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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal


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Una visita a la Residencia de señoritas de la JAE en su centenario

cartel exposicion Residencia Señoritas

Entre el 1 de diciembre de 2015 y el 27 de marzo de 2016 se puede visitar en Madrid, en la Residencia de Estudiantes, la exposición Mujeres en vanguardia. La Residencia de señoritas en su centenario (1915-1936), organizada con motivo del centenario de la creación en 1915 de esa institución que alentó la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas para promover y mejorar la formación de las mujeres. Dirigida por la pedagoga María de Maeztu la labor formativa de un millar de mujeres llevada a cabo en ese complejo educativo dejaría honda huella en la cultura española del primer tercio del siglo XX.

En tiempos republicanos su modelo se trasladó a Barcelona como se aprecia en este reportaje de la publicación ilustrada Crónica, mostrado en la mencionada exposición.

Residencia Señoritas Barcelona

 

La exposición está dividida en las secciones siguientes:

Educación para la mujer. Las primeras iniciativas (1869-1913). En esta sección se muestra cómo el proyecto pedagógico que subyace en la creación de la Residencia de Señoritas hunde sus raíces en el proyecto de renovación de la sociedad española a través de la educación inspirado por la Institución Libre de Enseñanza (ILE). Las primeras iniciativas relacionadas con este proceso se debieron a Fernando de Castro, quien en el Sexenio democrático, en 1870, fundó la Asociación para la Enseñanza de la Mujer. Posteriormente Francisco Giner de los Ríos y los hombres y mujeres de la ILE continuaron la tarea de defender los derechos de la mujer, comenzando por el de una educación en igualdad.

La Residencia de Señoritas (1913-1936). Una apuesta de futuro. 

Laboratorio FosterLa trayectoria de la Residencia de Señoritas fue paralela a la de la Residencia de Estudiantes, estudiada recientemente por Alvaro Ribagorda. Como en la Residencia de Estudiantes, en la de Señoritas las residentes, además de con los servicios de alojamientos,contaban con un laboratorio en el que hacer sus prácticas -el llamado laboratorio Foster estudiado por Carmen Magallón-, con una nutrida biblioteca en la que apoyarse para sus estudios y con un programa de clases, conferencias (por ejemplo el neuropsiquiatra y diputado socialista José Sanchís Banús (1893-1932), disertó el 20 de febrero de 1932, pocas semanas antes de fallecer prematuramente, en el paraninfo de la Residencia sobre La historia clínica de Carlos II de España), conciertos o lecturas poéticas orientado a ampliar su formación.

En todas sus actividades la Residencia de Señoritas contó con el apoyo fundamental del International Institute for Girls in Spain, una institución norteamericana asentada en Madrid desde principios del siglo XX que le aportó tanto medios materiales como métodos y ejemplos de los que se beneficiaron las jóvenes estudiantes españolas. Por mediación del Instituto Internacional, además, se llegó a acuerdos con diferentes colleges femeninos norteamericanos para conceder becas de intercambio, que se pueden rastrear en archivos norteamericanos como los del Smith College (ver aquí).

Gran parte de las mujeres que se incorporaron activamente a la vida cultural y política del primer tercio del siglo XX estuvieron relacionadas con la Residencia de Señoritas. Victoria Kent (Málaga 1889-Nueva York 1987), la abogada, pedagoga y dirigente socialista Matilde Huici (Pamplona 1890-Santiago de Chile 1965), la pintora Delhy Tejero (Toro-Zamora 1904, Madrid 1968), o la periodista Josefina Carabias (Arenas de San Pedro-Avila 1908, Madrid 1980) fueron algunas de sus residentes más destacadas. María Goyri (1874-1954), María Zambrano (1904-1991) , Victorina Durán (1899-1993) o Maruja Mallo (1902-1995) formaron parte de su profesorado. Zenobia Camprubí (Malgrat de Mar-Barcelona 1887, San Juan de Puerto Rico 1956), Gabriela Mistral (Vicuña-Chile 1889-Nueva York 1957), Victoria Ocampo (Buenos Aires 1890- Béccar 1979), María Martínez Sierra (San Millán de la Cogolla-Logroño 1874-Buenos Aires 1974), Clara Campoamor (Madrid 1888- Lausana- Suiza 1972) o Concha Méndez (Madrid 1898-Coyoacán-México 1986)  participaron en sus actividades.

En los salones de la Residencia de Señoritas nacieron el Lyceum Club Femenino en 1926 y la Asociación Universitaria Femenina.

Años de guerra (1936-1939)

Como la mayor parte de las alumnas, en julio de 1936 María de Maeztu (Vitoria-Gasteiz 1881-Mar del Plata-Argentina 1948), se encontraba de vacaciones fuera de Madrid, a donde regresó de inmediato tras producirse el golpe de Estado. En septiembre de 1936 presentó su dimisión como directora de la Residencia de Señoritas y, poco después, abandonó España. Para sustituirla se nombró un comité presidido por Regina Lago (Palencia 1898-Cuernavaca, México 1966) y constituido por otras residentes y exresidentes. A comienzos de 1937, siguiendo al Gobierno de la República, la Residencia de Señoritas se trasladó a Valencia, a la localidad de Paiporta. Acabada la guerra, y disueltos por decreto los centros de la JAE, en varios de los edificios que había ocupado la Residencia de Señoritas se creó, en 1940, el Colegio Mayor Teresa de Cepeda.

El destino de la Residencia y de las residentes tras la guerra civil.

En esta sección se da cuenta de los destinos de las antiguas residentes. Unas aprovecharon las redes culturales y sociales tendidas en los años previos y recalaron en distintos países americanos y europeos. Otras se quedaron en España sufriendo distintas situaciones: desde represalias graves a un discreto exilio interior.

Las organizadoras han diseñado una atractiva web en la que se pueden visualizar cinco interesantes audiovisuales (ver aquí):

 

exposicion Residencia Señoritas

Como complemento de la exposición sus comisarias han promovido un muy cuidado catálogo con numerosas fotografías, portadas de libros y folletos, programas de las actividades culturales que se celebraron en la residencia, documentos diversos, pinturas, dibujos, etc. Sus datos bibliográficos y contenidos son los siguientes:

portada_MujeresDE LA CUEVA, Almudena Y MÁRQUEZ PADORNO, Margarita (eds.), Mujeres en vanguardia. La Residencia de Señoritas en su centenario (1915-1936). Madrid, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 2015, 400 páginas. ISBN: 978-84-939988-6-8.

Además de dos presentaciones iniciales el catálogo contiene trabajos de:

Almudena de la Cueva y Margarita Márquez Pardomo:  “La Residencia de Señoritas (1915-1936). Una habitación propia para las españolas”.

Idoia Murga: “Muros para pintar: las artistas y la Residencia de Señoritas”.

Rosa Mª Capel Martínez: “¿Sin distinción de sexo? Mujeres y educación en España: de la Restauración a la Segunda República”.

Elvira Ontañón:“La educación de la mujer en el proyecto pedagógico de Francisco Giner de los Ríos”.

Almudena de la Cueva: “La célula germinativa de la cultura femenina: la Asociación para la Enseñanza de la Mujer”.

Mª del Mar del Pozo Andrés: “La educación de la mujer en la Junta para Ampliación de Estudios: las primeras maestras europeas”.

Isabel Pérez-Villanueva Tovar: “María de Maeztu en la Residencia de Señoritas. Educación y feminismo”.

Margarita Márquez Padorno: “El sueño americano de la universidad para mujeres en España: la octava hermana”

Pilar Piñón: “El Instituto Internacional de España y la Residencia de Señoritas.

Raúl Vázquez Ramil: “A thoroughfare of freedom: intercambios de becarias entre colleges femeninos norteamericanos y la Residencia de Señoritas de Madrid, 1919-1936”

Carmen Magallón: “El Laboratorio Foster y su papel en la formación de las científicas españolas”.

Salvador Guerrero: “Un lugar en la memoria de la geografía de la Institución”.

Concha Fagoaga: “La relación del grupo de señoritas de la Residencia de Estudiantes con el Lyceum Club”)

y Margarita Sáenz de la Calzada:“De la Residencia de Señoritas al Colegio Mayor Santa Teresa”.

A dichos trabajos se añaden una cronología, una parte dedicada a la obra plástica de las artistas de la Residencia, una selección de las imágenes expuestas, sendas relaciones de las obras y documentos expuestos y de autores y un índice onomástico, siempre útil en este tipo de obras.

Quien visite la exposición y lea el catálogo podrá apreciar las características de una de las iniciativas y singulares más significativas para promover las capacidades educativas y científicas de la mujer en la edad de plata de la cultura española.

El curioso podrá encontrar información adicional en estos enlaces, entre otros:

http://www.todoliteratura.es/noticia/9382/exposiciones/exposicion:-mujeres-en-vanguardia.-la-residencia-de-senoritas-en-su-centenario-1915–1936.html

http://www.efe.com/efe/espana/cultura/mujeres-en-vanguardia-la-historia-de-residencia-senoritas-madrid/10005-2778645

Almanaque literario 1935 contraportada


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El año universitario 1933-1934 por María Zambrano

Casualmente, y gracias a la tuitera @inesge quien me puso en alerta sobre los fondos fotográficos existentes en la Biblioteca Nacional sobre la guerra civil

fotografia guerra civil

he descubierto el sábado 28 de noviembre 2015 un valioso documento accesible en la Hemetoreca Digital de la Biblioteca Nacional. Se trata de un Almanaque Literario de 1935 publicado por Guillermo de Torre (1900-1971), Miguel Pérez Ferrero (1905-1978) y Esteban Salazar y Chapela (1900-1965). Por lo que sé es un documento poco conocido y analizado por los investigadores interesados en la cultura de la Segunda República española.

Almanaque literario 1935 portada

Almanaque literario 1935 contraportada

De su interés nos podemos dar cuenta por la información ofrecida por los servicios de la Biblioteca Nacional:

La portada y su confección son obra de Mauricio Amster [un judío sefardita que se encontraba refugiado entonces en España de donde saldría exiliado a Chile en el famoso barco Winnipeg fletado por Pablo Neruda] Sus editores tenían el propósito de seguir la publicación en años posteriores (cosa que no ocurrió al estallar la guerra civil). Contiene trabajos originales que ofrecen un registro anual de la vida literaria e intelectual del año anterior: 1934. La publicación quiere ser como una “revista extraordinaria y a la vez magazine” crítico y literario, con el deseo de que desfilen por sus páginas todas las figuras y todas las realizaciones elaboradas por los intelectuales españoles en su condición de “escritores militantes, de críticos o comentaristas” de periódicos y revistas, tal como señalan sus editores en el frontispicio de la publicación. Se trata de un proyecto enraizado en la vieja tradición “almanaquista”, pero contrario al “hibridismo políticoliterario”, que quiere dar cabida a la “totalidad de las letras españolas, sin exclusiones ni sectarismos”, en unos momentos especiales para la vida intelectual del país.

Junto a los textos, aparecen los grabados de Norah Borges de Torre [la hermana de Jorge Luis Borges y compañera sentimental de Guillermo de Torre] y alguno de Maruja Mallo. Federico García Lorca será el único que publique composiciones en verso. Comienza con un calendario y efemérides literarias y continúa con un balance literario tanto de España en general y por sus regiones como del extranjero, en concreto de los países europeos e hispanoaméricanos. Sus artículos versarán también sobre los libros publicados en torno a la música, arquitectura, cinematografía, universidad, ciencia, medicina, educación y pedagogía e historia. También sobre la literatura en revistas y en la radio, el movimiento editorial, las Misiones Pedagógicas y la compañía teatral La Barraca. Otras páginas estarán dedicadas a textos sobre conmemoraciones y homenajes.

Los autores de sus textos componen una larga nómina: José F. Montesinos, José Camón Aznar, Enrique Díez-Canedo, Bernardo G. de Candamo, Juan Chabás, José Bergamín, María Zambrano… Incluye tres encuestas a las que contestan una larga lista de personalidades de la cultura española: Juan Ramón Jiménez, Pío Baroja, José Solana, Ramón Pérez de Ayala, Ramón Gómez de la Serna, Antonio Machado, Eugenio D’Ors… Al final del volumen, que supera las 300 páginas, ofrece un índice general.

He aquí reproducido ese índice:

Almanaque literario indice 1

Almanaque literario indice 2

Almanaque literario indice 3

Almanaque literario 1935 indice 4

Entre la extraordinaria información que ofrece esta publicación, sobre la que espero volver en otra ocasión y establecer, en colaboración con mis colegas Nani González y Mario Pedrazuela, sus conexiones con la revista Indice Literario del Centro de Estudios Históricos de la JAE, cuyas publicaciones he analizado recientemente, (ver aquí), reproduzco a continuación el texto de María Zambrano titulado El año universitario. Ofrece información de interés que me permite ilustrar asuntos que abordaré con más detalle en la conferencia que daré el próximo día 9 de diciembre en el salón de actos de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense en el ciclo Política cultural de la Segunda República Española organizado por la Fundación Pablo Iglesias. (acceso al programa del ciclo aquí)

Fundacion Pablo Iglesias

He aquí la contribución de la filósofa María Zambrano (1907-1991), muy joven en aquel entonces y muy activa en la vida cultural madrileña, al mencionado Almanaque Literario de 1935, tal y como apareció en las páginas 124 a 126 de esa publicación.

Maria zambrano_1930

Maria Zambrano hacia 1930

MARÍA ZAMBRANO, El año universitario

De octubre de 1933 a noviembre de 1934, un curso más en la vida escolar, que puede ser un año decisivo, por lo menos un momento que cierra un cierto período y que, como todo lo que cierra algo, puede ser el paso a otro algo aún no suficientemente claro.
INTRUSIÓN DE LA VIOLENCIA
En una primera mirada podría caracterizarse este año que acaba por un considerable aumento de la violencia en la vida estudiantil. Violencia fina, airada, no con gran convicción, por cierto, como táctica.Violencia que sólo se justifica por esta palabra: táctica, y que con ella se agota, y que no procede, por tanto de un choque espontáneo entre grupos de contendientes, sino de una decisión enconada de organismos externos a la misma vida universitaria.
Pero este acusamiento de la violencia en la superficie de la vida escolar marca, quizá, una decadencia, el final de un período. El período comenzado, aproximadamente, en el curso 1927-1928, con la creación y auge de las Asociaciones escolares, cuya vida y preponderancia ha caracterizado a este período, breve y fecundo, de la vida de la Universidad española. ¿Qué ha significado este periodo, que por todos los síntomas termina con el comienzo del curso actual? Es la cuestión que no puede dejar de presentarse en cuanto se mira al momento, pues nada del presente se explica por sí mismo, y menos aún cuando es nota final, calderón de una melodía transcurrida y aún actuante, pasado inmediato inseparable del alma, que sin él quedaría no sólo ininteligible sino también irreal.
Indudablemente, si hay algo que caractericen los años transcurridos desde 1927 en la vida universitaria es el crecimiento y auge de las Asociaciones escolares, y de entre ellas, la llamada Federación Universitaria Escolar, la F.U.E.
¿Cuál era el clima necesario para que prosperase? Como todo clima, es resultado de distintos elementos: algunos de ellos nos alejaría del tema al ser analizado. Pero podemos, por el momento, reducirlos a dos: uno de ellos es la presión interna de la masa estudiantil, que necesitaba ascender a un plano social propio. Ser estudiante no era ser nada en España, no significaba una manera de vida, y -en el mejor de los casos- ninguna actividad fuera de la asistencia a las clases. Dentro de la Universidad el estudiante se limitaba a ser elemento pasivo, y fuera de ella vivía según el acomodo social de su familia. Ser estudiante era ser nada, y es bien notorio que la vida intelectual apenas tenía que ver con la Universidad; los escritores, intelectuales y aun científicos, habían pasado tonguetes (sic) [¿por tangentes ?] a las aulas; algunos después volvían a ellas como profesores, coincidiendo por casualidad entonces la inteligencia viva con la función docente. Pero en todo caso la vida intelectual transcurría externa -en algunos casos tangente o secante- a la vida universitaria.
Se trataba, pues, de reconstruir el ser, el sentido de la Universidad. Tan decadente ya, tan marchita.
EL ESTUDIANTE Y EL CIUDADANO POLÍTICO
Esto por una parte. Pero la Universidad está en una nación, en un Estado, los estudiantes son al mismo tiempo ciudadanos, y aquí surge el otro elemento, el que desde fuera cercó a la vacilante vida universitaria para decidirla a algo que no sabemos todavía si acertado o no; para “echarse a la calle”. Nos referimos a la situación política, finales de la Dictadura; la protesta creciente contra ella fue el otro elemento que se mezcló -debilitando o reforzando, según los casos- al otro ya dicho: el ímpetu de una vida universitaria que nacía. Entre los dos crearon la atmósfera propicia al desarrollo y auge de las Asociaciones escolares, y dentro de ellas a la que da la tónica de este período, la F.U.E. Y dió la tónica porque encarnaba la doble faz del movimiento estudiantil, por un lado político, por otro universitario.
El advenimiento de la República hizo cambiar esta situación. Parte de los grupos escolares que habían vivido estos acontecimientos, así lo comprendieron; otros obstinadamente persistían en la antigua actitud, fiados de su eficacia -sin considerar que esta eficacia provenía tan sólo de su adecuación al momento-.
En el otoño de 1931, la Unión Federal de Estudiantes Hispanos convocó un Congreso de todos sus elementos, que a mi ver tenía este sentido: reajustarse con la nueva situación, examinar los problemas que ésta planteaba y salir de allí con un ánimo nuevo, renovado.
¿Qué pasó después? Allí mismo luchó la escisión, los dos elementos que, mezclados, habían vivido en los años inmediatos al advenimiento de la República luchaban y se separaban. El afán universitario y el afán político; el que deseaba una Universidad renovada y fecunda y el que deseaba ponerla -aun antes de creada- al servicio de fines políticos. Las votaciones del Congreso fueron ganadas por los primeros; pero …quedaban los segundos dispuestos a actuar.
Prosiguió la lucha ahora interna a la propia vida escolar; es más, a las propias Asociaciones, a la Asociación predominante, la F.U.E. que llevaba dentro la doble raíz política y universitaria. El reconocimiento oficial que le otorgó el primer Gobierno de la República vino a complicar la situación, por ser prematura: por haberle sido concedido inoportunamente antes de que ella misma hubiera conseguido desembarazarse de su espectro político.
SITUACIÓN ACTUAL
Y en esta situación se encuentra insertado como eslabón terminal el curso 1933-1934. A lo largo de él, los núcleos de estudiantes políticos, que van  a la Universidad con un mandato de fines extrauniversitarios, llenan su vida de una inútil violencia. Diferenciándose estos núcleos políticos de la política de la antigua F.U.E. en que ésta nació en circunstancias tales que el doble afán universitario y político nacieron mezclados desde dentro de la vida escolar, mientras que en los grupos políticos que han extendido la violencia sobre la vida universitaria han venido a caer sobre ella, que se limita a soportarlos.
A comienzos del curso actual de 1934 se ha retirado a la F.U.E. el reconocimiento oficial otorgado, su derecho a enviar representante a los claustros. Esta medida gubernamental cierra una época, la época que comienza en los últimos años de la Dictadura, y de la que hubimos de hablar. ¿Significará igualmente la entrada en otra? Forzosamente ha de ser así, y para ello existen ya grandes esperanzas. Y esta época nueva de la Universidad española no puede significar otra cosa que el cumplimiento de aquella primera ansia que movió al estudiante a sacudirse de su inercia, a salir de su atonía, el ansia de una Universidad viva, con vigencia intelectual y social. Una Universidad que por ser fiel a su ser y destino influya en la vida nacional en que se asienta.
REALIDADES OPTIMISTAS
Existen ya firmes esperanzas, y aun espléndidas realidades. Durante el curso de 1932-33 se inauguró en la Ciudad Universitaria su primer edificio, el de la Facultad de Filosofía y Letras. La inauguración del edificio inaugura igualmente un nuevo sistema de estudios, una nueva concepción de la totalidad o sistema de las enseñanzas. Y también -aire, luz y espacio abierto- un nuevo estilo de vida para el estudiante. Realidad todo ello, presentida y buscada por aquel primer favor de un renacimiento de la Universidad española. Como en lejanos días, sobre la colina de Santa Genoveva de Paris nació la Universidad occidental del cortejo de oyentes que acompañaba a una figura singular que enseñaba Filosofía, la nueva Universidad española renace de esta matriz viva que es actualmente la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid.

Es sabido que María Zambrano participó intensamente en las actividades de la FUE en los años 1928 y 1929, de lo que da cuenta hacia el minuto 22 en el magnífico documental que hiciera Televisión Española en 1991, el año de su fallecimiento (ver aquí),  y que en 1930 cuando impartía clases de Filosofía a los alumnos del Instituto-Escuela escribió cinco artículos en el semanario Nueva España relacionados con la Universidad: “Del movimiento universitario», «Síntomas», «Síntomas. Acción directa de la juventud», «La función política de la Universidad» y «Esquemas de fuerzas».

Cuando escribió el texto que se ha transcrito se movía en cuatro círculos intelectuales diferentes según se explica en este documento (ver aquí): el de la Revista de Occidente, dirigido por su maestro Ortega y Gasset; el de la revista Hoja literaria que dará lugar a Hora de España; el del círculo cristiano de Cruz y Raya, liderado por José Bergamín; y el denominado Cuatro Vientos donde entabló una relación estrecha con García Lorca, Dámaso Alonso, Claudio de la Torre, Jorge Guillén y el propio Juan Ramón Jiménez.

Su casa de la madrileña plaza del conde de Barajas era lugar de reunión de numerosos intelectuales entre los que cabe mencionar a Bergamín, Sánchez Barbudo, Serrano Plaja, Maruja Mallo, Ramón Gaya, Ricardo Gullón, Rosa Chacel, Pablo Neruda, Luis Rosales o Luis Cernuda, muchos de los cuales colaboraron en el mencionado Almanaque Literario de 1935.

El optimismo que manifiesta María Zambrano sobre los frutos que podía dar en su nueva sede de la Ciudad Universitaria la renacida Facultad de Filosofía y Letras, donde ella impartía clases de Filosofía, era compartida por otros coetáneos. Así se aprecia en diversas reportajes de la prensa de la época, como los que hiciera la revista ilustrada Crónica.

Primera clase Facultad Filosofia y Letras

Crónica 22 enero 1933, página 22

Alumnas Filosofia y Letras

Crónica 18 marzo 1934, página 77

Para saber más:

Eduardo González Calleja y Alvaro Ribagorda Esteban, editores, La Universidad Central durante la Segunda República. Las Ciencias Humanas y Sociales y la vida universitaria, Madrid, editorial Dykinson, 2013.

Santiago Lopez Ríos y Juan Antonio González Cárceles, eds., La Facultad de Filosofía y Letras de Madrid durante la Segunda República. Arquitectura y Universidad durante los años 30, Madrid, Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Ayuntamiento de Madrid, Fundación Cultural COAM,  2008.(Catálogo de la exposición que tuvo lugar entre el 18 de diciembre de 2008 y el 15 de febrero de 2009).