Enseñanza por correspondencia (!!!)

Nos parece el colmo de la desaprensión el anunciar la enseñanza de la Química por correspondencia, sólo explicable por el estado mísero de aquélla en España.

Y volvemos ahora a pregunta: ¿tendremos la suerte de que algo de la renovación le llegue a la Química? El problema, más que económico, es de organización, pero de organización despiadada, renunciando el Estado al negocio de los títulos, prescindiendo de derechos adquiridos y demás trabas sagradas. ¿Habrá en el ministerio de Instrucción pública y en las Cámaras interés y brío suficientes?

No puede esperarse una química industrial floreciente sin tener antes una química científica sólida. Tememos, sin embargo, que todo ha de reducirse al nombramiento de una Comisión, que estudiará el asunto, redactando luego un luminoso y documentado informe que, para mayor claridad, irá dividido en varias partes….

E. MOLES

(1) (2) En su artículo Enrique Moles insertó dos tablas. Por problemas de edición mi labor ha sido interpretarlas.

 

 

 

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Lugares de la ciencia en el Madrid de 1913

Entre el 15 y el 20 de junio de 1913 se celebró en Madrid el IV Congreso de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias. Los tres primeros se habían celebrado respectivamente en Zaragoza (1908), Valencia (1909) y Granada (1911). La significación de la fundación y desarrollo de este esfuerzo asociativo de los científicos españoles ha sido analizada, entre otros, por Elena Ausejo y  Pelayo García Sierra.

Una de las particularidades del primer congreso celebrado en la capital del Estado español fue que los organizadores tuvieron la idea de elaborar una Reseña de los principales establecimientos científicos y laboratorios de investigación de Madrid. El libro se compuso en un muy corto período de tiempo -¡en quince días-!. Pero constituye una valiosa fuente para conocer los lugares en los que se hacía ciencia en el Madrid de hace un siglo. Y nos permite disponer de información de primera mano sobre las razones que indujeron a pensar a quienes hicieron esa guía de que “el progreso científico es cada día más evidente en nuestro país, y la afición por los estudios experimentales va aumentando”.

Parte de esta información se contiene en el interesante mapa interactivo Madrid: Ciencia y ciudad a principios del siglo XX, coordinado por Alfredo Baratas y Antonio González Bueno, que se puede consultar en el área de ciencia y sociedad del portal de madrimasd (ver aquí.) Con el ánimo de profundizar en la información que se ofrece en él se elabora esta entrada.

Como he señalado la realización del libro de 277 páginas que elaboraron los organizadores del mencionado Congreso de 1913 se hizo con prisas y ello se nota en el orden y contenidos desiguales de la información, pues unos contienen fotografías -que han sido bien utilizadas por los diseñadores del mencionado mapa interactivo Madrid: Ciencia y ciudad- y otros no.

Ahora bien leyendo la reseña con atención encontramos valiosos datos sobre la historia y funcionamiento de las siguientes instituciones y laboratorios y una galería de imágenes -que indicamos a continuación- que nos aproximan a los objetos e instrumentos que un paseante curioso podría observar si hiciese una ruta por el Madrid científico de 1913, con excursión a San Lorenzo del Escorial para visitar la Escuela de Ingenieros de Montes. En esa ruta se encontraría con instituciones estatales, unas de carácter militar, y otras de carácter civil, y alguna vinculada al Ayuntamiento de Madrid.

Entre las de carácter militar se encuentran:

el Laboratorio del Material de Ingenieros, cuya misión principal era el examen técnico de los materiales destinados a las obras y edificaciones del Ejército. La información que se ofrecía sobre ese laboratorio se complementaba con once fotografías correspondientes a: edificio principal; sala de análisis y ensayos clínicos; salas de máquinas: número 1, y 2; microscopio Le Chatelier-Reichert para metalografía; sala de ensayos de cementos y piedras; máquina Falcot para ensayo de ballestas; hornos eléctricos; máquina Brinell para ensayos de dureza; péndulo Charpy para ensayos de “resiliencia”, y máquina universal Falcot.

 el Taller de precisión, laboratorio y centro electrotécnico de Artillería con las siguientes quince fotografías: Vista general de los edificios; Central eléctrica; Gabinete de medidas eléctricas; Gabinete de pruebas de explosivos; sala de preparaciones; Laboratorio de análisis; Laboratorio de gases; Laboratorio de pruebas de pólvoras; Metalografía. Banco de proyección y espectroscopio; Horno eléctrico;  Gabinete de metrología; Sala de balanzas; Sala de construcciones; y Laboratorio de pruebas mecánicas.

el Depósito de la Guerra, estrechamente relacionado con el  Estado Mayor Central del Ejército. Su noticia se complementaba con cinco ilustraciones alusivas a sus trabajos cartográficos: Fragmento de la hoja nº 45 del Mapa Itinerario Militar de España; Plano de las Rías Bajas de Galicia; (lavado) los Picos de  Europa; Mapa Militar de España al 1:200.000 (lavado).- Los Picos de Europa; y Plano de Alcázar Quebir en Marruecos.

el Laboratorio Central de Medicamentos de Sanidad Militar, ubicado en la calle de Amaniel. La información que se ofrecía sobre él se acompañaba de trece fotografías accesibles en

http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/patrimonio/madrid-cientifico/MCM-1900/portada.swf

La relación de imágenes es la siguiente: Vista del edificio; Sala de análisis; Sala de balanzas; Departamento de máquinas; Departamento para la fabricación de cápsulas y comprimidos; Departamento de preparación de extractos fluidos; Alambiques; Departamento de productos químicos; dos vistas del Departamento de sueros y ampollas; Departamento de especialidades farmacéuticas; Departamento de medicamentos envasados; y Almacenes.

Personal del Laboratorio Central de Medicamentos de Sanidad Militar hacia 1900. La imagen procede de la Biblioteca Virtual de la Real Academia Nacional de Farmacia. Está accesible en Europeana. José Ubeda y Correal, su principal impulsor, está sentado en primera fila a la izquierda del espectador.

Personal del Laboratorio Central de Medicamentos de Sanidad Militar hacia 1900. La imagen procede de la Biblioteca Virtual de la Real Academia Nacional de Farmacia. Está accesible en Europeana. José Ubeda y Correal, su principal impulsor, está sentado en primera fila a la izquierda del espectador.

el Instituto de Higiene Militar. Ubicado en el nº 56 de la calle Alberto Aguilera dependía de la sección de Sanidad Militar del Ministerio de la Guerra. Se había creado en 1885. En él se formaban los médicos militares y los oficiales veterinarios. En su reseña se ofrecía un resumen de los trabajos que se habían efectuado en él entre 1908 y 1912, una valoración de los análisis efectuados en 1912 y una valoración económica de los productos elaborados en ese año de 1912. Además la información se completaba con ocho fotografías que se pueden visualizar en el website Madrid científico mencionado anteriormente. Correspondían a: Vista del edificio; Laboratorio de servicios generales; Laboratorio de análisis clínicos; Laboratorio de bacteriología; Laboratorio de sueros; Laboratorio de análisis higiénicos; Laboratorio de Veterinaria; y Biblioteca.

el Centro técnico del Cuerpo de Intendencia Militar, creado por real orden de 22 de agosto de 1911 para reunir las tareas de la “Comisión de estudios y experiencias” y el Laboratorio del disuelto cuerpo de Administración militar se encontraba en pleno período de reorganización. Entre sus instalaciones contaba con Laboratorios de materias alimenticias, grasas, combustibles, materias textiles, cueros; un Laboratorio para preparaciones y trabajos foto y micrográficos; talleres de dibujo, pintura y depósitos electrolíticos, y oficina de estudios de aparatos, enseres y efectos relativos a los servicios de subsistencias, acuartelamiento, vestuario, transportes, hospitales y campamento. La noticia sobre este Centro no iba acompañada de ilustraciones.

Entre las instituciones y establecimientos de carácter civil cabe diferenciar:

– las Escuelas de Ingenieros como:

    la Escuela de Ingenieros de Minas en la calle de Ríos Rosas ocupó a partir de 1893 un edificio diseñado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco. La reseña de esta escuela abarcó la descripción del laboratorio químico industrial y docente; el laboratorio de electricidad y los talleres mecánicos de carpintería y labra de metales. Se ilustraba la información con cinco fotografías correspondientes a: sección de investigaciones científicas; la comisión del grisú con Aparato de Schöndorff para ensayo de lámparas de seguridad en atmósferas inflamables; sección de electrotecnia; y dos vistas de la sala de electrometría.

Escuela Ingenieros de Minas 1906-1914-lacoste

   la Escuela de Ingenieros de Montes, situada a la entrada del Real Sitio de San Lorenzo del Escorial. Se ofrecía una noticia detallada del edificio, de su plan de enseñanza, de la biblioteca y de sus gabinetes y laboratorios, acompañada de siete fotografías alusivas a: Vista general de la Escuela; Biblioteca; Laboratorio de Química; Gabinete de Topografía; Gabinete de Zoología; Museo de industrias forestales; y Laboratorio de experimentación forestal.

Escuela Ingenieros de Montes (1870-1914)

Vista del edificio de la Escuela de Ingenieros de Montes en El Escorial

  la Escuela especial de Ingenieros agrónomos o Instituto Agrícola de Alfonso XIII, cuyos orígenes se remontaban a la Escuela central de Agricultura creada en Aranjuez el 1 de septiembre de 1853. Basándose en unos Apuntes históricos de Gumersindo Fernández de la Rosa se exponen los hitos y las vicisitudes de esa singular institución educativa hasta que se creó la Escuela Superior de ingenieros agrónomos por real orden de 16 de agosto de 1876. Se ofrecen entonces detalladas noticias sobre las enseñanzas teóricas y prácticas impartidas en ella, entre las que destacaba la formación hidráulica como se aprecia en este artículo (ver aquí). El texto se completaba con cuatro fotografías correspondientes a: Vista del edificio de la Escuela de ingenieros agrónomos, ubicado en las proximidades de la actual Casa de Velázquez en la Moncloa; y tres fotografías: de uno de los laboratorios de Química; del Laboratorio de Análisis; y del Laboratorio de Electrotecnia.

Escuela de ingenieros agrónomos Vista del edificio en la Moncloa

Vista del edificio de la Escuela de Ingenieros Agrónomos en la Moncloa

 el Laboratorio Central para ensayos de materiales de construcción de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, situado en el nº 3 de la calle de Alfonso XII, y creado por real decreto de 12 de agosto de 1898. Ocupaba los sótanos de la Escuela y en él se efectuaban ensayos químicos, físicos, mecánicos y eléctricos. Las cuatro fotografías que acompañaban a su reseña se referían a: Generadores eléctricos y balanza Kelvin; Patio de electrotecnia. Transformadores; Máquina universal Amster-Laffon, de 250 toneladas para medir esfuerzos de tracción, flexión o compresión; y Máquina Buckton, de 50 toneladas.

    la Escuela Industrial, cuya historia está resumida aquí, estaba situada en el nº 5 de la calle de San Mateo y tenía como anexos los Talleres Electro-mecánicos situados en el nº 68 de la calle de Embajadores. Según se informaba en la reseña que estamos resumiendo este centro formativo contaba con “un buen Gabinete de física, un Gabinete fotométrico y de medidas eléctricas, y de un Laboratorio de química con excelente material”. Disponía además de “otro buen Laboratorio de química, con aparatos muy modernos” en el local donde estaban situados los Talleres en la calle Embajadores. Allí había también un Laboratorio de electrotecnia, “también con material excelente”. La noticia sobre este establecimiento, que era breve, no iba acompañada de ninguna ilustración.

– las dependientes de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas como:

  el Museo Nacional de Ciencias Naturales, con ocho fotografías sobre: las colecciones de vertebrados, y de articulados y un grupo de gamos expuestos al público; el Laboratorio de geología; dos sobre las salas de mineralogía; un departamento del laboratorio de entomología; y las colecciones de malacología en la sede que ocupa actualmente, a la que se había trasladado en 1910.

El Palacio de la Industria y de las Artes en 1887. En 1910 el Museo de Ciencias Naturales se instalará en una parte de él

El Palacio de la Industria y de las Artes en 1887. En 1910 el Museo de Ciencias Naturales se instalará en una parte de él

    el Laboratorio de Investigaciones Físicas,  dirigido por Blas Cabrera, también se instaló en el Palacio de las Artes y de la Industria. Estaba formado por cuatro secciones -Metrología, Electricidad, Espectrometría y Espectrografía y Química física- que ocupaban nueve salas. La noticia de ese novedoso laboratorio, fundado en 1910, iba acompañada de seis fotografías correspondientes a: Vista general de una de las dos salas de Metrología; Mesa de trabajo de una sala de Metrología; Instalación para la Magneto-química en una de las dos salas de Electricidad; Vista general de una sala de Electricidad; Conmutador de las baterías de acumuladores; Cuadro general de distribución. Quien elaboró la noticia mostró interés en detallar que la biblioteca del laboratorio a pesar de su reciente fundación contaba con adecuados materiales de consulta y estudio. Entre ellos se encontraban las colecciones siguientes de las principales publicaciones periódicas alemanas, francesas y norteamericanas: Series de Wiedemann y Drude de los Annales der Physik; y colecciones completas de los Beiblätter in den Annalen der Physik; de los Chemisches Central-Blatt; de Physikalische Zeitschrift; de Zeitschrift für Elektrochemie; de Travaux et Mémoires y Procès verbaux  du “Bureau International des Poids et Mesures”; de Physical Review; de Zeitschrift für Instrumentenkunde y de Zeitschrift für Physikalische-Chemie.

    el Museo de Antropología, Etnografía y Prehistoria con nueve fotografías sobre: Pórtico del Museo; Salón de Etnografía; Colecciones de ídolos; Indios del Napo de América del Sur; Grupo de negros ashantis jugando al “apon-ayo”; Busto de una joven indígena de las islas Carolinas; Sala de Prehistoria; Instrumentos de sílex de la estación cuaternaria de San Isidro de Madrid; y Laboratorio antropométrico.

Museo Antropológico

    el Laboratorio de Investigaciones Biológicas, dirigido por Santiago Ramón y Cajal, que ocupaba el ala meridional del segundo piso y una parte del tercero del edificio que fue Museo del doctor Velasco, compartiendo su ocupación con el Museo de Antropología, Etnografía y Prehistoria en el paseo de Atocha. Sorprendentemente en la reseña que estamos resumiendo, efectuada con motivo de la celebración del IV Congreso de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias en Madrid, se afirmaba que este laboratorio dirigido por Cajal estaba adscrito a la Universidad de Madrid, pero sabemos que formaba parte del Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales de la JAE que presidía precisamente Cajal. Su noticia no iba acompañada de ninguna ilustración.

Laboratorio de Investigaciones Biológicas de Cajal en un lateral del Museo de Antropología, fundado por el Dr. Velasco. Foto del autor del Blog MadridLaCiudad

Laboratorio de Investigaciones Biológicas de Cajal en un lateral del Museo de Antropología, fundado por el Dr. Velasco. Foto de Carlos Viñas-Valle, autor del Blog MadridLaCiudad

– Otras instituciones estatales como:

      el Observatorio astronómico. Su reseña se acompañaba de ocho fotografías: del edificio principal; de la Ecuatorial de Merz y vivienda de los astrónomos; de los pabellones de la ecuatorial de Grubb y del espectroheliógrafo; de la Ecuatorial de Grubb; del Espectroheliógrafo; del Círculo meridiano; de la Ecuatorial fotográfica; y una vista de conjunto del edificio principal, pabellón del espectroheliógrafo y la cúpula del heliógrafo.

Edificio principal del Observatorio astronómico de Madrid

Edificio principal del Observatorio astronómico de Madrid

[En la actualidad en la blogosfera se encuentran accesibles algunas de esas fotografías: ver por ejemplo las accesibles aquíaquí y en este album de Flickr]

     El Observatorio Central Meteorológico, situado en el Parque del Retiro, con seis fotografías cuyos encabezamientos eran: Vista del edificio principal; Estación telegráfica; Garitas de instrumentos con registro gráfico; Observación barométrica; Pluviómetros; y Lanzamiento de globos pilotos.

Vista del edificio principal del Observatorio meteorológico del parque de Retiro en Madrid

Vista del edificio principal del Observatorio meteorológico del parque de Retiro en Madrid

Pluviómetros del Observatorio Central Meteorológico de Madrid

Pluviómetros del Observatorio Central Meteorológico de Madrid

Observaciones de 1 de enero de 1913 del Observatorio Central de Meteorología

Observaciones de 1 de enero de 1913 del Observatorio Central de Meteorología

   El Instituto Nacional de Higiene de Alfonso XIII que se había creado por real decreto de 1899 con el nombre de Instituto de Sueroterapia, Vacunación y Bacteriología, estaba ubicado en el nº 98 de la calle Ferraz. Lo presidía Santiago Ramón y Cajal quien contaba con la colaboración, entre otros, de su discípulo Francisco Tello y del investigador italiano Gustavo Pittaluga Fattorini, que se había instalado en Madrid desde 1903. Las noticias que se aportan son breves, a pesar de la importancia de la institución, y no están acompañadas de ninguna ilustración.

Instituto Nacional de Higiene de Alfonso XIII

   El Centro de Ensayos de Aeronáutica y Laboratorio de Automática, dirigido por Leonardo Torres Quevedo, que compartía espacio en el Palacio de la Industria y de las Artes con el Laboratorio de Física de la JAE. El Centro de Ensayos de Aeronáutica se había organizado a partir de una real orden de 4 de enero de 1904, y el Laboratorio de Automática se creó por real orden de 22 de febrero de 1907, incorporándose por real orden de junio de 1911 a formar parte de la Asociación de Laboratorios, creada por real orden de 6 de julio de 1910, para impulsar la construcción y reparación de aparatos científicos. La reseña de estas instituciones dirigidas por el ingeniero e inventor Torres Quevedo es muy completa y ofrece numerosos detalles de su trayectoria científica y de sus publicaciones. Además está acompañada esa abundante información con veintiuna ilustraciones, relacionadas fundamentalmente con sus investigaciones sobre Cinemática y Automática y con los trabajos efectuados para la Asociación de Laboratorios.

Sus encabezamientos son: Sala de montaje y ensayos; Taller de precisión; Magnetógrafo Brañas (Aparato construido con la colaboración del inventor -del Instituto de Oviedo-, por encargo de la Asociación de Laboratorios); Cardiógrafo Gómez Ocaña (idem); Monopuis Navarro (idem); Aparato de Chapuis, modificado para determinar el punto 100 de los termómetros (construido por encargo de la “Asociación de Laboratorios”); Patrón Fabry y Perot (idem); Miógrafo Potenciano (construido con arreglo a las indicaciones del inventor); Sismógrafo Mier (aparato que se construye por encargo de la “Asociación de Laboratorios”); Microtomo (construido por encargo de la “Asociación de Laboratorios”); Aparato para medir la resistencia eléctrica de los contactos (Proyecto del Laboratorio de Automática); Duplex-Santano. Aparato que funciona en varias líneas terrestres y en el cable de Almería a Melilla; Cardiógrafo Gómez Ocaña. Pie universal (Proyectado en el Laboratorio); Aparato para medir la fuerza atractiva de los electro-imanes (Proyecto del Laboratorio); Máquina de multiplicar Torres Quevedo. Aparato de ensayo y demostración; Máquina algebraica Torres Quevedo. Aparato en construcción, destinado a la resolución de ecuaciones algebraicas de grado superior; Husillo sin fin Torres Quevedo. Mecanismo utilizado en las máquinas algebraicas para construir la fórmula y = log. (10x + 1); Transbordador funicular Torres Quevedo. (Modelo en escala 1/10); dos fotografías de El ajedrecista Torres Quevedo. Aparato de ensayo y demostración. También había una fotografía del Centro de Ensayos de Aeronáutica correspondiente a El telekino Torres Quevedo (Aparato utilizado para los ensayos del bote “Vizcaya” que se realizaron en el puerto de Bilbao). 

Maqueta del trasbordador sobre el Niágara, conocido como Spanish aerocar, proyectado desde 1888 e inaugurado en 1916

Maqueta del trasbordador sobre el Niágara, conocido como Spanish aerocar, proyectado desde 1888 e inaugurado en 1916

   la Escuela de Criminología, creada por real decreto de 12 de marzo de 1903, se instaló definitivamente en 1905 en el pabellón de la izquierda a la entrada de la Prisión celular de Madrid, situada en la calle de la Princesa en el barrio de Argüelles. En 1913 la dirigía Rafael Salillas, y como profesores le acompañaban, – tras el fallecimiento de Félix de Armburo y Federico Olóriz-, Manuel Antón, Luis Simarro, y Manuel B. Cossío. En ella se formaba al personal del Cuerpo de Prisiones en la ciencia penitenciaria, y en  materias como antropología, sociología, psicología, pedagogía y criminología. Se efectuaban además prácticas en el interior de la prisión como revelaba la obra del profesor de Psicología del Instituto general y técnico de Valladolid, Francisco Santamaría, que había sido ayudante de Luis Simarro, titulada: Los sentidos.- Lecciones elementales de Psicometría dadas en la Escuela de Criminología de Madrid. La noticia sobre esta Escuela se acompañaba de cuatro ilustraciones correspondientes a dos fotografías del Museo-biblioteca, y otras dos del Aula grande donde se impartían las enseñanzas.

Instalaciones universitarias como:

     Laboratorios y cátedra de Física de la Facultad de Ciencias en la calle de Amaniel. Constaban de cuatro departamentos: dos destinados a laboratorios de Física general, Termología, Electricidad y Magnetismo y Acústica y Óptica, y otros dos para el taller de mecánica de la Facultad y la cámara obscura necesaria para las operaciones de fotografía. La reseña se acompañaba de seis fotografías: cuatro correspondían a diferentes aspectos del laboratorio de Física general, una al laboratorio de Termología y otra al laboratorio de Electricidad y Magnetismo.

  el Instituto de Radiactividad de la Universidad de Madrid, situado en la calle Amaniel. Inició sus trabajos en 1903 como Laboratorio y a partir del 1 de enero de 1911 se tranformó en Instituto de investigación, dirigido por José Muñoz del Castillo, catedrático de Mecánica química de la Facultad de Ciencias. En su plantilla había dos preparadores auxiliadores de Radiactividad,  uno de ellos era Ignacio Bolívar Pieltain-, cuatro ayundantes y tres agregados meritorios. El Instituto, que ha merecido una importante investigación de Néstor Herrán, tenía cinco secciones: Radiofísica, Radioquímica, Radiogea y Radiocosmia, Radiobiología y Boletín y publicaciones del Instituto; libros y biblioteca. La información que se ofrecía en la reseña sobre sus actividades y líneas de trabajo se completaba con seis ilustraciones alusivas a: Sección 1. Radiofísica. Departamento para mediciones de precisión; Sección 2. Radioquímica. Cámara obscura; Sección 3. Radiogea y Radiocosmia. Departamento para los gases, rocas y minerales radiactivos; tres fotografías relacionadas con la Sección 4. Radiobiología: Observatorio de radiactividad, Campo de ensayos de abonos radiactivos y Departamento de microbiología y reconocimientos radiactivos.

Instituto de Radiactividad

    el Laboratorio de Anatomía Comparada de la Facultad de Ciencias, en el que los alumnos recibían las lecciones teóricas y prácticas de la asignatura Organografía y Fisiología animales, iniciándose en los trabajos de Anatomía comparada y de Embriología. Su descripción se acompañaba de dos fotografías referentes al laboratorio de Fisiología de la Facultad de Ciencias.

      la Facultad de Medicina de la Universidad Central que ocupaba un amplio edificio en la calle de Atocha.

Edificio de la Facultad de Medicina en la calle Atocha

Edificio de la Facultad de Medicina en la calle Atocha

Dado el “muy algo prestigio científico de que goza” se informó ampliamente de sus instalaciones en las que “el Laboratorio de Histología y de Anatomía Patológica, que Cajal dirige, tiene mundial renombre”. Esa información iba acompañada de nueve fotografías correspondientes a: vista de la entrada principal; Fachada del Hospital Clínico; Laboratorio de Medicina Legal; Laboratorio de Histología normal y patológica; dos fotografías del Laboratorio de Fisiología; Una de uno de los quirófanos; Sala de disección; y Detalle de la bóveda del gran anfiteatro.

Portada de la Facultad de Medicina de la Universidad Central

Portada de la Facultad de Medicina de la Universidad Central

 la Facultad de Farmacia de la Universidad Central, en la actual calle de la Farmacia. Su sede fue ocupada por la Real Academia Nacional de Farmacia.

Facultad de Farmacia

La actual sede de la Academia Nacional de Farmacia ocupa el edificio de la antigua Facultad de Farmacia de la Universidad de Madrid

La breve información sobre los estudios que se impartían en ella se completaba con un amplio reportaje fotográfico de veintiuna imágenes correspondientes a:

Fachada exterior; Fachada del pabellón edificado en el jardín para los estudios de Farmacología y Botánica; Museo farmacológico; Laboratorio de Mineralogía; Laboratorio de Técnica física; Laboratorio de Farmacología; Cátedra de Botánica; Cátedra de Química inorgánica; Herbario correspondiente a la Flora de España; Laboratorio de Química inorgánica; Laboratorio del profesor de Materia farmacéutica vegetal; Primer laboratorio de Materia farmacéutica vegetal; Segundo laboratorio de Materia farmacéutica vegetal; Primer laboratorio de Química orgánica; Segundo laboratorio de Química orgánica; Laboratorio del profesor de Análisis químico; Laboratorio de Análisis químico; Cátedra de Farmacia práctica; Laboratorio de Farmacia práctica; Laboratorio del profesor de Química biológica; Cátedra de Química biológica; Laboratorio de Química biológica; Cátedra de Microbiología; Laboratorio de Microbiología;  Continuación del laboratorio de Microbiología.

   la  Escuela de Veterinaria de Madrid, inaugurada en 1881, que ocupaba “un espacioso y moderno edificio” en el nº 70 de la calle Embajadores, donde se encuentra actualmente la sede del Instituto de Enseñanza Secundaria Cervantes, según destaca en su interesante blog Mercedes Gómez. (ver aquí). Su reseña se acompañaba de cuatro fotografías correspondientes a: Vista general del edificio; Laboratorio de Higiene; Laboratorio de Fisiología; Laboratorio de Bacteriología.

Vista general del edificio de la Escuela de Veterinaria. (Foto Museo Veterinario Complutense)

Vista general del edificio de la Escuela de Veterinaria. (Foto Museo Veterinario Complutense)

  el Museo Laboratorio Jurídico de la Facultad de Derecho fundado y dirigido por el decano de la Facultad Rafael de Ureña y Smenjaud (1852-1930). En él se recibía la enseñanza práctica de las asignaturas de Historia del Derecho, Derecho penal, Historia de la Literatura jurídica y Antropología criminal. El Museo de criminología del Laboratorio disponía de una serie de instrumentos procedentes de la Audiencia provincial de Madrid, según había dispuesto una real orden de 29 de julio de 1912.

Organismos municipales como el Laboratorio municipal de Madrid, fundado en 1879 y ubicado desde 1903 en la calle Bailén. Sus principales trabajos estaban relacionados con los servicios analíticos -fundamentalmente de alimentos  y bebidas- la inspección de subsistencias y la defensa contra las enfermedades infecto-contagiosas. La información que se ofrecía de él estaba acompañada de una única imagen alusiva a la Vista exterior del edificio.

laboratorio municipal detalle fachada

Detalle de la fachada del Laboratorio municipal de Madrid


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Informe de 1922 sobre la geografia española del norteamericano Joerg

El geógrafo W.L.G. Joerg, enviado por la American Geographical Society, recorrrió parte del continente europeo en 1921 cuando los norteamericanos empezaron a ver el mundo girar alrededor de ellos como ha analizado Susan Schulten en la fascinante historia de The geographical imagination in America, 1880-1950.

A su regreso presentó en los Estados Unidos un detallado informe titulado Recent geographical work in Europe acerca del desarrollo de esa disciplina científica en veintidós paises europeos.

La valoración que ofrece de la situacion de la geografia en España es interesante por una doble razón.

Explica como a principios del siglo XX se intensificó una corriente de opinión para separar la enseñanza de la geografia de la de historia, de la que habia estado supeditada a lo largo del siglo XIX. Asi en 1914, al reorganizarse el plan de estudios de las escuelas normales de Magisterio, un real decreto estableció la separación de ambas enseñanzas y lo mismo sucedió en el Instituto del Cardenal Cisneros. En 1915, al producirse la reorganización de los estudios de comercio superior, se creó una cátedra de geografia en la Escuela Central de Intendentes Mercantiles de Madrid, impulsada por Francisco Bergamin Garcia, el padre del escritor Jose Bergamin, poeta de la España peregrina.

Por otro lado valora las aportaciones de una serie de instituciones y personas que contribuyeron al desarrollo de la geografia en la España de las dos primeras decadas del siglo XX.

Destacó sobre todo a la Real Sociedad Geografica de Madrid y a su secretario general Ricardo Beltran y Rózpide, quien era tambien profesor de geografia en la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio en Madrid. Consideró que su informe de 1913 al ministro de Educacion sobre la enseñanza de la geografia, publicado por la Revista de Geografia Colonial y Mercantil fue uno de los documentos mas importantes elaborados para impulsar el movimiento de reforma de los estudios geograficos. Su guia, en tres volúmenes, para mejorar el estudio de la geografia tuvo una notable circulacion a finales de la década de 1910.

Enumeró las contribuciones del naturalista y oceanógrafo Odón de Buen,del historiador Jerónimo Becker, del catedrático desde 1907 de Geografía política y descriptiva de la Universidad Central de Madrid Eloy Bullón, de los profesores de la Escuela de Intendentes Mercantiles de Madrid Ricardo Bartolomé y Mas y A. López  Sánchez. y del bibliotecario de la Real Sociedad Geográfica de Madrid, Antonio Blázquez, cuya adaptación del libro de texto de Vidal de la Blache y Carmen d`Almeida era de factura moderna y tenía calidad.

Resaltó asimismo el importante papel desempeñado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, adscrito a la JAE, en el desarrollo de los estudios geográficos y del conocimiento del territorio español. Le llamaron la atención las publicaciones de la serie de geología editadas por el Museo. Elogió la excelente geografía física de la península ibérica del catedrático de instituto de Guadalajara Juan Dantín Cereceda, completamente moderna en método y contenidos. Y aludió a trabajos de Eduardo Hernández Pacheco sobre la geología del norte de la Península, de Hugo Obermaier sobre la glaciación de las montañas de España en el periodo cuaternario, de Constancio Bernaldo de Quirós sobre la sierra de Guadarrama, y al estudio fisiográfico con diagrama de bloques sobre el tajo de Ronda del catedrático del instituto de Cabra Juan Carandell, quien asi mismo había hecho las ilustraciones a vista de pájaro de la sierra de Guadarrama el mencionado trabajo de Bernaldo de Quirós.

Consideró que la contribución de Eduardo de los Reyes Prósper, profesor de fitogeografía en la Universidad de Madrid, sobre las estepas de España era una obra relevante y en cuanto a los numerosos trabajos del geógrafo catalán Emilio Huguet del Villar puso el énfasis en sus trabajos La definición y división de la geografía dentro de su concepto unitario actual (Barcelona 1915) y El valor geográfico de España: Ensayo de ecética (Madrid 1921).

Finalmente prestó atención a ciertas contribuciones efectuadas por naturalistas y geógrafos españoles al conocimiento del territorio de Marruecos como consecuencia de haberse establecido un protectorado español sobre la zona norte de ese país tras el Tratado de  Fez de 1912. Destacó al respecto los trabajos del ingeniero de minas  Agustín Marín y Bertrán de Lis “Estudios relativos a la geología de Marruecos” y del catedrático de Cristalografía y Mineralogia descriptiva de la Universidad Central Lucas Fernandez Navarro “Marruecos físico: Valor económico del protectorado español”, publicados respectivamente en el Boletín del Instituto Geológico de España y en la Revista de Geografía Colonial y Mercantil. Y los mapas de Ecola y Méndez España en Marruecos: Mapa de la zona en el norte del imperio asignada a España según el tratado de 1912, 1:450.000 y de J.M. de Gamoneda: Mapa del Imperio de Marruecos, 1:600.000. Estos trabajos cartográficos inspiraron rápidamente la producción de mapas para las aulas de los institutos.