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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal. ISSN: 2531-1263


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Febrero 1932: cuando Madrid fue la capital europea de la física y de la química

En febrero de 1932 los colegios de los jesuitas, tanto en la capital de España como en otras ciudades, perdieron abundante material pedagógico y científico al tener que abandonar esos religiosos sus centros educativos con motivo de la aplicación del controvertido artículo 26 de la Constitución republicana. A pesar de ello Madrid mantenía pujante su vida científica y los científicos procuraban tener una presencia destacada en el espacio público como se aprecia leyendo la prensa de la época.

Así, por ejemplo, a principios de ese mes el geógrafo Juan Dantín Cereceda, catedrático de Agricultura del Instituto San Isidro, amigo de Ortega y Gasset desde tiempo atrás, como destaqué en un post anterior, fue convocado a la Sociedad Económica Matritense para hablar de las Características fisiográficas y agrológicas del suelo español, ofreciendo en palabras de un asistente un “caudal de conocimientos básicos indispensables para cuantos se interesan por los problemas del agro español, hoy de palpitante actualidad”, pues se estaba discutiendo cómo llevar a cabo la reforma agraria que querían impulsar las fuerzas republicanas. Días después el joven psiquiatra y psicoanalista Angel Garma (1904 Bilbao-1993 Buenos Aires) daría un ciclo de conferencias sobre “Mecanismos de la neurosis” en el Instituto de Patología Médica  que dirigía Gregorio Marañón.

También en la primera semana de febrero se presentó en sociedad la sección española del Comité de Cooperación Intelectual que logró a lo largo de ese mes crear comités locales en diversas ciudades españolas, como Valladolid, Sevilla, La Coruña y Santiago. En él se congregaron científicos e intelectuales deseosos de impulsar la ciencia española a través de su internacionalización. Su puesta de largo se produjo cuando sus integrantes, entre los que se encontraban Pío del Río Hortega y Corpus Barga que he mencionado en las dos entradas anteriores de este blog, organizaron a finales de ese mes de febrero de 1932 un gran mitin en el cine madrileño Opera. En él el hiperactivo ministro de instrucción Pública Fernando de los Ríos expuso las grandes líneas maestras de la política cultural de la Segunda República, de la que el mencionado Comité español de Cooperación Intelectual parecía ser uno de sus abanderados.

Fernando de los Rios 1932 29 febrero

Por su parte varias sociedades feministas se incorporaban a ese dinamismo científico e intelectual. Por ejemplo un suelto del diario Luz del lunes 8 de febrero informaba de las conferencias organizadas en los días siguientes por la Asociación Femenina de Educación Cívica que promovía la destacada feminista socialista María Martínez Sierra. El miércoles 10 la maestra Julia Peguero hablaría de “La belleza en la educación del sentimiento (Introducción a un cursillo de literatura)”; el jueves 11 la presidenta de la Asociación la mencionada María Martínez Sierra disertaría sobre “Ejercicios intelectuales”; el viernes 12 el doctor José María de Otaola sobre “Biología”, y el sábado 13 el químico Tomás Batuecas sobre “Una vida ilustre de mujer (madame Curie)”.

Asimismo se seguía con atención la labor científica llevada a cabo en otros países europeos, particularmente en Alemania. Así, por ejemplo, el colaborador del diario Luz el escritor alemán, de origen judío-askenazí, nacionalizado español en 1934, Máximo José Kahn (Frankfurt 1897- Buenos Aires 1953), en el ejemplar del miércoles 10 de febrero, hizo una amplia reseña del interesante libro de Heinrich Grupe, Naturkundlisches Wanderbuch y dos días después con el título Vida científica. Cómo se fabrica un frío de 270 grados bajo cero un colaborador anónimo ofreció en ese mismo diario un reportaje sobre el Instituto Físicotécnico de Berlín.

Pero sin lugar a dudas el acontecimiento científico de ese mes fue la inauguración el sábado 6 de febrero a las 5 de la tarde del Instituto Nacional de Física y Química, evento que permitió a Madrid convertirse por unos días en capital europea de la física y de la química al concentrarse en la capital española cinco de los más destacados físicos y químicos alemanes y franceses. Se conservan documentos de aquella inauguración como un folleto institucional conmemorativo de la inauguración, diversas informaciones periodísticas, fotografías de Alfonso,y una breve película de 3 minutos

Un testimonio significativo de lo que supuso la puesta en marcha de la que fue primera gran instalación científica española del siglo XX fue un reportaje aparecido en el diario Luz el jueves 4 de febrero. Unos días antes de su inauguración oficial el Instituto abrió sus puertas a un periodista de ese periódico. Las impresiones de lo que observó y vio, y extractos de sus conversaciones con el director del Instituto, Blas Cabrera, fueron las siguientes.

Instituto Nacional de Fisica y Quimica 1932

El sábado se inaugura el Instituto Nacional de Física y Química.

Una colaboracíón de dinero norteamericano y español en una gran obra de cultura

El mundo de la exactitud

El Instituto Nacional de Física y Química, que se inaugura el sábado, está situado en los altos del Hipódromo, detrás de la Residencia de Estudiantes. Tiene el aire de un edificio norteamericano por su alargada forma geométrica y hasta por las esbeltas columnas del pórtico de entrada, único lujo decorativo en su sobria arquitectura. No es insólito en los edificios norteamericanos esta inserción de un trozo de estilo antiguo -portería, catedral, puerta Renacimiento-dentro de su cubismo rígido. Con ello no hace más que revelar su progenie.

Desde hace veinte años existía en el llamado Palacio de Exposiciones del Hipódromo, además de un cuartel de la Guardia Civil y el Museo de Historia Natural, un pequeño Centro de Investigaciones Físicas, creado por la Junta para Ampliación de Estudios. Allí, en laboratorios improvisados, trabajaban Cabrera, Catalán, Palacios y el químico Moles, y una grey de discípulos en sutiles investigaciones sobre la materia. Centenares de trabajos -algunos muy importantes en la historia de la ciencia- salieron de aquel insospechado antro. Que no es obstáculo a la ciencia la modestia de medios; Pasteur trabajaba pésimamente instalado, el matrimonio Curie descubrió el radio en una especie de garaje y Claudio Bernard añoraba el laboratorio sucio y pobre de sus primeros experimentos desde el limpio, ordenado, espléndido que le diera el Estado francés. Se dice que en este último ya no pudo descubrir nada.

Pero hoy la investigación física exige tal precisión, tan honda exploración en los pequeños, y, sin embargo, infinitos abismos del átomo, que sólo con instrumentos costosísimos puede realizarse. Incluso necesita un edificio que sea, a su vez, un aparato, un edificio sustraído a toda trepidación, dentro del cual se crea un clima especial, inalterable, un edificio aislado del mundo como otro mundo aparte. Es el mundo de la exactitud y la precisión, el mundo de la diezmilésima de centímetro, de la milésima de miligramo, de la cienmilésima de segundo, en que el físico consume, a veces, largos años de vida solamente para añadir o rectificar la última cifra decimal de una medida.

Misterio y juego

Al entrar en el Instituto se experimenta la sensación de que el mismo edificio es un aparato que está captando un fluido misterioso del Cosmos y lo distribuye por tuberías en los cien laboratorios de su interior. Hombres de blusas blancas como en los hospitales. En los pasillos largos, oscuros, cruzados de cables, blindados, como de submarino, puertas metálicas cerradas. El silencio absoluto aumenta el intrigante secreto. Pero una puerta está abierta. ¿Qué vemos? Un hombre que tiene ante sí tres anteojos y mira por el primero de ellos otro aparato situado en el extremo contrario de la habitación, luego mira por el segundo anteojo, luego por el tercero. Después apunta algo rápidamente en un cuadernito y vuelve a mirar y apuntar una y otra vez. ¡Qué entretenimiento!

Rockefeller dona 420.000 dólares

Blas Cabrera 1932 en su laboratorioEs la persona que buscábamos: don Blas Cabrera, el director, a quien hemos de interrogar sobre la génesis y la finalidad de este Instituto.

Juan David Rockefeller, el rey del petróleo, un viejecito apergaminado, nacido en 1839, es uno de esos multimillonarios (se le calculan más de dos mil millones de dólares) que emplean parte -la mayor parte- de su fortuna en la filantropía. La Fundación Rockefeller, el Instituto de Educación Internacional y el Instituto de Educaciones Médicas son instituciones creadas y costeadas por él y su hijo para el fomento de la cultura y la higiene, no sólo en los Estados Unidos, sino en el mundo entero.

El Sr. Castillejo, secretario de la Junta para la Ampliación de Estudios -sigue el Sr. Cabrera- fue a los Estados Unidos, visitó la Fundación Rockefeller con objeto de llamar su atención sobre la obra de dicha Junta. A Madrid vinieron por su invitación el presidente y otro miembro de la Rockefeller, que, seducidos por los trabajos de nuestros investigadores, acordaron el auxilio pedido. La Fundación Rockefeller se comprometía a hacer del Instituto Nacional de Física y Química un establecimiento parejo a los primeros del mundo. Traducido a cifras, donaba 420.000 dólares. Pero la Fundación Rockefeller no pretende absorber ni dominar las instituciones por ella creadas, sino que, una vez establecidas, funcionen por sí mismas, autónomamente. Crea, funda, y luego suelta. Por eso condicionaba su ofrecimiento: el Estado español tenía que obligarse a sostener después el buen funcionamiento del Instituto.

Gobernaba entonces Primo de Rivera y hubo algunas dificultades. La hostilidad a la Junta para la Ampliación de Estudios se oponía a que ésta se desarrollara. ¡No era nada, 420.000 dólares para unos laboratorios de la Junta! Se argumentó lo mismo que se argumentaba contra el Instituto-Escuela: era demasiado bueno.Además, ¡recibir dinero forastero! ¡Qué bochorno! Contra los extranjeros tenemos nuestro grito: ¡Santiago, y a ellos! Al fin, la enemiga de los que rodeaban al dictador contra la Junta fue vencida y Rockefeller depositó en un Banco de Madrid una suma de dólares equivalente a 150.000 pesetas, que reponía conforme se gastaban. Hasta la fecha se han invertido en edificio, instalaciones eléctricas, instalaciones de agua, gas, aire comprimido, aparatos, material y mobiliario, 3.320.000 pesetas.

Pero la Fundación Rockefeller hizo algo más: pagar aparte los gastos de viaje de los arquitectos y dos técnicos a los principales laboratorios de Francia, Alemania, Holanda y Suiza.

¿Qué investigaciones se hacen en el Instituto?

Preguntamos al Sr. Cabrera cuáles son las principales investigaciones a que ahora se dedica el Instituto.

– El Sr. Moles, químico -nos dice el Sr. Cabrera-, sigue aplicando el método iniciado por Guye, en que es la primera autoridad europea, a la determinación de los pesos atómicos. El señor Moles ha rectificado muchos de los pesos atómicos que regían como válidos en la ciencia química.

El Sr. Catalán se dedica al estudio de los espectros de los cuerpos simples. A él se debe el descubrimiento de los llamados “multipletes”, o sean ciertas agrupaciones de las líneas espectrales que han servido para una mejor interpretación del edificio atómico. Precisamente en la fecha del descubrimiento estaba en Madrid Sommerfeld, la primera autoridad en la materia, que interrumpió el plan de sus conferencias para dedicar algunas de ellas al descubrimiento del joven físico español, que aclaraba puntos oscuros, dificultades y contradicciones en sus teorías sobre el átomo.

El sr. Guzmán estudia en estos momentos la sustitución del platino -muy caro- por metales comunes en los electrodos usados en los análisis electrolíticos. Las investigaciones se realizan con pleno éxito.

El sr. Madinaveitia trabaja en cuestiones particulares de la química; actualmente de la fotoquímica.

El propio Sr. Cabrera estudia las propiedades magnéticas de las tierras raras -lo más raro es su nombre-. Los resultados de sus estudios figuran, como indiscutibles, en la base de todos los trabajos sobre paramagnetismo.

La cátedra Cajal

En el Instituto Nacional de Física y Química está instalada la Cátedra Cajal, fundada y costeada por los españoles de la Argentina a la jubilación del ilustre histólogo, como el mejor homenaje a su gloriosa obra. En ella explican e investigan -durante dos o tres años- profesores extranjeros dominios muy especiales de la ciencia física. Un profesor español, el sr. Palacios, asegura el enlace y la continuidad posterior de las investigaciones iniciadas. Ultimamente ha trabajado en esta Cátedra el famoso físico Scherrer sobre estructura de los cristales por la aplicación de los rayos X. En la actualidad la ocupa Hengstenderg, que sigue las investigaciones de Scherrer y las otras, novísimas, sobre difracción de electrones.

En torno a estos profesores hay cuarenta discípulos, un vivero de investigadores y especialistas.

La inauguración del Instituto

El sr. Cabrera nos anuncia que acudirán a la inauguración gran número de científicos europeos de primer rango, los señores Weiss, Sommerfeld, Scherrer, el sr. Willsttäter, gran químico alemán, profesor que fue en Munich, cuya cátedra dimitió a causa de manifestaciones antisemíticas en su Universidad; el sr. Honigschmidt, también químico, y varios más.

El atomo

Pedimos permiso al Sr. Cabrera para mirar por sus anteojos. Pero no vemos otra cosa que unas reglas graduadas y unas agujitas que, después de varias oscilaciones, se detienen en un número.

Pero, D. Blas, y el átomo ¿dónde está?

-Ahí- nos dice-. Para nosotros el átomo no es más que un número, un símbolo, una ecuación; pero le vemos con la misma claridad y en la misma forma que usted ve esta mesa. Le puedo decir dónde no está, pero no dónde está.

Y el periodista ignorante sale oscilando, como aquellas agujitas, entre estos dos pensamientos, sin quedarse en ninguno: ¡Cuánto se sabe! ¡Qué poco se sabe! Y, sin embargo, ¡cuánto se sabe! ¡Pero no se sabe nada! Y así, indefinidamente.

Fernando de los Rios 1932 inauguracion Instituto FyQ

 

Días después la prensa se hizo eco del acto de inauguración. El diario vespertino La Voz en su edición del sábado 6 de febrero lo hizo en los siguientes términos:

Fundación Rockefeller

Solemne inauguración del Instituto Nacional de Física y Química.

Esta tarde, a las cinco, se ha celebrado la solemne inauguración del Instituto Nacional de Física y Química, bajo el patronato de la Junta Nacional de Ampliación de Estudios, cuyo edificio e instalaciones se han construido con la donación de la Fundación Rockefeller.

Al acto asistieron el ministro de Instrucción Pública, D. Fernando de los Ríos; el director general de Bellas Artes, Sr. Orueta; el rector de la Universidad de Madrid, señor Sánchez Albornoz; los catedráticos señores Unamuno, Pittaluga, Recasens y numerosas personalidades científicas y bellas damas.

Forman el personal de este instituto el director, D. Blas Cabrera; secretario D. Julio Guzmán; jefe técnico, D. Juan María Torroja, y en el cuadro de profesores forman los sres. Duperier, Palacios, Catalán, Moles, Madinaveitia, Guzmán y otros insignes maestros. 

Asisten a la sesión inaugural los profesores extranjeros, Weiss, Willstaetter, Scherrer, Sommerfeld, Hoenigschmid.

En el salón de conferencias se celebró el acto de apertura, y primeramente el Sr. Torroja, por la Junta de Ampliación de Estudios, explicó brevemente la actuación de ésta en relación con la Fundación Rockefeller. Luego, el director del Instituto, Sr. Cabrera, dedicó palabras de elogio a los esfuerzos científicos realizados por los hombres que colaboraron en la obra de la ciencia española.

A continuación, el profesor Weiss, en francés, pronunció palabras de elogio para la ciencia española; y el profesor Hoenigschmid también pronunció un discurso, haciendo resaltar la labor desarrollada por los hombres de ciencia de España.

El ministro de Instrucción Pública habló para expresar el agradecimiento del Gobierno de España a la Fundación Rockefeller. Exaltó el admirable espíritu de objetividad científica de los universitarios de los Estados Unidos y su desprendimiento. Cita casos en que a los antiguos estudiantes de las universidades americanas se les impone por éstas un tributo sobre sus rentas para contribuir a su sostenimiento. Este Instituto es un acicate para el trabajo de la juventud.

….

El edificio es un magnífico alarde de las posibilidades de la arquitectura española, que ha sabido interpretar admirablemente las necesidades de un establecimiento de esta índole siguiendo los consejos de los hombres de ciencia.

Los arquitectos Sres. Sánchez Arcas y Lacasa han tenido un acierto completo al hermanar las comodidades propias de esta clase de construcciones con un soberbio conjunto estético.

 

Fernando de los Rios 1932 Blas Cabrera y otros inauguracion INFQ

Y también se informó, como hicieron el diario El Sol y la revista Madrid científico, de la sesión extraordinaria que celebró la Sociedad española de Física y Química el lunes 8 de febrero de 1932 en la que participaron dos químicas:  Salazar, quien presentó en colaboración con Moles la comunicación “Nueva revisión de la densidad normal del gas de óxido de carbono” y [Dorotea] Barnés con su comunicación “Preparación de análisis del ácido nucleinico en el bacilo de la difteria”, representantes de las mujeres científicas que empezaron a emerger en la España republicana.

Sociedad Española de Fisica y Quimica

Suelto de El Sol, domingo 7 febrero 1932, p, 9

Sociedad Española de Fisica y Quimica Madrid cientifico

Madrid científico, nº 1301, 1ª quincena de marzo de 1932, p. 9

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para saber más:

José Manuel Sánchez Ron, Miguel Catalán: su obra y su mundo, Madrid, CSIC (colección Estudios sobre la ciencia), 1994. Accesible aquí

Ana Romero de Pablos, Cabrera, Moles, Rey Pastor: la europeización de la ciencia. Un proyecto truncado, Madrid, Nivola (colección Novatores), 2002

Carmen Magallón, Pioneras españolas en las ciencias. Las mujeres del Instituto Nacional de Física y Química, Madrid, CSIC, 2004

Carlos González Ibáñez y Antonio Santamaría García, Física y Química en la colina de los chopos. Instituto de Química Física Rocasolano del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, CSIC, 2008. Accesible aquí.

Antonio Santamaría García, “El edificio Rockefeller. La arquitectura con vocación de ciencia”. Accesible aquí

Rosario E. Fernández Terán, El profesorado del “Instituto Nacional de Física y Química” ante la Guerra Civil, el proceso de depuración y el drama del exilio, Madrid, Universidad Complutense, Facultad de Educación, Departamento de Teoría e Historia de la Educación, Tesis Doctoral, 2014. Accesible aquí.


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Enero 1932: el empuje educativo y científico-técnico en el Madrid republicano

Hojeando la prensa de la época se aprecia una cierta efervescencia cultural en el Madrid de enero de 1932, que tuvo su paralelismo en el ámbito educativo y en las actividades científicas y técnicas.

Destacaré a continuación algunas de las manifestaciones más significativas de ese empuje educativo y científico-técnico que tuvo lugar en la ciudad de Madrid, cuyos habitantes eran informados puntualmente de los diversos problemas socio-políticos a los que tenían que enfrentarse los gobernantes de la coalición republicano-socialista entonces en el poder. En efecto, el gabinete presidido por Azaña en aquel entonces tuvo que afrontar en ese mes de enero de 1932 diversas protestas sociales en tierras catalanas y andaluzas, organizadas fundamentalmente por los anarquistas; gestionar las crisis derivadas, primero, de la muerte el último día del año 1931 de cuatro guardias civiles en el pueblo extremeño de Castillblanco, suceso que dio lugar al reportaje del periodista Francisco Lucientes “Geografía humana de la España remota. Castillblanco, pueblo de ilusos”, publicado  el domingo 17 de enero en las páginas del diario El Sol, con cinco ilustraciones de Sancha, y luego la crisis suscitada por la muerte de varios huelguistas por disparos de la guardia civil en la población riojana de Arnedo. Y además tuvo que hacer frente a las múltiples protestas de la oposición de los católicos, especialmente fuertes en el País Vasco y Navarra y en Castilla la Vieja, disconformes con las medidas anticlericales, como la disolución de la Compañía de Jesús y la incautación de sus bienes que se produjo por un decreto de 23 de enero con el que se aplicaba el controvertido artículo 26 de la constitución republicana aprobada semanas antes.

Castillblanco plaza

Centrándome en el ámbito educativo cabe destacar la interesante entrevista que un periodista del recién nacido diario Luz -apareció su primer número el 7 de enero –, financiado por Urgoiti, y vocero de los planteamientos de Ortega y Gasset, le hizo al nuevo director del instituto del Cardenal Cisneros de Madrid, el catedrático de Latín Vicente García de Diego (1878-1978), un notable filólogo, con motivo de una serie de reformas efectuadas en ese importante centro educativo madrileño gracias a una aportación económica de cincuenta mil pesetas del gobierno republicano. Gracias a ella se construyó una sala de proyecciones para 350 espectadores, se adquirió “un magnífico aparato alemán de proyecciones” y el instituto se suscribió a una cinemateca. (Luz 19 enero 1932).  Por ese tiempo había en efecto un cierto interés por el cine educativo y científico. A este respecto es de interés el artículo “Las películas científicas. Cómo se filma el crecimiento de una planta”, firmado por Alfredo Cabello, publicado por Luz el sábado 30 de enero.

Las reformas e innovaciones educativas introducidas en un lugar señero de la enseñanza secundaria madrileña se producían en el marco de un amplio movimiento reformista que estaba impulsando el ministro socialista de Instrucción Pública y Bellas Artes Fernando de los Ríos. Así a finales de ese mes se promulgó el decreto de creación de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Central de Madrid, que tan hondas repercusiones tendría en la formación de maestros y en la institucionalización de las ciencias de la educación en la sociedad española. A su vez  El Heraldo de Madrid informaba el martes 26 de enero que el ingeniero de caminos José Cebada, profesor de Termotecnia y de Proyectos de elementos de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, “de gran prestigio científico y abolengo republicano” era propuesto como director general de enseñanza técnica, una nueva dirección general de la que iban a depender las : Escuelas especiales de Ingenieros civiles, procedentes de los Ministerios de Fomento y Economía Nacional;  las Escuelas Superiores y Elementales de Trabajo;  las Oficinas de Selección profesional;  los Institutos de Reeducación y Orientación profesional y el Psicotécnico de Madrid; y el Centro de Perfeccionamiento obrero, según determinaría la Gaceta del 10 de febrero de 1932.

Entre tanto proliferaban iniciativas científicas de diverso orden. Se suscitaron debates sobre las investigaciones prehistóricas en Madrid a propósito de una iniciativa del Ayuntamiento de Madrid, presidido por Pedro Rico (ver Luz 27 enero  p. 6 y el artículo de Rafael Alvarez en el mismo diario del día siguiente 28 titulado “La prehistoria madrileña. Un fracaso que estaba previsto”); o sobre colecciones etnográficas como la polémica en la que se involucraron Victorina Durán y el crítico Juan de la Encina a propósito del Museo de Artes decorativas y el Museo del Traje (El Sol domingo 17 enero p. 5 y El Sol miércoles 20 enero p. 1). Se informaba de reuniones de las sociedades científicas como la Sociedad Española de Antropología (Luz 30 enero sábado p. 13) o del Laboratorio de Matemática de la Junta de Ampliación de Estudios que celebraba sus sesiones en la madrileña calle de duque de Medinaceli nº 4 como informaba el diario El Sol del viernes 15 enero de 1932 p. 4.

Laboratorio de Matematica 1

Laboratorio de Matematica 2

Y se daba cobertura a las numerosas conferencias que científicos diversos impartieron en diversos lugares de Madrid en aquel enero de 1932.

Pio del Río Hortega selloPor ejemplo la impartida el 14 de enero por Pío del Río Hortega (Portillo (Valladolid) 1882-Buenos Aires 1945), uno de los discípulos más brillantes de Santiago Ramón y Cajal,  en la sede del Centro de Intercambio Intelectual Germanoespañol. Del Río Hortega, que por ese entonces era director del Instituto Nacional del Cáncer y un destacado militante del partido radical de Alejandro Lerroux, publicaría meses después esa conferencia, en la que demostró las interrelaciones entre arte y ciencia en su práctica experimental, en las páginas de la revista ResidenciaDe esa conferencia un periodista del diario El Sol, ya citado, informaba en los siguientes términos:

Pío del Río Hortega enero 1932

 

Otras conferencias a las que la prensa prestó atención fueron las dos que impartió el nutricionista y endrocrinólogo Enrique Carrasco Cadenas (1895-1959), profesor de la Escuela Nacional de Sanidad, en el paraninfo de la Residencia de Señoritas, institución que dejó honda huella en la cultura española del primer tercio del siglo XX, como podrá apreciar quien visite en estos días la exposición que se ha organizado en la Residencia de Estudiantes. Ese profesor de la Escuela Nacional de Sanidad, donde obtendría en 1934 la cátedra de Higiene de la alimentación, disertó sobre el tema “Por qué y cuándo se debe comer” y “Qué, cómo y cuánto se debe comer” los miércoles 20 y 27 de enero tras ser presentado por el relevante parasitólogo Gustavo Pittaluga Fattorini (Florencia 1876-La Habana 1956). El diario Luz (21 y 28 enero), con cuyo propietario Nicolás de Urgoiti el conferenciante tenía vínculos familiares, dio amplia cobertura a las dos conferencias, ilustrando el resumen de una de ellas con una caricatura de ese genial dibujante que fue Bagaría.

Caricatura de Carrasco Cadenas

 

Rey Pastor dibujo 1932Pero indudablemente la conferencia que suscitó mayor atención en la opinión pública de aquel momento fue la que dio Julio Rey Pastor (Logroño 1888-Buenos Aires 1962) el viernes 29 de enero con motivo de la inauguración del curso de 1932 por la sección de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales del Ateneo madrileño, institución con la que Rey Pastor tenía vinculación desde tiempo atrás, como ya expuse en otro post anterior (ver aquí). Ese matemático, que vivía entre Buenos Aires y Madrid,  y que había fundado años atrás el Laboratorio de Matemática de la JAE, disertó aquel día de enero de 1932  “Sobre la unidad de la ciencia” ante un auditorio nutrido. El lleno del  salón de actos le recordó a un asistente los habidos con anterioridad en las conferencias de Einstein, del príncipe de Mónaco, impulsor de la oceanografía, o del filósofo francés Henri Bergson. El diario El Sol  dedicó al evento parte de su primera página en su número del sábado 30 de enero donde se hacía una presentación del “eminente” matemático acompañada de un dibujo de Aristo-Téllez , ofreciendo además una transcripción taquigráfica de la la conferencia en su folletón durante varios días (por ejemplo en los días 30 y 31 de enero). Los números 1.299 y 1300 correspondientes a la primera y segunda quincena de febrero de la revista Madrid científico también reprodujeron  la conferencia que un periodista del diario Luz   (30 enero p. 12) resumió de esta manera

Rey Pastor conferencia 1

Rey Pastor conferencia 2

Ahora bien el gran acontecimiento científico-técnico en aquel mes de enero de 1932 fue la presentación en sociedad del gran plan de reformas diseñado por el arquitecto y urbanista Secundino Zuazo (Bilbao 1887- Madrid 1970) para reorganizar la configuración urbana del Madrid futuro en torno al eje Sur-Norte (Atocha-Chamartín), que sustituiría al eje oeste-este (que unía el antiguo Alcázar con el palacio del Buen Retiro a través de la calle Mayor y luego la de Alcalá) sobre el que había pivotado hasta entonces la organización espacial de la capital del Estado. Como resultado de ese plan se efectuó el enlace ferroviario subterráneo que acabó con la discontinuidad de la red, la prolongación de la Castellana que reestructuró el crecimiento de la ciudad y la construcción de un conjunto de edificios destinados a los Nuevos Ministerios. Zuazo, que contó con el apoyo decidido del presidente del gobierno Manuel Azaña y de Indalecio Prieto, ministro socialista de Obras Públicas, expuso detalladamente su vasto plan de reformas urbanas de Madrid en las  páginas de dos números del diario El Sol, correspondientes a los domingos 17 y 24 de enero, según se puede apreciar a continuación. Parecía haber pues a principios de enero de 1932 una correlación entre ímpetu científico-técnico y apuesta por la “metropolización” de la ciudad en el Madrid republicano de aquel entonces.

Zuazo 1 a

Zuazo 2