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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal. ISSN: 2531-1263


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Actividades del matemático José Barinaga en el otoño de 1935

El pasado 18 de marzo estaba prevista la intervención de Luis Español en el seminario mensual que tiene establecido el departamento de historia de la ciencia del Instituto de Historia del CSIC como se aprecia en el siguiente cartel anuncio de ese evento.

CARTEL_Seminario_HC_mar_2020

 

Lamentablemente debido a la declaración de estado de alarma el pasado sábado 14 de marzo para afrontar la situación de emergencia sanitaria provocada por el coronavirus COVID-19 en España hubo de suspenderse la intervención de Luis Español en el mencionado seminario.

Probablemente este historiador de las matemáticas, gran conocedor de la obra de Julio Rey Pastor, presente en esta bitácora en varias ocasiones, en su intervención hablaría también de otro notable matemático, muy activo en los años republicanos. Me refiero a José Barinaga (1890-1965), cuya vida y obra fue presentada en líneas generales por Elena Ausejo en 2007 en la Gaceta de la Real Sociedad Matemática (ver aquí).

Barinaga no fue pensionado de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) pero estuvo vinculado a esa institución pues en la sesión de 8 de mayo de 1934 su comisión ejecutiva acordó que asumiese la dirección del Laboratorio Matemático dada la ausencia de Madrid de Julio Rey Pastor. Antes y después de ejercer la responsabilidad de dirigir uno de los centros de investigación del conglomerado de laboratorios que sostenía la JAE Barinaga desplegó una notable actividad científica en el Madrid republicano, donde se instaló después de ganar en 1931 la cátedra de Análisis Matemático 1º de la Universidad Central que estaba vacante por la jubilación de Luis Octavio de Toledo.

A continuación, y con vistas a ofrecer información para completar su biografía ofrezco cuatro datos de la incesante actividad de Barinaga entre 1931 y 1936, ciñéndome a un momento determinado del período republicano como fue el otoño de 1935, situándome más en concreto en noviembre de ese año al que estoy intentando aproximarme desde una perspectiva microhistórica. Para ello estoy elaborando una crónica científica del día a día del curso 1935-1936 como muestro en otra bitácora  (ver aquí).

La primera información concierne a su participación en las sesiones mensuales que tenía la Sociedad Matemática Española. Sobre la celebrada en el mes de noviembre el diario El Sol, en su número de 5 de noviembre informó a sus lectores en estos términos

“Ayer celebró su acostumbrada sesión científica mensual la Sociedad Matemática Española

El catedrático de la Universidad Central doctor Barinaga, después de hacer una breve exposición histórica de los resultados clásicos obtenidos en la teoría de los números trascendentes, dio cuenta de las recientísimas investigaciones debidas a los matemáticos rusos Kuzmin y Galfond (sic) [Gelfond], que resuelven por completo el famoso problema enunciado por Hilbrat (sic) Hilbert a principios de siglo.

El sr. [Antonio] Flores de Lemus [y Giménez]expuso una aplicación de su original método del “autoenlace” al demostrar rigurosamente el lema de Dehn que estaba sin probar desde que hace años Kneserdescubrió la invalidez de la demostración dada por el mismo Dehn. Este método le permite generalizar el lema respecto de la dimensión de la esfera y del espacio que la contiene.

El joven profesor de la Universidad de Salamanca doctor [Ricardo] San Juan comunicó las ideas directrices para resolver un problema de funciones cuasi analíticas que Carleman había planteado en 1926, como cuestión fundamental. La profundidad de los recursos utilizados en esta solución está de acuerdo con la dificultad del problema.”

Como ya expuse en otra entrada de esta bitácora (ver aquí) estos matemáticos españoles compartirían mesa y mantel el sábado 7 de marzo de 1936 cuando un conjunto representativo de los matemáticos españoles se reunieron para homenajear precisamente a Ricardo San Juan Llosá (1908-1969) con motivo de haber obtenido la cátedra de Análisis matemático que se impartía en el segundo curso de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central.

La segunda información concierne a la noticia proporcionada por el mismo diario mencionado líneas arriba y en la misma jornada concerniente al sumario del número 7 del tomo VI de la revista Matemática elemental. Ese número, correspondiente  a septiembre de 1935, fue presentado de la siguiente manera:

“Matemática elemental.- Tomo VI, número 7. Septiembre 1935. Madrid-Buenos Aires, 1935.

De la popular revista de matemáticas editada por los Círculos Matemáticos de Estudiantes, y publicada bajo los auspicios de la Sociedad Matemática Argentina y de la Sociedad Matemática Española, se ha puesto a la venta el número 7, correspondiente a septiembre, que contiene interesantes artículos: de J. Barinaga, sobre “Notas breves y comentarios”, de A. Moessner, sobre “Algunas identidades numéricas”. Asimismo ejercicios resueltos y propuestas varias entre sus interesantes secciones.”

Se manifestaba así la excelente cooperación científica existente en aquel momento entre matemáticos españoles y argentinos, dado el doble magisterio en Madrid y Buenos Aires de Julio Rey Pastor.

matematica elemental

La tercera noticia se refiere a cómo José Barinaga fue uno de los participantes de los cursos especiales de Estudios económicos, políticos y administrativos -sobre los que volveré en otra entrada de este blog- organizados por la Facultad de Derecho de la Universidad Central e inaugurados el jueves 7 de noviembre en el pabellón Valdecilla de la ciudad de Madrid. En efecto el protagonista de esta entrada dio en el marco de esos cursos una conferencia el martes 12 de ese mes de 1935 sobre Matemáticas aplicadas a la Economía, de cuatro a cinco.

La cuarta y última referencia corresponde a que este matemático fue uno de los participantes en el ciclo de conferencias organizado por el Ateneo de Madrid, que dirigía Fernando de los Ríos, para conmemorar su centenario entre el 23 de noviembre y el 5 de diciembre de 1935. Barinaga optó por hacer una disertación sobre Alberto Lista como matemático, trabajo que publicaría poco después, ya entrado el año 1936, en el volumen quinto de los Anales de la Universidad de Madrid.

Esa implicación de Barinaga en la labor científica y académica promovida por la República española se prolongaría durante la guerra civil editando en 1937 la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas su Miscelánea matemática.

Miscelanea matematica 1937

Ese compromiso republicano de Barinaga supondría que tras la guerra civil fuese depurado y separado de su cátedra hasta que fue rehabilitado en 1946.

Addenda:

Quien desee acercarse más en profundidad a la obra de José Barinaga puede encontrar obras y documentos suyos en la Red de Biblotecas del CSIC, en esta URL

https://csic-primo.hosted.exlibrisgroup.com/primo-explore/search?query=creator,exact,%20Barinaga%20Mata,%20Jos%C3%A9,AND&tab=default_tab&search_scope=default_scope&vid=34CSIC_VU1&lang=es_ES&mode=advanced&offset=0

Debo esta información a la vicedirectora de la Biblioteca Tomás Navarro Tomás del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC Carmen Mª Pérez-Montes, a quien agradezco sus noticias.

Asimismo con motivo del día internacional de los Archivos, celebrado el 9 de junio de 2020 Ricardo Martínez de Madariaga ha elaborado un interesante video sobre José Barinaga, accesible en

 

 


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Matemáticos que compartieron mesa y mantel en el Madrid de marzo de 1936

El pasado martes 2 de octubre de 2018, mi colega y amigo Jean-Louis Guereña me mostró uno de sus libros, recién editado por Biblioteca Nueva,  Cultura, ocio, identidades. Espacios y formas de sociabilidad en la España de los siglos XIX y XX.

Guereña Sociabilidad

Al hojearlo me dí cuenta, y así se lo hice saber a Jean-Louis, que faltaba un capítulo dedicado a la sociabilidad de los científicos, quienes la practicaron, y la siguen practicando, en diversos espacios y de diversas formas a lo largo de la época contemporánea.

Al adentrarme en estos meses en el quinquenio republicano 1931-1936, he percibido, por ejemplo, que era habitual homenajear en torno a una mesa y mantel a los jóvenes científicos que accedían a una cátedra universitaria, o que obtenían una distinción. Imitaban así los científicos a otros intelectuales, como quienes decidieron dar la bienvenida en el Madrid de febrero de 1936 a Rafael Alberti y María Teresa de León tras un largo viaje a tierras mexicanas y cubanas, cuestión de la que he dado cuenta recientemente en mi otra bitácora. (ver aquí)

Ya en esta bitácora advertí hace unas semanas cómo la escuela del médico y notable investigador Jiménez Díaz mostró musculatura en el convulso Madrid de la primavera de 1936 al celebrar el triunfo de uno de los suyos -Manuel Díaz Rubio Lurueña- en unas reñidas oposiciones. (ver aquí)

Ahora doy cuenta de cómo otro colectivo científico que se había fortalecido en los años republicanos, como era el de los matemáticos -tal y como constató Julio Rey Pastor en una entrevista que le hiciese José Gallego Díaz en el diario El Sol de la que informé en la anterior entrada de esta bitácora (ver aquí) – compartió ese rito de celebrar un ágape para reforzar su identidad como grupo social y colectivo profesional.

En efecto, con motivo de la obtención de la cátedra de Análisis matemático, que se impartía en el segundo curso de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central, por parte de un joven Ricardo San Juan Llosá (1908-1969), -ganó la cátedra con menos de 30 años- un grupo de sus compañeros y amigos decidieron mostrarle su reconocimiento y afecto, y “testimoniarle la admiración por su intensa labor científica”, celebrando un banquete en el Hotel Gran Vía de Madrid, ubicado enfrente del actual edificio de Telefónica, el sábado 7 de marzo de 1936.

Hotel Gran Via

En su desarrollo tomaron la palabra el decano de la Facultad de Ciencias, el astrónomo Pedro Carrasco Garrorena -presente en esta bitácora con motivo de haber sucedido a Echegaray en su cátedra  (ver aquí) , el homenajeado Ricardo San Juan, y el secretario de la Comisión organizadora José Gallego Díaz, y a quien también vamos siguiendo a través de diversas entradas de este cuaderno de investigación.

Este joven matemático, que luego sería padre de la actual directora del diario El País, e hiperactivo en aquellas semanas de gobierno del Frente Popular, leyó las adhesiones al homenaje de los ausentes en el banquete, varios de ellos cualificados representantes de la elite científica republicana, al encontrarse fuera de Madrid, probablemente. Entre ellos estaban Julio Rey Pastor (1888-Buenos Aires 1962), Honorato de Castro (1885-México 1962), Pedro González Quijano (1870-1958), Huidobro, Fontenla, Morales y Fraile, Reyas, [Mariano] Mataix, Sixto Ríos (1913-2008), Luis Bru Villaseca (1909-1997) y Carmen Martínez Sancho (1901-1995).

Luego el decano Pedro Carrasco Garrorena, impulsor de la organización del banquete, “hizo una brillante apología del agasajado y expresó su seguridad en que las excelentes dotes de investigador del sr. San Juan encontrarán eco propicio en esa juventud actual, a la que, por fortuna, le interesa más el saber que el aprobar”, según el testimonio de uno de los periodistas asistentes al evento.

El evento finalizó con unas palabras de agradecimiento del doctor San Juan y las felicitaciones al homenajeado de una “numerosa concurrencia, entre la que se contaban las figuras más destacadas de la investigación científica española”, tal y como destacó el gacetillero de El Sol que dio noticia a sus lectores de ese acto social al día siguiente de su celebración.

Entre los asistentes se encontraba el grueso del comité organizador del homenaje formado por un relevante grupo de científicos, según noticia ofrecida por el diario Ahora, que dirigía en los meses previos al estallido de la guerra civil ese gran periodista que fue Manuel Chaves Nogales. La casi veintena de nombres que enumero a continuación representaban en gran medida la vanguardia del conocimiento matemático existente en la España republicana, si bien había otras notorias ausencias en ese comité organizador del homenaje a Ricardo San Juan, como era el caso de Esteban Terradas (1883-1950).

Estos son los personajes que constituyeron el mencionado comité organizador: Julio Rey Pastor (1888-Buenos Aires 1962), creador de una escuela de matemáticos en España y Argentina y gran renovador de la enseñanza de las matemáticas parte de cuyo archivo está accesible on line (ver aquí), José Alvarez Ude (1876-1958), catedrático de Geometría Descriptiva de la Universidad Central -así se denominaba a la de Madrid- desde 1916, José Barinaga (1890-1965), catedrático de Análisis Matemático 1º de la Universidad Central desde 1931, Pedro Pineda (1891-1983), catedrático de Geometría Diferencial y de Geometría y Trigonometría de la Universidad Central desde 1933, Tomás Rodríguez Bachiller (1899-1980), catedrático de Análisis Matemático IV de la Universidad Central, un gran tertuliano y un matemático humanista según Antonio Rodríguez Huéscar (ver aquí) , Sixto Cámara (1878-1964), catedrático de Geometría Analítica de la Universidad Central desde 1935, Pedro González Quijano (1870-1958), profesor de Hidráulica e Hidrología de la Escuela Especial de Ingenieros de Caminos de Madrid desde 1924, Blas Cabrera (1878-México 1945), catedrático de Electricidad y Magnetismo de la Universidad Central desde 1905, y rector de la Universidad Internacional de Verano de Santander desde 1934, Julio Palacios (1891-1970), catedrático de Termología de la Universidad Central desde 1916, Pedro Carrasco (1883-México 1966), catedrático de Física-Matemática de la Universidad Central desde 1917 o 1918 sustituyendo en ella a José Echegaray, y decano de su Facultad de Ciencias en los años republicanos, Honorato de Castro (1885-México 1962), catedrático de Cosmografía y Física del Globo de la Universidad Central desde 1920, Francisco Navarro Borrás (1905-1974), catedrático de Mecánica Racional de la Universidad Central desde 1930, José Sánchez Pérez (1882-1958), catedrático de Matemáticas en varios institutos desde 1908 -entre ellos el madrileño Instituto-Escuela adscrito a la JAE, del que este año conmemoramos su centenario- y relevante historiador de las matemáticas hechas en España, Pedro Puig Adam (1900-1960), catedrático de Matemáticas en el madrileño Instituto San Isidro desde 1926, el militar Vicente Inglada (1879-1949), geodesta y sismólogo de renombre internacional, un joven Sixto Ríos (1913-2008), profesor auxiliar del catedrático de Análisis Matemático IV de la Universidad Central Tomás Rodríguez Bachiller, el también joven Luis Santaló (1911-Buenos Aires 2001), recién regresado de Hamburgo donde había hecho estudios de doctorado con el geómetra Wilhelm Blaschke, Antonio I. Flores de Lemus Giménez (1913-1992), hijo del relevante economista Antonio Flores de Lemus, compañero de curso de los mencionados Sixto Ríos y Luis Santaló -ellos tres fueron los últimos doctores en matemáticas de la Edad de Plata- y cuya prometedora carrera de topólogo quedó truncada por la guerra civil, según me comunicó Luis Español por comunicación escrita de 18 de noviembre de 2019 y el también joven José Gallego Díaz (1913-Caracas 1965), quien dirigía desde 1932 la revista Matemática Elemental y era un activo divulgador de las matemáticas en las páginas del diario El Sol, como estoy destacando en este cuaderno de investigación.

Indudablemente uno de los méritos del joven catedrático Ricardo San Juan, -del que años después Sixto Ríos haría una sentida necrológica (ver aquí)-, fue sentar en torno suyo a matemáticos de diferentes ideologías y distintos grupos generacionales, que reaccionarían de muy diferente manera meses después cuando sobrevino el estallido de la guerra civil que produjo la desarticulación de un colectivo de matemáticos que se estaba esforzándose por internacionalizar su producción científica. Unos marcharon al exilio, como Pedro Carrasco, Honorato de Castro, Luis Santaló, otros serían figuras relevantes de las matemáticas producidas en la era de Franco, como Sixto Ríos.