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Cuaderno de investigación de Leoncio López-Ocón sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal

Una petición de un pedagogo institucionista, el extremeño Rubén Landa, desoida por la dictadura de Primo de Rivera: acto primero

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En el año 2006 la Editora Regional de Extremadura publicó el libro de Modesto Miguel Rangel Mayoral, Rubén Landa Vaz. Un pedagogo extremeño de la Institución Libre de Enseñanza en México. En él se hizo una amplia semblanza de un pedagogo innovador, nacido en una familia republicana en Badajoz en 1890, y fallecido en el exilio en la capital de la república mexicana en 1978.

Ruben Landa Vaz libro

Rubén Landa se formó en los principios krausistas de la Institución Libre de Enseñanza. Cuando  finalizó en 1912 sus estudios universitarios de Derecho y Filosofía y Letras en Madrid se incorporó al plantel de la Residencia de Estudiantes como educador de la sección de niños. Simultaneó esa tarea con labores administrativas como auxiliar de la secretaría de la JAE, gobernada por el tandem formado por Santiago Ramón y Cajal y José Castillejo.

Entre mayo y julio de 1918 se desplazó a Portugal, el país de su madre, para estudiar los problemas educativos de su enseñanza secundaria. Sus observaciones generaron varios escritos, como han destacado recientemente en un artículo A.J. Leonardo, D.R. Martins y C. Fiolhais. Ese viaje le abrió las puertas del Instituto-Escuela creado por la JAE ese año de 1918. Allí fue elegido aspirante al Magisterio. Preparó por entonces oposiciones a cátedra de instituto obteniendo la de Psicología y Lógica en el Instituto de Salamanca, ubicado hasta 1933 en el viejo caserón de las Escuelas Menores, de estilo plateresco. Ahí empezó  a dar clases en 1920 siguiendo un programa de 41 lecciones que editó entonces en esa ciudad castellana. Está reproducido en el mencionado libro de Rangel Mayoral, en las páginas 235-237.

Instituto Salamanca Patio Escuelas Menores

Poco después de instalarse en Salamanca decidió solicitar en marzo de 1921 una pensión a la JAE para estudiar en Francia e Inglaterra diversos asuntos relacionados con la segunda enseñanza, como la disciplina escolar y la vida de los internados.  La pensión le fue concedida y se desplazó a ambos paises duante todo el curso 1921-1922 y parte del siguiente.

A su regreso quiso aplicar parte de los conocimientos adquiridos, sobre todo en la enseñanza de las lenguas vivas, en las aulas de su instituto salmantino. Es en este momento en el que vamos a acercarnos a un episodio importante de la trayectoria de Rubén Landa a través de varios documentos que se encuentran en su expediente conservado en el archivo de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas que se custodia en la actual Residencia de Estudiantes.

El primer documento, equivalente al primer acto de esta pequeña historia, es la siguiente carta dirigida por Rubén Landa a su antiguo jefe, el secretario de la JAE José Castillejo (Ciudad Real 1877-Londres 1945), gran organizador de la política científica española del primer tercio del siglo XX, como mostré no hace mucho tiempo en mi contribución al libro colectivo Tiempos de investigación: JAE-CSIC, cien años de ciencia en España, editado por Miguel Angel Puig-Samper.

Salamanca 24 S[eptiem]bre 1924.- Sr. D. José Castillejo

castillejo

Querido amigo: Estando aún yo en la aldea llegó su carta de V. que todos le agradecimos mucho. Ya puede V. suponer nuestra amargura (a); pero mejor es no hablar de ella y empezar desde luego a mirar para adelante y a trabajar. Precisamente le escribo a V. para hablarle de planes de trabajo.

            Aun ahora quisiera seguir dedicándome, como hasta aquí, solo a la enseñanza y gastar hasta el último cartucho antes de abrir bufete , por ejemplo. Por esto no quiero perder ninguna ocasión que me permita vivir trabajando solo en lo que más me interesa. Y quizás ahora se presenta una.

            Al llegar aquí me entero de que el profesor de francés de este instituto ha pedido la jubilación y se me ocurre si yo podría sustituirle aunque solo fuese temporalmente.

            Como Vs. saben la enseñanza de las lenguas vivas es una de las cosas de que más me he ocupado en el extranjero y mi estudio sobre ella es precisamente lo que tengo más elaborado, hasta el punto de que dentro de pocos días mandaré a Vs. un trabajo, que les anuncié hace tiempo, sobre “La enseñanza de las lenguas vivas en los Institutos”. Como mi propósito es que los resultados de mi viaje al extranjero se traduzcan, más que en trabajos escritos, en mi labor diaria en el Instituto, había pensado, como ya dije ahí al Sr. Espada (c) a principios de verano, dar una clase de inglés y  así voy a hacerlo desde luego. También le dije que sería de más interés hacer el ensayo con una [subrayado en el original] clase de francés, pero que habiendo un profesor numerario de esta asignatura me parecía preferible no intentarlo. Sería de más interés la clase de francés porque siendo esta una asignatura del plan de estudios oficial, cabría lograr que los alumnos o al menos parte de ellos la estudiasen cuatro años seguidos que es lo menos, y ya es poco, que considero necesarios para logar algún resultado con muchachos muy jóvenes. La clase de inglés, como no entra en el plan del bachillerato, difícilmente podré lograr que los alumnos asistan a ella durante dos cursos y para que en este tiempo aprendan algo tendré que admitir solo a alumnos muy escogidos de los últimos años del bachillerato o de los primeros de facultad.

            La jubilación de mi compañero quizás me permitiese dar ahora esa clase de francés. En mi situación actual no puedo hacer gratis ese trabajo que exigiría, según mi plan, unas dos horas diarias (el doble que a los profesores) actuales; pero ¿podrían encargarme a mí de esta cátedra por acumulación?

            Ahora bien, yo no quiero pedir a este gobierno (d) nada que ni de lejos pueda parecer un favor. Por esto, en el caso de que mi proyecto se pudiese realizar quisiera, como garantía, que fuese por iniciativa y a propuesta de la Junta, como antiguo pensionado que soy, y que yo tuviese más trabajo y más responsabilidad de lo que es corriente en puestos análogos. Para que la Junta me encargase de hacer este ensayo lo primero es, claro está, que esté conforme a mi plan. Por el trabajo que enviaré a Vs. podrán juzgar acerca de él. Y tendría más trabajo y más responsabilidad pues daría doble número de clases del que se exige al profesor de francés y quisiera además que al final del ensayo dos o tres personas designadas por la Junta informasen acerca de los resultados.

            Por supuesto, los alumnos no tendrían ningún libro de texto el primer año y los siguientes solo el de lectura. El examen para los libres consistiría en traducir tres o cuatro libros elegidos por ellos entre obras de autores escogidos. Pero sobre esto ya irán más detalles en el trabajo que enviaré a Vs.

            Yo preferiría no encargarme de la clase de francés de una manera definitiva, sino solo temporalmente, mientras durase el ensayo, unos 4 o 5 años. Ademas, no creo que pudiesen darme por acumulación la cátedra de francés de una manera definitiva, pues, según tengo entendido, todas las cátedras que quedan vacantes salen a concurso acumulándose solo cuando este queda desierto y a Salamanca siempre habrá alguien que quiera venir.- En el caso de que a Vs. les pareciese bien y factible lo que le indico urgiría evitar que anunciasen el concurso para ocupar la cátedra.

            De todos modos daré la clase de inglés. He organizado también una biblioteca circulante para los alumnos y quiero llevarles a ver los monumentos y demás cosas de arte que hay aquí y estas visitas serán como un curso breve de la civilización. Pienso que todo esto sean actividades voluntarias, naturalmente, de una asociación de alumnos. Y luego quien sabe lo que cabría hacer dentro de la asociación: lecturas literarias explicadas (a la manera francesa), excursiones, juegos, algo de música, etc.- No quisiera estar cruzado de brazos después de mi viaje al extranjero. Lo malo es que no tengo laboratorio donde trabajar y que aquí, para esta labor, no puedo contar más que conmigo mismo.

            El Directorio publicó hace tiempo una disposición , creo que una Real Orden, prohibiendo que en los establecimientos del Estado se diesen más enseñanzas que las del plan oficial de estudios. Esto lo hizo para que en Cataluña no se enseñase el catalán, (e) aunque no se referían a él. ¿No serviría esta R.O. de pretexto, con motivo de las clases de inglés y de historia del arte, para acudir al Gobierno a fin de que me autorizase a hacer estas cosas? A mí me convendría que constase oficialmente que a mi regreso del extranjero he tratado de hacer algo.

            Tendré que ir a Madrid dentro de pocos días para acompañar a mi hermana Matilde (f)  que va a ver al médico; pero como esté ahí solo un dia dudo mucho que tenga tiempo de hablar con V.

            Muchas cosas para Irene (g) y todos los suyos. Para V. un afectuoso saludo de su amigo que siente molestarle con esta larga carta. – Rubén Landa.-  Gran Capitán, 2.

 

(a) Es posible que se refiera al dolor que sentía por el fallecimiento de su padre Rubén Landa Coronado, prestigioso abogado, librepensador, masón y republicano.

(b) Rubén Landa había hecho estudios de Derecho en la Universidad Central. El bufete de su padre era importante en Badajoz.

(c) se trata del pedagogo Gonzalo Jiménez de la Espada, hijo del naturalista e historiador americanista Marcos Jiménez de la Espada, que ayudaba a José Castillejo en las tareas administrativas de la JAE, tras haber regresado del Japón donde durante varios años dio clases de español en la Escuela Imperial de Idiomas de Tokio.

(d) se refiere al de Miguel Primo de Rivera, quien siendo capitán general de Cataluña, dio un golpe de Estado el 13 de septiembre de 1923.

(e) Esta importante observación de Rubén Landa, reveladora de los conflictos lingüisticos de la sociedad española, es omitida por Modesto Miguel Rangel Mayoral cuando expone en su libro este episodio de la vida de Rubén Landa, en las páginas 122-126.

(f) Matilde Landa Vaz (Badajoz 1904-Palma de Mallorca 1942) era su hermana pequeña. En 1930 se casó con Francisco López Ganivet. Durante la Segunda República y la guerra civil fue una destacada militante del Partido Comunista de España.  Miguel Hernández le dedicó el poema titulado Matilde. Condenada a muerte por los tribunales franquistas intercedió por ella el filósofo Manuel García Morente, consiguiendo que se  le conmutara la pena capital.

matilde landa

(g) Irene Claremont (Londres 1885-id. 1967), licenciada en Historia y Economía por la Universidad de Cambridge, se había casado con José Castillejo en 1922. Tras el fallecimiento de su marido en 1945 efectuó estudios de psicología analítica con Carl Gustav Jung, y escribió el hermoso y conmovedor libro I Married a Stranger, titulado en castellano Respaldada por el viento por su hija y traductora Jacinta Castillejo de Martínez Nadal, que nació en ese año de 1923 en el que está fechada la carta que se ha transcrito. Respaldada por el viento Irene de Claremont

Autor: Leoncio López-Ocón

Historiador. Investigador del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Madrid.

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