jaeinnova

Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal. ISSN: 2531-1263


Deja un comentario

Ciencia, cultura y educación en “El Sol” a lo largo de la última decena de enero de 1918

 

Anuncio ejemplar Mundo Grafico  del miércoles 23 enero 1918

Anuncio del ejemplar del semanario ilustrado Mundo Gráfico correspondiente al 23 de enero de 1918

 

 

El Sol 25 enero 1918 situacion militar

Mapa publicado por El Sol el 25 de enero de 1918

 

En un contexto nacional e internacional definido en parte por las dos ilustraciones anteriores los colaboradores del diario  El Sol seguían tomando el pulso a la vida cultural y a los problemas científicos y educativos de los últimos días de enero de 1918 de la forma que se resume a continuación, jornada a jornada.

 

Martes 22 de enero de 1918

La autora de la columna Diario de la mujer Beatriz Galindo se congratulaba de que gracias a las campañas higienistas lideradas por los médicos el baño diario empezara a generalizarse no solo entre los niños pequeños de la clase media y alta madrileña, sino también entre bastantes de la clase obrera y no dudaba en participar en esa campaña al sostener que “el lavado general y diario contribuye en grado sumo al hermoso desarrollo de la raza y aumenta, al propio tiempo, la frescura del cutis, la elasticidad del cuerpo, la transparencia y suavidad de la piel”.

La sección Biología y Medicina fue protagonizada por dos jóvenes investigadores. Uno era  Juan Negrín (n. 1892), a quien la JAE -por gestiones de Cajal- acababa de dotarle de un laboratorio de Fisiología General tras haberse doctorado en Alemania con 20 años, y haber vivido en ese país durante casi una década.  Firmaba un largo artículo sobre “La regulación de la vida vegetativa”, que posiblemente sea una de sus primeras apariciones en la esfera pública, a no ser que sus biógrafos como Enrique Moradiellos opinen lo contrario. Explicaba en ese artículo el papel que desempeñaban los agentes químicos, producidos por los órganos endocrinos o de secreción interna, y nerviosos para establecer la unidad funcional del organismo. El interés de Juan Negrín era mostrar las limitaciones del punto de vista del biólogo francés Bichat sobre el dinamismo orgánico y exponer y justificar, basado en una serie de experimentos con animales, su planteamiento de que “los organismos pluricelulares precisan y disponen de agentes de correlación interorgánica, sin los cuales sería imposible una coordinación funcional. Estos agentes son los factores de la organización del individuo, los que intervienen y regulan su dinamismo”.

El otro era Miguel Prados Such (.1894), hermano del famoso poeta Emilio Prados (n. 1899) y que llegaría a ser un notable siquiatra por lo que desde su exilio canadiense pudo sostener económicamente a su hermano durante su exilio mexicano. En la sección Revista de revistas ese martes 22 de enero 1918 reseñaba cinco trabajos aparecidos en publicaciones francesas, suizas, y británicas que versaban sobre cuestiones como “El calzado de tacón alto”, “Hemorragia cerebral múltiple en un caso de insolación”, “Resistencia globular y paludismo”, “Metabolismo del calcio y del fósforo en un caso de raquitismo tardío”, “La función del tejido muscular en la formación de la urea” y “La reacción de Wassermann en la sífilis terciaria no tratada”.

Miércoles 23 enero 1918

Hojeando el ejemplar de El Sol de ese día nos encontramos dos noticias reveladoras.

En una de ellas, bajo el títutlo “Cultura popular. Estadística de lectores” se notificaba que el jefe de la Biblioteca popular del distrito de la Inclusa, situada en la Ronda de Toledo, nº 9, – en el corazón del Madrid popular- había enviado una estadística de los lectores que había tenido esa biblioteca a lo largo de 1917, los cuales habían sido 41.530 desglosados así, por profesiones: 22.981 obreros, 13.485 estudiantes, 3.563 empleados y 1.501 lectores pertenecientes a las profesiones liberales. La Biblioteca estaba abierta los días laborables, de cuatro de la tarde a diez de la noche, y los domingos de diez de la mañana a la una de la tarde.

En la otra se informaba que un claustro extraordinario de la Universidad Central, al que habían acudido pocos catedráticos, había acordado proceder a la rectificación de su censo electoral y no admitir en dicho censo a los doctores que habían obtenido su título sin la previa aprobación de su tesis doctoral, lo que había sido permitido por una disposición ministerial de Julio Burell que había sido severamente criticada en los medios académicos.

En la sección de Ciencias Sociales y Económicas firmaba el catedrático de Economía y Hacienda de la Universidad de Murcia, Ramón Carande (n.1887), otro expensionado de la JAE, un trabajo sobre “Las contribuciones especiales de nuestra Hacienda municipal y aparecía otra colaboración, sin firma, sobre “La administración del ejército francés”. En el apartado de Libros y Revistas de esa sección se resumían dos artículos aparecidos en The Economist, de diciembre de 1917, sobre “La supresión de los intermediarios” y “El valor económico de Alsacia y Lorena”.

Jueves 24 enero 1918

En su sección Geografía e Historia el responsable de la hoja Alfonso Reyes (n.1889) presentaba un largo texto sobre “Américo Vespucio”. En el apartado Libros y Revistas había dos colaboraciones. En una de ellas el catedrático del Instituto de Guadalajara, y también expensionado de la JAE en Francia, Juan Dantín Cereceda (n.1881) reseñaba el Anuario del Observatorio de Madrid para 1918, del que ya se ofreció información en esta bitácora (ver aquí), obra que contradice las afirmaciones que recientemente se hacían en una entrada de la bitácora “Geografía infinita” sobre los masones como primeros meteorológos de España (ver aquí). En otra se hacía un amplio extracto del artículo publicado por Julián Juderías (n. 1877) en la revista La Lectura sobre “España y sus políticos en tiempos de Mendizábal, según lord Clarendon”.

Viernes 25 enero 1918

Ese día se ofreció puntual información de una serie  de conferencias que se habían impartido el día anterior en diversos lugares de Madrid.

Por ejemplo en el Ateneo la sección de Artes plásticas dio la palabra al académico de Bellas Artes Narciso Sentenach (n. 1853), quien disertó sobre El Real Sitio de la Granja que acababa de sufrir un pavoroso incendio; en la sección de Ciencias continuó un animado debate sobre una memoria que proponía la modificación de la enseñanza de la Medicina, en el que participaron, entre otros, el doctor Cortezo (n.1850),  y Madinaveitia hijo, en representación de los alumnos que habían elaborado la memoria que se discutía.  Por su parte el catedrático de instituto José Augusto Sánchez Pérez (n.1882) comentó que había presentado una propuesta para modficar la Segunda Enseñanza. Y en otra sala del Ateneo el abogado gallego Francisco Alvarez Pena disertó sobre “El regionalismo gallego”.

Simultáneamente en la Sociedad Geográfica de Madrid dio una conferencia Eduardo Moreno García sobre la Unión Postal Universal y el funcionamiento del servicio de correos español.

En la sección Ingeniería y Arquitectura su responsable el ingeniero Federico de la Fuente firmaba el artículo “Gasificación comparada Paris-Madrid” que aparecía junto a otro texto, no firmado, dedicado a la travesía del Atlántico en aeroplano. En él se analizaba la posibilidad de emprender el salto trasatlántico con un aeroplano de 1.500 caballos de potencia como pretendía un aviador italiano, lo que según el autor anónimo de ese texto ” no consideraba posible la mayor autoridad española en cuestiones de aviación, el capitán de Ingenieros D. Emilio Herrera (n. 1879), jefe del aeródromo de Cuatro Vientos, sobradamente conocido por sabios y profanos para que no sean precisos ni el elogio, ni la presentación”, al que ya se ha dedicado otra entrada en esta bitácora. (ver aquí). En el apartado Libros y Revistas había noticias de siete aportaciones, procedentes de publicaciones españolas y extranjeras. Entre las primeras cabe destacar la información de una polémica que se estaba produciendo en las páginas de la revista Madrid científico sobre la política forestal e hidráulica española entre el ingeniero de Caminos Pedro M. González Quijano (n. 1870) y el ingeniero de Montes Nicolás Ricardo García Cañada y la presentación de la obra del profesor de la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid Joaquín Portuondo y Barceló Estudios de economía social y fragmentos, después de que el editor del libro, Antonio Portuondo, también ingeniero de Caminos,le pidiese expresamente ayuda al propietario de El Sol para le ayudase a difundir la obra, como se aprecia en la siguiente carta:

Carta de Portuondo a Urgoiti

 

Sábado 26 enero 1918

Las dificultades de la situación sociopolítica española  iban in crescendo a finales de enero. Se suspendieron las garantías constitucionales en Barcelona y se detuvo al diputado Marcelino Domingo. El editorial de El Sol de ese día se titulaba “Mientras se ataja la anarquía de los de abajo, hay que remediar la anarquía de los de arriba”. Madrid seguía a oscuras al persistir los problemas en su alumbrado.

Por otra parte el corresponsal del periódico en Lisboa, Alejo Carrera, presentaba al nuevo hombre fuerte de Portugal -Sidonio Paes- como un hispanófilo.

En la sección Derecho y Legislación su responsable Fernando de los Ríos (n. 1879) firmaba un artículo sobre “El juicio de “amparo” en el Derecho mejicano” y la protección de la justicia al atropellado arbitrariamente. Y Pablo de Azcárate (n.1890) organizó la parte de la sección dedicada a Libros y Revistas, extractando, por ejemplo, tres artículos del Journal du Droit international.

Domingo 27 enero 1918

La primera página del ejemplar de ese día estaba dominada por el agravamiento del problema de los transportes, una de las causas del desabastecimiento de los productos de primera necesidad en las ciudades españolas, y por un nuevo ataque de los submarinos alemanes a la flota mercante hundiendo en esa ocasión al vapor “Giralda” que en su viaje de Huelva a Pasajes había sido hundido en aguas portuguesas frente a Guardia.

La Hoja Literaria de ese día ofrecía  cuatro textos. Uno de José Ortega y Gasset (n.1883), “Estafeta romántica. Un poeta indio” a propósito de la obra de Rabrindanath Tagore que la pareja Zenobia Camprubí-Juan Ramón Jiménez estaba dando a conocer al público hispano. Otro de Enrique Díez-Canedo (n.1879) , quien dedicaba su Apunte semanal a dar a conocer las investigaciones del orientalista doctor Joseph Charles Mardrus sobre “La reina de Saba”. El tercero correspondía a una colaboración de Eugenio Noel (n.1885) sobre “Una visita a la Basilica de Atocha”, un panteón de hombres ilustres inacabado. Y el último era el folletón semanal de Ramón Pérez de Ayala (n.1880) titulado Las máscaras, que en esa ocasión titulaba “El bien y la virtud”, donde proseguía su análisis de la obra teatral Antonio Roca.

En la sección Agricultura y Ganadería el lector de El Sol se encontraba con la habitual colaboración del responsable de esa sección Luis de Hoyos Sainz (n.1868), quien en su recorrido por la España agrícola concentraba su atención ese día en “Las viñas de España en 1917” presentando cuatro aspectos de esa cuestión: la primacía de la agricultura en el producto nacional bruto español; la superficie total del cultivo de la vid y su disminución desde hacía un cuarto de siglo; una presentación de las regiones que habían perdido y ganado vides, y un análisis del mapa de la distribución de los cuatro grupos de provincias peninsulares productoras de vid.

En él distinguía el grupo central-levantino formado por 11 provincias  que poseían más de 50 mil hectáreas de viñedos, entre las que destacaba Ciudad Real con 148.817 hectáreas; el grupo formado por 14 provincias, rayadas verticalmente en el mapa, con una superficie variable de 15 a 50 mil hectáreas; el grupo formado por 13 provincias, fundamentalmente serranas o pastoriles,  marcadas con puntos islotes discontinuos con una superficie que oscilaba entre las 12 mil hectáreas de Teruel y Sevilla a las 5 mil hectáreas de Almería, Huelva y León; y el formado por las 9 provincias, fundamentalmente las cantábricas,  que no tenían condiciones para el cultivo de la vid que aparecíane en el mapa en blanco.

 

Viñedos 27 enero 1918 IMG_6414

La distribución de los viñedos en la España de 1917                         según Luis de Hoyos Sainz

 

 

Y también pudo leer un texto titulado “Contra las plagas de langosta”. Se trataba de un amplio extracto de la “notable” conferencia  que había impartido el viernes 25 de enero de 1918 en la Asociación de Agricultores de España sobre las plagas de langosta el ingeniero agrónomo, profesor de la Escuela donde se formaban esos ingenieros, y director de la Estación de Patología vegetal Leandro Navarro (n.1861), quien realizó importantes labores en el pueblo de mi padre Mora de Toledo, donde salvó su riqueza olivarera combatiendo plagas que afectaron a sus olivos allá por 1912 (ver aquí).. En ella se detuvo en explicar los procedimientos artificiales que eran usuales en España para aminorar la intensidad de esas plagas, de cuya relevancia a lo largo de la historia disponemos de una magnífica visión de conjunto gracias al libro de Antonio Buj  Plagas de langosta. De la plaga bíblica a la ciencia de la acridología que se presentó hace unos meses en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (ver aquí).

Lunes 28 enero 1918

Ese día el lector de El Sol era informado en una misma página de: un mitin que se había celebrado en la Casa del Pueblo de Madrid para protestar contra los sucesos de Alicante y Málaga donde se habían producido protestas contra el incontenible alza de los precios de los productos básicos en la dieta mediterránea, como el pan, y que habían sido severamente reprimidas; de las inversiones efectuadas por el Ayuntamiento de Madrid para incrementar el número de escuelas que impartían la enseñanza primaria; o del anuncio de la proyección en el cine Odeón de la impresionante superproducción cinemaográfica “La hija de los dioses”, en la que habían intervenido 21.218 personajes y que estaba contemplando el todo Madrid, como se deduce de la lectura del diario de Manuel Machado (ver aquí).

También se daba noticia de la sesión inaugural de la Real Academia de Medicina. En ella intervino el doctor Francisco Huertas (n. 1847) con un discurso sobre el artritismo y las enfermedades del corazón donde denunció las carencias alimenticias de la población europea en la que un 75 por ciento comía mal por exceso y un 20 por ciento por defecto.

Por su parte en la sección Pedagogía e Instrucción Pública su responsable Lorenzo Luzuriaga (n. 1889) escribía el segundo de sus artículos dirigidos a las próximas Cortes que se deberían de constituir tras las elecciones que tenían que celebrarse el 24 de febrero. En esa ocasión su colaboración versaba sobre “La creación de escuelas” que en su opinión era la tarea más apremiante que el Parlamento tenía que llevar a cabo para impulsar la reconstrucción pedagógica del país. En su trabajo ofreció información sobre las escuelas que había que construir que estimaba en 26,000, cuyo coste  calculaba en 278 millones de pesetas. Y explicó las medidas que se habían tomado en Francia e Italia en tiempos recientes para superar sus déficits educativos.

Se complementaba ese artículo con otro firmado por M.L.N sobre “Una institución necesaria”, iniciales que correspondían a la pedagoga María Luisa Navarro Margati (n. 1890), mujer de Lorenzo Luzuriaga. En él abogaba por sentar las bases en España de una enseñanza preescolar, donde se cuidase tanto a los niños pequeños de las clases obreras como de las clases medias, imitando la tarea ya emprendida en otros países donde existían instituciones modélicas, que podían servir como referentes. Tal era el caso de la institución berlinesa Pestalozzi Froebel-Haus, cuyo funcionamiento y características explicaba detenidamente a los lectores de El Sol.

En la parte de esa sección dedicada a Libros y Revistas se hacía un amplio extracto de un artículo editorial del número de noviembre de 1917 de la publicación norteamericana Journal of Educational Psychology sobre La psicología y la guerra.

Martes 29 enero 1918

El editorial de El Sol de ese día titulado “Los problemas vitales de la nación se han sobrepuesto al Gobierno” analizaba el estado depresivo en el que se encontraba el primer ministro Manuel García Prieto, desbordado por el cúmulo de problemas que se le acumulaban, siendo el último de ellos la posibilidad de que se declarase la huelga general en Barcelona.

En la primera página de ese artículo también había:

  • una curiosa carta dirigida por “Un chico del Instituto” al famoso periodista Mariano de Cavia a propósito de gazapos que se colaban en las página de El Sol;
  • información sobre la actitud del conde de Romanones ante las elecciones que se iban a celebrar en Madrid donde ya estaban haciendo campaña las candidaturas del “acuerdo monárquico”, formado por mauristas, ciervistas y albistas, y de la conjunción republicano-socialista, encabezada por Pablo Iglesias y Julián Besteiro, quien se encontraba en la cárcel de Cartagena.
  • y una amplia cobertura sobre la actitud del imperio austro-húngaro sobre el desarrollo de la guerra, donde se habían producido “huelgas de hambrientos” y crecía el deseo de paz.

Por su parte en la sección Biología y Medicina su responsable el siquiatra Gonzalo R. Lafora (n.1886) firmaba el artículo “Perseguidos y litigantes” en el que analizaba la constitución psicológica de los perseguidos o de quienes se creen perseguidos al considerar que son “objeto de las asechanzas y zancadillas preparadas por los que tienen alguna relación directa o indirecta con ellos, y, merced a esto, su actitud es siempre de recelo, de desconfianza hacia todos”.

Se complementaba ese artículo con información sobre libros y revistas donde J.N., iniciales de Juan Negrín (n.1892), extractaba el artículo “Las cápsulas suprarrenales y la lactancia” de Verdozzi, publicado en el tomo 66 de Archives italiennes de Biologie y otro del Journal de Physiologie et Pathologie Générale.

Miércoles 30 enero 1918

En una de las páginas interiores del periódico se daba amplia cobertura a la conferencia que había dado el día anterior, martes 29, en la Asociación de Agricultores sobre “El cultivo del algodón en España” el ingeniero agrónomo de la Sociedad General Azucarera Enrique Cremades, colaborador habitual de la hoja de  El Sol dedicada a la Agricultura y Ganadería, que se acompañaba de un cuadro estadístico del consumo en España de esa fibra textil entre 1913 y 1917.

En la sección dedicada a las Ciencias Sociales y Económicas su responsable el economista y catedrático de la Universidad Central Luis Olariaga (n.1885) firmaba el artículo “Problemas de la guerra. La crisis de los alimentos en los países neutrales y sus remedios”. Y en el apartado dedicado a libros y revistas se extractaban tres artículos de The Economist, de 24 noviembre 1917, sobre los efectos de la guerra sobre la población civil de los países beligerantes; de L’Economiste Francçaise de 8 de diciembre de 1917 sobre la liquidación de las deudas creadas por la guerra y un artículo de León Baretti de la Revue d’Economie Politique de julio-agosto 1917 sobre la concentración de los bancos en Inglaterra.

Jueves 31 enero 1918

Ese día El Sol daba cobertura al artículo del político nacionalista vasco Eduardo de Landeta (n.1862)  “La ficción separatista” en el que exponía tesis del partido “bizkaitarra” como la de que “el reconocimiento de esa nacionalidad vasca no significa, ni se pretende que sea, una separación del Estado español. ..Porque con y dentro del Estado español cabe y encaja perfectamente, cumplimentando todos sus deberes, la nación vasca, con todos los derechos y atributos inherentes a la nacionalidad”.

También resumía el debate celebrado en el Ateneo el día anterior -miércoles 30 enero- en la tercera sesión dedicaca a debatir las modificaciones que había que introducir en la enseñanza de la Medicina. En ella intervinieron los doctores Pena, que enumeró los defectos de la primera y la segunda enseñanza, Pittaluga (n.1876) quien sostuvo que “a las aulas debe concurrir todo el que lo desee, sea o no alumno” , que “el estudiante debe aprender con quien quiera, sea o no catedrático”, que en los tribunales debía haber un profesor agregado “que haya convivivo, por lo menos, un curso con el examinado” y que se conservasen la tesis del doctorado y el examen de Licenciatura.

En la sección Historia y Geografía se publicaron dos artículos.

El primero, titulado “En torno al índice de un libro”, lo firmaba Alfonso Reyes (n.1889). En él presentó a los lectores de El Sol los contenidos del volumen XIV de la Historia de la Literatura inglesa, que publicaba la Universidad de Cambridge, ofreciendo un cuadro de materias que le pareció al crítico mexicano de El Sol muy atractivo, siendo las siguientes: “Filósofos. Historiadores. Biógrafos. Oradores políticos. Prosa crítica y miscelánea. El periodismo. Revistas universitarias. La caricatura. La literatura de los deportes. Los viajes. Las ciencias. La educación. La última evolución lingüistica.”

El segundo era el trabajo del historiador vasco Segundo de Ispizúa (n.1869) “Amérigo Vespucci” en el que contradecía los planteamientos que había hecho el jueves anterior Alfonso Reyes en las páginas de El Sol sobre ese navegante florentino al resumir el libro que había publicado recientemente el americanista Henry Vignaud (n.1830) sobre ese marino que daría nombre al continente americano.

En el apartado de libros y revistas de la sección se extractaban cuatro artículos de los que destaco el que había publicado Bonifacio Hompanera en la revista La Ciudad de Dios sobre “El helenismo en España durante el siglo XIX”, y la reseña que hacía Juan Dantín Cereceda (n. 1881) del artículo que había publicado L. de Launay sobre las aportaciones a la geología de Albert de Helmstaedt o Alberto de Sajonia, profesor y rector de la Universidad de París a mediados del siglo XIV, en un ejemplar de la revista La Nature de 12 de enero de 1918 .

 

 

 

 

 

 

Anuncios


2 comentarios

El contexto del primer documental efectuado por las Misiones Pedagógicas republicanas en Navalcan (Toledo)

Las Misiones Pedagógicas pueden ser consideradas como el gran proyecto cultural republicano para expandir los valores cívicos del nuevo régimen político entre la población campesina.  Una de sus estudiosas, María García Alonso, ha subrayado cómo uno de los objetivos de esa empresa emblemática de educación informal fue potenciar las intuiciones artísticas de los campesinos, estimulando su imaginación mediante el recurso de dispositivos variados como el uso del cine.

misiones-pedagogicas espectadores

Precisamente María García Alonso  -una de las organizadoras de la gran exposición sobre las Misiones republicanas que se llevó a cabo en 2007 y que dio lugar a un magnífico catálogo– en su interesante texto “Intuiciones visuales para pueblos olvidados. La utilización del cine en las Misiones Pedagógicas de la Segunda República Española” (ver aquí) explica que fue en el pueblo toledano de Navalcán donde, entre el 27 de enero y 1 de febrero de 1932, Guillermo Fernández López-Zúñiga, considerado el fundador del cine científico en la España contemporánea, efectuó el primer documental rodado en contexto misionero.  En él se incluía una boda lagarterana en la que todo el pueblo se había vestido de gala. «Esta oportunidad nos permitió filmar en 16 mm color una película que titulamos Boda en Navalcán, en la que se detallaba la extraordinaria riqueza de los trajes de todos, luciendo su mejor artesanía” diría años después su autor. 

El mismo Guillermo Zúñiga, según comenta una de sus principales estudiosas la historiadora de la ciencia y del cine Mª Luisa Ortega, afirmaría en 1990 en Madrid, tras haber retornado de su largo exilio en Francia y Argentina, lo siguiente a propósito de las pretensiones pedagógicas que alentaban esos misioneros, imbuidos de responsabilidad social: ” El propósito era corregir, en lo posible, por nuestros limitados medios la gran injusticia que se producía entre los niños que nacían en las grandes ciudades y los niños que nacían en los pueblos pequeños, aislados, sin carreteras ni luz eléctrica, ni agua corriente…Se permanecía en el pueblo, desde un par de días a una semana, según las necesidades. Llegamos a proyectar cine con baterías en pueblos que aún no tenían alumbrado público, a los que fue necesario llevar los aparatos a lomos de burro por no haber carretera. El sentir la emoción y las reacciones que producían las proyecciones de películas documentales en aquellos espectadores que veían cine por primera vez, me ha marcado para siempre. Me parecía que, dominando la técnica cinematográfica y teniendo, por mi profesión, una formación científica aceptable, tenía la obligación social, tenía la ineludible obligación de hacer ese tipo de cine de educación o divulgación científica que tan útil podía ser para incrementar la cultura de nuestro pueblo”.

catalogo misionespedagogicas1

En mi seguimiento de las actividades culturales y científicas desplegadas por la Segunda República en el mes de febrero de 1932 me he encontrado con tres testimonios elocuentes de esa misión pedagógica que suscitó la atención de ciertos periodistas y escritores dado que fue visitada por el ministro Fernando de los Ríos. Estos documentos permiten aproximarnos al contexto en el que se llevó a cabo el primer documental cinematográfico rodado por los misioneros, hoy perdido, y entender mejor las luces y sombras de ese complejo esfuerzo de intercomunicación cultural entre los hombres y mujeres de las ciudades con afanes de transformación social y los campesinos, muchos de ellos en difícil situación económica, depositarios de un saber ancestral.

Corpus Barga y Zugazagoitia en 1933

Corpus Barga y Julián Zugazagoitia, fotografiados por Santos Yubero en Madrid en 1933.

El primer testimonio corresponde al escritor republicano Corpus Barga, que tenía una columna diaria en el diario Luz, efímera pero gran iniciativa periodística financiada por Nicolás María de Urgoiti. En el momento de hacer la columna que se ofrece a continuación Corpus Barga era un simpatizante de la conjunción republicano socialista que gobernaba. Años después, antes de establecerse definitivamente en su exilio peruano a partir de 1948, acompañaría a Antonio Machado en su paso pirenaico en aquella trágica huida del invierno de 1939 al ser derrotada la República. No hace mucho Manuel Vicent dedicó una emotiva semblanza (ver aquí) a ese gran periodista escritor que fue Corpus Barga, como se aprecia en el siguiente texto publicado en Luz el 2 de febrero de 1932 en su sección “Entre dos luces”.

Un pueblo por Corpus Barga.

Navalcán. 700 casas. 400 parados. 300 pequeños propietarios y arrendatarios. La dehesa, un encinar en desbandada, es de los señoritos de Madrid. Los navalqueños tienen más capacidad de trabajo que territorio municipal. No pasan mucha hambre ni los parados. Viven todos de la fama de otro pueblo –Lagartera-, a quien le ha perdido su fama. Los lagarteranos se han acostumbrado a vivir de las labores que hacen las lagarteranas. La mujer que trabaja no sustituye al hombre porque el hombre sin trabajo y con dinero de su mujer se lo gasta. Los lagarteranos se han arruinado todo lo que se han enriquecido los navalqueños: unos miles de pesetejas. Las navalqueñas trabajan también para las lagarteranas, y muchas labores de Lagartera que las lagarteranas venden en Madrid son de Navalcán.

Las casas de Navalcán tienen así labores de Lagartera -y loza del pueblo importante más próximo, que es Talavera de la Reina, la reina de la loza. Navalcán no tiene todavía carretera; construyen la de Parrillas. Todo el paisaje es de encinas. Al fondo, Gredos. El pueblo está encharcado. El alcalde opina socarronamente que, como viven hacinados las personas y los animales -algunas vacas y ovejas, además de los animales domésticos-, huye la peste con sus microbios. Hoy se ha echado un pregón para que los mozos y las mozas vistan de ropa de gran gala. Por primera vez un Gobierno, el Gobierno de la República, envía un ministro a Navalcán. Este ministro no viene a pedir nada a los navalqueños. Viene a regalarles unos libros, un gramófono, un cinematógrafo, y más tarde les regalará una radio.

Muchos navalqueños hace cuatro días que saben lo que es el cinematógrafo y el fonógrafo; los han visto y oído hace cuatro días por primera vez. Se los ha enseñado la Misión de maestros y estudiantes que anima doña María Luisa Navarro. Desde hace cuatro días hay títeres en el pueblo. Unos títeres nunca vistos en Navalcán. El pueblo está de fiestas, con alguna ráfaga melancólica, como es siempre la observación del campesino. “Ustedes se irán-les dice el campesino a los animadores, estudiantes y maestros-, ustedes se irán y se olvidarán de nosotros”. No; la República no se puede olvidar de la verdadera España, es decir, de los pueblos. Aquí se halla la tarea viva para todo lo que haya en España de espíritu emprendedor. Misiones para los pueblos. Como los estudiantes rusos de la época romántica. Pero no a la manera rusa de entonces, sino a la de hoy en el plan quinquenal, a la manera americana. Cien equipos de Misiones volantes con camionetas, cinematógrafo, libros, que tiendan la red de una organización espiritual permanente por toda España. “Concluir con el aislamiento de los pueblos”. Tal es el plan de la República. Esto viene a inaugurar a Navalcán, confirmando la emocionante labor de una Misión de ensayo, el ministro de Instrucción, D. Fernando de los Ríos. Por esto se han vestido de charras del Oriente las navalqueñas, con sus peinados japoneses; con sus collares, pañuelos y refajos de colores brillantes, y los navalqueños, de charros severos, completamente occidentales. Por esto mozos y mozas bailando, como en los días de boda, en la plaza de Navalcán, entre Toledo y Avila, entre dos Españas.

Antes de que llegara el ministro de la República llegó, por la mañana, al pueblo un jabalí de la dehesa que venía huyendo de la cacería de los señoritos. Durante una hora tuvieron que hacer los parados, unos cuantos; el jabalí no dio trabajo para los 400. 

Gredos desde Navalcán

El segundo testimonio corresponde a un reportaje de un periodista de Luz que acompañó al ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes en la visita que llevara a cabo Fernando de los Ríos a Navalcán. En él se captan elementos de la personalidad de ese dirigente socialista, detalles de los integrantes de la misión,  – en la que había dos profesores del Instituto de Talavera -, y donde probablemente Edgar Neville y un técnico de la casa Kodak colaboraron con Fernández López Zúñiga en el rodaje del mencionado documental. Y se ofrece información de las diversas actividades llevadas a cabo por el equipo de misioneros que trabajaron en Navalcán y de las reacciones de los lugareños de ese pueblo toledano ante ese evento, cuyas resonancias nos son desconocidas.

En viaje con D. Fernando de los Ríos. La magna empresa de las Misiones Pedagógicas. 

(Luz, 2 de febrero de 1932 p. 8)

Iniciación al viaje.-

Ocho de la mañana, en casa de don Fernando de los Ríos. Una buena iniciación para el viaje, porque vamos a un pueblo junto a Talavera y la morada del ministro es un museo popular. De nuestro arte y del arte de otros pueblos influidos por España, porque este hombre parece haber ido a América sólo para ver mejor a España y medir su grandeza. Pero ha de advertirse que D. Fernando de los Ríos encuentra la grandeza en las magnas líneas históricas y en las menudas cosas, para él igualmente egregias. …. Pero este apasionado del arte popular no es un erudito que adora el azulejo, el ladrillo colgado de un museo. También adora a la musa, es decir, al mismo pueblo. Por eso vamos a Navalcán, en la provincia de Toledo, donde una misión pedagógica está desde hace una semana.

Un plan decenal de cultura.-

En el coche. La frase con que otros acaban es por la que empieza D. Fernando: “Está todo por hacer en instrucción pública”. Pero esto no le entristece ni paraliza; esto carga la máquina y al punto salta el resorte de la resolución: “¡Hay que hacerlo todo!” Y la ingente labor le exalta y le pone febril. En esto se conoce al político creador, que, como los verdaderos artistas, se entusiasma y se eleva ante la dificultad…

 Construiremos anualmente -nos dice- 3.000 escuelas y formaremos cada año 4.000 maestros. Al terminar 1932 habrá 11.000 maestros más. En el año 1900 había 22.000; en 1930 había 32.000. En veintiún meses de República habremos aumentado el número de maestros más que la Monarquía en treinta años. 

Tengo en estudio una organización económica en forma que el Estado no tenga que desembolsar el total de las cantidades necesarias para la construcción de escuelas

Dentro de unos días -dice, entre otros detalles- se abren 18 escuelas en el Municipio de Chamartín, y en pocos meses Madrid contará con 225 escuelas más.

En el nuevo presupuesto [que se estaba elaborando y se aprobaría a finales de marzo de ese año tras tener que hacer Fernando de los Rios sucesivos recortes] se destinan subvenciones para los patronatos universitarios, clínicas y laboratorios, para que las Universidades puedan cumplir todos sus fines culturales y artísticos, trayendo profesores extranjeros, reteniendo aquí los estudiantes más capacitados en la Universidad a la terminación de sus estudios, porque sepan ustedes –nos dice- que principalmente los Estados Unidos ofrecen honorarios subidos a los pocos especialistas en Historia, Filología, etc., que vamos formando. Luego nos habla del teatro universitario ambulante, del teatro lírico nacional y de la orquesta nacional también ambulantes. Dentro de unos años España será otra.

¿De qué siglo?

Hemos pasado Talavera de la Reina. Un guía nos aguarda al borde de unos encinares. Tenemos que dejar la carretera y andar por largas dehesas, malos caminos de carro cruzados por riachuelos donde el automóvil da fondo. Al fin, Navalcán; un pueblo grande, de 3.800 habitantes, lejano de las rutas, encerrado en sí mismo. Las calles son un barrizal de detritus. Si el agua corriera y no se estancara, las llamaríamos arroyos. Pero, a veces, por una entornada puerta, se entrevé una limpia cocina de paredes encaladas, donde penden docenas de platos de Talavera, cuyos mismos dibujos azules repite secularmente el tejedor en los pañuelos y chales de las mujeres. Jung [el siquiatra, sicólogo y ensayista suizo] dice que muy pocos hombres viven en el presente. Vivir en el presente no es vivir en esta fecha, sino “vivir” los problemas actuales. ¿En qué siglo está viviendo este pueblo? Cuando estos pueblos se sublevan, matan e incendian, también es un levantamiento de aldeanos de siglos remotos, medievales. ¡Y dicen que es comunismo!

Los equipos misioneros

Al descender del auto nos espera el pueblo reunido con las autoridades. Allí está la Misión Pedagógica. Doña María Luisa Navarro de Luzuriaga, directora de la Escuela del Hogar; señorita [Matilde] Moliner, profesora del Instituto de Talavera [implicada en la organización y cuidado de las primeras bibliotecas circulantes de las Misiones Pedagógicas]; señorita Quilez, alumna de la Escuela Superior del Magisterio; señor Fisac, profesor del Instituto de Talavera; Sr. Fernández López [Guillermo Fernández López Zuñiga (1909-2005)] , de la Federación Universitaria Escolar; D. César Rodríguez, maestro del grupo escolar Cervantes de Madrid, y Sr. Pacheco, técnico de la Casa Kodak. Esto es una Misión: un equipo de gente entusiasta y casi toda juvenil, de profesores y alumnos distinguidos que se lanzan, con temple deportivo, a instruir un pueblo remoto. Los jóvenes de la Misión se presentan con atuendo de deportistas: en jersey, descubiertos, la tez curtida y soleada. El fútbol, las carreras, la moto están desembocando en esto. La fuerza, la sana alegría, el ánimo aventurero, dispendiados inútilmente en el deporte, dan aquí un rendimiento. El espíritu ha puesto en esta energía su turbina y la utiliza. Estos jóvenes trabajan en la Misión desde las nueve de la mañana hasta las diez de la noche, sin ahorro de actividad, “ex abundantia cordis”. Son electricistas que instalan el cine, recitadores, cantantes, maestros, todo en una pieza. Así quince días. Al retirarse dejan en las escuelas una biblioteca, un gramófono, un cine. Y hay el proyecto de dotar de aparatos de radio a estos pueblos apartados, herméticos. Y desde luego volver, volver varias veces. ¡Si esto se hiciera a un mismo tiempo en mil aldeas de España!

¿Qué hacen las Misiones Pedagógicas?

He aquí el programa de un día de la Misión Pedagógica en las dos escuelas de Navalcán. Explicaciones de Historia de España, historia del libro, cuidados y reparaciones que exige. Recitación de romances explicados, poesías de Marquina, Gabriel y Galán, Mesa [Enrique de Mesa, considerado “el poeta de la sierra“]. Lecciones de lenguaje. Música regional. Proyección de las películas “A las puertas del Artico” y “La vida en el fondo del mar”. Asisten todos los niños y niñas de las escuelas públicas y cuatrocientas personas mayores.

La biblioteca que se deja a la escuela consta de unos cien volúmenes. Libros de Historia de España; de Geografía, de Agricultura, reproducciones artísticas, “Vida de las abejas”, “Vida de las hormigas”, “Grandes exploradores de España”, cuentos de Andersen, extractos y trozos de “Don Quijote”; “Odisea”, “Iliada”, “Historia de la Tierra”, “Vida de los astros”, exploraciones de Amundsen, vidas de Stephenson, Edison, Franklin, etc., etc.

En una ceremonia sencilla el ministro entrega la biblioteca a las escuelas del pueblo. La arenga del ministro es un llamamiento para que los oyentes cumplan sus deberes cívicos; un llamamiento a la cordura, a la reflexión, en términos sencillos, ungidos de emoción, que a todos hieren en lo hondo.

 

Navalcan joven


Mujer joven de Navalcan engalanada

Una revolución en una caja de puros

Una espléndida comida en casa del médico Sr. Rey Larramendi. Sirven la mesa sus cuatro hijos -dos muchachos y dos muchachas- vestidos “a la gala antigua”. A los postres el Sr. Rey ofrece al ministro un cigarro envuelto en papel de plata con la cifra del monarca destronado. Cuenta cómo ha llegado a sus manos este cigarro del monarca al huir de Madrid. Entonces el ministro le ofrece, a su vez, otro cigarro regalo de un amigo, fabricante de Cuba, en cuya sortija se lee: “F. de los Ríos”. El médico coloca este cigarro en el mismo sitio donde estaba el otro. Y así, de esta manera, se realizó el cambio de régimen en una simple caja de puros.

Navalcan mujeres

Socialista y tradicionalista

A la tarde, baile popular en la plaza. Mozos y mozas visten el traje antiguo. Orquesta: dos guitarras curtidas, un violín elemental que el músico toca como quien parte una hogaza con un cuchillo, dos tapas de cacerola, un almirez. A lo que cantan le dicen la “jota verata”

El ministro, que entiende de cantos como de tapices y hierros, sitúa la copla entre la malagueña y el fandangillo. Ante el portentoso cuadro de color, Edgar Neville, inmigrado de Hollywood, exclama, como síntesis de admiración:

– ¡ Charlie Chaplin vería esto llorando !

Y no es la menor emoción oír al ministro socialista recomendar que no se pierdan estos trajes, estos cantos, estos bailes; que no se pierda la tradición española. El fue a buscarla hasta los Estados Unidos y la encontró un día que en un desierto norteamericano un indio de largas trenzas le pidió:

-Caballero: ¿tendriais cuatro reales?

Una nueva clase social

A la vuelta, otra vez por encinares, el guía se desorienta y nos encontramos perdidos en un arenal donde para avanzar el auto un metro tiene que retroceder dos. La sombra de un aldeano a caballo nos lleva al buen camino.

En el coche hablamos poco, con esa voz triste de los regresos.

– Se han censurado mis decretos de Justicia sobre la cuestión agraria. Toda revolución es formación de nuevas clases sociales en que se apoya el nuevo régimen. Y aquellos decretos han formado una nueva clase social para la República.

Envío

Un hombre, D. Manuel Bartolomé Cossío, iniciador de estas Misiones Pedagógicas, vive con el cuerpo enfermo, inmovilizado, pero su espíritu corre juvenil reencarnado por cuerpos jóvenes y sanos, dividido y, sin embargo, entero, haciendo la España grande con que sueña.

Cossio Cronica 1931

Cossio Cronica dibujo de Espada

El tercer documento del que doy cuenta es el extracto del testimonio de uno de los integrantes de la misión que nos ofrece información relevante sobre las interacciones entre los misioneros y misioneras y los habitantes de Navalcán, particularmente la cincuentena larga de trabajadores militantes del PSOE, con los que discutieron de política y compartieron audiciones musicales para levantar el ánimo.

Las reflexiones de un misionero

Navalcán (Toledo).- 27 de enero a 1 de febrero de 1932.- “Llegamos a Navalcán el día 27 a las seis de la tarde. A nuestra llegada el pueblo, que está en fiesta, nos rodea y nos dice: ” ¡Aquí están los republicanos!” “Vienen a hacernos función” A pesar de los esfuerzos del inspector y de los maestros nos reciben un poco como a una compañía de circo.

(…) En la Casa del Pueblo. El domingo, 31, después de una última actuación de Misiones, la señora de Luzuriaga y la señorita Moliner se vieron rodeadas por los cincuenta y tantos obreros que componen el partido socialista de Navalcán y fueron invitadas a visitar la cocina que les sirve de local social.

Poca luz, paredes de adobe, reflejo rojo de lumbre de leña, caras fatigadas y curtidas. Parece aquello un aguafuerte.

Entre tanto traen discos; un asociado lee y comenta un artículo sobre la C.N.T. y la F.A.I. Uno de los reunidos hace manifestaciones encendidas en odio. La señora de Luzuriaga aprovecha el momento para explicarles cómo las ideas más extremas  pueden ser nobles. Se hace llamada a la cordura y comprensión humanas, al respeto de las conciencias, etc. Todo ello en plan de familiaridad y sencillez. Entre aquellos hombres hay quien llora. Estuvo preso el año diecisiete. Recuerdos pasados se evocan en esos momentos. Emoción en todos. Cordialidad.

Les hacemos oir música y acaba la sesión con el espíritu levantado y señales de esperanza.

(extracto de Memoria del Patronato de Misiones Pedagógicas (septiembre 1931-Diciembre 1933). “Dicen los misioneros” reproducido en Mariano Pérez Galán, La enseñanza en la Segunda República española, Madrid, Edicusa, 1977, pp. 359-360).

Para saber más:

Eugenio Otero, coordinador, Las Misiones Pedagógicas, 1931-1936, Residencia de Estudiantes-Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Madrid, 2007, 552 pp., 437 ilustraciones.

María Luisa Ortega y Clemente Tribaldos, “Sensibilidad y técnica. Las películas científicas de Guillermo Zúñiga” (ver aquí) María Luisa Ortega, coord, Guillermo Zúñiga: la vocación por el cine y la ciencia, Madrid, UNED-ASECIC, 2011

Addenda: Meses después de la elaboración de esta entrada he sabido, gracias a un muy interesante post (ver aquí) de la bitácora de Miguel Méndez-Cabeza Fuentes, titulada La mejor tierra de Castilla, que la gran fotógrafa Inge Morath hizo un intresante reportaje fotográfico de una bolda en Navalcán allá por 1954. ¿Por qué a sus 31 años esa artista políglota, de origen austríaco, que se casaría años después con el dramaturgo norteamericano Arthur Miller, escogió como destino de sus andanzas españolas el pueblo de Navalcán? ¿Tenía noticias, a través de algunos de los integrantes de las Misiones Pedagógicas, del valor etnográfico de las ceremonias nupciales en esa población castellana? Sea así o no ese viaje a Navalcán dejaría una profunda huella en Inge Morath que regresaría a esa población toledana en 1977 en compañía de dos premios Nobel de Literatura: su marido Arthur Miller y su amigo el poeta Derek Walcott, quien lloró emocionado al comprobar el recibimiento de las gentes de Navalcán a una artista que había dejado una profunda huella en ese pueblo cuando lo visitó en 1954, siguiendo quizás las huellas de los integrantes de la Misión Pedagógica de 1932.