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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal

Azorín en un reportaje de la revista Estampa 13 mayo 1933 p. 8


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4 de marzo de 1932: cuando Azorín solicitó más recursos para el Museo de Ciencias Naturales y el Jardín Botánico

El 7 de marzo de 1932 el presidente del gobierno Manuel Azaña daba cuenta en su diario de que Amós [Salvador Carreras] -considerado su mano derecha (ver aquí)-  le había informado de una entrevista que había tenido con José Ortega y Gasset. En ella, entre otros asuntos, el filósofo Ortega le había dicho al arquitecto riojano Amós Salvador Carreras que la adhesión del país hacia Azaña aumentaba “pero que con frialdad, sin entusiasmo, y hay que elevar la temperatura, etcétera” y que “Luz está muy mal económicamente; que con quinientas mil pesetas se salvaría la situación, y que Luz se inclinaría a seguir a don Manuel Azaña en vez de seguir a don José Ortega. Reconoce que él no tiene condiciones para la política práctica, y que la idea de sentarse en el banco azul le horroriza. Está, además, mal de salud” (1).

Luz además de problemas económicos tenía por esos días a su director, el gran periodista Félix Lorenzo, enfermo, según sabemos por una entrevista en la revista ilustrada Crónica el domingo 27 de marzo con motivo de un homenaje que le hicieron en Cartagena por su contribución al advenimiento de la República como director de El Sol y sus “Charlas al sol” que firmaba con el seudónimo de “Heliófilo”.

Felix Lorenzo Heliófilo

Pero a pesar de esas dificultades económicas y de la enfermedad de su director las páginas de Luz en las primeras semanas de su existencia son una interesante fuente de información sobre la vida cultural y científica de Madrid y de la España republicanas. Buena prueba de ello es el artículo de Azorín que presento a continuación. Este singular escritor era colaborador habitual de ese diario republicano. Así a lo largo del mes de marzo de 1932 publicó, entre otros artículos, unas interesantes semblanzas de los dos grandes políticos republicanos de aquel momento: Manuel Azaña y Alejandro Lerroux, que mantenían una sorda rivalidad.

Azorín en un reportaje de la revista Estampa 13 mayo 1933 p. 8

Azorín en un reportaje de la revista Estampa 13 mayo 1933 p. 8

El 4 de marzo de 1932 firmó un artículo titulado “Islotes”. En él instaba a que en el presupuesto del ministerio de Instrucción Pública que se discutiría en las Cortes a finales de ese mes se incrementase la partida destinada a dos instituciones científicas madrileñas, -el Museo de Ciencias Naturales y el Jardín Botánico- con cuyos trabajos e historia Azorín estaba familiarizado. Así lo demuestran sus alusiones al programa expedicionario organizado desde esas instituciones a tierras americanas en los siglos XVIII y XIX que resumí en mi Breve historia de la ciencia española (Madrid, Alianza editorial, 2003) y a la labor del naturalista e historiador americanista Marcos Jiménez de Espada, que analicé hace años en mi tesis doctoral y en el libro colectivo Marcos Jiménez de la Espada (1831-1898). Tras la senda de un explorador (Madrid, CSIC, 2000). Azorín defendía en su artículo la conveniencia y necesidad de dar un impulso al cultivo de las ciencias naturales en la España republicana y nos da a conocer también las impresiones que le había causado la reciente lectura del relato de viaje De Bogotá al Atlántico de su amigo colombiano Santiago Pérez Triana,.quien años atrás se había internado por la Orinoquía o Llanos orientales colombianos.

He aquí un extracto del sugerente texto azoriniano aparecido en la página 3 del diario Luz del viernes 4 de marzo de 1932:

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Cetonia aurata

Imaginamos el Museo de Ciencias Naturales y el Jardín Botánico como dos islotes perdidos; dos islotes perdidos en un mar de indiferencia, de negligencia y de abandono. Las ciencias naturales no sirven para nada; a los políticos no les interesan las ciencias naturales. Un dorado cetonio se acuesta por la noche en el seno fragante de una rosa; a la madrugada, el fresco rocío entumece sus miembros; un naturalista, que ha madrugado, lo está observando. ¿Para qué servirá el que este naturalista observe el dorado y fino cetonio? Un observador de la Naturaleza, el doctor Pau, de Segorbe, descubre un día en el monte un nuevo tomillo; tiene la gentileza este naturalista de dedicar la nueva variedad de tomillo al querido maestro D. Ignacio Bolívar; ya lleva el tomillo nuevo el nombre del admirado sabio. ¿Para qué servirá el descubrimiento de un tomillo? Alguna vez hemos imaginado un verdadero disparate: pensábamos que lo que hicieron los antiguos podíamos hacerlo nosotros. Si los antiguos -poetas y filósofos- adquirieron la finura y el sentido de humanidad que ahora admiramos en ellos, fue porque vivieron en contacto con la Naturaleza,porque observaron esa Naturaleza que luego, en el correr de los siglos, al descubrirlos a ellos, volvía a ponerse en contacto con nosotros. Y si observáramos la Naturaleza, si diéramos un gran impulso a las ciencias naturales, casi -digamos pudorosamente casi- no tendríamos necesidad de las llamadas humanidades; la persistente cuestión de las humanidades, la pugna entre los partidarios de la Ciencia y los partidarios de los clásicos, estaría, por fin, resuelta. En España ha habido conquistadores del Nuevo Mundo; no sentimos, querido lector, un gran entusiasmo por ellos; nos cautivan, en cambio, con profunda admiración, los observadores de la Naturaleza en América, que España ha dado al mundo. Ya desde el siglo XVI esos hombres publican libros curiosos y pintorescos. Pero es a mediados del siglo XVIII, al renovarse las ciencias en Europa, cuando los españoles realizan sus admirables expediciones por tierras americanas. En el archivo del Jardín Botánico hay abundantes pruebas de lo que esos españoles han hecho en América. Las expediciones científicas han sido muchas; D. José Celestino Mutis estuvo veintitrés años estudiando en América las plantas, las piedras y los animales. Fue Mutis el fundador del primer observatorio astronómico en el continente americano. La última de las grandes expediciones científicas fue la realizada en 1862, y que duró cuatro años [es la conocida como Comisión Científica del Pacífico que se puede conocer en el sitio web www.pacifico.csic.es, creado por un equipo que tuve la fortuna de coordinar entre 1998 y 2003]; expedición en que figuró D. Marcos Jiménez de la Espada. No se tiene, generalmente, idea de lo que esas expediciones son. Las que parecen más sencillas son ímprobas por todo extremo. El inolvidable amigo Santiago Pérez Triana realizó hace unos cuarenta años una expedición de Bogotá al Atlántico, siguiendo el curso de los ríos Meta, Vichada y Orinoco. Releído ahora su relato, parece que lo hemos vivido. Hemos caminado días y días, semanas y semanas, por el seno de un bosque inextricable; caminábamos casi en tinieblas; la luz del día apenas llegaba, opaca, palidísima, densa, hasta nosotros. Había que caminar lentamente, abriéndonos paso a fuerza de hachazos…La fatiga física es abrumadora…Pero aparte del cansancio físico está la obsesión moral que se apodera del explorador a poco de comenzada su empresa. En una interesantísima conferencia dada en 1914 (ver aquí)  por Rudyard Kipling, en la Sociedad Geográfica de Londres, el famoso escritor ha estudiado este curioso aspecto de los viajes. La obsesión moral de que hablamos reviste diversas formas y dura hasta mucho después que la expedición ha terminado; es como una marca dolorosa que se imprime en el cerebro. Uno de los exploradores consultados por Kipling le dijo que él sentía como si tuviera una barra trasversal junto al ojo derecho; en otro esta obsesión revestía la forma de una línea recta, inflexible, aterradora, línea que representaba el camino que, por un terreno llano y árido, había que recorrer. 

Volvamos a nuestros islotes; los islotes perdidos en un mar de indiferencia. Tornemos al Museo de Ciencias Naturales y al Jardín Botánico. Cada vez que se nombra un nuevo ministro de Instrucción Pública es como si apareciera en el horizonte un barco, barco que viniera a socorrer a los pobres habitadores de los islotes. Si el ministro es inculto, el barco pasa de lejos; si es ilustrado, el barco se acerca a la costa. Al presente el ministro [Fernando de los Ríos] es una persona culta y sensible; el barco aparece en el horizonte y se va acercando. Los moradores de los islotes están contentísimos; por fin va  a haber un ministro a quien interesen las ciencias naturales; se va a prestar atención a los desamparados Museo de Ciencias Naturales y Jardín Botánico. Se va acercando el barco. En la playa los moradores de las islas lo ven venir gozosos. Se divisa el ministro en la cubierta. “¡Qué simpático es! -exclaman los pobres insulanos-. ¡Qué inteligente! ¡Qué culto! ¡Qué fino! ¡Qué comprensivo! Ha dado medio millón para estudios medievales (2). Ha dado un millón para teatro lírico. Con seguridad que nos va a atender a nosotros”. Todos esperan que el barco se acerque; todos saludan con sus pañuelos. Y de pronto el barco, en vez de aproximarse a la costa, sigue su rumbo, sigue, sigue, sigue….

No sabemos si la solicitud de Azorín tuvo efectos inmediatos. Pero en los meses posteriores el ministro Fernando de los Ríos apoyaría la expedición al Amazonas que organizó el capitán de la Aviación Francisco Iglesias, quien en ese mes de marzo acudiría al despacho del ministro en compañía de José Ortega y Gasset y el director del Museo de Ciencias Naturales Ignacio Bolívar. Lo sabemos porque nos informó de ello Julio Romano, otro periodista de Crónica en una entrevista que le hiciera al ministro publicada en esa interesante revista ilustrada el domingo 13 de marzo de 1932.

Entrevista a Fernando de los Rios. Crónica domingo 13 de marzo 1932 p. 13

Entrevista a Fernando de los Rios. Crónica domingo 13 de marzo 1932 p. 13

Significativamente la expedición al Amazonas que se estaba organizando por esas fechas, y que no llegaría a salir de tierras españolas, tenía como uno de sus objetivos rememorar las aventuras  de la Comisión Científica del Pacífico, y actualizar en parte sus investigaciones amazónicas, como ya expuse hace tiempo en mi texto “La Comisión científica del Pacífico: de la ciencia imperial a la ciencia federativa” (ver aquí).

Otra consecuencia indirecta de este artículo podría ser el nombramiento de Azorín como integrante del Consejo Nacional de Cultura, según decreto del presidente de la República Niceto Alcalá Zamora de 21 de septiembre de 1932, como indiqué en otra entrada anterior de esta bitácora.

Para saber más sobre Azorín periodista e historiador:

Verónica Zumárraga, El jornalero de la pluma. Los artículos de Azorín en La Prensa, Alicante, Publicaciones Universidad Alicante, 2011

Azorín, ¿Qué es la historia?, edición de Francisco Fuster, Madrid, Fórcola ediciones, 2012.

Notas

(1): Manuel Azaña, Obras completas. vol. 3: abril 1931-septiembre 1932, (edición de Santos Juliá), Madrid, Ministerio de la Presidencia, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2007, p. 935.

(2) Se refiere Azorín a la creación a principios de 1932 del Instituto de Estudios Medievales dirigido por Claudio Sánchez Albornoz, entonces rector de la Universidad Central, y diputado de Acción Republicana, en el seno del Centro de Estudios Históricos de la JAE.

 


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Lugares de la ciencia en el Madrid de 1913

Entre el 15 y el 20 de junio de 1913 se celebró en Madrid el IV Congreso de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias. Los tres primeros se habían celebrado respectivamente en Zaragoza (1908), Valencia (1909) y Granada (1911). La significación de la fundación y desarrollo de este esfuerzo asociativo de los científicos españoles ha sido analizada, entre otros, por Elena Ausejo y  Pelayo García Sierra.

Una de las particularidades del primer congreso celebrado en la capital del Estado español fue que los organizadores tuvieron la idea de elaborar una Reseña de los principales establecimientos científicos y laboratorios de investigación de Madrid. El libro se compuso en un muy corto período de tiempo -¡en quince días-!. Pero constituye una valiosa fuente para conocer los lugares en los que se hacía ciencia en el Madrid de hace un siglo. Y nos permite disponer de información de primera mano sobre las razones que indujeron a pensar a quienes hicieron esa guía de que “el progreso científico es cada día más evidente en nuestro país, y la afición por los estudios experimentales va aumentando”.

Parte de esta información se contiene en el interesante mapa interactivo Madrid: Ciencia y ciudad a principios del siglo XX, coordinado por Alfredo Baratas y Antonio González Bueno, que se puede consultar en el área de ciencia y sociedad del portal de madrimasd (ver aquí.) Con el ánimo de profundizar en la información que se ofrece en él se elabora esta entrada.

Como he señalado la realización del libro de 277 páginas que elaboraron los organizadores del mencionado Congreso de 1913 se hizo con prisas y ello se nota en el orden y contenidos desiguales de la información, pues unos contienen fotografías -que han sido bien utilizadas por los diseñadores del mencionado mapa interactivo Madrid: Ciencia y ciudad- y otros no.

Ahora bien leyendo la reseña con atención encontramos valiosos datos sobre la historia y funcionamiento de las siguientes instituciones y laboratorios y una galería de imágenes -que indicamos a continuación- que nos aproximan a los objetos e instrumentos que un paseante curioso podría observar si hiciese una ruta por el Madrid científico de 1913, con excursión a San Lorenzo del Escorial para visitar la Escuela de Ingenieros de Montes. En esa ruta se encontraría con instituciones estatales, unas de carácter militar, y otras de carácter civil, y alguna vinculada al Ayuntamiento de Madrid.

Entre las de carácter militar se encuentran:

el Laboratorio del Material de Ingenieros, cuya misión principal era el examen técnico de los materiales destinados a las obras y edificaciones del Ejército. La información que se ofrecía sobre ese laboratorio se complementaba con once fotografías correspondientes a: edificio principal; sala de análisis y ensayos clínicos; salas de máquinas: número 1, y 2; microscopio Le Chatelier-Reichert para metalografía; sala de ensayos de cementos y piedras; máquina Falcot para ensayo de ballestas; hornos eléctricos; máquina Brinell para ensayos de dureza; péndulo Charpy para ensayos de “resiliencia”, y máquina universal Falcot.

 el Taller de precisión, laboratorio y centro electrotécnico de Artillería con las siguientes quince fotografías: Vista general de los edificios; Central eléctrica; Gabinete de medidas eléctricas; Gabinete de pruebas de explosivos; sala de preparaciones; Laboratorio de análisis; Laboratorio de gases; Laboratorio de pruebas de pólvoras; Metalografía. Banco de proyección y espectroscopio; Horno eléctrico;  Gabinete de metrología; Sala de balanzas; Sala de construcciones; y Laboratorio de pruebas mecánicas.

el Depósito de la Guerra, estrechamente relacionado con el  Estado Mayor Central del Ejército. Su noticia se complementaba con cinco ilustraciones alusivas a sus trabajos cartográficos: Fragmento de la hoja nº 45 del Mapa Itinerario Militar de España; Plano de las Rías Bajas de Galicia; (lavado) los Picos de  Europa; Mapa Militar de España al 1:200.000 (lavado).- Los Picos de Europa; y Plano de Alcázar Quebir en Marruecos.

el Laboratorio Central de Medicamentos de Sanidad Militar, ubicado en la calle de Amaniel. La información que se ofrecía sobre él se acompañaba de trece fotografías accesibles en

http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/patrimonio/madrid-cientifico/MCM-1900/portada.swf

La relación de imágenes es la siguiente: Vista del edificio; Sala de análisis; Sala de balanzas; Departamento de máquinas; Departamento para la fabricación de cápsulas y comprimidos; Departamento de preparación de extractos fluidos; Alambiques; Departamento de productos químicos; dos vistas del Departamento de sueros y ampollas; Departamento de especialidades farmacéuticas; Departamento de medicamentos envasados; y Almacenes.

Personal del Laboratorio Central de Medicamentos de Sanidad Militar hacia 1900. La imagen procede de la Biblioteca Virtual de la Real Academia Nacional de Farmacia. Está accesible en Europeana. José Ubeda y Correal, su principal impulsor, está sentado en primera fila a la izquierda del espectador.

Personal del Laboratorio Central de Medicamentos de Sanidad Militar hacia 1900. La imagen procede de la Biblioteca Virtual de la Real Academia Nacional de Farmacia. Está accesible en Europeana. José Ubeda y Correal, su principal impulsor, está sentado en primera fila a la izquierda del espectador.

el Instituto de Higiene Militar. Ubicado en el nº 56 de la calle Alberto Aguilera dependía de la sección de Sanidad Militar del Ministerio de la Guerra. Se había creado en 1885. En él se formaban los médicos militares y los oficiales veterinarios. En su reseña se ofrecía un resumen de los trabajos que se habían efectuado en él entre 1908 y 1912, una valoración de los análisis efectuados en 1912 y una valoración económica de los productos elaborados en ese año de 1912. Además la información se completaba con ocho fotografías que se pueden visualizar en el website Madrid científico mencionado anteriormente. Correspondían a: Vista del edificio; Laboratorio de servicios generales; Laboratorio de análisis clínicos; Laboratorio de bacteriología; Laboratorio de sueros; Laboratorio de análisis higiénicos; Laboratorio de Veterinaria; y Biblioteca.

el Centro técnico del Cuerpo de Intendencia Militar, creado por real orden de 22 de agosto de 1911 para reunir las tareas de la “Comisión de estudios y experiencias” y el Laboratorio del disuelto cuerpo de Administración militar se encontraba en pleno período de reorganización. Entre sus instalaciones contaba con Laboratorios de materias alimenticias, grasas, combustibles, materias textiles, cueros; un Laboratorio para preparaciones y trabajos foto y micrográficos; talleres de dibujo, pintura y depósitos electrolíticos, y oficina de estudios de aparatos, enseres y efectos relativos a los servicios de subsistencias, acuartelamiento, vestuario, transportes, hospitales y campamento. La noticia sobre este Centro no iba acompañada de ilustraciones.

Entre las instituciones y establecimientos de carácter civil cabe diferenciar:

– las Escuelas de Ingenieros como:

    la Escuela de Ingenieros de Minas en la calle de Ríos Rosas ocupó a partir de 1893 un edificio diseñado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco. La reseña de esta escuela abarcó la descripción del laboratorio químico industrial y docente; el laboratorio de electricidad y los talleres mecánicos de carpintería y labra de metales. Se ilustraba la información con cinco fotografías correspondientes a: sección de investigaciones científicas; la comisión del grisú con Aparato de Schöndorff para ensayo de lámparas de seguridad en atmósferas inflamables; sección de electrotecnia; y dos vistas de la sala de electrometría.

Escuela Ingenieros de Minas 1906-1914-lacoste

   la Escuela de Ingenieros de Montes, situada a la entrada del Real Sitio de San Lorenzo del Escorial. Se ofrecía una noticia detallada del edificio, de su plan de enseñanza, de la biblioteca y de sus gabinetes y laboratorios, acompañada de siete fotografías alusivas a: Vista general de la Escuela; Biblioteca; Laboratorio de Química; Gabinete de Topografía; Gabinete de Zoología; Museo de industrias forestales; y Laboratorio de experimentación forestal.

Escuela Ingenieros de Montes (1870-1914)

Vista del edificio de la Escuela de Ingenieros de Montes en El Escorial

  la Escuela especial de Ingenieros agrónomos o Instituto Agrícola de Alfonso XIII, cuyos orígenes se remontaban a la Escuela central de Agricultura creada en Aranjuez el 1 de septiembre de 1853. Basándose en unos Apuntes históricos de Gumersindo Fernández de la Rosa se exponen los hitos y las vicisitudes de esa singular institución educativa hasta que se creó la Escuela Superior de ingenieros agrónomos por real orden de 16 de agosto de 1876. Se ofrecen entonces detalladas noticias sobre las enseñanzas teóricas y prácticas impartidas en ella, entre las que destacaba la formación hidráulica como se aprecia en este artículo (ver aquí). El texto se completaba con cuatro fotografías correspondientes a: Vista del edificio de la Escuela de ingenieros agrónomos, ubicado en las proximidades de la actual Casa de Velázquez en la Moncloa; y tres fotografías: de uno de los laboratorios de Química; del Laboratorio de Análisis; y del Laboratorio de Electrotecnia.

Escuela de ingenieros agrónomos Vista del edificio en la Moncloa

Vista del edificio de la Escuela de Ingenieros Agrónomos en la Moncloa

 el Laboratorio Central para ensayos de materiales de construcción de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, situado en el nº 3 de la calle de Alfonso XII, y creado por real decreto de 12 de agosto de 1898. Ocupaba los sótanos de la Escuela y en él se efectuaban ensayos químicos, físicos, mecánicos y eléctricos. Las cuatro fotografías que acompañaban a su reseña se referían a: Generadores eléctricos y balanza Kelvin; Patio de electrotecnia. Transformadores; Máquina universal Amster-Laffon, de 250 toneladas para medir esfuerzos de tracción, flexión o compresión; y Máquina Buckton, de 50 toneladas.

    la Escuela Industrial, cuya historia está resumida aquí, estaba situada en el nº 5 de la calle de San Mateo y tenía como anexos los Talleres Electro-mecánicos situados en el nº 68 de la calle de Embajadores. Según se informaba en la reseña que estamos resumiendo este centro formativo contaba con “un buen Gabinete de física, un Gabinete fotométrico y de medidas eléctricas, y de un Laboratorio de química con excelente material”. Disponía además de “otro buen Laboratorio de química, con aparatos muy modernos” en el local donde estaban situados los Talleres en la calle Embajadores. Allí había también un Laboratorio de electrotecnia, “también con material excelente”. La noticia sobre este establecimiento, que era breve, no iba acompañada de ninguna ilustración.

– las dependientes de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas como:

  el Museo Nacional de Ciencias Naturales, con ocho fotografías sobre: las colecciones de vertebrados, y de articulados y un grupo de gamos expuestos al público; el Laboratorio de geología; dos sobre las salas de mineralogía; un departamento del laboratorio de entomología; y las colecciones de malacología en la sede que ocupa actualmente, a la que se había trasladado en 1910.

El Palacio de la Industria y de las Artes en 1887. En 1910 el Museo de Ciencias Naturales se instalará en una parte de él

El Palacio de la Industria y de las Artes en 1887. En 1910 el Museo de Ciencias Naturales se instalará en una parte de él

    el Laboratorio de Investigaciones Físicas,  dirigido por Blas Cabrera, también se instaló en el Palacio de las Artes y de la Industria. Estaba formado por cuatro secciones -Metrología, Electricidad, Espectrometría y Espectrografía y Química física- que ocupaban nueve salas. La noticia de ese novedoso laboratorio, fundado en 1910, iba acompañada de seis fotografías correspondientes a: Vista general de una de las dos salas de Metrología; Mesa de trabajo de una sala de Metrología; Instalación para la Magneto-química en una de las dos salas de Electricidad; Vista general de una sala de Electricidad; Conmutador de las baterías de acumuladores; Cuadro general de distribución. Quien elaboró la noticia mostró interés en detallar que la biblioteca del laboratorio a pesar de su reciente fundación contaba con adecuados materiales de consulta y estudio. Entre ellos se encontraban las colecciones siguientes de las principales publicaciones periódicas alemanas, francesas y norteamericanas: Series de Wiedemann y Drude de los Annales der Physik; y colecciones completas de los Beiblätter in den Annalen der Physik; de los Chemisches Central-Blatt; de Physikalische Zeitschrift; de Zeitschrift für Elektrochemie; de Travaux et Mémoires y Procès verbaux  du “Bureau International des Poids et Mesures”; de Physical Review; de Zeitschrift für Instrumentenkunde y de Zeitschrift für Physikalische-Chemie.

    el Museo de Antropología, Etnografía y Prehistoria con nueve fotografías sobre: Pórtico del Museo; Salón de Etnografía; Colecciones de ídolos; Indios del Napo de América del Sur; Grupo de negros ashantis jugando al “apon-ayo”; Busto de una joven indígena de las islas Carolinas; Sala de Prehistoria; Instrumentos de sílex de la estación cuaternaria de San Isidro de Madrid; y Laboratorio antropométrico.

Museo Antropológico

    el Laboratorio de Investigaciones Biológicas, dirigido por Santiago Ramón y Cajal, que ocupaba el ala meridional del segundo piso y una parte del tercero del edificio que fue Museo del doctor Velasco, compartiendo su ocupación con el Museo de Antropología, Etnografía y Prehistoria en el paseo de Atocha. Sorprendentemente en la reseña que estamos resumiendo, efectuada con motivo de la celebración del IV Congreso de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias en Madrid, se afirmaba que este laboratorio dirigido por Cajal estaba adscrito a la Universidad de Madrid, pero sabemos que formaba parte del Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales de la JAE que presidía precisamente Cajal. Su noticia no iba acompañada de ninguna ilustración.

Laboratorio de Investigaciones Biológicas de Cajal en un lateral del Museo de Antropología, fundado por el Dr. Velasco. Foto del autor del Blog MadridLaCiudad

Laboratorio de Investigaciones Biológicas de Cajal en un lateral del Museo de Antropología, fundado por el Dr. Velasco. Foto de Carlos Viñas-Valle, autor del Blog MadridLaCiudad

– Otras instituciones estatales como:

      el Observatorio astronómico. Su reseña se acompañaba de ocho fotografías: del edificio principal; de la Ecuatorial de Merz y vivienda de los astrónomos; de los pabellones de la ecuatorial de Grubb y del espectroheliógrafo; de la Ecuatorial de Grubb; del Espectroheliógrafo; del Círculo meridiano; de la Ecuatorial fotográfica; y una vista de conjunto del edificio principal, pabellón del espectroheliógrafo y la cúpula del heliógrafo.

Edificio principal del Observatorio astronómico de Madrid

Edificio principal del Observatorio astronómico de Madrid

[En la actualidad en la blogosfera se encuentran accesibles algunas de esas fotografías: ver por ejemplo las accesibles aquíaquí y en este album de Flickr]

     El Observatorio Central Meteorológico, situado en el Parque del Retiro, con seis fotografías cuyos encabezamientos eran: Vista del edificio principal; Estación telegráfica; Garitas de instrumentos con registro gráfico; Observación barométrica; Pluviómetros; y Lanzamiento de globos pilotos.

Vista del edificio principal del Observatorio meteorológico del parque de Retiro en Madrid

Vista del edificio principal del Observatorio meteorológico del parque de Retiro en Madrid

Pluviómetros del Observatorio Central Meteorológico de Madrid

Pluviómetros del Observatorio Central Meteorológico de Madrid

Observaciones de 1 de enero de 1913 del Observatorio Central de Meteorología

Observaciones de 1 de enero de 1913 del Observatorio Central de Meteorología

   El Instituto Nacional de Higiene de Alfonso XIII que se había creado por real decreto de 1899 con el nombre de Instituto de Sueroterapia, Vacunación y Bacteriología, estaba ubicado en el nº 98 de la calle Ferraz. Lo presidía Santiago Ramón y Cajal quien contaba con la colaboración, entre otros, de su discípulo Francisco Tello y del investigador italiano Gustavo Pittaluga Fattorini, que se había instalado en Madrid desde 1903. Las noticias que se aportan son breves, a pesar de la importancia de la institución, y no están acompañadas de ninguna ilustración.

Instituto Nacional de Higiene de Alfonso XIII

   El Centro de Ensayos de Aeronáutica y Laboratorio de Automática, dirigido por Leonardo Torres Quevedo, que compartía espacio en el Palacio de la Industria y de las Artes con el Laboratorio de Física de la JAE. El Centro de Ensayos de Aeronáutica se había organizado a partir de una real orden de 4 de enero de 1904, y el Laboratorio de Automática se creó por real orden de 22 de febrero de 1907, incorporándose por real orden de junio de 1911 a formar parte de la Asociación de Laboratorios, creada por real orden de 6 de julio de 1910, para impulsar la construcción y reparación de aparatos científicos. La reseña de estas instituciones dirigidas por el ingeniero e inventor Torres Quevedo es muy completa y ofrece numerosos detalles de su trayectoria científica y de sus publicaciones. Además está acompañada esa abundante información con veintiuna ilustraciones, relacionadas fundamentalmente con sus investigaciones sobre Cinemática y Automática y con los trabajos efectuados para la Asociación de Laboratorios.

Sus encabezamientos son: Sala de montaje y ensayos; Taller de precisión; Magnetógrafo Brañas (Aparato construido con la colaboración del inventor -del Instituto de Oviedo-, por encargo de la Asociación de Laboratorios); Cardiógrafo Gómez Ocaña (idem); Monopuis Navarro (idem); Aparato de Chapuis, modificado para determinar el punto 100 de los termómetros (construido por encargo de la “Asociación de Laboratorios”); Patrón Fabry y Perot (idem); Miógrafo Potenciano (construido con arreglo a las indicaciones del inventor); Sismógrafo Mier (aparato que se construye por encargo de la “Asociación de Laboratorios”); Microtomo (construido por encargo de la “Asociación de Laboratorios”); Aparato para medir la resistencia eléctrica de los contactos (Proyecto del Laboratorio de Automática); Duplex-Santano. Aparato que funciona en varias líneas terrestres y en el cable de Almería a Melilla; Cardiógrafo Gómez Ocaña. Pie universal (Proyectado en el Laboratorio); Aparato para medir la fuerza atractiva de los electro-imanes (Proyecto del Laboratorio); Máquina de multiplicar Torres Quevedo. Aparato de ensayo y demostración; Máquina algebraica Torres Quevedo. Aparato en construcción, destinado a la resolución de ecuaciones algebraicas de grado superior; Husillo sin fin Torres Quevedo. Mecanismo utilizado en las máquinas algebraicas para construir la fórmula y = log. (10x + 1); Transbordador funicular Torres Quevedo. (Modelo en escala 1/10); dos fotografías de El ajedrecista Torres Quevedo. Aparato de ensayo y demostración. También había una fotografía del Centro de Ensayos de Aeronáutica correspondiente a El telekino Torres Quevedo (Aparato utilizado para los ensayos del bote “Vizcaya” que se realizaron en el puerto de Bilbao). 

Maqueta del trasbordador sobre el Niágara, conocido como Spanish aerocar, proyectado desde 1888 e inaugurado en 1916

Maqueta del trasbordador sobre el Niágara, conocido como Spanish aerocar, proyectado desde 1888 e inaugurado en 1916

   la Escuela de Criminología, creada por real decreto de 12 de marzo de 1903, se instaló definitivamente en 1905 en el pabellón de la izquierda a la entrada de la Prisión celular de Madrid, situada en la calle de la Princesa en el barrio de Argüelles. En 1913 la dirigía Rafael Salillas, y como profesores le acompañaban, – tras el fallecimiento de Félix de Armburo y Federico Olóriz-, Manuel Antón, Luis Simarro, y Manuel B. Cossío. En ella se formaba al personal del Cuerpo de Prisiones en la ciencia penitenciaria, y en  materias como antropología, sociología, psicología, pedagogía y criminología. Se efectuaban además prácticas en el interior de la prisión como revelaba la obra del profesor de Psicología del Instituto general y técnico de Valladolid, Francisco Santamaría, que había sido ayudante de Luis Simarro, titulada: Los sentidos.- Lecciones elementales de Psicometría dadas en la Escuela de Criminología de Madrid. La noticia sobre esta Escuela se acompañaba de cuatro ilustraciones correspondientes a dos fotografías del Museo-biblioteca, y otras dos del Aula grande donde se impartían las enseñanzas.

Instalaciones universitarias como:

     Laboratorios y cátedra de Física de la Facultad de Ciencias en la calle de Amaniel. Constaban de cuatro departamentos: dos destinados a laboratorios de Física general, Termología, Electricidad y Magnetismo y Acústica y Óptica, y otros dos para el taller de mecánica de la Facultad y la cámara obscura necesaria para las operaciones de fotografía. La reseña se acompañaba de seis fotografías: cuatro correspondían a diferentes aspectos del laboratorio de Física general, una al laboratorio de Termología y otra al laboratorio de Electricidad y Magnetismo.

  el Instituto de Radiactividad de la Universidad de Madrid, situado en la calle Amaniel. Inició sus trabajos en 1903 como Laboratorio y a partir del 1 de enero de 1911 se tranformó en Instituto de investigación, dirigido por José Muñoz del Castillo, catedrático de Mecánica química de la Facultad de Ciencias. En su plantilla había dos preparadores auxiliadores de Radiactividad,  uno de ellos era Ignacio Bolívar Pieltain-, cuatro ayundantes y tres agregados meritorios. El Instituto, que ha merecido una importante investigación de Néstor Herrán, tenía cinco secciones: Radiofísica, Radioquímica, Radiogea y Radiocosmia, Radiobiología y Boletín y publicaciones del Instituto; libros y biblioteca. La información que se ofrecía en la reseña sobre sus actividades y líneas de trabajo se completaba con seis ilustraciones alusivas a: Sección 1. Radiofísica. Departamento para mediciones de precisión; Sección 2. Radioquímica. Cámara obscura; Sección 3. Radiogea y Radiocosmia. Departamento para los gases, rocas y minerales radiactivos; tres fotografías relacionadas con la Sección 4. Radiobiología: Observatorio de radiactividad, Campo de ensayos de abonos radiactivos y Departamento de microbiología y reconocimientos radiactivos.

Instituto de Radiactividad

    el Laboratorio de Anatomía Comparada de la Facultad de Ciencias, en el que los alumnos recibían las lecciones teóricas y prácticas de la asignatura Organografía y Fisiología animales, iniciándose en los trabajos de Anatomía comparada y de Embriología. Su descripción se acompañaba de dos fotografías referentes al laboratorio de Fisiología de la Facultad de Ciencias.

      la Facultad de Medicina de la Universidad Central que ocupaba un amplio edificio en la calle de Atocha.

Edificio de la Facultad de Medicina en la calle Atocha

Edificio de la Facultad de Medicina en la calle Atocha

Dado el “muy algo prestigio científico de que goza” se informó ampliamente de sus instalaciones en las que “el Laboratorio de Histología y de Anatomía Patológica, que Cajal dirige, tiene mundial renombre”. Esa información iba acompañada de nueve fotografías correspondientes a: vista de la entrada principal; Fachada del Hospital Clínico; Laboratorio de Medicina Legal; Laboratorio de Histología normal y patológica; dos fotografías del Laboratorio de Fisiología; Una de uno de los quirófanos; Sala de disección; y Detalle de la bóveda del gran anfiteatro.

Portada de la Facultad de Medicina de la Universidad Central

Portada de la Facultad de Medicina de la Universidad Central

 la Facultad de Farmacia de la Universidad Central, en la actual calle de la Farmacia. Su sede fue ocupada por la Real Academia Nacional de Farmacia.

Facultad de Farmacia

La actual sede de la Academia Nacional de Farmacia ocupa el edificio de la antigua Facultad de Farmacia de la Universidad de Madrid

La breve información sobre los estudios que se impartían en ella se completaba con un amplio reportaje fotográfico de veintiuna imágenes correspondientes a:

Fachada exterior; Fachada del pabellón edificado en el jardín para los estudios de Farmacología y Botánica; Museo farmacológico; Laboratorio de Mineralogía; Laboratorio de Técnica física; Laboratorio de Farmacología; Cátedra de Botánica; Cátedra de Química inorgánica; Herbario correspondiente a la Flora de España; Laboratorio de Química inorgánica; Laboratorio del profesor de Materia farmacéutica vegetal; Primer laboratorio de Materia farmacéutica vegetal; Segundo laboratorio de Materia farmacéutica vegetal; Primer laboratorio de Química orgánica; Segundo laboratorio de Química orgánica; Laboratorio del profesor de Análisis químico; Laboratorio de Análisis químico; Cátedra de Farmacia práctica; Laboratorio de Farmacia práctica; Laboratorio del profesor de Química biológica; Cátedra de Química biológica; Laboratorio de Química biológica; Cátedra de Microbiología; Laboratorio de Microbiología;  Continuación del laboratorio de Microbiología.

   la  Escuela de Veterinaria de Madrid, inaugurada en 1881, que ocupaba “un espacioso y moderno edificio” en el nº 70 de la calle Embajadores, donde se encuentra actualmente la sede del Instituto de Enseñanza Secundaria Cervantes, según destaca en su interesante blog Mercedes Gómez. (ver aquí). Su reseña se acompañaba de cuatro fotografías correspondientes a: Vista general del edificio; Laboratorio de Higiene; Laboratorio de Fisiología; Laboratorio de Bacteriología.

Vista general del edificio de la Escuela de Veterinaria. (Foto Museo Veterinario Complutense)

Vista general del edificio de la Escuela de Veterinaria. (Foto Museo Veterinario Complutense)

  el Museo Laboratorio Jurídico de la Facultad de Derecho fundado y dirigido por el decano de la Facultad Rafael de Ureña y Smenjaud (1852-1930). En él se recibía la enseñanza práctica de las asignaturas de Historia del Derecho, Derecho penal, Historia de la Literatura jurídica y Antropología criminal. El Museo de criminología del Laboratorio disponía de una serie de instrumentos procedentes de la Audiencia provincial de Madrid, según había dispuesto una real orden de 29 de julio de 1912.

Organismos municipales como el Laboratorio municipal de Madrid, fundado en 1879 y ubicado desde 1903 en la calle Bailén. Sus principales trabajos estaban relacionados con los servicios analíticos -fundamentalmente de alimentos  y bebidas- la inspección de subsistencias y la defensa contra las enfermedades infecto-contagiosas. La información que se ofrecía de él estaba acompañada de una única imagen alusiva a la Vista exterior del edificio.

laboratorio municipal detalle fachada

Detalle de la fachada del Laboratorio municipal de Madrid

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Las publicaciones de la JAE hasta 1915 según un anuncio de la revista España

A finales de 1915 el semanario España, considerado el principal portavoz político de la generación de 1914 como ya se ha señalado en varias entradas de este blog, (ver por ejemplo aquí),  insertaba en sus páginas publicitarias este anuncio.

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Se trataba de información publicitaria de la poderosa Sociedad General Española de Librería, Diarios, Revistas y Publicaciones, S.A,, con sedes en Madrid (Ferraz 25), Barcelona (Rambla del Centro 8,10 y 25), Irún (calle del Ferrocarril) y Buenos Aires (Esmeralda 378-384, 574 y 576) . En ella se daba cuenta de las publicaciones efectuadas por la Junta para Ampliación de Estudios, el organismo creado por el Estado español para dinamizar el sistema científico-educativo español y que presidía desde su fundación en 1907 Santiago Ramón y Cajal.

Como se aprecia a continuación se ofrecía un listado detallado, ordenado por secciones, de todas las publicaciones que ese organismo había editado desde su constitución hasta 1915.

Libros JAE anuncio España detalle

En la sección primeraMemorias de pensionados y trabajos varios – se informaba que la JAE ya había publicado 8 tomos de sus Anales. Esta publicación contenía mayoritariamente memorias de los pensionados cuyos estudios en el extranjero había costeado la JAE. Cada tomo costaba 8 pesetas. Indices de esos tomos se pueden consultar aquí.

Indice Anales

La sección segunda estaba destinada a dar cuenta de las publicaciones del Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales. Eran 26 trabajos generados fundamentalmente en el Museo Nacional de Ciencias Naturales que vivía un momento de gran actividad gracias a la gestión de su director el entomólogo Ignacio Bolívar. Muchos de ellos están accesibles on line hoy en día en el magnífico portal de fondos digitalizados del CSIC Simurg.

El Museo, en efecto, editaba monografías, agrupándolas en tres colecciones: una geológica, una botánica y otra zoológica, la más numerosa. Su precio oscilaba entre las 0,50 ptas y las 15 ptas.

Entre las primeras se encuentran los siguientes trabajos

dos monografías de 1912 de Eduardo Hernández-Pacheco (1872-1965) geólogo, paleontólogo y arqueólogo, y en aquel entonces catedrático de geología en la Universidad de Madrid y jefe de la sección de Mineralogía y Geología en el Museo de Ciencias Naturales:  Ensayo de síntesis geológica del Norte de la Península Ibérica  Itinerario geológico de Toledo a Urda

Resumen fisiográfico de la Península Ibérica del catedrático del Instituto de Guadalajara Juan Dantín Cereceda, publicado en 1912.

Geología y Prehistoria de los alrededores de Fuente-Alamo (Albacete), de 1912, del catedrático del instituto de Alicante Daniel Jiménez de Cisneros (1863-1941)

Fuente Alamo en la provincia de Albacete

Fuente Alamo en la provincia de Albacete

Lagos de la región leonesa de Federico Aragón (1873-1928), catedrático de Historia natural del instituto de León, provincia que conocía bien, publicado en 1913.

Los fenómenos de corrimiento en Felanitx (Mallorca) de 1913 y El Triásico de Mallorca de 1914 del geólogo y agrónomo mallorquín Bartolomé Darder Pericás (1894-1944)

Entre las segundas:

la Flora briológica de la Sierra de Guadarrama de 1912, cuyos autores eran Antonio Casares-Gil (1871-1929) – considerado el botánico gallego más relevante (ver aquí) y el valenciano Francisco Beltrán Bigorra (1886-1962) . Los contenidos de esta monografía, digitalizada por el Real Jardín Botánico de Madrid están accesibles aquí.

Noticia de algunos Ustilagináceos y Uredináceos de España de 1913 de Blas Lázaro e Ibiza, catedrático de Botánica descriptiva de la Facultad de Farmacia de la Universidad Central desde 1892, profesor numerario de la Escuela Superior de Magisterio desde 1909 y jefe de sección del Jardín Botánico de Madrid desde 1910 (1858-1921)

las Excursiones Briológicas de la provincia de Badajoz,  de 1914, de Gonzalo Fructuoso y Tristancho.

tres trabajos de 1914 del médico y micólogo sevillano Romualdo González Fragoso (1862-1928) Contribución a la Flora micológica del Guadarrama. Pireinales, Histeriales,Discales ; Contribución a la Flora micológica del Guadarrama. Deuteromicetos; Contribución a la Flora micológica del Guadarrama. Uredales

Entre las terceras:

– Briozoos de la Estación Biológica Marítima de Santanderpublicación de 1912, de Manuel Jerónimo Barroso

Ernst Haeckel - Kunstformen der Natur (1904), plate 23: Bryozoa

Ernst Haeckel – Kunstformen der Natur (1904), plate 23: Bryozoa

– Los enemigos de los parásitos de las plantas. Los afelininos, de 1912, del entomólogo y militar Ricardo García Mercet (1860-1933)

Anatomía e histología del Ocnerodes Brunnerii Bol. de 1912 de Antonio Martínez y Fernández-Castillo (1870-), catedrático de instituto.

– Contribución al estudio de los hemípteros de Africa. Notas sobre coreidos del Museo de Madrid de Antonio García Varela, profesor de la Universidad de Santiago de Galicia (1875-1942), publicado en 1913.

– Una campaña entomológica en el Sus y Descripción de los coleópteros recogidos en ella por el notable entomólogo donostiarra Manuel Martínez de la Escalera y Pérez de Rozas (1867-1949)  y su hijo Fernando Martínez de la Escalera y Goróstegui (1895-1988)

– dos trabajos del notable dipterólogo, colector y conservador del Museo José Arias Encobet (1885-1921) que luego sería catedrático de Entomología de la Universidad de Barcelona: Dípteros de España. Fam. Nemestrinidae de 1913 (33 págs.) y Dípteros de España. Fam. Mydaidae  , de 1914(173 p.).

– Contribución al estudio de los hemípteros de Africa. Notas sobre coreidos del Museo de Madrid de Antonio García Varela, profesor de la Universidad de Santiago de Galicia (1875-1942), publicado en 1913.

– los Estudios entomológicos de 1914 (del director del Museo Nacional de Ciencias Naturales, el ya mencionado Ignacio Bolívar (1850-1944).

– la monografía Eumastacinos nuevos o poco conocidos. Saltamontes, Ort. Locustidae de  1914 de un jovencísimo Cándido Bolívar y Pieltain (1897-1976), hijo del anterior.

– cuatro contribuciones del relevante zoólogo, el más importante mastozoólogo o especialista en mamíferos de la Península Ibérica de aquella época Angel Cabrera (1879-1960). Se trataba de dos breves monografías que se vendían a 0,50 ptas: El concepto de tipo en Zoología y los tipos de mamíferos del Museo de Ciencias Naturales de 1912 y Dos mamíferos nuevos de la Fauna Neotropical, de 1913, en la que estudiaba ejemplares recolectados por su maestro Marcos Jiménez de la Espada, el más destacado naturalista de la Comisión Científica del Pacífico ; y también su Catálogo metódico de las colecciones de mamíferos del Museo de Ciencias Naturales de Madrid de 1912 que costaba dos pesetas, y su importante libro Fauna ibérica. Mamíferos de 1914 que se vendía a 15 ptas. Este libro le proporcionaría un gran reconocimiento internacional como acaba de destacar en su blog Javier Yanes (ver aquí)

Esponjas del Cantábrico. Parte primera: I. Calcárea. II. Euceratosa, de 1914, de Francisco Ferrer Hernández.

La sección tercera correspondía a la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas y comprendía solo tres publicaciones:

– Las pinturas prehistóricas de Peña Túpor Eduardo Hernández-Pacheco (1872-1965) [Catedrático de Geología en la Universidad de Madrid y Jefe de trabajos de la Comisión] y Juan Cabré (1882-1947) [Comisario de Exposiciones, correspondiente de la Real Academia de la Historia], con la colaboración del conde de la Vega del Sella (Ricardo Duque de Estrada y Martínez de Morentín) , publicada el 15 de enero de 1914, a un precio de 1,50 ptas.

Idolo de Peña Tu en Puertas de Vidiago en el concejo asturiano de Llanes

Avance al estudio de pinturas prehistóricas del extremo Sur de España (Laguna de la Janda) de Juan Cabré y Eduardo Hernández-Pacheco, publicada en abril de 1914 y cuyo coste era de dos pesetas.

Vista actual de la laguna de La Janda al sur de la provincia de Cádiz, entre Vejer y Benalup-Casas Viejas

Vista actual de la laguna de La Janda al sur de la provincia de Cádiz, entre Vejer y Benalup-Casas Viejas

– La cueva del Penicial (Asturias) del conde de la Vega del Sella, publicada el 1º de julio de 1914. Su coste era de 0,50 ptas.

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interior de la cueva del Penicial en Nueva, parroquia del concejo asturiano de Llanes.

 

La sección cuarta -aunque no tenía epígrafe- abarcaba las publicaciones relacionadas en gran medida con el Centro de Estudios Históricos que dirigía Ramón Menéndez Pidal. El anuncio publicitario que estamos comentando daba cuenta de los siguientes trabajos, ordenando a sus autores por orden alfabético de la siguiente manera:

Textos árabes en dialecto vulgar de Larache, (a los que se puede acceder aquí). Publicados con transcripción, traducción y glosario por el arabista y hebraísta Maximiliano Alarcón y Santón (1880-1933), en aquel momento catedrático de árabe de la Escuela de Comercio de Barcelona, y más tarde catedrático de árabe y hebreo de la Universidad de esa ciudad. Se editó en  1913. Costaba 4 ptas.

– Cartulario de Don Felipe III, Rey de Francia, del sacerdote navarro Mariano Arigita y Lasa  (1865-1916), editado en 1913. Se vendía a 8 ptas.

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El original árabe de la “La disputa del asno contra Fr. Anselmo Turmeda”  del sacerdote y catedrático de Lengua Arabe de la Universidad Central Miguel Asín Palacios (1871-1944), publicado en 1914, originariamente en la Revista de Filología Española. Se vendía a 2 ptas.

Cancionero de Romances de Amberes con una introducción de Ramón Menéndez Pidal, publicado en 1914. Se vendía a 40 ptas. .

Los monumentos megalíticos de la provincia de Gerona por el catedrático de Historia natural del Instituto de Gerona Manuel Cazurro (1865-1935) Esta monografía fue editada por el Centro de Estudios Históricos en 1912. Se vendía a 3 ptas.

Materiales de Arqueología Española.  Cuaderno primero: Escultura greco-romana.- Representaciones Religiosas clásicas y orientales.- Iconografia.- por los arqueólogos e historiadores del arte Manuel Gómez-Moreno (1870-1970) y Josep Pijoan (1881-1963), editados en 1912 por el Centro de Estudios Históricos. Se vendía a  8 ptas.

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Materiales de arqueología española editados por Manuel Gómez-Moreno y Josep Pijoan

Zamora en tiempo de la guerra de la Independencia (1808-1814) [a cuyos contenidos se pueden acceder aquí] del catedrático de Geografía e Historia del Instituto de Zamora  Rafael Gras y de Esteva (1870-1920), discípulo de Rafael Altamira.  La monografía editada en 1913 por el Centro de Estudios Históricos se vendía a 3 pesetas.

Zamora Gras

Cartulario de la Abadía de Santillana del Mar por Eduardo Insué. Editado en 1912 se vendía a 6 ptas.

Manuscritos árabes y aljamiados de la Biblioteca de la Junta, por los alumnos de la Sección de Árabe del Centro de Estudios Históricosbajo la dirección de Julián Ribera (1858-1934)y Miguel Asín (1871-1944). Editados en 1912 se vendía la publicación a 10 ptas. En esta publicación se encuentra el origen del importante proyecto de historia digital impulsado recientemente por el CSIC Manuscrpit@

Introducción al Estudio de la Lingüistica Romance del lingüista suizo-alemán Wilhelm Meyer-Lübke (1861-1936), traducido por Américo Castro (1885-1972), que por aquel entonces era profesor auxiliar de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid. Editado en 1914 se vendía a 7 pesetas.

La vida y la obra de Pedro de Mena del historiador del arte Ricardo de Orueta  (1868-1939) Publicado en 1914 se vendía a 15 pesetas.

Archivo general de Simancas. Catálogo IV. Secretaría de Estado. (Capitulación con Francia y negociaciones diplomáticas de los Embajadores de España en aquella Corte, seguido de una serie cronológica de éstos). I. (1265-1714) por el director de ese archivo Julián Paz.  Editado en 1914 se vendía a 16 pesetas.

Guerras civiles de Granada por Ginés Pérez de HitaPublicadas por Paula Blanchard-Demouge.  Publicada la obra en 1913 se vendía a 15 ptas.

Notas inéditas del Archivo de la Catedral de Toledo, redactadas sistemáticamente en el siglo XVIII por el canónigo-obrero Francisco Pérez Sedano. Se trataba del volumen primero de Datos documentales inéditos para la historia del arte español. Editado el libro en 1914 se vendía a 2 ptas.

Revista de Filología española. Cuadernos I, II y III. La suscripción anual costaba 15 pesetas. La publicación fue fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal (1869-1968).

Partición de herencias entre los musulmanes del rito Malequí. Con transcripción anotada de dos manuscritos aljamiados por el catedrático de Matemáticas del Instituto de Jaén José Augusto Sánchez Pérez (1882-1958). Editado este libro en 1914 se vendía a 8 ptas.

Noticias y documentos históricos del condado de Ribagorza hasta la muerte de Sancho Garcés III (año 1035) por el catedrático de Historia universal Antigua y Media de la Universidad de Zaragoza Manuel Serrano y Sanz (1866-1932). Publicado en 1912 se vendía a 8 ptas.

 Jacomart y el arte hispano-flamenco cuatrocentista por el profesor del Centro de Estudios Históricos y catedrático de Historia del Arte de la Universidad Central de Madrid Elías Tormo y Monzó (1869-1954). Publicado en 1913 se vendía a 5 ptas.

San Jaime y San Gil. Tabla hacia 1450 de Jaume Baço Jacomart

San Jaime y San Gil. Tabla hacia 1450 de Jaume Baço Jacomart.Museo de Bellas Artes de Valencia

Juan de Vallejo. Memorial de la vida de Fray Francisco Jiménez de Cisneros. Publicado con prólogo y notas por el archivero Antonio de la Torre y del Cerro (1878-1966).

La sección quinta estaba dedicada a informar de las publicaciones de la Escuela Española de Arqueología e Historia en Roma, institución fundada por real decreto de 3 de junio de 1910, estrechamente vinculada al Centro de Estudios Históricos, pues compartían el mismo director Ramón Menéndez Pidal, y que se vería afectada severamente por el estallido de la Gran Guerra.

En el mencionado anuncio publicitario de la revista España se informaba de los siguientes trabajos generados en ese centro de estudios hispano-italiano, en cuyo sostenimiento también se implicaron instituciones catalanas gracias a la mediación de ese gran historiador del arte y promotor cultural que fue Josep Pijoan. Así lo expliqué ya en mi texto “La Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas y su proyección europeísta”, publicado en la obra colectiva Repensar la Escuela del CSIC en Roma. Cien años de memoria, que en gran medida se puede consultar aquí 

CUADERNOS DE TRABAJOS, I, editados en 1912 (se pueden ver sus contenidos aquí). Su precio era de 5 pesetas.

– Miniaturas españolas en manuscritos de la Biblioteca Vaticana, J. Pijoan

– Frescos descubiertos en la sacristía de la iglesia nacional de España en Roma, Juan M. Perea

– El Cardenal de Aragón Fr, Nicolás Bosell, Ramón de Alós

– Del epistolario de Molinos (para la historia del misticismo español), P.A. Martín Robles.

– Fragmentos inéditos de la “Ordinatio Ecclesiae Valentinae”, F. Martorell.

CUADERNOS DE TRABAJOS, II (se pueden ver sus contenidos aquí), editado en 1914. Su precio era de 5 pesetas.

– Miniaturas españolas en manuscritos de la Biblioteca Vaticana, J. Pijoan

– Primeras negociaciones de Carlos V, Rey de España, con la Santa Sede (1516-1518), L. Serrano

– El manuscrito ottoboniano, Lat. 405. Contribución a la bibliografía Juliana, Ramón de Alós.

Y el siguiente estudio del benedictino Luciano Serrano, futuro abad del monasterio de Silos: Correspondencia diplomática entre España y la Santa Sede durante el pontificado de San Pío V. Tomos I y II. A 12 pesetas cada tomo.

La sección sexta, y última, estaba dedicada a publicitar las ediciones impulsadas en la Residencia de Estudiantes por su director Alberto Jiménez Fraud, quien contaría para esa tarea a partir de 1914 con la colaboración de Juan Ramón Jiménez. Se presentaron esas publicaciones en tres series distintas de la siguiente manera:

SERIE I. CUADERNOS DE TRABAJOS.

– Berceo, Gonzalo: El sacrificio de la Misa. Edición de Antonio G. Solalinde, editado en 1913. Su precio era de 1,50 ptas.

SERIE II. ENSAYOS

– Ortega y Gasset, José: Meditaciones del Quijote. Editado en 1914 se vendía a 3 pesetas.

1914 Ortega Meditaciones II

José Ortega y Gasset, Meditaciones del Quijote, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, Madrid, 1914

SERIE IV. VARIOS.

– Eugenio d’Ors: De la amistad y del diálogo. Lectura dada en la Residencia de Estudiantes la noche del 16 de febrero de 1914. Esta publicación no estaba en venta.

– del musicólogo francés André PirroJean Sébastien Bach, auteur comique. Conférence faite à la Residencia de Estudiantes de Madrid, le 26 avril 1914. Su precio de venta al público era de 1,50 ptas.

– del premio Nobel de Literatura en 1915 Romain RollandVida de Beethoven. Se vendía a 3 ptas.

1915 Romain Rolland

Romain Rolland, Vida de Beethoven, traducción de Juan Ramón Jiménez, con unas palabras de Romain Rolland a la Residencia de Estudiantes, Madrid, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 1915

– Federico de Onís, Disciplina y Rebeldía. Lectura dada en la Residencia de Estudiantes la tarde del 5 de noviembre de 1915 (folleto). Su precio era de 1 peseta. (Se puede acceder a sus contenidos aquí)

– Fiesta de Aranjuez en honor de “Azorín”. Se vendía a 1,50 ptas, considerado por la crítica como un documento imprescindible para entender la génesis de la generación de 1914.


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Informe de 1922 sobre la geografia española del norteamericano Joerg

El geógrafo W.L.G. Joerg, enviado por la American Geographical Society, recorrrió parte del continente europeo en 1921 cuando los norteamericanos empezaron a ver el mundo girar alrededor de ellos como ha analizado Susan Schulten en la fascinante historia de The geographical imagination in America, 1880-1950.

A su regreso presentó en los Estados Unidos un detallado informe titulado Recent geographical work in Europe acerca del desarrollo de esa disciplina científica en veintidós paises europeos.

La valoración que ofrece de la situacion de la geografia en España es interesante por una doble razón.

Explica como a principios del siglo XX se intensificó una corriente de opinión para separar la enseñanza de la geografia de la de historia, de la que habia estado supeditada a lo largo del siglo XIX. Asi en 1914, al reorganizarse el plan de estudios de las escuelas normales de Magisterio, un real decreto estableció la separación de ambas enseñanzas y lo mismo sucedió en el Instituto del Cardenal Cisneros. En 1915, al producirse la reorganización de los estudios de comercio superior, se creó una cátedra de geografia en la Escuela Central de Intendentes Mercantiles de Madrid, impulsada por Francisco Bergamin Garcia, el padre del escritor Jose Bergamin, poeta de la España peregrina.

Por otro lado valora las aportaciones de una serie de instituciones y personas que contribuyeron al desarrollo de la geografia en la España de las dos primeras decadas del siglo XX.

Destacó sobre todo a la Real Sociedad Geografica de Madrid y a su secretario general Ricardo Beltran y Rózpide, quien era tambien profesor de geografia en la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio en Madrid. Consideró que su informe de 1913 al ministro de Educacion sobre la enseñanza de la geografia, publicado por la Revista de Geografia Colonial y Mercantil fue uno de los documentos mas importantes elaborados para impulsar el movimiento de reforma de los estudios geograficos. Su guia, en tres volúmenes, para mejorar el estudio de la geografia tuvo una notable circulacion a finales de la década de 1910.

Enumeró las contribuciones del naturalista y oceanógrafo Odón de Buen,del historiador Jerónimo Becker, del catedrático desde 1907 de Geografía política y descriptiva de la Universidad Central de Madrid Eloy Bullón, de los profesores de la Escuela de Intendentes Mercantiles de Madrid Ricardo Bartolomé y Mas y A. López  Sánchez. y del bibliotecario de la Real Sociedad Geográfica de Madrid, Antonio Blázquez, cuya adaptación del libro de texto de Vidal de la Blache y Carmen d`Almeida era de factura moderna y tenía calidad.

Resaltó asimismo el importante papel desempeñado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, adscrito a la JAE, en el desarrollo de los estudios geográficos y del conocimiento del territorio español. Le llamaron la atención las publicaciones de la serie de geología editadas por el Museo. Elogió la excelente geografía física de la península ibérica del catedrático de instituto de Guadalajara Juan Dantín Cereceda, completamente moderna en método y contenidos. Y aludió a trabajos de Eduardo Hernández Pacheco sobre la geología del norte de la Península, de Hugo Obermaier sobre la glaciación de las montañas de España en el periodo cuaternario, de Constancio Bernaldo de Quirós sobre la sierra de Guadarrama, y al estudio fisiográfico con diagrama de bloques sobre el tajo de Ronda del catedrático del instituto de Cabra Juan Carandell, quien asi mismo había hecho las ilustraciones a vista de pájaro de la sierra de Guadarrama el mencionado trabajo de Bernaldo de Quirós.

Consideró que la contribución de Eduardo de los Reyes Prósper, profesor de fitogeografía en la Universidad de Madrid, sobre las estepas de España era una obra relevante y en cuanto a los numerosos trabajos del geógrafo catalán Emilio Huguet del Villar puso el énfasis en sus trabajos La definición y división de la geografía dentro de su concepto unitario actual (Barcelona 1915) y El valor geográfico de España: Ensayo de ecética (Madrid 1921).

Finalmente prestó atención a ciertas contribuciones efectuadas por naturalistas y geógrafos españoles al conocimiento del territorio de Marruecos como consecuencia de haberse establecido un protectorado español sobre la zona norte de ese país tras el Tratado de  Fez de 1912. Destacó al respecto los trabajos del ingeniero de minas  Agustín Marín y Bertrán de Lis “Estudios relativos a la geología de Marruecos” y del catedrático de Cristalografía y Mineralogia descriptiva de la Universidad Central Lucas Fernandez Navarro “Marruecos físico: Valor económico del protectorado español”, publicados respectivamente en el Boletín del Instituto Geológico de España y en la Revista de Geografía Colonial y Mercantil. Y los mapas de Ecola y Méndez España en Marruecos: Mapa de la zona en el norte del imperio asignada a España según el tratado de 1912, 1:450.000 y de J.M. de Gamoneda: Mapa del Imperio de Marruecos, 1:600.000. Estos trabajos cartográficos inspiraron rápidamente la producción de mapas para las aulas de los institutos.