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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal. ISSN: 2531-1263


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Castelao, la fotografía aérea, la situación de la instrucción pública en la Argentina y los premios del Instituto San Isidro en El Sol de 11 febrero 1918

El lunes11 de febrero de 1918 se incorporó  al diario El Sol un nuevo colaborador que fue presentado así por el periódico a sus lectores: “Desde hoy colabora en EL SOL el dibujante gallego Alfonso Castelao. Sus caricaturas son una demostración del fino humorismo y la gracia tipica de la región galaica. Castelao es un artista cuyos trabajos satisfarán, sin duda, a nuestros lectores.

Esta era su primera caricatura visible en la primera página junto a una larga afirmación sobre la campaña alemana que según el editorialista de El Sol procuraba desestabilizar la campaña electoral que se estaba desarrollando en el país.

 

Castelao El Sol 11 febrero 1918 bis

Caricatura de Castelao. El Sol 11 febrero 1918

 

Pero además de abundantes noticias políticas como el artículo “Opiniones sobre el nacionalismo vasco” de Angel de Zabala (n. 1866), sucesor de Sabino Arana en la jefatura del Partido Nacionalista Vasco, en el que discrepaba de las posiciones conciliadoras que había expresado dias antes en El Sol Eduardo Landeta,  el diario también ofrecía también informaciones sobre actividades científicas, culturales y educativas tanto en España como en el extranjero.

Así el corresponsal del periódico Ramón de Goyenuri (seudónimo de Ramón Belausteguigoitia Landaluce (n. 1891) en su artículo “La fotografía desde el aeroplano. Cómo obtiene sus mapas militares el ejército inglés” enviado desde el cuartel general inglés explicó que no había secretos para un ejército que tuviese asegurado su dominio aéreo sobre el enemigo tras ver el funcionamiento de un taller destinado a la obtención de mapas construidos con arreglo a las fotografías que tomaban los aviadores en el frente. Y subrayó la importancia de la fotografía aérea para la elaboración del catastro que debía ser obra de aeroplanos argumentándolo así: “El aeroplano, en cambio, viene a revolucionar el procedimiento. Una fotografía de aeroplano abarca una zona de uno o dos kilómetros. Todo está allí señalado. Un ingeniero, un delineante, hacen los cálculos de distancia necesarios y lo transforman bien pronto en un plano. Yo tengo para mí que el aeroplano es no sólo el gran medio de hacer un catastro rápido, sino de evitar las omisiones y los grandes fraudes de la tierra.”

Por su parte el crítico de arte del periódico Francisco Alcántara (n. 1854) dedicaba su columna “La vida artística” a resumir ampliamente el folleto ilustrado con nueve vistas y dos dibujos que acababa de publicar Vicente Lámperez y Romea (n.1861), “benemérito historiador de la arquitectura cristina” sobre el castillo de Belmonte (Cuenca), un “romántico ejemplar de arquitectura de la Edad Media”.

 

Castillo

Castillo de Belmonte (Cuenca)

 

 

Y además el diario se hizo eco del acto académico celebrado el día anterior en el Instituto de San Isidro de Madrid en el que se repartieron diplomas a los alumnos premiados en el concurso de 1917 a 1918, al que asistieron cerca de mil escolares, “con notable proporción del elemento femenino, que cada año en mayor número acude a aquellas aulas”. El claustro de profesores estaba presidido por el director Manuel Zabala (n. 1852). En la fiesta participó una banda formada por alumnos de la Fundación Caldeiro.

El Sol Pedagogía e Instrucción Pública

 

En la sección Pedagogía e Instrucción Pública su responsable Lorenzo Luzuriaga (n.1889) firmaba el artículo “Los sueldos de los maestros”, continuación de la serie que estaba dirigiendo a las próximas Cortes. En él enfatizaba la importancia del maestro como pieza fundamental del sistema educativo, como había evidenciado la labor de Tomás Arnold, el “maestro de la Inglaterra contemporánea” como reorganizador de las public schools inglesas. Y argumentaba que “no podremos disponer, en el número que es debido, de eficientes y entusiastas maestros, en tanto que no lo preparemos bien y los paguemos mejor” de tal manera que después de la creación de escuelas “los dos problemas más esenciales de nuestra enseñanza nacional son indudablemente la preparación y el sueldo de los maestros”. Su artículo se enriquecía con dos tablas en las que comparaba los sueldos que cobraban los 26.253 maestros que había en España a principios de 1918 con las demandas que solicitaba la Asociación Nacional del Magisterio, de las que se hacía portavoz Luzuriaga:

El Sol 11 febrero 1918 sueldos actuales maestros

 

El Sol 11 febrero 1918 sueldos solicitados

 

También en esa sección se reproducía un trabajo que había aparecido en The Times Educational Supplement, firmado por Percy F. Martin (n.1861), sobre la Instrucción Pública en la República Argentina, primero de una serie de trabajos que esa publicación inglesa pensaba dedicar a la instrucción pública en la “América española”, que El Sol tenía interés en darlos a conocer por las siguientes razones:

“La creciente importancia que los pueblos de habla española van adquiriendo en el concierto mundial se ha manifestado últimamente en múltiples formas, y entre ellas ocupa un lugar principal el estudio de su cultura. Este estudio ha empezado, como era natural, por el conocimiento y difusión del castellano, mediante la creación de numerosas cátedras en los principales países civilizados, yendo a la cabeza, en este aspecto, Francia, Estados Unidos e Inglaterra.

Pero no se ha parado aqui el movimiento de aproximación a los países hispanoamericanos: sino que se ha extendido a otras manifestaciones de su cultura, y entre ella a su Instrucción publica.

Un ejemplo de ello lo ofrece el The Times Educational Supplement, que con la firma de Mr. Percy F. Martin ha empezado a publicar una serie de trabajos sobre la Instrucción publica en la América española.

Como nada de lo que se refiere a ésta puede sernos extraño a nosotros, sino que, por el contrario, debe sernos del mayor interés, como ya lo ha demostrado EL SOL en otro lugar, vamos a reproducir- según vayan apareciendo- los trabajos del Times, resumiéndolos o ampliandolos cuando sea necesario.

Finalmente en el apartado Libros y Revistas de esa sección se reseñaban y se daba noticia de los siguientes trabajos: del discurso sobre un sistema de educación nacional de lord Haldane en Glasgow, reproducido por la publicación londinense The Times Educational Supplement de 31 de enero de 1918; del artículo de J. Portier sobre el recargo de los programas en la segunda enseñanza francesa publicado en París por la Revue Universitaire en enero de 1918; el Report del Consell permanent de la Mancomunidad catalana publicado en Barcelona en diciembre de 1917 por Cuaderns d’Estudi; y un trabajo sobre el auxilio de los Estados Unidos a la educación profesional publicado por la revista neoyorquina Educational Review en enero de 1918.

 

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Una aportación a la educación ambiental en las escuelas españolas de hace un siglo

La Escuela Moderna. Revista pedagógica hispano-americana (1891-1934) fue una de las publicaciones pedagógicas más relevantes en el ámbito cultural hispánico en el tránsito del siglo XIX al siglo XX, promotora de una enseñanza científica racional. Uno de sus impulsores, y director de la publicación desde 1907, fue el pedagogo castellano Esteban Bartolomé Mingo, quien desde 1879, y durante más de cuarenta años, dirigió la Escuela Central de Párvulos o Jardín de Infancia de Madrid, punta de lanza de la introducción de los métodos del pedagogo alemán Fröbel (1782-1852) en la sociedad española como se explica en este documental hecho por jóvenes historiadoras de la educación. (ver aquí).

La Escuela Moderna enero 1915

Ojeando el ejemplar de esta singular publicación pedagógica, correspondiente a enero de 1915, me he encontrado con la reseña de la obra de un maestro comprometido con la educación ambiental. Se trata del libro Mi amigo el árbol. Su autor fue Martín Chico Suárez, un maestro de las escuelas nacionales de Madrid, nacido en Cehegín (Murcia) en 1864, y vocal correspondiente del Consejo Superior de Protección a la Infancia. La obra tenía un conjunto de ilustraciones debidas a su hijo Pedro Chico Rello, futuro profesor de Escuelas Normales y metodólogo de la enseñanza de la geografía. Tenía como lema el oximoron “Festina Lente“, es decir Corre despacio o Apresúrate lentamente. Este adagio había sido usado como marca de impresión por el humanista veneciano Aldo Manuzio, editor de textos clásicos griegos, y considerado el inventor del libro de bolsillo.

Como prueba del interés que suscitó entre los lectores de aquella época Mi amigo el árbol cabe añadir que tuvo el primer premio del concurso celebrado en 1913 por la Sociedad de Amigos de la Fiesta del Árbol de Barcelona. La obra fue publicada en Barcelona por el editor J. Ruiz Romero, sucesor de J. Bastinos.

La reseña que se presenta a continuación coincide temporalmente con la medida tomada el 5 de enero de 1915 por el ministro de la Gobernación José Sánchez Guerra (1859-1935) del gabinete conservador presidido por Eduardo Dato para declarar oficial y de carácter obligatorio esa fiesta que se venía celebrando desde tiempo atrás, con una particular intensidad en Cataluña.

A continuación transcribo parte de la reseña de este curioso libro pedagógico, tal y como apareció en las páginas de La Escuela Moderna de enero de 1915, pp. 78-80.

miamigoelarbol-648x1024Realmente hemos sentido un verdadero placer leyendo este libro. No es un libro más de lectura entre los innumerables que forman la literatura escolar. Es una obrita de volumen poco abultado, pero de un contenido muy nutrido abundantísimo de doctrina pedagógica en forma de lecciones sencillas, claras y hasta poéticas y encantadoras en el modo especial de presentarles….

El autor..ha estudiado el árbol en todos sus aspectos, con todas sus complejas relaciones y las múltiples aplicaciones que de él se hacen, ya para la alimentación humana, ya como elemento de vida en lo que afecta a la oxigenación del aire, ya por lo que tiene de utilidad en maderas, belleza, hermosura, vivienda de los pájaros, seguridad en el terreno, modificación del clima, recreo e higiene, en suma, de cuanto puede el hombre sacar partido para la satisfacción de sus necesidades. Dedica diez lecciones a la historia de los árboles, mencionando alguno de los más antiguos y ocupándose del árbol sagrado, el árbol compañero del hombre, el árbol y la vivienda humana, el árbol símbolo de gloria, el árbol como recordatorio de la memoria de los hombres, y el árbol en la ciencia, en el arte y hasta en lo que se relaciona con la independencia de la patria.

Mi amigo el arbol paginaEl desenvolvimiento de las lecciones es ingenioso y muy interesante. En primer término expone, en lenguaje sencillo y correcto, la lección, el tema, la materia de que ha de ocuparse; hace luego un resumen de la misma; acompaña máximas morales que surgen de la lección expuesta; añade ejercicios prácticos que se relacionan con el contenido de la lección, unas veces para despertar en los niños la afición hacia la formación de un museo escolar de aves, insectos, plantas, hojas, flores, maderas de todas clases, y otros para favorecer el estudio de la Geografía y viajes y conocer mediante ellos la región en donde los árboles se crían. Forman parte integrante de la obrita lecciones de cosas que amplían y completan el contenido de las lecciones; recitaciones en verso alusivas a la materia y escritas por nuestros mejores poetas, con el objeto de que el niño se aficione a la lectura, y un léxico riquísimo que explica el significado de cada palabra, con la vista fija siempre en que no se pronuncien jamás los vocablos sin entender su contenido substancial.

Por último, enciérrase el librito en un hermoso marco literario, formado por una atenta dedicatoria a S.A.Serma. la Infanta Isabel de Borbón, generosa donante del premio adjudicado al libro; una sentida carta del malogrado Joaquín Costa, dirigida a los niños de Ricla, recomendándoles el cultivo del árbol; la letra y música de la Fiesta del Árbol, y una larga bibliografía de la que se ha servido el autor…

Merece todo género de aplausos nuestro estimado compañero, porque su obrita revela un …entusiasmo extraordinario hacia el cultivo del árbol, compañero y amigo inseparable del hombre, y objeto por parte de Goethe de grandes meditaciones y estudios, y, sobre todo, exterioriza el Sr. Chico un amor entrañable hacia los niños ofreciéndoles un trabajo laborioso, en el cual se halla reconcentrada en síntesis la vida material y espiritual de tan ilustrado maestro.

De todo corazón recomendamos a nuestros compañeros la adquisición de este libro, cuyo fondo es inagotable e inmenso para la educación de los niños, y cuya elegancia en la forma para su presentación artística, llena de bonitos grabados, se debe a la Casa editorial de J. Ruiz Romero, sucesor que continúa aumentando y perfeccionando la tan acreditada Casa de Bastinos, de Barcelona.

Dos apostillas cabe hacer a esta reseña de Esteban Bartolomé Mingo en un momento en el que la publicación que dirigía se comprometió con el arraigo de la Fiesta del Arbol en el sistema educativo español como constan dos colaboraciones del volumen de 1915. Una de ellas era un artículo dedicado a la celebración de la Fiesta del Arbol en la población de Sotillo de la Adrada en la provincia de Avila (p. 542) y la otra consistió en el texto “Una Fiesta del Arbol” firmado por el pedagogo Casiano Costal (p.682).

Por una parte conviene destacar que Mi amigo el árbol, cuya primera edición data al parecer de 1910, tuvo una amplia circulación. En la década de 1920, probablemente relacionado con el hecho de que la dictadura de Primo de Rivera intentó convertir la Fiesta del Árbol en un elemento de nacionalización según Antonio Alcusón Sarasa (ver aquí), se hicieron varias ediciones de la obra. En 2005, hace una década, la editorial Arba de Madrid, hizo una reimpresión facsímil de la edición barcelonesa de 1925 de J. Ruiz Romero, con el apoyo de la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono y la Asociación Española de Arboricultura, según se destaca en un post del blog Naturaleza viva (ver aquí).

Por otro lado hay que resaltar que en la campaña destinada a hacer arraigar la Fiesta del Arbol, declarada oficial como se ha indicado el 5 de enero de 1915, se implicaron muchos agentes sociales. Así, casi simultáneamente a la reseña de la que se ha informado en este post, una de las más importantes revistas ilustradas de la España de 1915 – Mundo gráfico– presentó en sus páginas al inspirador, y gran propagandista de la fiesta del árbol, el ingeniero de montes murciano Ricardo Codorniu y Starico (Cartagena 1846-Murcia 1923), con motivo de un homenaje que se le hizo. Se trataba de la concesión de las insignias de la Gran Cruz del Mérito Agrícola costeadas por dos mil suscriptores.

Codorniu 1915

 

Para saber más:

Más información sobre la labor pedagógica de Martín Chico Suárez y Pedro Chico Rello en Juan Mainer Baqué, La forja de un campo profesional: pedagogía y didáctica de las Ciencias Sociales en España (1900-1970), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)2009

Más información sobre la Fiesta del Árbol en Santos Casado de Otaola, Naturaleza patria. Ciencia y sentimiento de la Naturaleza en la España del Regeneracionismo, Madrid, Marcial Pons, 2010. (Colección “Ambos Mundos” de Marcial Pons Historia-Fundación Jorge Juan).